| Notas |
- Jurisconsulto y político. Nacido en Salta hacia 1789, era el primogénito del matrimonio del caballero santanderino don Juan Francisco de Alvarado con la ilustre dama salteña doña Maria Luisa Pastora de Toledo Pimentel de Alba e Hidalgo de Montemayor, por cuyas venas corría la sangre ducal de los Alba, en razón de ser ella descendiente directa del conquistador del Tucumán don Fernando de Toledo Pimentel, De casa rica y noble, Severo Francisco cursó primeramente estudios en Córdoba pasando Juego a la Universidad de Charcas. Allí obtuvo su doctorado en leyes el 3 de abril de 1809. Inmediatamente regresó a su tierra natal y se dedicó al ejercicio de su profesión integrando la nómina de abogados del foro. Al mismo tiempo, conjuntamente con sus hermanos Rudecindo, Juan Antonio y Felipe de Alvarado conspiró a favor de la libertad americana. Producida la Revolución de Mayo no se lo invitó, sin embargo, para concurrir al Cabildo Abierto que tuvo lugar en la ciudad de Salta, el 19 de junio de 1810, y donde en un total de 61 asistentes, se manifestaron 58 votos conforme con lo resuelto por el Cabildo de Buenos Aires, vale decir, se aceptó por mayoría la constitución de la Junta de Mayo. En cambio, se lo convocó para integrar el Cabildo Abierto llevado a cabo en la misma ciudad de Salta, el 25 de junio, asamblea a la que no concurrió, presumiéndose que su inasistencia obedeció al vehemente deseo de no convalidar con su presencia la pseudo elección de diputado que pretendía efectuarse en la persona del realista don Tomás Sánchez, a espalda de la voluntad popular. Integró el grupo revolucionario que dirigía en la capital de aquella Intendencia el Dr. Juan Esteban Tamayo Dávila, y fue desde el primer momento entusiasta adicto a la política que Chiclana imprimió en su carácter de gobernador designado por la Junta de Mayo. Asistió al Cabildo Abierto del 29 de agosto de 1810, convocado por Chiclana y donde votó por el Dr. Francisco de Gurruchaga, haciendo un donativo a la Patria por la suma de $ 25. En 1812, perseguido por los realistas se vio precisado a emigrar a Santiago del Estero juntamente con su hermano Juan Antonio, a la sazón Regidor del Cabildo de Salta. Después de la batalla de Tucumán se incorporó con éste al grupo de patriotas que acompañaron al general Belgrano en su marcha sobre la ciudad salteña, marcha en la cual venía igualmente el entonces joven Rudecindo Alvarado, su hermano menor, en calidad de teniente del Cuerpo de Decididos. Luchó como voluntario en la batalla de Salta, y después de esa acción permutó con su hermano Juan Antonio el cargo de Regidor del Cabildo, según lo comprueba la presencia de su firma en el Acuerdo Capitular del 5 de junio de 1813, cuyo texto publicó Zorreguieta. Pero pocos días más tarde, resolvió seguir al ejército patriota en su marcha hacia el Alto Perú, lo cual ejecutó encaminándose a Jujuy, siempre fiel a la causa de la Patria. Después de que el ejército penetró al Alto Perú, regresó a Salta, donde el gobernador Gu?emes lo contó entre sus consejeros. En 1816, era Sindico Procurador del Cabildo, en cuyo cargo el 1 de mayo del mismo año, asistió al solemne reconocimiento que se hizo del Congreso reunido en Tucumán y del Supremo Director de Estado, designación recaída en don Juan Martín de Pueyrredon. Meses más tarde, el 7 de diciembre, en el mismo carácter de Sindico suscribió et Acta de la proclamación y Jura de la Independencia, por parte del Intendente de Salta, acto que se llevó a rabo en el acuerdo extraordinario que mandó realizar el gobernador Güemes. Desde entonces, su actuación documentada se eclipsa, sin haberse podido lograr otros datos concretos con respecto a sn persona, pero existen indicios de que, acaso le correspondió intervención política en Lima, en tiempos del gobierno del general San Martín en el Perú, donde consta que actuaba su hermano menor Felipe Antonio. [5]
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