| Notas |
- Fue enviado a Buenos Aires a continuar los estudios en el Real Colegio de San Carlos y, requerido por su padre, regresó a San Juan para continuar su formación en 1805 en el Convictorio Carolino de Santiago de Chile, donde se graduó en 1807 de bachiller en Cánones y en Leyes, pasando luego a la Real Universidad de San Felipe donde obtuvo la licenciatura y, en 1810, el título de Doctor en ambos Derechos. Luego de seis años de permanencia estudiantil en Chile, regresó al año siguiente a su provincia y se incorporó al foro local.
El 12.5.1811 los cinco Alcaldes de Barrio de San Juan protagonizaron una revuelta popular contra los españoles europeos que ocupaban cargos públicos. Bajo la excusa de la reposición en su cargo del ex-Comandante de Armas José Javier Jofré, solicitaron a la Junta Subalterna de San Juan la inmediata separación del servicio y de la autoridad militar de todos los europeos y que todos los mandos se otorgasen a los hijos del país. A la entrega del petitorio le siguió una tumultuosa sedición popular, encabezada por dichos Alcaldes de Barrio, que obligó a renunciar prontamente a los españoles peninsulares que ocupaban cargos tanto en la milicia como en la administración pública. El recién arribado abogado Laprida simpatizó con los tumultuosos y ejerció la defensa de los cabecillas cuando la Junta Grande ordenó reponer en su cargo a los renunciantes y sumariar a los promotores. Alegando defectos formales, logró que la causa fuese enviada a Buenos Aires, donde quedó paralizada al disolverse la Junta Grande e instalarse el Primer Triunvirato.
Francisco Narciso de Laprida fue elegido Alcalde ordinario de primer voto del Cabildo de San Juan para 1812, año en que dicho cuerpo capitular mantuvo un permanente enfrentamiento con la Junta Subalterna de San Juan (organismo creado por la Junta Grande), a la que no le reconoció jurisdicción alguna sobre las autoridades civiles. Ante los reclamos recibidos, el Triunvirato respondió con la disolución de la Junta y la designación de un Teniente Gobernador, función que recayó en el Teniente Coronel porteño Saturnino Lorenzo Saraza, quien a poco de asumir fue acusado por Laprida y sus colegas de connivencia o debilidad con los realistas. Tuvo además Saraza otros entredichos con el Cabildo por el nombramiento de jueces y alcaldes pedáneos y su enemistad con Laprida se evidenció cuando Saraza irrumpió con 25 jóvenes en el recinto capitular para frustrar la elección de aquél como diputado a la Asamblea General de 1812. No logró su cometido, ya que el Cabildo posteriormente eligió al cabecilla opositor Laprida, quien bajó a Buenos Aires a registrar su diploma, el que fue aprobado el 1.10.1812. La Revolución del 8.10.1812 encabezada por San Martín, Alvear y otros jefes de la Logia Lautaro, derrocaron al gobierno y el Segundo Triunvirato convocó a una nueva Asamblea General, la conocida Asamblea del Año XIII. Además del conflicto con los cabildantes, tuvo Saraza una seria resistencia popular ante las compulsivas contribuciones extraordinarias. Todo culminó el 30.9.1813 cuando estalló una revuelta destinada a prevenir una fantasiosa (e inexistente) conspiración de los españoles. A la presentación de una petición de renuncia alegando "la indiferencia criminal con que Saraza parece mirar el peligro realista, sin tomar providencia para conjurarlo", siguió un escandaloso y orquestado tumulto y la huida de Saraza a Mendoza. Pero poco duró la euforia, ya que el Gobierno superior envió un juez comisionado para deslindar responsabilidades, el Dr. José María García, cuya primer medida fue encarcelar a los autores e instigadores del movimiento sedicioso, entre ellos Laprida que se hallaba nuevamente en su ciudad natal, aunque este último "burlando el 14 de Diciembre el celo de los centinelas ha fugado de San Juan, creyéndose va en viaje a Buenos Aires" . En realidad, Laprida se había quedado oculto en San Juan y, habiéndose acreditado que no era autor material ni intelectual de la asonada (aunque si ferviente partidario), asumió la defensa de los inculpados, quienes finalmente fueron amnistiados el 4.1.1815 por el nuevo Teniente Gobernador designado por el Directorio, el Teniente Coronel mendocino Manuel Corvalán.
Pocos meses después, el 26.4.1815, amparándose en la renuncia del Director Supremo General Alvear a raíz del Levantamiento de Fontezuelas, el Cabildo sanjuanino en una revoltosa reunión eligió al Dr. José Ignacio de la Roza como su Teniente Gobernador, quien por espacio de cinco años dirigió los destinos de San Juan, siendo Francisco Narciso de Laprida fue su más caracterizado y principal colaborador.
Dispuesta por el Estatuto Provisional de 1815 la convocatoria al Congreso de Tucumán, el Director Supremo Alvarez Thomas cursó las invitaciones y el Teniente Gobernador de la Roza convocó en San Juan para elegir electores del diputado que representaría a la provincia, que recayó justicieramente en fray Justo Santa María de Oro. A los tres meses de esa elección "las autoridades sanjuaninas cayeron en cuenta que en virtud de su numerosa población de más de veinte mil almas, San Juan tendría derecho a un segundo diputado", por lo que el Cabildo convocó -de un día para el otro- la elección de los electores, quienes el 13.9.1815 eligieron a Francisco Narciso de Laprida como segundo diputado. Cabe señalar que el argumento esgrimido (más de 20.000 pobladores) carecía de toda verosimilitud, ya que el censo de 1812 daba una población algo superior a 12.000 almas. Así pues, pícara trampa mediante , San Juan tuvo un diputado más del que legalmente le correspondía. Escrupulosamente, Laprida objetó su propia elección, al argumentar que se había llevado a cabo sólo en los cuarteles de la ciudad, sin consultar a los arrabales y a la campaña, como había sido la elección de fray Justo Oro, lo que era jurídicamente cierto pero, ante la dificultad en repetir una elección, la auto-impugnación fue rechazada.
Laprida fue, junto con Oro y con Godoy Cruz, de los primeros diputados en llegar a Tucumán y tuvieron que esperar algunos meses hasta que el Congreso se inauguró el 24.3.1816 y se resolvió que fuese rotativa su presidencia: en Abril, presidió José María Serrano de Charcas; en Mayo, el Pbro. Pedro Ignacio de Castro Barros de La Rioja; en Julio, Francisco Narciso Laprida de San Juan; en Agosto, el Pbro. José Ignacio Thames de Salta. El dicho Serrano, de Charcas, y el porteño Juan José Paso fueron los secretarios.
Una vez concluidas diversas cuestiones reglamentarias y elegido Pueyrredon como Director Supremo, Laprida asumió -contando con juveniles 29 años- la Presidencia del Congreso y, bajo su mandato, el día 9 de Julio se trató el proyecto redactado por el secretario José María Serrano, interrogándose a los diputados "si querían que las Provincias Unidas fuesen una nación libre e independiente de los reyes de España, sus sucesores y metrópoli, aclamaron primero, llenos de santo ardor de justicia y uno a uno, sucesivamente, reiteraron su unánime y espontáneo y decidido voto por la independencia del país" . Durante los días siguientes, siempre oficiando Laprida de Presidente, se trataron temas tales como la forma de gobierno a adoptarse; la proclamación de Santa Rosa de Lima como patrona de la Independencia americana; la fórmula del juramento a prestarse tanto por los propios diputados (lo que ocurrió el 21.7.1816) como por las autoridades nacionales y provinciales, por el Ejército y por el pueblo en general; la impresión del acta en dos idiomas (aymará y castellano); la declaración que "será de peculiar distintivo la bandera celeste y blanca que se ha usado hasta el presente y se usará en lo sucesivo", etc.
En el mes de Abril de 1817 el Congreso debió trasladarse a Buenos Aires a raíz de la amenaza de una invasión realista proveniente del Norte, y continuó sesionando allí. Obras suyas son el Reglamento Provisional de 1817 y la Constitución de 1819. En virtud de esta última, Francisco Narciso Laprida fue electo Senador por Cuyo, pero las cámaras legislativas no llegaron a reunirse por la caída del Directorio, por la sublevación del Ejército del Norte en Arequito, por la irrupción de los victoriosos caudillos del Litoral a las puertas de Buenos Aires y por la consiguiente anarquía nacional.
En Marzo de 1818 Laprida debió retornar a San Juan con motivo de la muerte de su padre y en Septiembre de ese año el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredon lo designó Teniente Gobernador Interino, para suplir la ausencia del Teniente Gobernador propietario José Ignacio de la Roza, que estaba en Buenos Aires cumpliendo una misión encomendada por San Martín. Debido a ello, en Noviembre renunció como diputado al Congreso. Unos meses antes (se verá más adelante) se había casado con su prima hermana Micaela Sánchez de Loria.
Regresado a su cargo el Teniente Gobernador de la Roza, se produjo el 9.1.1820 una sublevación del Regimiento N° 1 de Cazadores de los Andes, liderada por su cuñado el Capitán Mariano Mendizábal, que lo depuso y el líder revolucionario asumió el mando militar. De la Roza fue condenado a muerte pero, ante un pedido de San Martín, Mendizábal le conmutó la pena por el destierro en La Rioja, de donde siguió al Perú para unirse a San Martín. Para legitimar su usurpación, Mendizábal convocó a un Cabildo Abierto que lo ungió Teniente Gobernador de San Juan. Laprida, que era Asesor del Cabildo, lo apoyó señalando a los concurrentes que "cualquier otro ciudadano que fuese designado no sería sino un maniquí del poder armado". A la caída de de la Roza siguió la caída del Gobernador Intendente de Cuyo, el General Toribio de Luzuriaga, generándose un clima de anarquía igual al del resto de las Provincias Unidas. Entonces Mendizábal convocó a una asamblea para el 20.3.1820 que, en consonancia con el hervidero nacional, declaró la independencia de San Juan respecto de Mendoza y su voluntad de unirse al resto de las provincias federadas, naciendo entonces San Juan como Provincia. Efímero fue el gobierno de Mendizábal que renunció el 21.3.1820, horas antes de ser depuesto por una asonada. Fue confinado a La Rioja, luego enviado a Güemes en Salta, y éste lo envió a Chile como reo de Estado, para despacharlo ahí al Perú, donde fue sentenciado a muerte por San Martín y ejecutado, pese al pedido de clemencia de su cuñado de la Roza, a quien aquél había destronado.
Mientras tanto, Laprida era secretario de la Junta de Representantes de San Juan y, siendo elegido Gobernador el Coronel Pérez de Urdininea, éste lo designó Ministro Secretario de su gobierno. Al año siguiente (1823) el Dr. Salvador María del Carril fue electo Gobernador de San Juan y su amigo Francisco Narciso Laprida presidió la Sala de Representantes, apoyando su gobierno reformista, El 21.3.1824 fue elegido diputado por su provincia ante el Congreso General Constituyente convocado en Buenos Aires y fue designado Presidente de dicho cuerpo soberano, que sancionó la Ley Fundamental del 23.1.1825 y la Constitución unitaria de 1826. Al votarse dicha Constitución, Laprida votó a favor de la forma republicana unitaria de gobierno, pese a confesar ser "diputado de una provincia cuya Legislatura particular se ha pronunciado por la forma republicana federal". Para justificar tal desviación que contrariaba la voluntad de sus mandantes, Laprida apeló a cuestiones formales relativas a sus instrucciones . La Constitución de 1826 fue rechazada por las provincias y el gobierno de su inspirador, Bernardino Rivadavia, cayó al poco tiempo. Por una ley de la Sala de Representantes del 5.4.1827, la Provincia de San Juan reafirmó su adhesión al régimen federal y revocó el poder de Laprida, que seguía en Buenos Aires, y recién acusó recibo cuando ya el Congreso se disolvía ante la renuncia de Rivadavia.
Regresó a San Juan y se retiró a la vida profesional y privada, aunque continuó colaborando con la prensa afín con sus ideas unitarias. Pero en Julio de 1829 fue encarcelado "por orden verbal del Comandante don Manuel Gregorio Quiroga. Por él supe que la causa de mi prisión era el ser yo unitario". A los dos días fue puesto "en libertad bajo fianza de cárcel segura , prestada a mi favor por el señor don Juan Crisóstomo Quiroga", pero a los dos minutos fue nuevamente apresado, incomunicado y engrillado. Sin éxito escribió al Gobernador Echegaray solicitando el alivio de los grillos y su libertad, lo que recién se logró con un cambio de Gobierno. Se refugió entonces en Mendoza, junto con su mujer embarazada y sus hijos supérstites Clarisa, Marisa Delfina y Amado (ver 3.1., 3.2. y 3.3.). Allí se incorporó como cabo de infantería al Batallón "El Orden" de la División de Cívicos, presto a defender la capital mendocina del ataque de los hermanos Aldao, aliados de Facundo Quiroga. El choque armado se produjo al sur de Mendoza, en el Pilar, resultando una matanza cuando el fraile Aldao (presuntamente en estado de ebriedad) el 22.9.1829 violó un armisticio acordado. En la dispersión, junto con otros sanjuaninos -entre los que se encontraban Clemente Sarmiento y su juvenil hijo Domingo Faustino Sarmiento de 18 años- Laprida se dirigió a los arrabales de la ciudad, pero en una calle muy larga y sin salida fue alcanzado por una partida que lo perseguía y fue muerto, atribuyéndosele al comandante Buenaventura (o Ventura) Quiroga del Carril ser su matador. Si bien hay diversas versiones, se desconoce el destino que se le dio a su cadáver, que nunca fue recuperado.
Resulta curioso que en sus últimos tres meses de vida el destino de Francisco Narciso de Laprida estuviese signado por las decisiones de tres hermanos Quiroga del Carril. En efecto, Manuel Gregorio Quiroga del Carril ordenó su prisión; Juan Crisóstomo Quiroga del Carril (tatarabuelo de quien esto escribe) obtuvo su libertad -transitoria- al otorgarle la "fianza de cárcel segura", garantizando con su patrimonio que el preso estuviese a derecho; y Buenaventura Quiroga del Carril fue el que presuntamente lo asesinó. Los tres hermanos eran hijos de Juan Antonio Quiroga Oro y de Damiana del Carril, nietos paternos de Pedro Pablo de Quiroga y Ladrón de Guevara (ver su ascendencia en una nota posterior) y de su primera esposa María Catalina de Oro y Casares y nietos maternos del español Juan Vázquez del Carril y Vázquez, oriundo del pueblo pesquero de Camariñas, provincia de La Coruña, actual Comunidad Autónoma de Galicia, Regidor y Alcalde de 1° voto del Cabildo de San Juan, etc., y de la sanjuanina Francisca Javiera Salinas Cabrera y Quiroga Sarmiento .
Buenaventura (o Ventura) Quiroga del Carril, fue juzgado por la muerte de Laprida y, encontrándosele además complicado con una revolución, fue condenado a muerte y fusilado el 6.11.1830. Un historiador comenta "que Quiroga del Carril era enemigo irreconciliable de Laprida por viejas cuestiones personales, de las que no estaba ausente la mención de algún amorío vecinal. En este caso, la rivalidad juvenil no hizo más que robustecer el odio bajuno motivado por la diferencia insalvable del salteador frente al hombre de leyes, con actuación lucida en parlamentos gloriosos" .
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