| Notas |
- Necrológica del diario La Nación:
Anteanoche murió en Buenos Aires, en la ciudad que la vio nacer, Cécile de Beauchamp de Drago Mitre. Falleció a casi tres años de la desaparición de su marido, Enrique Luis Drago Mitre.
Ambos se conocían desde la juventud por relaciones de familia y por compartir las mismas perspectivas culturales y una devoción común por las letras y las manifestaciones del arte francés.
Tanto Cécile como su hermana, Adèle de Beauchamp, habían sido presencias habituales en el salón literario de sus primas Adela y Mariana Grondona, abierto durante una larga época en la residencia de éstas, en las barrancas de Martínez.
En ese estimulante ámbito de tertulias y debates, que para los tiempos que entonces corrían configuraban una continuidad hogareña y mundana de la sensibilidad e ideas dominantes en Sur , las hermanas de Beauchamp disfrutaron de un especial privilegio: que el intelecto madurara al lado de Jorge Luis Borges, de Eduardo Mallea, de Manuel Mujica Láinez y de Adolfo Bioy Casares. Hombres de tal modo abiertos a una envidiable y tonificante convergencia de culturas que se los hubiera dicho convencidos, al igual que Dante decía de sí mismo, que para ellos el mundo era la patria. En ese ámbito afín conoció a quien sería su marido. Era éste desde 1950 administrador de LA NACION.
En pocos descendientes del fundador del diario resplandecieron con mayor nitidez que en Enrique Drago Mitre la visión y propósitos sobre el papel que cabía a LA NACION cumplir en el periodismo argentino. Los asociaba a la propagación y defensa de los ideales de libertad en todos los órdenes del desenvolvimiento social e individual.
Era presidente de la sociedad editora del diario en 1985 cuando contrajo matrimonio con Cécile de Beauchamp. Hallaron ambos, en la adultez tardía, una felicidad de sosiego y compartida en viajes a París, en conciertos y en la frecuentación de otras manifestaciones artísticas en las que se prodiga Buenos Aires. Amantes de la música, continuó ella con la tradicional beca para jóvenes pianistas que su marido había instituido tiempo atrás.
Cécile de Beauchamp, junto con su hermana Adèle, había conducido en los años setenta Art, un estudio dedicado al arte contemporáneo. Y, más tarde, habían abierto una casa consagrada al arte y las antigüedades. Cécile de Beauchamp se había educado en los colegios Jesús María y Mallinkrodt.
Hija de Jean de Beauchamp y Adela Chávez Gowland, ocupó a la muerte de Enrique Drago Mitre su lugar como accionista de SA LA NACION.
Fue al lado de su marido una mujer feliz y ha dejado un vacío no sólo en la familia, sino en el círculo aun más vasto de sus amistades. Entre ellas se encuentran las que forjó en este diario como compañía constante en las actividades culturales, sociales y empresarias de Enrique Drago Mitre, primero, y luego, como accionista cuya voz interesada en cuestiones nacionales se haría oír tanto en asambleas societarias como, en algunas ocasiones, en las páginas del diario.
Sus restos fueron inhumados ayer, en el cementerio de la Recoleta.
|