Francisco de Palacios[1]

Varón 1642 - 1696  (~ 54 años)


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  • Nombre Francisco de Palacios 
    Nacimiento 1642  San Salvador de Jujuy, Jujuy, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Sexo Varón 
    Enterrado/a 2 Jul 1696  San Salvador de Jujuy, Jujuy, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    ID Persona I79424  Los Antepasados
    Última Modificación 13 Mar 2010 

    Padre Los Palacios 
    ID Familia F6823  Hoja del Grupo  |  Family Chart

    Familia Francisca Martínez de Iriarte Yanci,   n. Esteco, Salta, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Hijos 
    +1. Francisco de Palacios Martínez de Iriarte,   n. 1678, San Salvador de Jujuy, Jujuy, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   ent. 6 Dic 1705, San Salvador de Jujuy, Jujuy, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad ~ 27 años)
    +2. Juan de Palacios Martínez de Iriarte,   c. 13 May 1680, San Salvador de Jujuy, Jujuy, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. Sí, fecha desconocida
     3. Gerónimo de Palacios Martínez de Iriarte,   c. 1 Oct 1683,   f. Sí, fecha desconocida
     4. Nn de Palacios Martínez de Iriarte,   f. 27 Sep 1687
     5. José Ramón de Palacios Martínez de Iriarte,   c. 14 Nov 1690,   f. Sí, fecha desconocida
    +6. Ana de Palacios Martínez de Iriarte,   f. 1718
    +7. María Rosa de Palacios Martínez de Iriarte,   n. 1693,   f. 7 Oct 1759  (Edad 66 años)
    Última Modificación 13 Mar 2010 
    ID Familia F6794  Hoja del Grupo  |  Family Chart

  • Notas 
    • FRANCISCO DE PALACIOS nacido en 1642, y que fue allá Sargento Mayor, Alcalde ordinario de 1er voto, Mayordomo del Hospital y Lugarteniente de la ciudad en 1682, por el Gobernador del Tucumán Fernando de Mendoza Mate de Luna. Hacia 1676 el hombre se casó con Francisca Martínez de Iriarte Yanci Argañaraz y Murguía, dueña en Esteco del "Potrero de Barraza"; campo tasado en 1.000 pesos, en la dote que le dieron sus padres; el Maestre de Campo Juan Martínez de Iriarte Ramírez de Montalvo y su mujer Ana de Yanci Argañaraz de Murguía, cuyos antecedentes familiares trato en los apellidos respectivos. Al tiempo de sus esponsales con Francisco Palacios, doña Francisca era viuda, de reciente data, del encomendero de Santiago del Estero, Carlos de Vera y Aragón (hijo del feudatario santiagueño de "Alagastiné", Alonso de Vera y Aragón y de su 2ª consorte Isabel Jerez de Garnica). Don Carlos, en trance de fallecer, testó el 7-V-1674, en Jujuy, ante el Alcalde Martín de Argañaraz y Murguía y los "vecinos llamados y rogados", Bachiller Nicolás de Garnica, deudo del compareciente, y Juan de Ibarguren, Miguel de Ibarguren y Joseph de Ibarguren, hermanos los tres y primos hermanos - por Argañaraz - de la esposa del testador. Poco mas tarde, los suegros de Vera y Aragón dieron cumplimiento a la última voluntad del causante, y fundaron una Capellanía, cuya escritura se otorgó ante el Alcalde jujeño Domingo Pérez de Quintana. Dicho documento lleva las firmas de Joan Martínez de Iriarte, de Joseph de Ibarguren - a ruego de Ana de Yanci que no sabía firmar -; y las de estos cinco testigos: Juan de Ocampo, Juan de Ibarguren, Juan de Benero, Jerónimo Bustos y Pedro Martínez de Iriarte.
      Francisca Martínez de Iriarte Yanci Argañaraz y Murguía - como se dijo - era prima de los Ibarguren Castro Argañaraz y Murguía. A propósito de ese parentesco, hay un documento contemporáneo que apellida Ybarguren a doña Francisca, en vez de Martínez de Iriarte. Se trata de una información acerca de los 18 curatos de la provincia tucumana, fechada en Santiago del Estero el 12-VIII-1692, que mandó levantar el Obispo Julián Bravo Dávila y Cartagena, por ante el notario del Obispado Juan Esteban de Yriarte, e impulsó su ejecución el Arcediano de la diócesis, Maestro Bartolomé Dávalos. ()
      En dichas actuaciones, el cura de Tatingasta, Francisco de Lazcano y Velasco, declaró que; "El pueblo de Guañagasta, feudo de doña Francisca Ybarburen (sic), casada con el Sargento Mayor Don Francisco Palacios (mal apellidada la feudataria, quizás por algún cometido que mandara hacer allá a sus primos los Ybarburen), se compone de diez o onze indios tributarios y una iglesia con paredes de embarrado y techo de paja". La capilla carecía de puertas, y su altar, provisto "de dosel y cielo de lienzo de algodón teñido de azul y blanco, muy viejo", sustentaba una cruz de madera y otra cruz de lo mismo con la imagen "de la Concepción, de tres cuartas de alto". El frontal era "de raso morado nuevo", y las vestiduras y ornamentos litúrgicos consistían en "una casulla de dos haces que sirve de requiem; una alba de ruán vieja, sin amito; unos manteles de lienzo bien hechos pedazos, labrados con hilo de lana verde; un cáliz de plata y patena con su vinajeras de lo mesmo; y una campana que se toca por encima. En el contorno del beneficio (la encomienda de Guañagasta) - termina el informe - hay algunas estancias de adonde solo tienen los emolumentos de entierro y casamientos, y que no tiene mas estipendio que el de los indios, y que esta es la verdad de lo que contiene dicho curato".
      Esa encomienda de Guañagasta, que pasó a doña Francisca luego de la muerte de su primer marido Carlos de Vera y Aragón, fue concedida mas tarde, por el Gobernador Juan de Zamudio, en primera vida, al Capitán Alfonso de Alfaro; merced que se confirmó - a nombre de dicho futuro Maese de Campo y Gobernador interino de Santiago del Estero - por Real Cédula dada en Madrid el 27-XI-1700.

      El emprendimiento misionero de Pedro Ortiz de Zárate y su posterior martirio

      Entre los hechos que dieron relieve a la actividad de mi antepasado Palacios, señalo su intervención en los aprestos de la empresa evangelizadora a las regiones inexploradas del Chaco, de la que fue actor principal y víctima heroica, el presbítero jujeño Pedro Ortiz de Zárate, hoy declarado "Venerable" por la congregación vaticana de los Ritos, a causa de la vida ejemplar de don Pedro, coronada por su asesinato a manos de los infieles mocovíes.
      El año 1682, el Sargento Mayor Francisco de Palacios se desempeñaba como Alcalde ordinario de 1er voto en San Salvador de Jujuy y, asimismo, tenía a su cargo el gobierno militar de la comarca, como Lugarteniente del Gobernador de Tucumán Fernando de Mendoza y Mate de Luna. En tal carácter, y de acuerdo a las instrucciones de su jefe, Palacios hubo de reforzar con hombres, armas, pertrechos y animales de labor, aquella expedición colonizadora y misionera del clérigo Ortiz de Zárate, que debía partir desde la Quebrada de Humahuaca para internarse, a través del abra de Zenta, a los valles poblados por los sumisos taños y ojotáes, y los irreductibles tobas, vilelas y mocobíes, en cuya región chaqueña quedaría establecido un presidio o fortín civilizador.
      Palacios, entonces, el 21 de septiembre, ofició a Jerónimo de Cañizares, Capitán a guerra del distrito de Cochinoca, Casabindo y Valle Rico, ordenándole, para el 11 de octubre siguiente, día de Nuestra Señora del Rosario, convocar en la Iglesia de Cochinoca - que se estaba construyendo - a todos los moradores de tales parajes y de los "asientos" de la Cruz y de la Rinconada, y de la "Estancia Los Cerrillos" y la "Finca de Sayate", así como a los individuos que anduvieran sueltos por esos andurriales, a objeto de movilizarlos para el servicio de la frontera en el Chaco.
      El Capitán Cañizares - desde "el mojón de Colaoyo", donde se encontraba a la sazón - cumplió la orden recibida. Y el 11 de octubre, en el poblado de Cochinoca, "ante todos los vecinos españoles y residentes en este paraxe", y del párroco lugareño Licenciado Antonio de Godoy, enteróse de un auto recientemente llegado del Teniente de Gobernador Palacios, con instrucciones para que "todos los españoles de ese partido se alisten y prorrateen para la asistencia y compañía del Licenciado don Pedro Ortiz de Zárate ... en la expedición que con tan cristiano zelo yntenta hacer en tierras del enemigo Mocoví, por la parte de Zenta, procurando su reducción, por medios suaves, a nuestra santísima fee Católica".
      Mendoza Mate de Luna - por intermedio de su Lugarteniente Palacios - había dispuesto que los propietarios que tuvieran títulos o poseyeran tierras en el valle de Zenta, fueran o enviaran personeros a poblarlas, "porque pasado un año desde el día que entraren en el Presidio que se intenta hacer, se han de dar, (esas tierras) por vacas y realengas, para hacer merced de ellas, después de tres años ... a los que asistieren a dicho Presidio". "Así mesmo" fijóse la "entrada" para el mes de octubre, "con bueyes y aperos para sembrar y para ayuda del sustento de la gente de dicho Presidio".
      Al tiempo que Cañizares se daba a confeccionar la lista de los españoles movilizados, con la distribución de las armas que cada uno tenía dispuestas para la jornada, el Sargento Mayor Francisco de Palacios, el 13 de octubre hacíale saber al Gobernador Mendoza Mate de Luna; que "el Licenciado don Pedro Ortiz de Zárate ... con cristiano y piadoso zelo se a ofrecido entrar por el Valle de Zenta donde tubo su población el General Martín de Ledesma, en la provincia del Chaco, proponiendo a este govierno fortificarse en aquel paraxe con treinta soldados y otros tantos indios". Que como "el miserable estado de esta provincia, por la suma provessa que padesse", no permite el eficaz apresto bélico para llevar adelante la "entrada", era menester que la Real Hacienda supliera los medios necesarios a dicho fin. Que "primero y ante todas cossas deve proceder el medio de la predicación, pues así asegura la Conciencia", pero aquellos recursos militares resultaban necesarios "quando sus efectos (de dicha predicación) no sean tan faborables como se desean y esperan, y llegue el caso de darles guerra" a los salvajes. Por ello "la subsistencia del Presidio que se previene - a cuyo establecimiento el cura Ortiz de Zárate comprometía su patrimonio - se a de zituar en el paraxe de Martín de Ledesma".
      Por su parte el Gobernador Mendoza Mate de Luna le ordenó a Palacios entregar al Padre Ortiz de Zárate las armas de fuego que había en Jujuy: veinte arcabuces y las carabinas y pistolas "con alguna pólvora y cuerda que se pidiere, dejando las competentes para el resguardo de la ciudad". De esto, el Lugarteniente, "debía dejar constancia y recibo en el Libro Real". También a mi antepasado se le encargó convocar a los vecinos de Humahuaca y Casabindo, a fin de que "agan su vecindad en el dicho Presidio de Ledesma ... sustentando cada uno un soldado". Estos vecinos españoles alistaríanse por tandas durante 4 o 6 meses en la guarnición del Chaco, luego de cuyo lapso habrían de ser relevados por otros; y lo mismo tocaba a los indios casados, quienes, al igual que los blancos, debían remudarse cada 4 o 6 meses en el servicio del Fuerte. Palacios, además, procuraría reclutar voluntarios en la ciudad de Jujuy para engrosar la expedición, "ofreciéndoles las conbeniencias que permitiere el serbicio", y la tentadora posibilidad de recibir de merced las tierras de aquellos propietarios que se negaran a cooperar en la empresa; tierras - se entiende - no explotadas por sus dueños.
      Todo ello, como dijimos, se lo comunicó Palacios a Cañizares, y éste, en su momento, al Maestre de Campo Joseph Campero y Herrera - natural de Abionzo, valle de Carriedo, Santander, futuro Caballero de Calatrava y 1er Marqués del Valle del Tojo -, el cual encomendero de Cochinoca y Casabindo pidió se le resguardara su derecho, y no le quitaran las tierras de Zenta, "por tener yo títulos de aquel Valle tan executoriados - decía - como a Vuesa Merced consta, y que las tubo pobladas mi señor y suegro, que Dios aya, el Maestre de Campo don Pablo Bernardes de Obando, haciendo de ellas un Fuerte de que fue Castellano, como consta por sus papeles, y de que las yço cultivar y zembrar, como yo también las e tenido amparadas de tres años a esta parte, con catorce indios y algunos españoles con armas para su defensa ... y echo más de tres o cuatro mil pesos de madera, y en los galpones que tengo, en dichas tierras, hay actualmente mucha cantidad de madera, todo lo cual consta a Vuesa Merced por ser público y notorio".
      Y Cañizares certificó la verdad de todo esto, agregando que Campero resultaba el sucesor de la heredad de Zenta, por estar casado "a cerca de tres años" (desde 1679) con la jujeña Juana Clemencia Bernardez de Obando, "hija lexítima y eredera del dicho Maestre de Campo don Pablo"; y que Campero tenía esas propiedades suyas "amparadas y echo en ellas galpones adonde tiene madera y todo lo que se refiere, y me parece - concluía Cañizares - no se deve entender la orden del señor Governador con el suplicante".
      La expedición de Ortiz de Zárate, entretanto, anticipóse a los preparativos militares y colonizadores efectuados por Francisco Palacios y Jerónimo Cañizares para reforzarla y consolidarla mejor. El 3-V-1683, desde Uquía, en la Quebrada de Humahuaca, el animoso presbítero con los misioneros jesuitas Diego Ruiz y Juan Antonio Solinas y más de 24 españoles y 40 indios amigos, se puso en marcha hacia la sierra de Zenta. Por ahí los exploradores penetraron en el Chaco para alcanzar el sitio que antaño fortificara Martín de Ledesma Valderrama, desde cuyo punto esos misioneros alcanzaron los boscosos dominios de las tribus infieles. Allá fundan - como relato al ocuparme de don Pedro en el capítulo referente al linaje de Argañaraz y Murguía -, la reducción de San Rafael. Y a los cinco meses de ello, el 27 de octubre, cuando los abnegados religiosos Ortiz de Zárate y Solinas acababan de celebrar misa ante gran número de taños y ojotáes convertidos, a la vista reticente de unos 500 mocobíes y tobas - que días atrás había llegado armados al campamento cristiano -, esos 500 infieles, de improviso, a la voz de sus caciques y hechiceros, respondieron al incruento sacrificio del altar con el asesinato de los catequistas y de sus indefensos neófitos, a lanzazos y golpes de garrote ....

      Fin de los ancestrales cónyuges antedichos y su sucesión inmediata
      Extinguido Francisco de Palacios, sus restos se depositaron en un sepulcro de la Iglesia principal jujeña el 2-VII-1696. Su mujer Francisca Martínez de Iriarte Yanci Argañaraz, había testado en Jujuy, el 20-XI-1695, ante el Alcalde Juan Antonio de Zárate, para morir varios años mas adelante sin posteridad de su primer marido Carlos de Vera y Aragón.

  • Fuentes 
    1. [S112] Los Antepasados, A lo largo y mas alla de la Historia Argentina, Ibarguren Aguirre, Carlos Federico, (Trabajo inedito), Tomo IX, Los Palacios (Confiabilidad: 3).