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- Washington Castro llegó a la música casi como una consecuencia lógica de su entorno familiar. Su padre, de origen español, era violonchelista y luthier, y tres de sus hermanos también hacían música. De hecho, fue José María, el hermano mayor, que le llevaba 17 años, quien se transformó en su primer maestro de violonchelo.
Castro también estudió composición con Honorio Siccardi y violonchelo con Alberto Schiuma. En París completó su formación como instrumentista, donde fue elogiado por Pablo Casals.
Al igual que sus hermanos José María y Juan José, a la par de su carrera como instrumentista, desarrolló una intensa labor como director de orquesta. Y se las ingenió también para componer, a pesar de su permanente queja por la falta de apoyo para los creadores nacionales. Por supuesto, también se hizo tiempo para la docencia, en diferentes conservatorios oficiales, incluido el de La Lucila, que lleva el nombre de su hermano Juan José Castro.
Como violonchelista, llegó a ser solista de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires y Orquesta Sinfónica de Radio El Mundo. También hizo mucha música de cámara, fue fundador de dos cuartetos de cuerdas y un habitual participante de los conciertos organizados por las modernistas Asociación Amigos del Arte y el Grupo Renovación, que integró junto con sus hermanos, Jacobo Ficher, Juan Carlos Paz y Luis Gianneo, entre otros compositores.
En 1944, obtuvo por concurso el cargo de director de la Orquesta de Cámara de la Asociación del Profesorado Orquestal (APO). Desde entonces desarrolló una intensa labor como director de las principales orquestas de Buenos Aires. También dedicó grandes esfuerzos para sostener la actividad sinfónica en el interior. Fue así como, en 1956, se radicó en Santa Fe, donde fue contratado para organizar la creación de la Sinfónica Provincial.
En 1977 accedió a la dirección de la Orquesta Sinfónica de Mar del Plata, ciudad en la que se radicó finalmente hasta su muerte. Y que lo declaró ciudadano ilustre en 1995.
Su música estuvo fuertemente influida por la estética neoclásica. Su extenso corpus musical abarca desde obras para instrumento solista, pasando por obras de cámara para diferentes formaciones instrumentales, hasta piezas sinfónico-corales.
El tango apareció como un elemento inspirador para él, a fines de los 60. Lo religioso ocupó un lugar importante en su creación, así como las obras inspiradas en la plástica. En los últimos años, se dedicó a la composición y la docencia, y a revisar su obra en forma crítica.
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