Francisco Solano de Bedoya Gigena[1]

Varón 1784 - Sí, fecha desconocida


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  • Nombre Francisco Solano de Bedoya Gigena 
    Nacimiento 10 Jul 1784  Córdoba, Córdoba, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Sexo Varón 
    Fallecimiento Sí, fecha desconocida 
    ID Persona I644962  Los Antepasados
    Última Modificación 19 Oct 2017 

    Padre Vicente Antonio de Bedoya Sánchez de Agüeros,   n. 10 Feb 1762, Potes, Santander, España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. Sí, fecha desconocida 
    Madre María Isabel de Gigena Santisteban 
    Casado Córdoba, Córdoba, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    ID Familia F216924  Hoja del Grupo  |  Family Chart

    Familia María Desideria Medina Farías,   n. Cir. 1803 
    Casado 10 Dic 1817  Catedral Nuestra Señora de la Asunción, Córdoba, Córdoba, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [2
    Hijos 
     1. Francisco José Zacarías Bedoya Medina,   c. 6 Nov 1818, Catedral Nuestra Señora de la Asunción, Córdoba, Córdoba, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.
     2. Francisco Bedoya Medina,   f. 16 Ene 1819, Córdoba, Córdoba, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.
     3. María Carmen Bedoya Medina,   f. 24 Dic 1820, Córdoba, Córdoba, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.
     4. Eusebio del Carmen Bedoya Medina,   n. 14 Ago 1821, Córdoba, Córdoba, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 22 Dic 1864, Córdoba, Córdoba, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 43 años)
    Última Modificación 20 Ene 2018 
    ID Familia F216926  Hoja del Grupo  |  Family Chart

  • Notas 
    • Gobernador delegado en Córdoba. Hombre de orden y de carácter, fué uno de los más perseverantes sostenedores de la causa nacional, tomando parte activísima en las luchas civiles que provocaron los caudillos. Era comandante de Milicias de un departamento de Córdoba cuando ocurrió en aquella provincia la rebelión de Juan Pablo Bulnes (1816), concurriendo con sus fuerzas a sostener a las autoridades locales, y con su bravura y decisión, a la derrota de este cabecilla. Desde entonces comenzó a adquirir espectabilidad en la política local de su provincia. Electo diputado a la Legislatura, ocupó la presidencia de aquel Cuerpo y fué gobernador delegado de D. Juan Bautista Bustos cuando la invasión de Carrera al territorio de Córdoba. Durante su delegación hizo prender al general Paz, que se encontraba en Córdoba y que no era extraño a los movimientos subversivos que se dejaban sentir en la Sierra, donde se reunían nuevas fuerzas para marchar al Alto Perú. La orden fué cumplida; pero libertado en el trayecto, permaneció en el territorio de la provincia. Después del triunfo obtenido por Carrera sobre Bustos en el Chajá, Bedoya se apresuró a reunir elementos de defensa; organizó las Milicias, amedrentó los montoneros y puso la provincia de su mando en situación de poder resistir a los caudillos y revoltosos. Carrera regresó a Córdoba después de algunas correrías infortunadas en las provincias de Cuyo, y reunido a algunos cabecillas, marchó directamente a la capital, a la que puso sitio. «El coronel Bedoya se había atrincherado en la ciudad, y, animado de una voluntad inconmovible, rechazaba con éxito todas las tentativas del enemigo. Entretanto, no llegaban las fuerzas que se esperaban de Santiago, y Bedoya, bien sostenido por los valientes cívicos de la plaza, se hacía día a día más agresivo, para azarear a los sitiadores con ataques repentinos y sorpresas. Habiendo logrado urdir una intriga habilmente desempeñada, hizo creer a Pintos y a Peralta (aliados de Carrera) que una parte de los cantones del Noroeste se iba a insurreccionar en la noche del 6 de mayo y que necesitaban apoyo inmediatamente así que rompiera el tiroteo. A la hora convenida empezó, en efecto, el tiroteo, y los sitiadores acudie
      ron a las calles donde tenía lugar; pero cayeron en una emboscada de todas las fuerzas de la plaza, que los diezmaron, cayendo prisioneros Pintos y Peralta, que inmediatamente fueron fusilados por Bedoya. Carrera escapó de la catástrofe, pues se limitó a observar de lejos el suceso.» (López.) La energía y decisión de Bedoya salvaron así a la provincia de Córdoba de caer en las garras de este famoso demagogo, que huyó, después del desastre, a Santa Fe. Sorprendió y derrotó más tarde en el Rio Seco a Ramírez, que pereció en aquella jornada. Cuando la guerra del Brasil, organizó por orden del Gobierno de Buenos Aires un batallón de veteranos; pero no pudo asistir a aquella campaña porque su presencia era indispensable en el campo de luchas civiles. Bedoya era justameute respetado, si no temido, por los caudillos: había sido adversario y triunfador de Bulnes, de Carrera y de Ramírez, y estos hechos, unidos a una voluntad inflexible, a un carácter serio y enérgico y a una adhesión sincera por la causa nacional, rodeaban su nombre de cierto prestigio y de cierta opinión, de que no gozaban otros militares contemporáneos suyos. Persiguiendo a Felipe Ibarra penetró en Santiago y ocupó su capital; pero no encontrando apoyo en su vecindario, tuvo que desalojarla. Después de la batalla del Tala fué llamado a Tucumán para resistir a Quiroga, que se temía la atacase; pero apenas llegado, y como éste se dirigiese a La Rioja, recibió nueva orden de contramarchar a Salta, con motivo de una sublevación encabezada por los coroneles Francisco Gorriti y Manuel Pnch contra el gobierno de Arenales. Bedoya salió con una columna de 214 hombres, llegando sin contratiempo ninguno a Chicoana, pequeño pueblo que dista siete leguas de Salta (6 de febrero de 1827), a pesar de una persecución tenaz por parte de los sublevados, cuyas filas acababan de ser aumentadas por 200 bolivianos, mandados por el coronel López Matute, que se habían sublevado en Cochabamba e internádoseenSalta.cuyo Gobierno los protegió. Pocas horas después de su entrada en Chicoana, Matute envió un parlamentario a intimarle rendición, haciéndole ver la desigualdad de sus fuerzas. «Dígale a su jefe?contestó Bedoya? que las armas de la ley no se rendirán jamás, y que espero ansioso la hora del combate que debe decidir la suerte de los pueblos.» El ataque no se hizo esperar, y después de tres cargas sucesivas por parte de los sublevados, en que fueron rechazados con grandes pérdidas, se trabó un horrible combate al arma blanca, de cinco contra uno, quedando los sublevados dueños de la plaza cuando no tenían adversarios con quien combatir. De los 214 defensores quedaron 203 en el campo de combate, siendo Bedoya, según se dice, muerto por las propias manos de Matute. [3]

  • Fuentes 
    1. [S137] Nuevo Diccionario Biográfico Argentino, Cutolo, Vicente O., (Editorial Elche, Buenos Aires, 1968. De este diccionario se editaron varias ediciones actualizadas, hasta el 2004.).

    2. [S1147] Family Search, Family Search, (www.familysearch.org), https://familysearch.org/ark:/61903/1:1:XFPL-MBB.

    3. [S1098] Diccionario Histórico y Biográfico de la República Argentina, Muzzio, Julio A.