Felipe Haedo de la Sota[1]

Varón


Información Personal    |    Notas    |    Fuentes    |    Todos    |    PDF

  • Nombre Felipe Haedo de la Sota  [2
    Nacimiento Zalla, Vizcaya, España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [2
    Sexo Varón 
    ID Persona I52960  Los Antepasados
    Última Modificación 13 Ene 2010 

    Padre Domingo Haedo Arria 
    Madre Manuela de La Sota 
    ID Familia F20121  Hoja del Grupo  |  Family Chart

    Familia María Mercedes Roldán Allende 
    Casado Córdoba, Córdoba, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Hijos 
    +1. María Josefa Pía Haedo Roldán
    +2. María Tiburcia Haedo Roldán,   n. 11 Ago 1767, Córdoba, Córdoba, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 1839, Luján, Bs. As., Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 71 años)
    Última Modificación 4 Jun 2011 
    ID Familia F17390  Hoja del Grupo  |  Family Chart

  • Notas 
    • Fue Felipe Haedo natural del Consejo de Zalla, Vizcaya, arribado al Río de la Plata como escribano del navío de S.M. San Andrés. Antes de su partida a Sudamérica, su paso quedó registrado en la Matrícula de Comerciantes de Cádiz, en 1764. Durante su vida fue capitán de forasteros; más tarde, maestre de campo y cabildante, sobre el que se ha señalado: fue "uno de los peninsulares más conspicuos que residían en Córdoba (territorio argentino) durante la segunda mitad del siglo XVIII, fallecido en 1789, ab intestato y sepultado en el Monasterio de Santa Teresa de Jesús" el 24 de noviembre de igual año. Se ha sostenido que ya residía en esa ciudad mediterránea en 1768, como vecino reconocido por sus múltiples méritos al servicio de la comunidad donde se estableció.
      El personaje tratado, fue hijo de los vascos Domingo de Haedo y Arriá y Manuela de la Sota; proveniente de la Casa de Haedo, reconocida también bajo el nombre de Aedo o Ahedo originaria del Valle de Carranza. Algunos genealogistas sostienen que este linaje provenía del caballero García de Aedo, que había acompañado en sus luchas a D. Pelayo. Hay otra versión en el sentido de que fue descendiente del duque de Cantabria, D. Heduo, que fundó solar en el valle de Carranza. Lo cierto es que este apellido se radicó en este lugar, desde donde pasaron a las villas de Balmaceda y Carranza (Vizcaya). Como no está comprobada totalmente la cuestión, ya que diferentes casas de Haedo adoptaron su propio escudo se supone, en una de ellas, que sus armas son de oro con una encina de sinople sobre ondas de agua de azur y plata, acostado de dos jabalíes de sable empinados a su tronco, uno a cada lado.
      Haedo casó en la ciudad de Córdoba en 1755 con Doña María Mercedes Roldán y Allende, hija de Don Bernardo Roldán, Comisario General de Caballería, natural de Orotava, Islas Canarias, y de Doña María de Allende Losa Bravo. Por hijos tuvieron, entre otros, a María Tiburcia Haedo Roldán y Allende, nacida en 1767; desposada con José de Paz y Durán, hija legítima de Andrés de Paz Vásquez de Codecido y de Doña Manuela de Durán y González. Estos a su vez tuvieron una proficua progenie; entre éstos, el relevante General de la independencia argentina Don José María Paz y Haedo, quien fue considerado como un gran estratega militar; gobernador de la Provincia de Córdoba, Argentina, entre 1829-1831. Asimismo, hubo otros hijos; una, monja profesa en el Monasterio de Santa Teresa en Córdoba, donde justamente, fue sepultado D. Felipe Haedo.
      Materia específica de este capítulo es la obra que realizó como naturalista y mineralogista al servicio de la Corona española, la que se conserva en su mayoría en estado inédito; y es actualmente materia de un estudio mayor. Sobre sus viajes en territorio rioplatense, el erudito Padre jesuita Guillermo Furlong expresó que se destacó como uno de los más importantes científicos que recorrió las provincias rioplatenses, pero que sus Memorias son prácticamente desconocidas. Desde 1774 marchó hacia La Plata, Potosí y Córdoba, dedicándose a su estudio predilecto. En ocasiones regresó a España, en donde escribió al rey sobre sus experiencias. Así, los escritos en 1777, según consta en el Archivo General de Indias en Sevilla, al enviar Haedo cartas al secretario del Rey, Gálvez, con el propósito -por estas fechas- que S.M. le concediera "algún corregimiento", según lo pidió de manera textual. Al año siguiente repetía su solicitud, cuando en nota a igual destinatario vuelve a insistir para que se le conceda el corregimiento que -expresó -, buscaba en "aquél país" para así extender sus exploraciones y poder llevar a cabo la navegación del Río Bermejo.
      Cabe destacar que Haedo estaba asimismo versado en hidrografía, realizando observaciones propias de su especialidad. Escribió varios trabajos, el más destacado se llamó: "Origen y desagües de los ríos Pilcomayo, Cachimayo y Bermejo", que se conserva sin publicar, en la espera que la memoria vasco-argentina lo rescate de su olvido.
      Esto coincidía con otras exploraciones que se venían practicando en la zona. Ya a partir del año 1750, habían comenzado a llegar al Río de la Plata varios estudiosos europeos, integrantes de las comisiones designadas por España y Portugal, para solucionar sus problemas limítrofes en América. Se sabe que estos dominaron los conocimientos y escribieron sobre geografía, cartografía y astronomía. Entre estos científicos pueden mencionarse a Diego de Alvear, Francisco de Aguirre, Félix de Azara, Andrés de Oyarvide, Pablo Zizur y Pedro Cerviño. Aquéllos primeros viajes respondían a la necesidad de buscar un camino que acortara el camino que unía Buenos Aires con las minas peruanas. Pero, por entonces, todos los intentos realizados durante mediados y fines del siglo XVIII para usar el Chaco como camino hacia las minas peruanas fracasaron, porque la Corona se negó a solventar nuevas exploraciones. No obstante las reiteradas prohibiciones, se ha expresado que los colonizadores del Plata no perdieron nunca el interés en esa ruta que podría acortar en semanas o meses el viaje al Perú. A su vez vale comentar que, por entonces, el gobernador Cevallos insistió por llevar adelante su plan de abrirse paso por el Chaco en 1759. Debido al poco interés que demostró la Corona, en 1763 aquél escribió a fray Julián de Arriaga (relacionado con la autoridad superior) para lograr el objetivo de una nueva ruta y para que se ampliara -como consecuencia- la frontera del indígena habitante de esos territorios.
      Es así que Haedo en conocimiento de tales intereses redactó una gran parte de sus Memorias Pero además de escribir sobre las regiones del NO, lo hizo dando noticias de las del sur rioplatenses. En comunicaciones al gobierno virreinal envió una "Descripción de la Colonia del Sacramento y Puertos del Río de la Plata al norte y sur de Buenos Aires, seguida de un plan para la conquista y población del Cabo de Hornos y sus Pampas. Ano 1778".
      En un documento oficial decía el Virrey don Pedro de Cevallos que don Felipe de Haedo, a impulso de su celo y sin otra memoria que la de contribuir al adelantamiento de los intereses públicos, se había impuesto el deber de estudiar y describir el territorio. Muy especialmente las costas y puertos del virreinato, y que en desempeño de ese deber, le había dirigido varios y valiosos informes, de los que se conoce sólo el cuarto informe, salvado en las páginas de la Revista del Río de la Plata, de Andrés Lamas del año 1872.
      Cabe destacar que la participación de Haedo se extendió también a importantes aspectos religiosos, al llegar a ser Ministro de la Orden Tercera de San Francisco en 1771 en Córdoba, cargo religioso y espiritual honorífico, luego de haber quedado registrado como hermano en la de Buenos Aires, al presentar su patente de haber profesado en la "Villa y Corte de Madrid en manos de fray. Antonio Martínez, maestro, a 3 de agosto de 1762". Esta hermandad de seglares, que no era una cofradía, se encontraba muy extendida en las posesiones rioplatenses de España, tanto en Buenos Aires, Córdoba, Tucumán, Corrientes, Salta, por indicar algunos de los centros urbanos destacados. En ellas ha quedado demostrado que en su conformación, hubo una activa participación de vascos, navarros, y en general, de pobladores del norte de España.
      Hasta aquí el resumen de una pequeña biografía que aguarda ser ampliada como testimonio de largos meses y años de viajes por el Río de la Plata, como explorador-científico que fue. Es de esperar que en fecha próxima sus recuerdos, próximos a ser editados, sean incorporados a la bibliografía de viajeros de España y América.
      por la Dra Nora Siegrist de Gentile
      Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas- Cemla. Argentina: Siegrist@fibertel.com.ar

  • Fuentes 
    1. [S28] Pizarro Colombo, Miguel, Pizarro Colombo, Miguel, (mapc(AT)arnet.com.ar).

    2. [S507] Zigiotto, Diego M., Zigiotto, Diego M., (dzigiotto1(AT)gmail.com).