| Notas |
- Militar. Natural de Córdoba. Entró al servicio militar en 1795, como alférez, y marchó en la expedición que, a las órdenes del virrey Sobremonte, llegó a las costas del Yaguarón, hostilizando a los portugueses. Las invasiones inglesas le contaron entre los combatientes, pues, incorporado espontáneamente ai ejército de Elío, que operaba en el territorio uruguayo, fué destinado a las partidas de guerrillas del teniente coronel D. Pedro García. Antes de la toma de Montevideo por las tropas británicas, y en la campaña aquella, hallóse en distintos combates y acciones de guerra, acreditándose por su valor militar y actividad. Restablecida la paz mereció los despachos de capitán, en mayo de 1808. Producida la revolución del año 10, Carranza simpatizó con ella, y en abril del año siguiente salió sigilosamente de Montevideo para presentarse al general Belgrano en la campaña oriental, expresándole sus deseos de servir bajo las banderas de la patria, aunque fuera en clase de soldado. El general le dió el puesto de sargento mayor de plaza, y en octubre del mismo año Carranza ocupaba con las fuerzas de su mando el pueblo de Paysandú, que había estado guarnecido por tropas portuguesas; continuó su marcha hacia el rio Negro, y batió al enemigo en el paso de Itapeyú y en el Arroyo de la Leche, tomándole no menos de 250 prisioneros y pérdida de 120 en el combate. Comunicó estos triunfos a la Junta, que le felicitó por su conducta y patriotismo. En 1812 fué autorizado para proveer de caballos al ejército de Rondeau, comisión que desempeñó con actividad y honradez, y posteriormente, al frente de una partida de 50 soldados, purgó la campaña de las gavillas de bandoleros que la infestaban; vigiló las costas e impidió los frecuentes desembarcos de los realistas en busca de provisión de ganado, para lo que le fué menester sostener reñidos combates, siendo alguna vez las pérdidas del enemigo importantes. Asistió a las batallas del Cerrito, a la toma de Montevideo, etc. Se preparaba a tomar parte en la guerra contra el Brasil cuando falleció, repentinamente, en abril de 1826, a la edad de cerca de cuarenta y cinco años. Fué un hombre de convicciones honradas y de un carácter enérgico. [2]
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