Notas


Coincidencias 48,601 a 48,700 de 51,361

      «Anterior «1 ... 240 241 242 243 244 245 246 247 248 ... 514» Siguiente»

 #   Notas   Vinculado a 
48601 Siendo padrinos don Juan N. Uriburu y doña Josefa Saravia Familia F67807
 
48602 Siendo padrinos el Dr. D. José M Quintana con Da. Angela Isasmendi  López Cross, Natalio (I147220)
 
48603 Siendo pequeño emigró junto a su familia a Chile, huyendo de la dictadura de Rosas. Luego de Caseros, el general Urquiza le otorgó el grado de capitán del ejército, pero no tenía interés por la vida militar. De regreso a Buenos Aires, no pudo finalizar sus estudios de medicina. Un tiempo después, en 1863, se radicó en su tierra natal. Allí, durante el mandato de Mardoqueo Molina, trabajó como legislador, periodista y ministro general de gobierno. Ganó una banca como diputado nacional representando a su provincia. Fundó y presidió el Banco Agrícola. Debido a las persecuciones políticas, se trasladó a La Plata. Siendo Bernardo de Irigoyen gobernador de la provincia de Buenos Aires, lo nombró Ministro de su Gobierno. Además, ejerció como Jefe de Policía de La Plata. Murió en esa ciudad, el 24 de septiembre de 1907. Ocampo Argüello, Juan Bautista Manuel del Corazón de Jesús (I603387)
 
48604 Siendo sus padrinos D. Arturo Richard y Doña Matilde M de Zevallos  Rawson Beccar, Guillermo (I2601)
 
48605 Siendo sus padrinos D. Buenaventura Decoud y Carmen Machain.


 
Machain Decoud, María Estela (I66279)
 
48606 Siendo sus padrinos D. Clemente Benguria y Doña Carmen Ponce Benguria Manzano, Guillermo (I276080)
 
48607 Siendo sus padrinos D. Eduardo Emiliano Stegmann y Da. Carolina Aguirre de Stegmann Martínez de Hoz Stegmann, Carolina Delia del Corazón de Jesús (I69816)
 
48608 Siendo sus padrinos D. Filiberto Herrera y Da. Eulalia Reynolds de Urioste Urioste de Velasco, Manuel Francisco Atanacio (I147798)
 
48609 Siendo sus padrinos D. Ignacio Carrillo y Da. Luisa Graz.  Padilla Bárcena, Miguel (I604018)
 
48610 Siendo sus padrinos D. Ignacio Peña hijo de D. Felix Peña natural de Córdoba y Da. Eugenia Funes natural de Córdoba, y Da. Lubina Bustamante hija legitima de D. Teófilo Bustamante.



Nota propia de investigación: Los Bustamente, anotados así, son Sánchez de Bustamente. Los Peña, anotados así, son de la Peña. Da. Catalina Lubina Sánchez de Bustamente estuvo casada con D. Ignacio de la Peña Funes.  
Pemberton Sánchez de Bustamante, María Jacinta (I100048)
 
48611 Siendo sus padrinos D. Juan Estrugamou natural de Francia Estrugamou Turner, Catalina (I164939)
 
48612 Siendo sus padrinos D. Manuel Malbrán hijo de D. Manuel Malbrán y Da. Manuela Recalde, y Da. Carlota Figueroa hija de D. Manuel Figueroa y Da. Jenuaria Iturrez. Cano Malbrán, Adriana A. Carolina (I149421)
 
48613 Siendo sus padrinos D. Mariano Pérez y Da. Evarista Montenegro.  Pérez Montenegro de la Torre, Rafael Gabino (I149069)
 
48614 Siendo sus padrinos D. Tomas Arias y Da. Casiana Ugarteche Correa Castro, Emilia Leonor Mercedes (I147660)
 
48615 Siendo sus padrinos don Antonio Sirven natural de España y la sra Dolores Martí de Sirven Ballvé Sirvén, Antonio Julián (I85797)
 
48616 Siendo sus padrinos Don Domingo Iramain y Da. Francisca Borges Achával Iramain, Isidora de (I47802)
 
48617 Siendo sus padrinos don José A Gorostiaga y Doña Mercedes C de Gorostiaga  Gorostiaga Figueroa, Manuel Luciano (I34281)
 
48618 Siendo sus padrinos Don Juan Blaquier y Da. Celina Piñeyro de Alzaga Blaquier Álzaga, Agustina Celina Carolina (I26703)
 
48619 Siendo sus padrinos Don Laureano Decoud, y Doña Mercedes Cherife Decoud Chirife, Rogelio Eugenio (I169386)
 
48620 Siendo sus padrinos; D. Pedro Pablo Pourtalé natural de Francia y Da. Luisa G. de Pourtalé natural de Francia Fortabat Pourtalé, Enrique Pablo (I157175)
 
48621 Siendo testigos D. Agustín Augier y D. José María Benguria. Familia F46343
 
48622 Siendo testigos D. Salvador Tula y D. Manuel Antonio Alvarez Familia F46415
 
48623 Siendo testigos de matrimonio D. Froilan del Viso y Da. Laura Carranza Yofre y D. Antenor de la Vega Luque y Da Teresa Luque Familia F44613
 
48624 Siendo testigos de matrimonio D. Froilan del Viso, D. Eloy I. de Igarzabal, Da. Laura Carranza de del Viso, y Da. Rosa Centeno de Villafañe.  Viso Carranza, Laura del (I127509)
 
48625 Siendo testigos de matrimonio don Alejandro Figueroa y doña Francisca Güemes Cornejo Familia F6829
 
48626 Siendo testigos de matrimonio don Froilán del Viso y doña Manuela Yofre. Familia F44504
 
48627 Siendo testigos de matrimonio don Juan Cornejo y doña Inocencia Valdez  Familia F12820
 
48628 Siendo testigos de matrimonio don Manuel Sola. Familia F12749
 
48629 Siendo testigos de matrimonio don Robustiano Patrón y su esposa doña Francisca Costas, vecinos de curato.  Familia F31019
 
48630 Siendo testigos de matrimonio el Dr. Don Antonio del Viso y doña Eusebia de Bulnes Familia F202698
 
48631 Siendo testigos el doctor Melitón Camaño y doña Salvadora Ferro o Herro Familia F75638
 
48632 Siendo testigos Manuel Van Gelderen y Argentina Lobo.  Familia F59853
 
48633 Siendo ya viuda solicitó, el 5 de julio de 1679, un traslado del expediente de hidalguía de su suegro, para remitírselo a su hijo Jacinto de Arrieta, residente en Córdoba del Tucumán. Echeverría Amasa Ugarte, Clara de (I60708)
 
48634 Siendos testigos de matrimonio don Alejandro Figueroa, casado y don Mariano Figueroa Familia F153574
 
48635 Sieur de La Touche, Maestro Cirujano, f. antes de 1717. Renault, Julien (I84082)
 
48636 Sieur François Augier, escribano real de la villa de D` Aymargues Languedoc-Rosellón Francia. Augier Canonge, François (I62946)
 
48637 Sieur François Augier, escribano real en 1650 de la villa de D` Aymargues Languedoc-Rosellón Francia. Procureur du Roi de la ville. Recollecteur de l`Imposition des reformes d`Aimargues. Augier de Fillon, François (I691834)
 
48638 Signatario del Acta de Autonomía de Catamarca en 1821. Recalde Reinoso, Pedro Ignacio (I84154)
 
48639 Signatario del acta de la independencia. Diputado por Córdoba al Congreso de Tucumán (1816). En el Congreso Constituyente de 1826 volvió a representar a su provincia, y en tal carácter firmó el Manifiesto que dirigiera esa Asamblea a los pueblos de la república el 24 de diciembre de 1828. Falleció en Córdoba, ciudad de su nacimiento. Pérez de Bulnes Pavón, Eduardo (I86092)
 
48640 Siguiendo la tradición familiar, ingresó al Ejército con el grado de Alférez de Regimiento de Artillería 1851; Teniente 1852; Capitán 1857; Sargento Mayor 1862; Teniente Coronel 1868; en 1876 servía en el Cuerpo de Asamblea de Santiago; Comandante de la Brigada de Artillería 1880; Coronel 1881; Jefe de la Casa Militar de la Presidencia de la República; hizo la campaña de la Araucanía 1861-1869, participando en diversos hechos de armas; desempeño numerosas comisiones de inspección y reconocimiento de las fortificaciones de Arauco, Concepción, Valdivia y Chiloé; en 1868 se le confirió al mando de la Artillería de alta frontera; tomó parte en la campaña del Perú 1879 y años posteriores; falleció víctima de una dolencia contraída en la campaña del Perú.
por Florencio Vergara Prado
Fuente: "El linaje de Vial, sucesión y vinculaciones" de Raúl Díaz Vial, Ediciones Gráficas Madrid, 1960 
Vial Maturana, Juan de Dios (*) (I19135)
 
48641 Siguió en España la carrera militar, llegando a ser Teniente de Fragata de la Real Armada en 1779. En 1781, por orden del Virrey Vertiz, partió en la fragata Nuestra Señora de los Dolores a ocupar el cargo de gobernador de las islas Malvinas hasta abril de 1783. Viajó a españa en 1784 y murió en madrid en 1787. Sus honras fúnebres se celebraron en la iglesia del Pilar de Buenos Aires en enero de 1788. Vid. Testamentaría de Martín de Altolaguirre, AGN, Nos. 3864 y 3866. Altolaguirre Pando Patiño, Jacinto Mariano del Carmen de (I683027)
 
48642 Siguió la carrera de la armas, llegando hasta el grado de Maestre de Campo. Fue dueño de un gran latifundio, compuesto de cuatro leguas cuadradas, donde tenía sus estancias, llamadas "Santa Rosa", "Casas Viejas" y "Las Chacras", con toda clase de sementeras y ganados. El señor Novillo testó tres veces, siendo el último de sus testamentos labrado en 1774. Novillo Herrera, Maestre de Campo Jacinto (I620829)
 
48643 Siguió la carrera de las armas alcanzando los grados de: Capitán, el 4 de Diciembre de 1772; Comandante de Dragones, 1789, con cuyo grado dirigió con el mejor éxito una expedición al Alto Paraguay, destinada a contener los avances portugueses sobre territorios del Rey de España, para lo cual fundó como avanzada, el Fuerte Borbón, hoy Puerto Olimpo. Por esos servicios fue agraciado con el grado de Teniente Coronel, Comandante en Jefe del Regimiento de Milicias de Dragones y Merced de Hábito de la Real Orden de Montesa, por despacho firmado por el Rey, en Aranjuez el 28 de Marzo de 1795, tomándose razón en el Tribunal de Cuentas de Buenos Aires, el 21 de Julio del mismo año.
Teniente Coronel del 2º Regimiento de Voluntarios de Caballería de costa arriba del Paraguay, con Real Orden confirmatoria firmada en San Lorenzo, el 25 de Octubre de 1803.
Jefe de la expedición enviada por el Gobernador Velasco contra Corrientes para recuperar los buques apresados por orden del Teniente de Gobernador de esa ciudad, que pertenecían a vecinos del Paraguay. El completo éxito de su misión le valió el ascenso a Coronel del Regimiento de Caballería de costa abajo, con fecha 15 de Octubre de 1810.
Alcalde de 2º voto, de la Asunción; Candidato a diputado por el Paraguay, a las Cortes que debían reunirse en España, cuando la prisión de Fernando VII, desempeñó además otras comisiones durante los últimos años del régimen español en la delimitación de fronteras con el Brasil.
Desde el encumbramiento al poder del Tirano Francia, empezó a ser perseguido, conjuntamente con toda su familia. El 16 de Septiembre de 1811, fue preso con sus hijos y yerno Machaín, y fuertemente multado; después de unos meses le pusieron en libertad el 9de Marzo de 1812. Pero continuó siempre vigilado pretextándose que era el Jefe del partido afecto al viejo orden de cosas, unas veces y otras por reprochársele sus vinculaciones de familia y relaciones con dirigentes de la Revolución de Buenos Aires.
Fue persona de ilustración y se vinculó con los Jefes de las demarcaciones de fronteras y personajes que visitaron el Paraguay con dicho motivo, especialmente con D. Félix de Azara, cuya correspondencia, continuada durante mucho tiempo, se conserva.
Falleció en la Asunción el 15 de Marzo de 1815, y fue sepultado sin que se le rindieran los honores debidos a sus grados y servicios, por prohibición expresa del Supremo Dictador, quien la fundó en el principio de ?que donde esta el Príncipe, no se deben honores a otro?. En este caso el Príncipe era Francia que así satisfacía sus rencores.
 
Zavala Delgadillo, Coronel José Antonio de (I672242)
 
48644 Siguió la carrera de las armas, teniendo desde 1793 el grado de Subteniente de Milicias, con el cual pasó a España para completar sus estudios. Al año siguiente ingreso en la Compañía Americana de la Guardia de Corps del Rey Carlos IV, cuerpo privilegiado, creado el 7 de abril de 1793, para nobles americanos, en el cual eran exigidos numerosos requisitos antes de concederse la admisión, y cuyo distintivo era la bandolera morada, color del Pendón de los Reyes de Castilla.
Sirvió en la Península combatiendo contra la invasión francesa, hasta 1810, en que pasó a Buenos Aires, donde fue nombrado sargento mayor el 30 de junio de 1810 y comandante el 30 de septiembre del mismo año. En 1811, siendo teniente coronel de blandengues de la frontera, cuerpo llamado después Caballería de la Patria, fue destinado para acompañar al general Belgrano en la expedición al Paraguay con el grado de mayor general, esto es, como 2do jefe.
Prisionero en Tacuarí, fue libertado poco después, regresando a Buenos Aires, donde juntamente con el general Belgrano fue procesado por el resultado de la expedición, pero fue absuelto y proclamado "benemérito de la Patria y digno de todas las consideraciones del gobierno y de sus conciudadanos por su aptitud, desempeño y pericia militar en las acciones que tuvo el ejercito del norte", publicándose este párrafo de la sentencia en el suplemento de "La Gaceta" del 10 de enero de 1812, para su satisfacción personal. A raíz de esa resolución, pidió licencia absoluta retirándose de las filas, pero luego prestó nuevos servicios en otros cargos, después de lo cual se retiro definitivamente a su ciudad natal, donde murió en 1849.
Una calle de Buenos Aires, en la Parroquia de Belgrano, lleva su nombre, consagrando así el recuerdo de sus méritos. 
Machain Cálcena, José Ildefonso (I169263)
 
48645 Siguió la carrera eclesiástica. Alvear Morales, Juan de (I60967)
 
48646 Siguió la carrera militar, ingresando el 4-3-1910 como cadete al Colegio Militar, egresando el 12-12-1912 junto con otros 17 oficiales mucho más jóvenes y fue el último de su promoción.
Tuvo un comienzo en una guarnición de La Plata, aunque toda su carrera militar la desarrolló en Mercedes, donde fue también Jefe del Regimiento 6 de Infantería General Viamonte, de Mercedes, hasta su retiro el 6-6-1941.
Fue designado el 22-7-1943 Comisionado Municipal de Mercedes, Bs.As.
Murió en Bs.As. a los 64 años como consecuencia de un temor cerebral el 5-10-1952.
Inv.: Gabriel Chirico 
Videla Bengolea, Rafael Eugenio (I504465)
 
48647 Siguó la carrera Militar, llegó a ser Comandante durante el Regimen de Perón, Convencional Constituyente para la reforma de 1949 por Buenos Aires y Presidente de Información de Estado (SIDE).  Solveyra Casares Tomkinson, Guillermo Ramón Alfonso (I614492)
 
48648 Silverio Casco de Mendoza y Abalos (o mejor Ruiz de Ocaña). Alferez del Presidio. Casco de Mendoza Ruiz de Ocaña, Alférez Silverio (I39359)
 
48649 Silvestre Antonio de Sarria (hijo de Antonio de Sarria nacido en Vera de Bidasoa y más tarde Gobernador político y militar de Valdivia, y de Rosa de Vera, nativa de San Carlos, en Chiloé), luego de enviudar en Chile pasó a Buenos Aires y de acá a España. Allá consigue ser promovido al cargo de "Alguacil de las Reales Cajas" bonaerenses, cuyo título reconoce el Cabildo porteño el 11-IV-1712, por haber el interesado hecho el juramento respectivo ante el Consejo de Indias. Dicho título expresaba: "Don Phelipe, por la gracia de Dios, Rey de Castilla, etc, etc. ... atendiendo a los méritos de vos, don Silvestre Antonio de Sarria, y al servicio de tres mil pesos que para las urgencias presentes habéis entregado en la Tesorería mayor de guerra, he venido... en haceros merced del empleo de Alguacil Mayor de las Cajas Reales de la Ciudad de la Trinidad y Puerto de Buenos Aires ... en cuya conformidad quiero ... le sirváis por todos los días de vuestra vida, y como tal traigáis vara alta de mi Justicia y la uséis ... en aquella ciudad, como en los demás lugares de el distrito de dicha mi Caja, ejecutando todo lo tocante a la cobranza de mi Real Hacienda ... y que gocéis de las mismas honras, preeminencias y exenciones que tienen los Alguaciles Mayores de mis Cajas en Panamá y Potosí, sin diferencia alguna ... y es mi Voluntad que halléis y llevéis de salario, en cada año con el dicho oficio, trescientos cincuenta mil maravedís (un maravedí equivalía entonces a la séptima parte de un real de plata), que es la misma cantidad que tiene cada uno de los Oficiales de mi hacienda en dicha ciudad de Buenos Aires ...". Firmaban ese Real despacho, dado en Alagón el 12-VI-1711, el Rey Felipe V, y su Secretario Bernardo Tinagero de la Escalera, que lo había manuscrito.
En el ejercicio de su Alguacilazgo, Sarria logró reunir mucho dinero. Consta que era de vida rumbosa, y que de su primer enlace solo le habían quedado dos hijas; María Luisa - mi antepasada - y Cayetana. El 19-EI-1714, nuestro viudo pasó a segundas nupcias con María Rosa Gutiérrez Rocha Garcés (hija de Isidro Gutiérrez de Molina Garcés y de María Rocha Serrano - ver el apellido Gutiérrez). Los casó el Obispo Fray Gabriel de Arregui Gutiérrez (tío 2do de la novia) ante los testigos; Capitán Juan de San Martín Gutiérrez de Paz (mi antepasado) y Baltasar de la Quintana Godoy (parientes de la desposada) y Lucas Velorado. De este segundo enlace de Sarria nació Juana Josefa de Sarria Gutiérrez que, en 1737, unióse en matrimonio Juan Gregorio Zamudio. (Juana Josefa testó el 24-VI-1740, ante Esquivel, nombrando albaceas a su madre y al primo de ésta, Capitán Juan Gutiérrez de Paz. La enterraron en San Francisco, y dejó estos hijos; Juan, Estanislao y José Ignacio Zamudio Sarria).
Mas tarde, Silvestre, se enamora silvestremente - supongo - de una mulata y su consorte le inició un juicio de separación en 1732, que duró cinco años. Por eso, en el censo urbano de 1738, los cónyuges de referencia aparecen habitando distintas viviendas; Sarria, con su hija Luisa, en dos piezas de una casa en la calle entonces "San Juan Bautista" (hoy Piedras), a dos cuadras a la vuelta de la calle "San Joseph" (ahora Perú), y de "la Plazuela que llaman la Ranchería". Y Rosa Gutiérrez moraba en casa alquilada al Tesorero Alonso de Arce y Arcos, junto con su hija Juana Josefa, un nieto, y su yerno Juan Gregorio Zamudio, "que al presente se halla de guardia de un navío inglés".
Revisando viejos protocolos en el Archivo encuentro que; el 24-IV-1730, Silvestre Sarria, Alguacil de las Cajas Reales, por orden de los Oficiales Reales Diego de Sorarte y Alonso de Arce y Arcos, trabó embargo, por la cantidad de 1.980 pesos, sobre los navíos de registro del Comandante Francisco de Alzaibar, quien "por escriptura esta deviendo a los expolios (la sucesión) del Ylustrísimo y Reverendísimo Señor Don Fray Pedro de Faxardo, Obispo de esta Diócesis"; quien había fallecido el 16-XII-1729.
El 13-IV-1733, ante Juan Antonio Carrión, el Capitán Juan Gutiérrez de Paz, Alcalde de 1° voto, como curador de la persona y bienes de Martín Gutiérrez de Paz, su sobrino, declara que tenía recibidos en su poder de Silvestre Antonio de Sarria, la cantidad de 400 pesos corrientes, motivados por una deuda de éste a dicho menor, y atento a ello le otorgaba a mi deudo, recibo y carta de pago. El 14 de noviembre siguiente, ante Carrión, Silvestre Antonio de Sarria, "Alguacil Mayor propietario de las Reales Caxas", como principal deudor, y Francisco de Vieyra, como "fiador llano y pagador", se obligaron a pagar al Monasterio de Monjas "que se ha de fundar", 1.000 pesos corrientes de a 8 reales. Era dicho Convento el de las Catalinas, cuyo templo se inauguró recién en 1745.
Ocho años más tarde, los esposos Sarria parecían reconciliados, ya que el 10-V-1741, Silvestre Antonio y Rosa Gutiérrez, "marido y mujer", en escritura pasada ante el Escribano José Esquivel, dijeron: Que por cuanto doña Rosa ha criado una esclava parda llamada Juana María, que será como de 10 años, y el ama, "por justa causa que ella le debe", le otorgaba carta de libertad para "después de su fallecimiento, y no antes", y para que tenga efecto la expresada gracia, la parda Juana María "ha de seguir habitando la casa que su ama tiene en esta ciudad", hasta que la moza tome estado, entonces ella "podrá vivir libremente a su justa voluntad, donde quiera que sea".
por Carlos F. Ibarguren 
Sarria, Sebastián Antonio (I3028)
 
48650 Silvina Bullrich en sus memorias escribió: "Carola Martínez de Hoz de Bollini Shaw, además de una gran embajadora sabe mucho de arte oriental. Visité con ella esos mercados tan semejantes en Persia, en Egipto, en Turquía donde nadie puede aventurarse sola. Aprendí mucho de ella." Martínez de Hoz Solveyra, Lía Julieta (I69828)
 
48651 Silvina Bullrich nació en Buenos Aires, Argentina, el 4 de octubre de 1915. Fue novelista, cuentista, ensayista, traductora, periodista y guionista de cine.
Se crió en un ambiente culto y de frecuentes viajes a París, donde su abuelo había sido diplomático, tuvo acceso a la biblioteca de su padre y gozó del estímulo de una familia de intelectuales.
Durante años Silvina encabezó la lista de best sellers (Los burgueses, de la editorial Sudamericana, vendió 60.000 ejemplares). Sus libros fueron traducidos a varios idiomas. Como traductora tradujo libros de Graham Greene, Simone de Beauvoir, Béatrix Beck y Louis Jouvet entre otros.
En 1961 obtuvo el primer Premio Municipal por Un momento muy largo y El hechicero; en 1972, el segundo Premio Nacional a la prosa imaginativa del trienio 1969-1971. En 1945 trabajó junto a Jorge Luis Borges en una selección de textos que se llamó El compadrito. Fue muy amiga de Bioy Casares. Los críticos han dividido su narrativa en dos vertientes: la feminista y la sociopolítica. Algunas obras de la primera vertiente son: Bodas de cristal (1951); Teléfono ocupado (1956); Mañana digo basta (1968), y de la segunda: Los burgueses (1964); Los salvadores de la patria (1965); La creciente (1967); Será justicia (1976). Falleció en Suiza en 1990. Fuente: http://p101.ezboard.com/flibroadictosfrm8.showMessage?topicID=460.topic 
Bullrich Meyrelles, Silvina (I19745)
 
48652 Silvio Frondizi (Paso de los Libres, 1 de enero de 1907 - 27 de septiembre de 1974) fue un abogado e intelectual marxista argentino.

Fundador de Praxis y Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR-Praxis), era hermano del presidente argentino Arturo Frondizi (UCRI) y del filósofo Risieri Frondizi.

Se relacionó con la Revolución Cubana y se entrevistó en Cuba con el héroe revolucionario Ernesto Guevara. Se vinculó además con el Partido Revolucionario de los Trabajadores y defendió a sus presos políticos.

Fue asesinado por la banda terrorista Triple A.

 
Frondizi Ercoli, Silvio (I505194)
 
48653 Simón Bolívar fue sepultado a su fallecimiento, en el cementerio de Santa Marta, Colombia deonde había fallecido. En 1852, veintidós años después de su muerte, sus restos fueron trasladados a Caracas, donde se lo sepultó en el sepulcro mandado construír por decreto del Congreso venezolano, en una de las naves laterales de la Catedral de Caracas.
El 26 de octubre de 1876, fué trasladado de allí, a un sepulcro nuevo en el Panteón Nacional de Caracas, donde descansa actualmente. 
Bolívar Palacios, Libertador Simón José Antonio de la Santísima Trinidad (I615667)
 
48654 Simultáneamente a esta insurrección, puesta en marcha desde el norte sobre la ciudad de Salta, políticos opositores del gobierno de Uriburu levantan, de pronto, cuadrillas armadas en los departamentos salteños de Chicoana y Rosario de Lerma, estableciendo un segundo foco revolucionario por el sur.
Acaudillan a los revoltosos el cura Emilio Castro Boedo, promotor principal de la revuelta, y el Coronel urquicista Manuel G. Reyes con Lucas Castro, Bernardino Peña, Rosario Córdoba, Silvio Castellanos (padre del futuro poeta don Joaquín, niño entonces de 3 años), Gaspar Burela, Franklin Cuestas, Julio Achával, Jacinto Bernadete. De movida, más de 100 insurgentes arrollan a una partida gubernista del Teniente Coronel Emilio Echazú, que había salido a su encuentro, resultando heridos de lanza el Comandante Arancibia, el joven Fanor Novillo y alguna gente de tropa. Por su parte otro columna de 100 "soldados de la ley", comandada por Ramón Zuviría, persigue a los guerrilleros hasta el lugar de "El Brete", y el 19 de marzo, a las tres de la tarde, tras una hora de entrevero, resultan descalabrados los facciosos, con el saldo de 5 muertos, varios heridos y bastantes prisioneros.

Manifiesto del Gobernador Uriburu

Siete días más tarde, el Gobernador de Salta les dirigió un manifiesto a sus "compatriotas conciudadanos" y a "la Guardia Nacional movilizada": "? Acabamos de asistir al triunfo definitivo alcanzado por los soldados de la ley sobre la facción anarquista" -- decía mi bisabuelo, entre otras cosas. "Nos hallábamos en el momento supremo del peligro para el orden público: el gobierno llegó a adquirir la convicción muy fundada de que la ausencia de medidas enérgicas e instantáneas adoptadas contra los agitadores de la sociedad, espondría a ésta a presenciar desde luego el espectáculo desmoralizador de la asonada y a conmoverse ante el desastre sangriento de la lucha inminente. Quiso la autoridad, entonces, prevenir el estallido de la revuelta, por el alejamiento de algunos de los principales instrumentos de que se servía la facción anarquista para promoverla ? Pero no había contado con la ciega obstinación con que los enemigos de la paz de estos pueblos conspiran a envolverlos en la conflagración de la guerra civil ? Les hemos visto hacer estallar en Jujuy un motín militar, que tenían preparado aquí con mucha anticipación, lanzando la soldadesca sublevada contra la autoridad legal de esta Provincia ? y también responder a esa invasión levantando montoneras en los departamentos de Chicoana y Rosario de Lerma ? Pero los bravos soldados que permanecieron siempre fieles a su bandera, y los generosos hijos del pueblo que forman la Guardia nacional, corrieron presurosos a escarmentar la rebelión ? Dos combates necesarios, gloriosos ? han anonadado la anarquía armada y afianzado el orden público ? El crímen es notorio; sus perpetradores son conocidos de todos; el fallo de la justicia no puede hacerse esperar mucho tiempo, debiendo ser severo y ejemplar, cual lo requiere la naturaleza del delito ? Valientes Guardias nacionales ? Al dejar las armas que habéis llevado con honor ? la gratitud pública ha de seguiros bajo el techo de vuestro modesto hogar, y en todas partes la consideración de los hombres honrados ? También debéis contar siempre con la estimación de vuestro compatriota y amigo: Juan N. Uriburu".

Los amigos critican a Uriburu por tolerante; los enemigos lo tildan tirano

A decir verdad, las cosas se habían puesto feas para el gobierno de mi bisabuelo. Sus aliados políticos le reprochaban no haber sabido conjurar a tiempo los embates de la oposición, que en Salta llegaron a provocar derramamientos de sangre, y a dividir el partido de los vencedores de Pavón.
Un año antes de los cruentos choques en "Los Sauces" y "El Brete", el Gobernador de Tucumán, José María del Campo, le anticipaba al Presidente Mire: "A estar a los rumores que hace circular el partido federal, y a pesar de las seguridades que me da el Gobernador de Salta de que no se conmoverá allí el orden, abrigo temores de que alguna montonera o alguna perturbación intenten en el interior de aquella provincia, donde tienen base los federales, muy especialmente por los emigrados que allí han ahijado indiscretamente. Muy advertido está de ello el señor Uriburu, para que los sucesos le sorprendan".
Sin embargo, el 22-III-1864, el mandatario se Salta, en carta al caudillo santiagueño Manuel Taboada, admitió que: "A favor de las garantías que el gobierno concedía a los ciudadanos, los anarquistas empezaron a conspirar"; y que en vano se tomó "la medida de alejar temporalmente a cuatro de los corifeos de la oposición, esperando que esta medida sería suficiente para apagar la conspiración". Y Taboada, por su parte -- después de leer en otra misiva de Anselmo Rojo: "la mazorca encontró en don Isidoro López una bandera a quien apoyar ? hasta producir una revuelta que empezó por una parte del 8º de línea que se hallaba en Jujuy ? y la frontera del Rosario está llena de emigrados tucumanos que indudablemente harán o pensarán hacer su revuelta" ?, le acotó a Mitre, sobre el mismo asunto: "La tolerancia del señor Uriburu va dando sus frutos, bien amargos por cierto, que le servirán de lección para lo sucesivo".
Pepe Uriburu, en la hora amarga de la posterior derrota, llegaría a calificar a su tío de "hombre débil y bondadoso, que ha comprometido hasta el extremo la paz de la provincia"; pues "dejó y consintió en los puesto públicos a todo hombre del partido personal (urquicista) de muchos años atrás"; y era "su gobierno tolerante hasta la debilidad".
En cambio Isidoro López expuso muy de otro modo en el papel sus comentarios para Mitre: "La familia de Uriburu, tradicionalmente empeñada en el monopolio de los destinos públicos, dió en perseguir a los que se oponían a ese propósito. Para esto necesitó, el gobierno de esa familia, tener facultades amplias durante la administración Uriburu; y al efecto se buscó el pretexto de un plan de rebelión por el general Gutiérrez, asilado, hombre sin prestigio alguno; pidiendo de la Cámara Provincial, por medio del ministro y con el nombre de medidas, verdaderas facultades que la ley prohibe. Llenando mi deber de Diputado me opuse a que se acordasen. Allí empezó la persecución de ese gobierno; por que no quise ser uriburista ? mandaron una partida armada a matarme en mi casa, de la que salvé por casualidad ? Refugiado en Jujuy, presencié la sublevación de las dos compañías del 8º que estaban al mando de mi suegro, el Coronel Wilde. Los Uriburu me calumniaron, imputándome participación en esa sublevación, sólo para deshonrarme ? No habría conspirado contra mi causa y contra mi padre político. Los soldados mal pagados, con sueldos atrasados, sufriendo necesidades ? rehusaron
ir al Chaco, declarando que se volvían a Salta a sus casas ? después ? se desbandaron en Sauces, sin combate alguno?".
Y el reverendo energúmeno Castro Boedo -- después de haber trocado el hisopo y las bendiciones por la lanza y la guerrilla montonera -- en sus epístolas a don Bartolo escribía: "Comenzaré por afirmar a V.E. que como el más franco y firme liberal ? dí mi voto a don Juan Uriburu para gobernador de la provincia, a don Pedro Uriburu y al general Rojo para senadores, y a Feijóo toda mi influencia para ministro ? Que la comprobada anticonstitucional conducta del gobierno Uriburu me compulsó a desempañar el papel de caudillo del pueblo ? y trabajé lo posible para que la Legislatura provincial contuviese los desbordes del gobierno Uriburu ? Que quedando el pueblo sin representación y en manos del criminal absolutismo del gobierno Uriburu, no había otro recurso que asumir el pueblo de hecho su soberanía ? Con ese objeto me puse al frente de las masas populares desde el 15 de marzo, así en la ciudad como en la campaña ? y puse de mi parte todos los medios para hacer huir al gobierno Uriburu, y dejar Salta en el libre uso de sus legales funciones ? En cada uno de mis actos, a la cabeza del pueblo, mi primer propósito ha sido invocar con respeto y adhesión el nombre del Presidente Mitre?".

Cleto Aguirre candidato de la oposición. Pepe Uriburu
maquina el golpe de Estado

Así las cosas -- fuera blando o duro el gobierno Uriburu, según ello se mirara con cristal claro u obscuro --, lo cierto es que Salta habíase convertido en un hervidero de pasiones. Abocada la Legislatura a designar el Gobernador reemplazante de mi bisabuelo, que concluía su período legal, los representantes de la oposición, en mayoría, pusieron sus ojos sobre el sagaz oftalmólogo Cleto Aguirre, y acordaron elegirlo para el alto cargo. El hombre resultaba bien visto por los legisladores "constitucionales", dada su característica de "liberto" tibio en la política de entrecasa; ello sin mengua de un ardoroso liberalismo progresista, como masón activo que era -- de mandil, banda y mallete -- graduado vaya uno a inquirir en que "taller" extrasalteño.
La instalación de don Cleto en el sillón gubernamental de Salta, mediante el voto de los diputados "constitucionales" y "libertos" contrarios al Poder Ejecutivo presidido por Juan Uriburu, traía consigo el fracaso político de éste, y, sin duda, iba a añadir un enredo mayor al contexto general del país en el que Mitre devanaba su madeja.
Aquella mudanza de autoridades salteñas, acarrearía -- a juicio de Pepe Uriburu, transmitido posteriormente al Gobernador santiagueño Manuel Taboada -- "la reacción del partido personal, haciendo de esta provincia el centro de operaciones para perturbar la paz y tranquilidad de las vecinas, envolviendo así a la República en la más desastrosa anarquía".
Comoquiera, el instinto de conservación de los Uriburu se exacerbó ante la posibilidad de que sus encarnizados enemigos, a pique de triunfar legalmente con la candidatura del doctor Aguirre, asumieran el mando de la provincia dispuestos a la venganza, tras de haber sido reprimidas, durante dos años, sus confabulaciones con arrestos y destierros, y vencidos en cruentos entreveros recientes.
Por ello, el círculo gobernante, a fin de conservar el poder, preparó un golpe de Estado contra la Legislatura hostil; suerte de 18 Brumario; sólo que Napoleón, en este caso -- con el resto de la parentela y unos cuantos militares adictos -- , secundaría al verdadero deux ex machina del brumoso lance: el primo y cuñado suyo, Pepe Uriburu.
Mas antes de recurrir al extremo de violar la legalidad, se habían sucedido cabildeos entre diputados y políticos del partido oficial, y el Gobernador don Juan, su Ministro Feijóo y Pepe Uriburu. Este último era el candidato a Gobernador del oficialismo. Sin embargo, muchos correligionarios "libertos" resistían al sobrino como sucesor del tío, y los parciales de don Pepe no cejaban en sus pretensiones de imponerlo a sus objetantes. El Ministro Feijóo y Ramón Zuviría, "cediendo a las influencias del doctor Zorrilla y de otros caballeros que se interpusieron como árbitros componedores", propusieron la candidatura transaccional del Dr. Juan Pablo Saravia. "Don Juan, el Gobernador -- relata Bernardo Frias --, aparentó avenencia con el cambio, y don Pepe por delicadeza, según fue su expresión, aparentó avenir también con los diputados electores sobre la eliminación de su nombre. Fue en seguida como a trabajar en el ánimo de ellos por si aceptaban la novedad, pero los así hablados, antes de aceptar cambios ni majaderías, se mostraron indignados, y que había de ser don Pepe Uriburu y no otro el Gobernador, pese a quien pese y proteste quien proteste; y antes de ceder, resolvieron operar en grande. El cuartel de la guarnición de la ciudad se sublevaría, proclamaría la caída de don Juan y entregaría el gobierno interino a don Pepe, hasta tanto la Legislatura eligiera el Gobernador, que no habría de ser otro".
"Don Pepe -- prosigue Frias -- en su entusiasmo belicoso llegó a exigirle a su tío don Juan, el Gobernador, a que diera un manotazo, opinando que debía armarse de energías
para dominar favorablemente el conflico. Y el tío se asustó y no lo quiso. Pero se convino en que don Pepe hiciera el alboroto y cargara con las responsabilidades, o, como se decía en familia, diera la cara. Y resultó conforme se convino".
Sobre el mismo asunto Segundo Díaz de Bedoya -- entonces Presidente de la Legislatura, y Gobernador interino de la provincia tras el uribúrico trastorno -- le comentó a Mitre: "Desgraciadamente equivocándose los Uriburu, quisieron colocar de Gobernador a don José Uriburu, a pesar de conocer que era muy mal querido en el país, y de la oposición franca que hicimos los amigos. Si los Uriburu, conviniendo con sus amigos, hubieran dejado elegir otro candidato, hubiera gobernado éste con ellos, y el partido liberal se hubiera ensanchado".

El golpe de don Pepe

Faltaban apenas tres días para que la Sala de Representantes eligiera nuevo Gobernador, y el médico Aguirre era ya el favorito de la mayoría legislativa; en tanto la minoría -- sin probabilidad ninguna de triunfo -- se mostraba aferrada a dar sus sufragios a Pepe Uriburu. Tensa espectativa saturaba la atmósfera política de Salta. Aquella mañana (8-V-1864) las dos compañías del regimiento 8º de línea de guarnición en la ciudad, al mando del Mayor Emilio Alfaro (que reemplazó al Coronel Wilde, destituído a raíz del amotinamiento expuesto más atrás), salen de su cantón en pie de guerra a pretexto de realizar maniobras, y se apostan en las afueras del poblado. Dichas compañías están subordinadas en forma inmediata a los Capitanes Napoleón Uriburu y Luis E. Borelli, a los Tenientes Ramón Vázquez y José Olivera, al Alférez José María Uriburu y a otros oficiales "troperos". Horas más tarde, los batallones "Arenales" y Nº 2 de la Guardia Nacional, más varios milicos de policía -- unos 500 hombres en total --, encabezados por el Coronel Aniceto Pérez, abandonan también sus cuarteles, ubicados en los bajos del Cabildo, ganan la plaza frontera y, "a nombre del pueblo", declaran disueltos los poderes provinciales, ponen custodia en casa de quien dejaba de ser Gobernador, don Juan Uriburu (a órdenes la custodia de Baldomero Castro, cuñado e hijo político del protejido) y proclaman mandatario provisorio de Salta a José -- Pepe -- Uriburu. Tras ello, a tambor batiente, regresa el 8º de línea a la ciudad, con Alfaro, Napoleón Uriburu y demás subalternos, que reconocen al nuevo gobernante impuesto y aclamado por sus camaradas de la Guardia Nacional.
Adviértase que el 8º de línea formalmente no se sublevó: fuerza regular de la Nación, se pone a cubierto de aparecer como actora desencadenante del conflicto político salteño, alejándose del teatro de los sucesos. Los milicianos de la provincia -- Guardia Nacional -- son entonces los que se encargan, directamente, de asestar el golpe de Estado. Después, torna el 8º a la ciudad y reconoce y respalda los hechos consumados.
Segundo Díaz de Bedoya, Presidente de la Legislatura derrocada, le informó al Gobernador de Jujuy, Daniel Araoz, que al día siguiente de haberse Pepe Uriburu apoderado del mando, "me hizo llamar para que le legalice el motín, haciéndolo presidente de los Representantes, lo que no pudo conseguir, a pesar de sus amenazas. Como amigo le aconsejé que restableciera la autoridad del Gobernador don Juan Uriburu, a lo que se negó de un modo brusco". Entonces "los Representantes fueron citados a junta electoral que no pudo tener efecto, tanto por la presión de la fuerza cuanto porque el titulado Gobernador quitó las llaves al edecán de la Sala y mandó cerrar las puertas. El 10 -- sigue Bedoya -- cité a los Representantes a mi casa particular; cuando estábamos reunidos fuimos todos presos y conducidos al Cabildo por orden de aquel. Allí permanecía con centinela a la puerta e incomunicado hasta el día 12 a las 11 de la noche, en que se me condujo a mi casa por el titulado Gobernador don José Uriburu".

Reacciona la oposición

"Escapado recién anoche clandestinamente" (13 de mayo) Díaz de Bedoya instalóse en el pueblo de La Caldera -- a 2 leguas de la ciudad --, para "ejercer la autoridad que me confiere la constitución provincial". "Mi programa político -- le aseguraba don Segundo a Mitre -- estará trazado por las reglas constitucionales y los principios que triunfaron en Pavón".
Pepe Uriburu, tras ganar la primera baza, recibió así un contragolpe tremendo. La constitución salteña de 1855, en su artículo 34, preceptuaba que el Presidente de la Legislatura debía asumir el gobierno si por cualquier accidente no se verificase el nombramiento de Gobernador en el término de la ley, y, en ese carácter, Díaz de Bedoya, a nombre de la legalidad, acababa de declararse Gobernador interino de Salta en La Caldera; y, en el acto, ordenó la movilización de todas las milicias departamentales, a fin de eliminar a la autoridad facciosa instalada en la ciudad; al propio tiempo que nombraba como Ministros al camarista Pio José Tedín y a Andrés Ugarriza; junto con un Consejo Consultivo, compuesto por la flor y nata enemiga de los Uriburu: Isidoro López, Cleto Aguirre, Francisco -- "Pancho" -- Ortiz, Apolonio Ormaechea, Coronel Diego Wilde, Damián Torino, Rudecindo Aranda, Juan Pablo Saravia, Domingo Funes y Pio J. Tedín.
De tal modo surje dos gobiernos en Salta: el revolucionario que, en su capital, obedece a Pepe Uriburu -- asistido por el Oficial Mayor Segundo Linares Sancetenea (marido de Lucía Uriburu, prima de Pepe) --, y el de "los defensores de la ley", agrupado en torno del presidente de la Legislatura Díaz de Bedoya, con su cuartel general en La Caldera, primero, y después sucesivamente en Castañares, Tres Cerritos y en el Campo de la Cruz. Este movedizo e improvisado Poder Ejecutivo, con más de 1.000 hombres levantados por los Comandantes de campaña Francisco Centeno (de Cerrillos), Alejandro y Pedro Figueroa (de Campo Santo), Pedro José -- "Peque" -- Frias (de los Valles), David Villagrán (de Guachipas), Juan Solá (de La Caldera); todos ellos bajo la directa potestad del Coronel Martín Cornejo, que hacía de Jefe de Estado mayor; secundado, asimismo, por el clerizonte apóstata Castro Boedo, el infatigable Isidoro López, y el Coronel Wilde y sus hijo Alfredo y Guillermo; a más de Aniceto Latorre y otros capitanejos de la oposición; y, desde luego, con el espectante visto bueno del insigne "mazorquero" tucumano Celedonio Gutiérrez -- aunque éste le negara su participación directa en el
asunto a Mitre, en carta del 16 de mayo fechada en Jujuy.

Correspondencia de Pepe Uriburu con Mitre, con Rawson y con Taboada

Entretanto Pepe Uriburu, al día siguiente del golpe de Estado, daba cuenta a Mitre de lo sucedido: "La situación azarosa y de lucha que atravesamos, desde marzo pasado -- le decía al presidente de la República --, la consideración que me merecen los hombres comprometidos del partido liberal, los que sofocaron la revolución de marzo, los que se veían, en fin, con tres días de término para ser entregados a sus enemigos, pues el Gobernador Juan Uriburu debía entregar el mando mañana, no quisieron seguramente resignarse a esperar la elección que debía practicarse hoy, porque de antemano sabían que el candidato de la reacción, don Cleto Aguirre, con todos los malos elementos combatidos y vencidos en marzo, era el que destinaba la representación, compuesta en su mayor parte de hombres que son enemigos sin rebozo de la actualidad de la República". Producido ayer tarde el golpe de Estado, "sólo por evitar las consecuencias desastrosas que sin duda hubieran venido, he aceptado como una transacción entre los del pronunciamiento, (milicias cívicas del Coronel Aniceto Pérez) y las fuerzas nacionales a órdenes del mayor Alfaro, el gobierno interino de la provincia. No me es desconocido, señor, que el hecho del pronunciamiento por sí sólo, no está revestido de la legalidad que exigen nuestras instituciones; pero no por eso carece de justicia, y más que todo de la ley suprema de la necesidad".
Y el mismo día que don Pepe despachaba esta carta con el joven Francisco Valdés (marido de su cuñada y prima Asunción Uriburu Arenales), que la llevó a Buenos Aires, remitía aquel otra misiva para el Ministro del Interior, Guillermo Rawson, denunciando la "tenacidad del partido vencido en Pavón, que no cesaba un momento de conspirar contra la actualidad", y que aprovechándose de la inminente elección de Gobernador constitucional, "trabajaba por colocar en este elevado puesto a un candidato surgido de su seno, para hacer partir de ésta Provincia la reacción a las vecinas, estableciendo aquí un centro para ulteriores operaciones". El partido liberal no podía mirar con indiferencia -- destacaba Uriburu -- que "los hombres de Urquiza y Derqui" llegaran a dominar la situación; por eso los jefes y oficiales de la Guardia Nacional, que habían actuado a favor de la causa de Pavón, llevando sus armas hasta La Rioja contra el Chacho; los vencedores de "Los Sauces" y "El Brete"; al darse cuenta "que la mayor parte de los Diputados a la Sala Provincial pertenecen al partido personal", aprovechando la ausencia del mayor Alfaro y de su regimiento 8º de línea, dieron el golpe que barrió de la sala aquellos elementos "reaccionarios".
Dos semanas más tarde don Pepe le informaba a Manuel Taboada que se había sublevado la campaña de Salta, no "para deponer al solamente gobierno creado por el pueblo en el pronunciamiento del 8 del corriente; se trata de operar la reacción del partido personal (de Urquiza), haciendo de esta provincia el centro de sus operaciones ? El caudillo Celedonio Gutiérrez -- puntualizaba Uriburu -- es el General en jefe de las fuerzas que sitian la plaza, en número de mil o mil doscientos hombre. Los jefes subalternos son: el clérigo Castro Boedo, Alejandro Figueroa, Pedro José Figueroa, el ex comandante Zenteno, N. Ramayo célebre criminal", Aniceto Latorre, Martín Cornejo, Rudecindo Aranda, el doctor Isidoro López, "las personas más conspicuas del partido personal, que desde muy atrás trabajan incesantemente por agitar las provincias del norte". "La presencia de estos hombres funestos a la cabeza de una fuerza de conspiración, amenaza la actualidad de la República". "Es indispensable que todas las provincias que se encuentran más inmediatas al teatro de los sucesos, acudan presurosas a conjurar la reacción y los grandes desastres que trae consigo la dominación de los caudillos, que tan de cerca nos amenazan." "Hace días que los enemigos han circunvalado la ciudad. La plaza está regularmente fortificada y contiene en su recinto quinientos infantes. Los enemigos destacan alguna pequeñas partidas, las que están en constante tiroteo en las calles con nuestras guerrillas; quedando todos los días seis u ocho muertos del enemigo, el que vuelve a ocupar sus posiciones tan luego como se les hacen de la plaza tres o cuatro disparos de cañón. la plaza podrá sostenerse todo el tiempo que quiere, pués no dudo rechazará cualquier ataque".

Opinan Taboada, Anselmo Rojo y Daniel Araoz sobre el golpe de Uriburu

Taboada habíale escrito el 19 de mayo a Mitre que aquel pronunciamiento salteño dió por resultado la deposición del Gobernador Juan N. Uriburu, y que nombró "el pueblo (sic), para sucederlo en ese destino, al señor don José Uriburu". "Dicho movimiento -- explicaba el caudillo santiagueño -- ha tenido por orden impedir que nuestros enemigos políticos se apoderen de la situación en aquella provincia, pues habiendo fracasado en su primera tentativa con la sublevación del 8 de línea, habían organizado nuevos trabajos para hacer triunfar una candidatura que los pusiera en posesión del poder que no habían podido alcanzar por las vías de hecho". El cuerpo legislativo que debió proceder a elegir sucesor de Juan N. Uriburu se ha disuelto. El período de Uriburu ha fenecido el 13 de mayo. Opinaba entonces Taboada que para calmar los ánimos y dar forma legal a los hechos y "salvar a nuestro partido, que se hallaba próximo a caer vencido, no hay más medio que reconocer el poder que inviste el señor Uriburu (Pepe), pues lo tiene al sufragio popular, único medio conocido hasta ahora por nosotros para suplir la falta de los cuerpos deliberantes".
A su vez el General Anselmo Rojo, desde Tucumán, le señalaba a Mitre el 30 de mayo: "Las cabezas del partido personal, obrando a espaldas del señor Bedoya, Presidente de la Legislatura, no dudo que si triunfan van a sobreponerse y organizarse en aquella provincia (Salta) para extender su dominio en las provincias vecinas".
De muy distinta opinión era el Gobernador de Jujuy Daniel Araoz, quien el 16 de mayo, le dió aviso al Presidente de la República de "los graves sucesos que acaban de ocurrir en Salta". "Así como he sido muy celoso en el cumplimiento de mis deberes -- expresaba el mandatario jujeño --, sosteniendo con energía y con una abnegación ejemplar a don Juan
Uriburu, Gobernador de Salta, mientras representaba la autoridad legal ? así también hoy que don Juan Uriburu ha sido desnudado de aquel carácter, para colocarse en su lugar don José Uriburu en el gobierno, contra el torrente de la opinión pública, impidiendo por medio de la fuerza la elección de la Legislatura, conculcando la constitución y las leyes ? me veo precisado a hacer conocer a V.E. ? todas las comunicaciones que he recibido hasta hoy de las autoridades o gobiernos que allí han creado los acontecimientos y la fuerza de los hechos ? Adjunto a V.E. copia de la carta que acabo de dirigir a don José Uriburu, y debo prevenir a V.E. que no he contestado ni contestaré las notas que él me ha escrito ? Creo conveniente advertir a V.E. que no existe hasta hoy reacción alguna en Salta constituída por hombres que pertenezcan al bando que se ha denominado federal o constitucional ? Por datos que tengo juzgo que el señor don José Uriburu ha nombrado en comisión cerca de V.E. y de algunos gobiernos de provincia, a su amigo don Francisco Valdés, con objeto de persuadir a V.E. de lo contrario, y hacerle comprender que se ha visto obligado a apoderarse de Salta para evitar que ella caiga en manos de los que se titula partido personal, federal, etc., calificativos muy gastados ya, y que sirven de fraseología obligada a todos los bandos políticos en lucha". Y Araoz le transcribía a Mitre el texto de una carta de Díaz de Bedoya, fechada el 14 de mayo en el campamento de La Caldera, donde éste, entre otras cosas, le decía a aquel: "Una escandalosa revolución, que no tiene otro fundamento que el no haber querido los Representantes elegir a D. José Uriburu para Gobernador de la provincia, me ha colocado, por la ley, de Gobernador interino ? Todo el pueblo decente de Salta ha desaprobado tanto este motín, que ni un sólo hombre notable le ha acompañado".

Posición de Mitre

Mitre, a cuatrocientas leguas de distancia del teatro de los sucesos, recibe esos informes con beneficio de inventario. Cada corresponsal le transmite su versión particular sobre los mismo, de acuerdo con los intereses políticos que defiende. Comoquiera, hay que reconocer que don Bartolo apreció con claridad la verdadera dimensión del conflicto salteño y sus alcances, que no traspasaría las fronteras lugareñas, por ser aquella pugna fundamentalmente de entre casa, localista, enderezada sólo a conquistar el poder de la provincia. Entonces, el no acarrearle "la revolución de los Uriburus" peligro cierto al status de su gobierno en el orden nacional, colocóse el Presidente en el filosófico terreno de los principios.
El 1º de junio le escribió el Primer Magistrado a Pepe Uriburu: "Debo declarar a usted que no he podido mirar tales sucesos, sino en el verdadero carácter que tienen, tal es el de una revolución contra el gobierno legal de esa provincia, que no puede justificarse de ninguna manera ni aún con el temor que Vd. me participa de que la elección del nuevo Gobernador recayese en el señor don Cleto Aguirre, pues no puedo persuadirme de que aún realizado ese temor, pudiera ponerse en peligro la actualidad del país ? No es por medios violentos que hemos de alcanzar nunca el remedio de los males que pueden aun afectarnos ? uno de los propósitos más firmes de mi administración es ? que pueblos y gobiernos no se separen jamás de la senda de la ley ? Siendo estas las ideas del gobierno que presido (pontificaba el revolucionario del 11 de septiembre y derrotador a mano armada de Urquiza, Derqui y de todos los agentes de ellos en el interior del país) comprenderá usted bien que por mucho que simpatice con su distinguida persona, así como con todos los amigos que le acompañan, es clara la imposibilidad en que está para prestar su aprobación a los sucedido en Salta".
También ese 1º de junio Mitre le escribe al Gobernador de Santiago del Estero Manuel Taboada: "La revolución que ha tenido lugar en Salta, dos días antes de la expiración del
término legal de don Juan Uriburu, ho ha tenido otro objeto, y ella misma lo confiesa en los documentos oficiales, que impedir se consume un hecho pacífico y legal, a lo que parece que el mismo Juan Uriburu no hacía oposición. Esto es lo que se llama una revolución no sólo contra la ley, sino contra los principios democráticos que nos rigen. Los autores de tales escándalos, lejos de apoyar la situación y consolidarla, no hacen sino desacreditarla y comprometerla".
El mismo día Mitre le expresaba al Gobernador de Tucumán, José -- "Pepe" -- Posse, su extrañeza por haber éste aceptado los "hecho consumados" en Salta. "Tal aceptación -- opinó -- no podrá en ningún tiempo producir ningún bien al país, ni a la actualidad de la República. Ud. sabe, como yo, que no es por el empleo de medios violentos que se remedian los males que puedan aquejar a los pueblos". En idéntica fecha, Rufino de Elizalde, Ministro de Relaciones Exteriores, reitera los argumentos de su jefe, y le comenta epistolarmente a Taboada: "Tengo el pesar de decirle que no es posible reconocer la revolución de Salta. La fuerza que tiene nuestro partido nos viene no de las personas sino de los principios que representamos. Lo que ha tenido lugar en Salta es contra todo principio, y acatar y reconocer los hechos sería colocarnos en la vía de la violencia y de la fuerza ? Por más simpática que nos sea la persona del Sr. Uriburu, hay la Constitución y los principios que nos impiden aplaudir y apoyar la revolución".
El meticuloso especialista Luis H. Sommariva en Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias, consigna que Mitre declaró al principio que el Gobierno Federal iba a abstenerse de intervenir en Salta, y dejar que la Provincia resolviera por sí misma sus problemas internos. Después, sin embargo, el Presidente cambió de pensamiento, e inspirado por su Ministro Rawson, se dirigió al Congreso, por mensaje del 10 de junio, en demanda de venia para efectuar la intervención a Salta, al sólo efecto de restablecer a las autoridades derrocadas: mi bisabuelo el Gobernador y la Legislatura. Introducido ese mensaje del P.E. en el Senado, la Comisión de Asuntos Constitucionales apreció el caso con distinto criterio, recordando que la intervención procedía cuando las autoridades constituídas la requerían; que en el caso de Salta, depuesto el Gobernador Juan Uriburu y disuelta la Legislatura, el presidente de éste cuerpo, Díaz de Bedoya, cumplió con su deber asumiendo el cargo de Gobernador interino y atacando a los sediciosos. Rawson estuvo en desacuerdo, pues creía que la desaparición de la Legislatura y del Gobernador obligaba la ingerencia de las autoridades federales. Después de todo, acordar la autorización pedida por el gobierno de Mitre resultó inútil, pues mucho antes de producirse el debate, el 4 de junio las fuerzas obedientes al Dr. Díaz de Bedoya se apoderaron de la capital salteña, tras sangrienta lucha.

Mi bisabuelo en la mala

No habían transcurrido cuarenta y ocho horas de aquellos acontecimiento que desplazaron del juego político a mi Tata Uriburu, cuando éste abandonó la ciudad de Salta en dirección a Tucumán, acompañado por su hijo Pio, además de un tal Maidana, de Nemorio Sánchez y de doce hombres armados con tercerolas y fusiles. Sesentitantos kilómetros más adelante (11 de mayo a las 4 de la tarde), al pasar por La Viña, los fugitivos cayeron prisioneros de una partida mandada por Eugenio Figueroa, por el Coronel Daniel Villagrán y el Teniente Coronel Manuel Gorgonio Córdoba.
Empero nuestro improvisado viandante no permanecería muchos días "preso e incomunicado": pronto lo liberaron sus captores y siguió rumbo a Tucumán. Allí el Gobernador Posse habíase empeñado en "ofrecer una misión confidencial de carácter pacífico, y conciliar a los partidos de Salta, a nombre de los gobiernos de Santiago y Tucumán". "El Gobernador depuesto don Juan Uriburu, que también se hallaba aquí -- escribíale Posse a Mitre --, aceptó el pensamiento. Taboada me contestó formalmente -- proseguía la carta -- autorizándome para elegir el comisionado". (Ese comisionado resultó el doctor Uladislao Frias, que arribó a Salta cuando ya los uriburistas habían caído y abandonado la defensa de la ciudad).
El 7 de junio el Gobernador Posse le comunicaba a su colega santiagueño Taboada: "Don Juan Uriburu acaba de estar a verme pidiendo muy seriamente la intervención armada
de esta provincia para reponerlo a él en el Gobierno. Yo le he contestado que puede ser requerida. Me dijo que contaba con el Gobierno de Santiago y con el General Rojo; le contesté que no creía que ni Ud. ni Rojo cargasen con la responsabilidad de una intervención que no tiene explicación ni pretexto justificable hasta hoy. Me observó sobre la conveniencia de sofocar la maroma antes que se organizase, abundando en conjeturas
sobre la posibilidad de que tal cosa debía suceder. Yo le repliqué que sobre una probabilidad no podía una Provincia levantarse en armas para llevar la guerra a otra, y que para creer en la reacción era preciso que se levantara francamente la bandera colorada, rebelándose contra el orden actual. Aquí terminó el asunto, no sin que se separase el Sr. Uriburu algo desabrido".
Al cabo de tantas vicisitudes, una existencia de aciagos días tuvo que encarar mi bisabuelo en el destierro, y lugo en su provincia junto a su familia, que compartió con él estrechez y amarguras. Cinco lustros más tarde, el 29-XII-1890, mi abuela Margarita Uriburu, ya radicada en Buenos Aires donde acababa de perder a su marido, recibió una carta de su madre que le infundía fortaleza y resignación para sobrellevar su congoja. Máma Casiana, en un párrafo, alude a las malandanzas políticas de antaño que todos los suyos hubieron de padecer: "Recordarás, hija, que hubo un tiempo en que perdimos todos los intereses y nos vimos en la necesidad de ir a mendigar una casa que era poco más que un rancho, y que teníamos muchas cotradicciones, y sin embargo Dios nos protegió y pudimos pasar ese tiempo y pasar a otro".
 
Uriburu Hoyos, Juan Nepomuceno (*) (I41101)
 
48655 Sin acusación ni defensa, Juan Manuel de Rosas mandó a fusilar a Lucas González, mientras la Mazorca saqueaba su casa y su estancia y devastaba e incendiaba su quinta. Inmediatamente Rosas ordenó que se procediera a "la venta de todas las cosas y pertenencias del finado salvaje unitario Lucas González, exeptuándose las estancias por quedar estas para premio acordado al ejército". La quinta de la "calle Larga" (la actual Av. Quintana) la adquirió el edecán y secretario privado de Rosas, el general manuel Corvalán, que dos años mas tarde la vendió al irlandés Juan Murphy por $ 45.000.-
En trance de muerte, en el exilio de Chile, su viuda dejó constancia de que su marido había sido fusilado en buenos Aires "por órdenes y causas que permanecen aún envueltas en el misterio. Debo sin embargo protestar, con todas las convicciones de mi alma, que murió inocente de todo delito, de todo hecho, cooperación o injerencia política contra las autoridades. Declárolo ante Dios y los hombres en vindicación de su digna memoria...." Vid. Testamento de Mercedes Marcó, AGN, Registro Nª 17, 1885, fs.46. 
González Milleiro, Lucas (I620380)
 
48656 Sin descendencia. Familia F10815
 
48657 Sin descendencia. Familia F150043
 
48658 Sin descendencia. Familia F150042
 
48659 Sin duda por un error del amanuense, el nombre de la madre del neófito aparece en la partida como "Corina Oromí". Villegas Oromí, Cliterio Justo (I637938)
 
48660 Sin hijos. Familia F15812
 
48661 SIn posteridad. Familia F10903
 
48662 Sin sucesión Achával Rodríguez Caminos, Alejandro (I47726)
 
48663 Sin sucesión Familia F12230
 
48664 Sin sucesión Familia F16146
 
48665 Sin sucesión Familia F17437
 
48666 Sin sucesión Familia F17721
 
48667 Sin sucesión Familia F17741
 
48668 Sin sucesión Familia F17850
 
48669 Sin sucesión Familia F24190
 
48670 Sin sucesión, Bartolina falleció bajo disposición testamentaria del 18-XII-1719, y fué sepultada en la Iglesia de La Merced de Tucumán. Abreu Figueroa Aragón, Bartolina de (I58695)
 
48671 Sin sucesión. Casey O'Neill, Santiago (I12971)
 
48672 Sin sucesión. Familia F5615
 
48673 Sin sucesión. Familia F10399
 
48674 SIn sucesión. Familia F10802
 
48675 Sin sucesión. Familia F10823
 
48676 Sin sucesión. Familia F10904
 
48677 Sin sucesión. Familia F14435
 
48678 Sin sucesión. Familia F16296
 
48679 Sin sucesión. Familia F16300
 
48680 Sin sucesión. Familia F16322
 
48681 Sin sucesión. Familia F204749
 
48682 Sin sucesión. Medrano O'Connor, María Magdalena Bibiana (I48233)
 
48683 Sin sucesión. Massini Ezcurra Crotto, Mercedes (I153055)
 
48684 Sin sucesión. Esta Señora salteña conocida como Maria Luisa Leguizamón de Leguizamón, donó en 1965 su colección de objetos de arte religioso al Museo de Bellas Artes de Salta.
 
Leguizamón Dávalos, María Luisa Asunción (I504907)
 
48685 Sin vocación de pastor de almas, obligado a doctrinar feligreses en una parroquia, Diego Pastor se metió de monje en un convento para orar, alejado del mundo, del Demonio y de la carne. Pastor de Gaete, Diego (I35331)
 
48686 Síncope cardíaco. Domínguez Mallea, Edmundo (I184173)
 
48687 Sindico de Caras y Caretas, Presidente de Euskal Echea y Centro Vasco Frances. Eliçagaray Ibarnegaray, Pedro Nicolás (I93523)
 
48688 Síndico Procurador General de la ciudad de San Juan en 1789, Alcalde de 2º voto en 1796 y Alcalde de 1º voto en 1797, en que firmaba las actas capitulares con sus apellidos históricos: "Francisco de Borja Vicentelo de la Rosa". Rosa de la Torre, Francisco Borja de la (I57817)
 
48689 Síndico titular de la S.A. del diario La Nación Drago Mitre, Luis Augusto Benvenuto (I609029)
 
48690 Sirvió a los Reyes Católicos en la conquista de Granada, y cuando se quemó la tienda de los Reyes, que estaba cerca, estos pasaron a alojarse en la suya. Gutiérrez de los Ríos Gonazález de Hoces, II Señor de Ascalonias Diego (I57606)
 
48691 Sirvio al Ejercito de los Estados Unidos de Norteamerica en la primera guerra mundial (1917). Bergmann Mendivil, Juan Federico (I151286)
 
48692 Sirvió con Rondeau, en Paraguay luego, perdiendo allí dos hijos varones. La Avenida Márquez en San Isidro está nombrada en su honor. Márquez López Camelo, Sargento Mayor Bernabé (I90055)
 
48693 Sirvió en el ejército español. Martiller, José (I123290)
 
48694 Sirvió en la campaña de Flades a las órdenes del Archiduque Alberto de Austria, sobrino de Felipe II. Ahí, en los Países Bajos, Domingo resultó muerto en acción de guerra en 1597. Ursúa Arrosagaray, Domingo (I64702)
 
48695 Sirvió en un regimiento de su padre, William Ryan, al servicio de Jacobo II. A raiz de la derrota de este sufrieron muchas persecuciones, viendose desterrados y confiscados todos sus bienes y los cuantiosos mayorazgos que gozaban. Ryan Crean, Thomas (I3081)
 
48696 Sirvió mas de veinte años, especialmente en Santa Cruz de la Sierra, ocupando altos cargos militares, descubridor de la provincia de Mojos, fundó la Ciudad de la Santísima Trinidad, acudió al castigo de los indios Chiriguanos, Teniente Gobernador de San Miguel de Tucumán, tuvo activa participación en la guerra Calchaquí  Cabrera Zúñiga de Toledo, General Félix (I644405)
 
48697 SNA, D. 6, 17V Segovia Cuevas, Andrés (I82119)
 
48698 Sobre campo de oro, pinta el escudo de los Irala un león rampante de gules, orlado de azur con trece panelas de plata. Su casa solar es originaria de Vergara, en Guipuzcoa, donde existía una torre con su nombre. Como apellido vasco, Irala deriva de la voz ira, que quiere decir "helecho". Los Irala, (I30685)
 
48699 Sobre estos Antuña nos dice Mauro Real de Azúa que…”efectivamente proviene de Asturias, localidad de Langreo, lugar de la Mudrera y vinieron a América del Sur en el año 1779". Antuña Benvenuto, Susana (I38082)
 
48700 Sobre la fecha del casamiento de esta pareja, ver nota marginal en la partida de bautizo de la primogénita de este matrimonio, Ana Santamarina Irasusta, que usamos como fuente.  Familia F452
 

      «Anterior «1 ... 240 241 242 243 244 245 246 247 248 ... 514» Siguiente»