Notas


Coincidencias 26 a 50 de 59,142

      «Anterior 1 2 3 4 5 6 ... 2366» Siguiente»

 #   Notas   Vinculado a 
26 Sargento Mayor de La Rioja en 1665, y Maestre de Campo en 1668; Encomendero de los indios "abaucanes" y de los pueblos de "Sanguin" y "Sabuil"; Alcalde ordinario y Corregidor de La Rioja, donde falleció el 2-II-1692.
por Carlos F.Ibarguren 
Bazán de Pedraza Gutiérrez de Rivera, Maestro De Campo Juan Gregorio (I2395)
 
27 Cirilo es de quien descienden los Saraví Garmendia afincados en Montevideo
----------------
Podría ser este Cirilo Sarabí, que aparece en la pagina de los mormones:Cirilo Sarabí
Male
Event(s):
Birth: About 1776 , Durazno, Uruguay

Marriages:
Spouse: Dolores Espinosa Family
About 1802 , Durazno, Uruguay

Messages:
Record submitted after 1991 by a member of the LDS Church. No additional information is available. Ancestral File may list the same family and the submitter.
BIRT: RIN MH:IF1425
DEAT: RIN MH:IF1426 
Saraví Mansilla, Cirilo (I82831)
 
28 El 9-VII-1794, Bernardo Artayeta talabartero francés" (?) (ERROR EN EL TEXTO ORIGINAL) y su mujer Estefanía Centurión legataria de don Agustín Casimiro se comprometieron a pagar, "sin pleito alguno", a María Josefa de Lajarrota de Aguirre, 500 pesos en plata acuñada, moneda corriente, en el término de 4 años La deuda recién se canceló el 15-VI-1809, ante el Escribano Antonio Agrelo. Fué Bernardo Artayeta fundador de la familia argentina de su apellido natural de Navarra, hijo de Juan Artayeta y de Juana Aranziaga, y aquí, en Buenos Aires, se casó el 23-V-1791 con la mencionada Maria Estefanía Centurión, hija, por su parte. de Pedro Centurión y de Manuela Martínez, según consta en el Libro 5 de Matrimonios de la Iglesia de La Merced
Dice el testamento de Agustin Casimiro Aguirre Micheo : A la muchacha Estefania Centurión, que por pobre se ahijó en la casa, por sólo la pensión, y allí se alimentaba y vestía, legábale 1.000 pesos, por lo bien que ella lo había servido. 
Artayeta Aranziaga, Bernardo (I86173)
 
29 Hay en la provincia de Salta, dentro del florido Valle de Lerma, un lugar para mí inolvidable, señalado en el mapa salteño y en la memoria de las gentes con el nombre de San Agustín.
Lugar de recuerdos gratos e imborrables, punto invisible en la superficie del gran planeta, pero gran mundo de profundas emociones. Vasta finca incrustada en el cuerpo de la provincia y preponderante distrito del Departamento de San José de los Cerrillos. Basta que sea un pedazo del Valle de Lerma para que tenga todos los atributos de la belleza geográfica. En su dilatada extensión los potros vigorosos pueden galopar muchas horas, contando numerosas leguas, y los ganados pueden centuplicarse sobre sus verdes prados y los campos sombreados de bosques y regados por el canal que escapa del río y por los numerosos manantiales que surgen de los terrenos bajos, llevando en sus aguas impolutas los cardúmenes silenciosos y dorados. Los suaves relieves de su suelo y las graciosas colinas aledañas por el naciente, preñadas de mármoles polícromos, lo hacen más pintoresco. El río que pasa sin cesar al pie de esas tierras orientales cantando sus coplas sonoras, y las aves que pueblan los espacios y deteniéndose en la enramada dejan sentir las sintonías de los bosques, completan con la música del viento y de las gargantas, el encanto y la alegría de aquella región.
Yo he pasado muchas veces, viajero solitario, por sus numerosos caminos, contemplando emocionado sus paisajes y otras veces he vivido en su seno largos días felices, oyendo la campanita sentimental de tu oratorio, tres veces centenario, asistiendo a las fiestas legendarias de tu río cuaternario, mezclándome en las alegres y numerosas cabalgatas, visitando tu escuela infantil y durmiéndome en las noches plácidas al arrullo de las ranas, cuando croan dentro de la vecina laguna.
En este lugar, bosquejado más con el corazón que con la pluma, fijó su residencia la joven pareja Figueroa Paz. Sobre un relieve del terreno construyeron su casona los antepasados de don Pío, en su mansión que mira al Norte y que los diversos habitantes se encargaron de mejorar y ensanchar, vivieron felices los esposos y tuvieron la friolera de diez hijos. Este número de herederos demuestra que en aquel hogar no había entrado el sistema francés. Pero, como ocurre casi a menudo, el esposo murió primero, quedando la joven viuda rodeada de sus numerosos hijos y con el caudal de experiencia que se adquiere en la vida conyugal, dispuesta a la lucha. Asumió la dirección y administración de aquella gran heredad, cuyos límites no podían alcanzarse desde la azotea de la casa solariega. Allí, en aquella residencia señorial, distante unos 40 kilómetros al sur de la ciudad de Salta, la bellísima tucumana concretóse al cuidado de sus cariñosos hijos, al cultivo del gran feudo agrícola-pastoril y a la conservación de las costumbres de la familia y del lugar.
Doña Genoveva anualmente dirigía y presidía las fiestas legendarias de San Agustín., las que atraían para Agosto a todos los vecinos del lugar como a los numerosos invitados de nuestra protagonista. El viejo Oratorio, donde se conservaban muchos libros valiosos así como también esculturas artística, era insuficiente para contener a tanto devoto del Doctor de la Iglesia Cristiana. A esas fiestas clásicas acudían gentes de alta configuración social e intelectual destacándose, como es natural, los eclesiásticos, llamados expresamente para celebrar no sólo la antiquísima ceremonia de la misa, sino para dirigir a los concurrentes la palabra sagrada y aplicarles, en resumen, los sacramentos del bautismo, confesión y matrimonio. Se cuenta que en una de esas fiestas, doña Genoveva reclamó al fraile la falta de cumplimiento de sus deberes al no casar a "Tata" Ventura, el fiel capataz que vivía maritalmente con una mujer. El fraile, vacilante en la respuesta manifestó a la señora que él no había dejado de cumplir con sus deberes, pero que esa boda que reclamaba la dueña de casa era imposible.
Doña Genoveva sorprendida por esa respuesta vaga y misteriosa del franciscano, preguntó con curiosidad por qué era imposible. El fraile entonces manifestó que, no obstante prohibírselo el secreto de confesión y para satisfacer a la matrona, tenía que revelar lo que ella ignoraba. El "Tata" Ventura…no podía casarse…con la mujer con quien vivía…porque era…¡casado en otra parte¡
En esos días de la novena, en la que la gran dama obsequiaba a sus invitados con una espléndida mesa, se bebía en abundancia l agua mineral que surgía dentro de la misma finca en el llamado "Ojo del Obispo", en recuerdo del Obispo Gómez, antiguo dueño del fundo.
Pero la noble dama no se encerraba en el misticismo religioso: también sentía latir su corazón al calor de las opiniones políticas. Cuenta un narrador de de la tierra salteña, que allá por el año 1864, cuando la provincia estaba en armas, había sabido nuestra protagonista que un paisano que capitaneaba un grupo de milicianos de la Guardia Nacional, habíase introducido en la finca y sacaba toda la caballada de los potreros. Nuestra dama se dirigió al sitio donde el jefe de la patrulla estaba reuniendo sus caballos y después de encararlo e increparle su delito, lo corrió a pedradas y le quitó sus equinos…
Más tarde, en 1867, llega a Salta el montonero Felipe Varela, que después de tomar por asalto la ciudad, es derrotado y perseguido. Varela pasa por San Agustín con sus tropas y al llegar a la casa solariega pide hablar con la señora de Figueroa. Doña Genoveva se arma de coraje y sale al corredor donde recibe al Varela.
Señora -le dice Varela con todo respeto y con el kepi en la mano- He ordenado a mis soldados que no toquen un solo animal de esta finca, y tengo el honor de saludar a la hermana de "mi grande amigo" el doctor Marcos Paz, vicepresidente de la República.
La señora agradeció las salamerías del montonero, poniendo en cuarentena aquello de la gran amistad entre su ilustre hermano y un forajido.
Los hijos crecieron y la madre tuvo que ir a pasar los inviernos en la ciudad y los veranos en San Agustín. El traslado de un lugar a otro constituía un acontecimiento y daba lugar a un largo proceso de preparativos, arreglos y embalajes. Por aquellos tiempos, las familias pudientes tenían un mueble llamado almufrez, que se parecía a un sobre de carta: era de cuero, de dimensiones más grandes y más alto que un colchón de matrimonio, como que su objeto era el de guardar todos los colchones de la familia. Cuando los nietos de doña Genoveva -los que reunía en su mesa de San Agustín en número de sesenta y dos- veían preparar el almufrez , saltaban de alegría pensando en que se acercaba la hora feliz de marchar a San Agustín, donde los esperaba el aire libre, el baño delicioso, los paseos a caballo, la mazamorra con leche comida a la luz de la luna, la miel de las abejas, las fiestas improvisadas a la orilla del río, con motivo de las pescas con redes, y tantos otros motivos de profundas satisfacciones que se graban eternamente en el corazón y en la memoria de los niños, despertando sus afectos, creando el amor a la tierra natal y produciendo en el ocaso de la vida y en la ausencia del terruño, aquellas amargas y silenciosas nostalgias.
Esta dama, que vivió para los suyos durante sesenta y ocho años, murió en la ciudad de Salta en 1885, rodeada por el amor de la numerosa familia que había formado.
por Augusto Marc del Pont, publicado en "EPOCA" de Salta "Crónicas del Tiempo Viejo" 28 de mayo de 1935 
Paz Pereyra Mariño, Genoveva (*) (I31226)
 
30 Miembro de familias tradicionales de esa ciudad, a los 24 años se caso con Napoleón Gallo, santiagueño que pertenecía también a un hogar de raigambre histórica en nuestra provincia. Desde su juventud, Elmina había demostrado una profunda inclinación cristiana en la práctica constante de la caridad y el cuidado de los más pobres. Su vida transcurrió entre obras benéficas, a las que se consagró con devoción tras la muerte de su hija de tres años. Poco tiempo después fallece su esposo, Elmina afrontó aquella perdida con fortaleza, apoyada por el consejo y la ayuda espiritual del padre Angel María Boisdrón. La Madre Elmina puso su fortuna a disposición de la institución que había fundado y edificó un asilo, en el que atendió a un centenar de niños que habían quedado huérfanos . A raíz de la epidemia de cólera que se desencadena en Tucumán en 1888, Elmina abrió su casa para recibir a los niños que habían quedado huérfanos. Aconsejada por el Padre Boisdrón, decidió consagrarse al servicio de Dios junto con otras damas tucumanas, y juntas fundaron la Congregación de Hermanas Dominicas Terciarias del Santísimo Nombre de Jesús. Poco a poco se multiplicaron las instituciones de esta naturaleza en diferentes puntos del país . De la casa Matriz en Tucumán nacieron los asilos de Montero, Santiago del Estero, Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires. En nuestra provincia, las hermanas han continuado la obra de la Madre Elmina, y actualmente tienen tres comunidades: la del Colegio La Asunción, la de San Pedro de Guasayán, y el noviciado intercongregacional de las Termas.
 
Paz Terán, Nicolasa Elmina (*) (I93249)
 
31 Nació en el País Vasco a principios del siglo XIX. En 1866 se separa definitivamente la administración forestal y la viaria. El 12 de febrero de publica una circular creando tres plazas de Peritos de montes y seis de Guardas Celadores para el servicio de montes de la provincia (Navarra), ?llamando a los que se crean aptos a la oposición para obtenerlas.?
Las condiciones exigidas eran para los Peritos el serlo agrícolas o agrimensores y ser aprobados en examen por el Ingeniero Jefe de montes del Estado en esta provincia de las materias siguientes: topografía, fisiología y triconomía vegetal, geognosia y silvicultura.
Los Guardas Celadores debían acreditar conocer el sistema métrico decimal, saber practicar una alineación, con piquetes en el terreno y medir una línea accesible a todos sus puntos.
Todavía en estos momentos no tiene contratado la Diputación técnico alguno debiendo alguno debiendo recurrir al Ingeniero del Estado, Lucas de Olazábal, que llegó a Navarra a principios de 1858.
El 22 de marzo se celebraron en la casa Palacio de la Diputación los exámenes siendo nombrados de forma inmediata, el 24 de marzo, las siguientes personas: Paritos de Montes: Serafín Olloqui, Joaquín Martín, Bonifacio Landa. Guardias Celadores de montes: Mariano Otegui, Martín Soriano, Pablo Rubio, Julián Soler, Francisco Ulibarri y Carlos Espel Soler.
Participó de la Tercera Guerra Carlista (1872-1876). Fue uno de los carlistas más comprometidos al Señorío. Gustavo Cobreros, jefe de la memoria carlista comunicaba a Juan Nepomuceno de Orbe y Mariaca, marqués de Valde-Espina que ?el amigo Espel es uno de los más entusiastas propagadores de la titulada Unión Vasco Navarra?.
En el libro "El sitio de Bilbao en 1874, estudio del comportamiento social de una ciudad en guerra" escrito por María Estibaliz Ruiz de Azúa y Martínez de Ezquerecocha en 1976 figura:
"Apéndice Nº 9 CLAUSULAS QUE DEBE CONTENER EL ARREGLO SOBRE LIBERTAD DE COMERCIO CON LA PLAZA DE BILBAO, ADEMAS DE LAS CONSIGNADAS EN LOS DOCUMENTOS PUBLICADOS
(Archivo Diputación de Vizcaya)
Hay un sello que dice: Diputación General del M.N. y M.L. Señorío de Vizcaya.
"Sería conveniente fijar y deslindar con claridad los artículos comprendidos en la frase contrabando de guerra detallando la forma siguiente.
"Queda prohibida la importación y exportación de ambos campos de los artículos siguientes: petróleo, plomo, pólvora, armas de todas clases; cartucherías, equipos militares hechos o materias que solamente pueden emplearse para su confección: cueros: calzado ordinario para equipo de soldado: paños rojos azueles o grises destinados a uniformes.
"Todos los artículos de comercio no comprendidos expresamente en la cláusula precedente son de libre exportación e importación, previo el pago de los derechos establecidos por las autoridades de ambos campos.
"Los derechos podrán modificarse anunciándose con cinco días de antelación al Jefe del Ejército enemigo, siendo recíproca esta obligación.
"Se declara terminantemente que entre los artículos de libre comercio se comprenden los minerales como la vena y el hierro, el carbón de piedra, el carbón vegetal y los demás análogos.
"Los pescadores de los puertos de Vizcaya podrán dedicarse libremente al ejercicio de su industria en el mar como en los tiempos normales, pudiendo llevar el pescado al mercado que más les convenga, previo pago de los derechos establecidos en ambos campos. Ninguno que esté armado en defensa de uno de los partidos podrá dedicarse a la pesca, y para evitar toda duda sobre este punto, todos los pescadores deberán ir provistos de un documento, expedido por autoridad competente, de (?) que no se halla armado, ni pertenece a cuerpo alguno auxiliar o sedentario de la milicia de mar o tierra.
"El comercio podrá ejercerse libremente por todas las vías terrestres y fluviales, incluso los ríos Galindo, Cadagua y Asúa, puesto que de prohibir el tránsito por estos ríos, se priva del comercio a grandes zonas del territorio vizcaíno sin causa ni razón alguna, para ello cuando las autoridades pueden vigilar si el comercio es o no ilícito, y además vendría a resultar que la libertad del tráfico era infinitamente más ventajosa para Bilbao que para el resto del Señorío y debe colocarse en igualdad de condiciones.
"Se permitirá la libre compra y venta de ganado vacuno y de cerda y lanar, pudiendo los habitantes de Vizcaya introducirlos de Castilla o cualquier otro punto, permitiéndose en cambio llevar los que existan en el Señorío, bien sea a Castilla, bien a plazas ocupadas por el enemigo, ínterin no se establezca bloqueo, entendiéndose siempre previo el pago de los derechos que se establezcan.
"Para igualar las condiciones de ambos campos se señalará de acuerdo con ambos jefes, un puerto de Vizcaya en el que se permitía la introducción de todos los artículos de libre comercio permitidos en este arreglo, cuyo puerto no podrá cerrarse mientras rija el mismo.
"Se entablarán negociaciones entre los Jefes de comunicaciones de ambos campos de Vizcaya, para establecer uno o más correos semanales entre Bilbao y el resto de Vizcaya cuyas negociaciones una vez ultimadas obtendrán, antes de ponerse en práctica, la aprobación de los Gobiernos de los dos campos. Durango, 20 de abril de 1875. José Antonio Olascoaga. Secretario. Es copia. El comandante Jefe de EMI, firmado, Carlos Espel."
Hay un sello ilegible.
En ese mismo año propuso que los desterrados vigilen la costa, para llevar los Tercios a completar las faenas del campo. Falleció en España a finales del siglo XIX o principios del XX.  
Espel Soler, Teniente Coronel Carlos (*) (I101154)
 
32 Partida de Matrimonio: LºMatrim. (Fº59) Fº118. 1865.-"...después de levantado el expediente de estilo y practicado todo lo demás es de derecho desposé in facie Eclesia por palabra de presente y mutuo consentimiento a JUAN REIMAN oriental de 25 años de edad, hijo leg. de JUAN REIMAN y ANA MORPAG=con OLAYA SAMIT oriental de 21 años, h/leg. de JULIAN SAMIT y VICENCIA SAMIT. Fueron tgos. Pedro Alemán y Carolina Reiman. Doy fe. Paulino Suárez. Cura Vcrio"

Fuentes:
- persona: Selva Casaballe Ríos. Archivo Parroquial Catedral de San Fructuoso. Tbó.
- nacimiento: LºMatr. 3º fº118.1865."Olaya Samit,oriental de 21 años, h/leg. de Julián Samit y Vicencia Samit"
- muerte: Partida de Matrim. de su hija Margarita
BIRT: RIN MH:IF2926
DEAT: RIN MH:IF2927 
Zamit Silvera, Oyala (I82072)
 
33 Santiago Báez Fernandez Pedroso, el cual murió sin testar, y los bienes de su estancia, que adquirió con su industria y trabajo, "pasaron a Bienes de Difuntos para pagar su entierro". Báez Fernández Pedroso, Santiago (I23989)
 
34 "Mi diploma de abogado data del año 1887, en cuyo día 24 de Mayo me recibí en la Universidad de Buenos Aires. Vine a ésta mi provincia natal, y aunque ya con derecho a ejercer la profesión estuve adscripto desde 1888, desempeñando las funciones de procurador del entonces representante legal de la empresa Dr. Antonio Rusiñol, a quien sustituí en sus funciones, en el año 1893, en el carácter que ahora invisto, habiendo sido mi poder extendido en el susodicho año.
Este documento me fue otorgado por el Sr. Presidente de la Comisión Local del Ferrocarril Buenos Aires y Rosario, don Guillermo White.
Aquí en esta casa, que es la que me vio nacer, y en donde vivieron mis padres, he tenido mi estudio siempre y el mobiliario que la ocupa pertenecía a mi señor padre el Dr. Angel C. Padilla"
De una entrevista al Dr. Alberto Emilio Padilla en la revista del FC Central Argentino, (sin fecha).
Fue Profesor de Literatura en el colegio Nacional y Senador Provincial.
"La muerte le llegó en 1932, encontrándolo rodeado del apacible amor de la descencia del hogar fundado al casar con Doña Lola Gallo, en la misma casa que lo había visto nacer y trabajar. Pudo cumplir así, la aspiración del escritor francés: "maître, vivre et mourir dans la même maison". Porque el Dr. Padilla era un tucumano auténtico, que llevaba encarnada en sí la urgencia del amor a la provincia". (La Gaceta, Tucumán 21 Noviembre 1962). 
Padilla Frías, Alberto Emilio (I44144)
 
35 A comienzos del siglo XX, son dos las figuras señeras de la Marina Mercante, ambas nacidas en otras tierras: el austro-húngaro (más tarde yugoslavo) Nicolás Mihanovich y el español (asturiano) José Menéndez. Estos dos formidables hombres de negocios, autodidactas a la tremenda, no se circunscribieron apenas a la actividad naviera sino que incursionaron exitosamente en otros campos de la actividad económica nacional. José Menéndez llevó a cabo su epopeya en la Patagonia. Mihanovich lo hizo fundamentalmente en los ríos. Y ambos serán colonizadores en sus respectivos ámbitos de actuación.
Para 1900, como consecuencia de un trabajo desaforado, Mihanovich ya era el armador más importante de América del Sur. Además su hermano Miguel le seguía los pasos en su carrera de armador de fuste. La Sociedad de Navegación a Vapor Nicolás Mihanovich se había hecho grande, había adquirido notoriedad pública, estaba en la primera plana de los diarios. En la empresa trabajaban cientos de personas, entre trípu lantes y personal en las tareas terrestres de administración, talleres de reparaciones,puertos, etc.
Don Nicolás conducía todo aquello de la manera autocrática ad usum en esos tiempos. Todo lo decidía, todo debía pasar por sus manos, todo había que consultárselo. Ello le estaba sumamente facilitado porque sus subordinados inmediatos eran sus propios hijos e hijastros, que eran los que mejor conocían a don Nicolás, sabedores a la perfección de cómo había que tratar con aquel hipostático "padre-patrón".
Para atender la demanda efectiva y potencial de los tráficos de pasajeros y carga hacían falta imperiosamente más barcos, a pesar de que no hacía tanto tiempo se habían invertido cientos de miles de libras esterlinas en la compra de empresas competidoras. Como plaza bancaria, Buenos Aires era de muy modesta categoría. En ese sentido, la sociedad colectiva fundada en 1898 tenía serias limitaciones. Contaba por entonces con una flota que se acercaba a las 200 unidades de todos los tipos, incluyendo adicionalmente los talleres de reparaciones, en el Riachuelo (Argentina) y en Salto y Carmelo (Uruguay). Había que recurrir al capital privado, ofreciéndole un rendimiento atractivo. Para eso había que transformar a la colectiva en anónima. Y así fue como nació la Sociedad Anónima Nicolás Mihanovich.
Desde luego, don Nicolás y su familia fueron los primeros y más conspicuos accionistas de la flamante sociedad anónima. Su primer directorio, presidido por don Nicolás, estaba integrado por tres hijastros (Elías, Juan y Luis Lavarello) y dos hijos (Pedro y Nicolás). El resto del capital se fue colocando en plaza hasta totalizar 6 millones de pesos oro sellado. De inmediato se procedió a la compra de unidades de segunda mano y se encargaron a astilleros británicos los vapores del tipo Alemania. Encima, en los talleres de la propia empresa se encaró la construcción de embarcaciones para tareas portuarias. Prontamente hubo que aumentar el capital a 7 millones, lo que se logró no sin cierto esfuerzo. Se encargan en Gran Bretaña la construcción de los dos vapores tipo Londres, los mixtos del tipo Berlín y los más pequeños del tipo Corumbá.
En 1907 siguió el contrato de construcción en Gran Bretaña de los dos vapores de pasajeros del tipo Guarany, para el servicio de la línea entre Buenos Aires y Asunción. Y al año siguiente, Mihanovich consolida definitivamente el servicio regular de pasajeros y cargas con la Costa Sur, al que sucesivamente se irán incorporando unidades importantes, como el Sarmiento, el Rawson y el Avellaneda. Con lo cual los barcos de Mihanovich atienden tráficos que van desde las selvas del Mato Grosso hasta el Cabo de Hornos.
Aquella gran empresa naviera argentina, llevada por el impulso de su propio dinamismo y alentada por la creciente demanda de sus prestigiados servicios, estaba financieramente muy apretada dadas las permanentes inversiones en buques de segunda mano adquiridos localmente más los encargos de importantes unidades a astilleros británicos. Las posibilidades de los bancos locales y el mercado nacional de capitales no daban para más. Si Mihanovich se constreñía a arreglarse con lo que localmente pudiera conseguir, la empresa corria el peligro de estancarse, que es el punto de arranque de toda decadencia. Por lo demás, los astilleros británicos eran renuentes a bancarse a aquella empresa argentina conducida por un austro-húngaro.
Intentó entonces don Nicolás conseguir créditos en Europa para seguir atendiendo sus compromisos con los astilleros. Fue cuando se tropezó con el barón D'Erlanger. Fue él quien le sugirió a don Nicolás que la solución consistía en crear en Londres una empresa británica, a la cual la Sociedad Anónima de Navegación Nicolás Mihanovich le transferiría todo su patrimonio. El punto fue discutido y analizado por todos lados. A don Nicolás no dejaba de molestarle eso de la empresa inglesa. Después de todo, aquí había formado su familia, se había hecho millonario, transfirió al pabellón argentino todos los barcos que había comprado, creaba empresas, colonias de inmigrantes, sociedades de beneficencia. Aquí veía orgulloso cómo sus hijos y sus hijastros se abrían camino como shipping men hechos y derechos. Pero el dilema era de hierro: o la sociedad inglesa para seguir avanzando o la sociedad argentina para estancarse. Y así fue que en 1909 se creó la empresa anglo-argentina The Argentine Navigation Company (Nicolás Mihanovich) Limited en Londres, con un capital inicial de £ 2.100.000. Desde luego, don Nicolás y su familia retuvieron el control de la empresa inglesa, al recibir £ 1.450.000 en acciones ordinarias. Debe señalarse que hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, la participación del capital británico en la nueva sociedad fue del 25 %. En resolución, aquello era una empresa jurídicamente inglesa pero económica y operativamente argentina. La empresa tenla un directorio en Londres y otro en Buenos Aires.
Siguieron así sin problemas las construcciones de barcos en astilleros del Reino Unido. Sancionada en 1910 la Ley de Cabotaje Nº 7.049, se produjo una revitalización del tráfico a la Costa Sur, donde además de los barcos de don Nicolás, actuaban los de su hermano Miguel, los de Antonio Delfino (barcos que pertenecían a su representada, la naviera alemana Hamburg Sud) y los de la Importadora y Exportadora de la Patagonia, de don José Menéndez, sin contar los transportes de la Armada. Para reforzar aquel tráfico, don Nicolás compró el carguero Centenario, que con sus 6.177 TPB era el barco más grande de su flota. En el orden fluvial, el competidor más pegajoso de la Mihanovich era el Ferrocarril de Entre Ríos, de capital inglés. Las guerras tarifarias entre ambas empresas adquirían contornos épicos. Incluso cuando don Nicolás viajaba a Londres para asistir a las asambleas anuales de su empresa, aprovechaba la ocasión para tratar de llegar a algún acuerdo con aquel Ferrocarril, enclavado en el riñón de sus servicios en los ríos. De paso, don Nicolás aprovechaba para encargar más barcos y vigilar la marcha de las construcciones encargadas antes.
En 1913 se decide la construcción de los dos magníficos "turbineros" del tipo Ciudad de Buenos Aires en Cammel Laird, casi coincidentemente con la distinción recibida por don Nicolás de ser designado barón por el emperador Francisco José. Hasta que estalla en 1914 la guerra europea. La empresa no estaba pasando por un buen momento económico-financiero, al punto que se pensaba en la posibilidad de no recibir el Ciudad de Montevideo, habiéndose ya incorporado su gemelo, el Ciudad de Buenos Aires. Pero la guerra fue en parte la solución de aquellos problemas.
Al subir enormemente los precios de los barcos de segunda mano en todo el mundo, la Mihanovich pudo vender una cantidad de unidades que no le hacían falta y reconstruir, de esta forma, su pleno vigor. Por entonces, la empresa daba trabajo a 5.000 personas. En 1916 poseía una flota compuesta por 324 unidades, de las cuales 45 eran vapores de pasajeros, 27 de carga, 70 remolcadores, 142 lanchas, 31 chatas, 7 pontones y dos grúas flotantes. Pero estaba el problemazo de que aquella sociedad naviera inglesa con sus inversiones y sus barcos en la Argentina era presidida por un súbdito austro-húngaro, técnicamente un "enemigo". Encima arrecian los problemas sindicales en el país, por aquello de la venta de barcos al exterior.
Don Nicolás tiende sus redes para ver si había forma de vender su parte en la empresa. Ya tenía 72 años. Decidió retirarse y renunció a la presidencia de la empresa a favor de su hijo Pedro, ciudadano Argentino. Finalmente, don Nicolás pudo vender su participación y la de su familia, adquirida por un consorcio en que la figura dominante era el magnate naviero inglés lord Cylsant.
En la concreción de aquella venta tuvo una activísima participación un joven shipping man que ya se venía destacando: Alberto Dodero. A don Nicolás le fue recortando sus energías la hostilidad de que fue objeto --sobre todo en Londres-- por el hecho de haber tenido la hombría de no "chaquetear" en lo tocante a su nacionalidad. Nació súbdito del Imperio Austro-Húngaro y continuó siendo un leal súbdito hasta que el Imperio desapareció al terminar la Primera Guerra Mundial.
No recurrió al expediente oportunista de hacerse ciudadano argentino. Por otra parte, cabría que preguntarse hasta qué punto era necesaria aquella formalidad para demostrar que era mucho más argentino que más de cuatro. Por conveniencia empresaria, don Nicolas ponía y sacaba barcos de los pabellones de Argentina, Uruguay y Paraguay. Pero en cuanto a su nacionalidad, fue auténtico hasta las últimas consecuencias. No transigió con mimetizarse. Por otra parte, cuando su capital pasó a manos extrañas, don Nicolás pudo orgullosamente declarar que entregaba un organismo totalmente saneado, gracias, en buena proporción, a las ventas de barcos llevadas a cabo durante la guerra.
Su hijo Pedro continuó un tiempo con la Mihanovich controlada por lord Kylsant y manejada aquí por Alberto Dodero y sus hermanos, pero terminó renunciando. Falleció en 1925. Don Nicolás llegó hasta 1929. Sobrevivió a sus cuatro hijos varones. Don Nicolás no dejó continuadores navieros dentro de su familia. Pero todavía hay un transbordador, construido en el país, que lleva su nombre.  
Mihanovich Sangaletti, Barón Nicolás (*) (I2052)
 
36 A consecuencia de su nacimiento murió su madre doña Ana. del Poso Palacios, Ana (I13135)
 
37 Al menos un individuo vivo está vinculado a esta nota - Detalles Reservados. Echavarría Martín y Herrera, Ana (I15471)
 
38 Abogado, Diputado de la Nación, Ministro de Hacienda de la Provincia de Buenos Aires. Echagüe Cordeyro, Alfredo Manuel (I4700)
 
39 Abogado, Magistrado, Diplomático, Historiador, Miembro de Número de la Academia Nacional de la Historia y consecuente amigo mío de muchos años.
por Carlos F. Ibarguren Aguirre 
Labougle Carranza, Raúl Federico del Carmen (I32646)
 
40 Abogado. Eximio fotógrafo. Político, fue uno de los fundadores de la Unión Cívica en 1890. Fallecido a los 41 años de edad de un síncope cardíaco. Ayerza Zabala, José Francisco (*) (I33803)
 
41 Actuó en diversas Instituciones Sociales y salió elegido algunas veces Director del Club de la Union, consagróse a las labores agrícolas en Aconcagua.
por Virgilio Figueroa, Diccionario Histórico Biográfico y Bibliográfico de Chile 
Luco Lynch, Rodolfo (I28358)
 
42 Ahí alcanzó el grado de Capitán y los cargos de Alguacil Mayor en 1611, Regidor en 1612 y Alcalde de Hermandad en 1517 y 1630. Encomendero de Salsacate, demandó en 1611 a Miguel de Molina por cobro de pesos; y en 1619 a Juan Dávila, respecto al derecho Funes Jaimes, Cristóbal (I78828)
 
43 Al Maestro Jacinto de Aguirre lo creo también hermano de los Aguirre Calvo de Mendoza. Fue "cura de la doctrina de Chicuana", y dueño de la estancia "El Saladillo" en el valle de Guachipas. Testó el 17-XII-1748 ante Gabriel García.
por Carlos F. Ibarguren 
Aguirre Calvo Mendoza, Jacinto (I653)
 
44 Ana de Urquiza pasó su infancia con su madre hasta la adolescencia, cuando pasó a vivir con su padre al Palacio de San José, acompañando a su progenitor en las recepciones oficiales que le demandaban sus obligaciones oficiales en Paraná y en Concepción. Tras el asesinato de su padre en 1870, Ana y su familia se establecieron en Bs.As., donde ella colaboró en diversas instituciones de beneficencia, entre ellas la Sociedad Damas de la Misericordia, llegando a ser su sepelio en 1899 una gran demostración de pesar, por ser considerada una de las más importantes figuras femeninas de la sociedad porteña de fines del siglo XIX. Urquiza López Jordán, Ana Dolores Hercilia de (I8944)
 
45 Ana Martínez de Pastrana era hija - creo - de Antonio Martínez de Pastrana y de Teodosia Alvarez de Vadillo; nieta paterna de Pedro Martínez de Pastrana y de Isabel de Vadillo; hija, ésta de Juan Alvarez de Vadillo y de Constanza Dionis. Martínez Pastrana Álvarez, Ana (I40158)
 
46 Anteayer falleció Ricardo Alberto Paz, reconocido abogado que se destacó en el mundo académico, de las relaciones internacionales, la educación y la política.
Había nacido el 6 de abril de 1924, hijo de Ricardo Adriano Paz y de Agustina Costa Paz.
Dueño de una cuidada educación con orientación francesa, se recibió de abogado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires y años después ingresó en la Escuela de Defensa Nacional, de donde egresó en 1974.
Hombre de múltiples intereses y capacidades, Paz tuvo una destacada labor en el área diplomática, donde cumplió misiones en Paraguay, Chile y Uruguay, durante los años 50 y 60.
En 1960 fue designado asesor del Ministerio de Relaciones Exterioresy Culto, y en 1966 fue jefe de gabinete de ministros de esa cartera, entonces a cargo del canciller Nicanor Costa Méndez, durante la presidencia de Juan Carlos Onganía.
En 1969 fue destinado a la representación permanente de la Argentina en la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (Alalc), y entre 1976 y 1980 ocupó el cargo de subsecretario de Recursos Naturales Renovables de la Nación.

Intereses nacionales

Ferviente defensor de los intereses nacionales, era un destacado especialista en temas limítrofes y frecuente fuente de consulta en la materia.
Particularmente reconocidas eran sus posiciones y análisis en relación con el conflicto fronterizo con Chile, donde Paz se destacó como un gran defensor de la soberanía argentina.
Esto se manifestó, en los años 90, en su rechazo al acuerdo elaborado por el entonces presidente Carlos Menem y su par chileno, Patricio Aylwin, para resolver el conflicto de los hielos continentales mediante la propuesta conocida como la Poligonal.
Entre sus actividades en el área académica, Paz fue asesor de la editorial Eudeba y desde 1969 miembro del Instituto de Ciencias Políticas de la Facultad de Derecho. Además, se desempeñó como profesor de la Escuela Nacional de Inteligencia y de la Escuela Superior de Policía y como director del Centro Argentino de Relaciones Internacionales.
Autor del libro "El conflicto pendiente" (1980), donde abordó el tema limítrofe con Chile que tanto lo desvelaba, escribió también, con otros autores, los libros "La historia y la geografía" (1978), "La conciencia territorial" (1977) y "La conservación" (1981).
Con un expreso interés en la política, a los 18 años se incorporó al Partido Conservador, en el que ocupó numerosos cargos.
De la mano de sus ideas nacionalistas, en 1995 fue candidato a presidente de la Nación por el Frente para la Coincidencia Patriótica (Frecopa), acompañado en la fórmula por Adolfo González Chávez, bajo la premisa de "devolver a la vida política aquello de lo que más carece: decencia", según rezaba su propaganda de campaña.
Paz murió a los 80 años, producto de una enfermedad terminal, y dejó sin consuelo a su viuda, Soledad Herrera, sus seis hijos y sus nietos.
Ayer, a las 16, sus restos fueron inhumados en el Cementerio de la Recoleta, donde le dieron el último adiós sus familiares, amigos y compañeros de toda la vida.
La Nación
Viernes 25 de febrero de 2005 
Paz Costa Paz, Ricardo Alberto (*) (I91473)
 
47 Avecindado en el Río de la Plata junto a su hermano, fundadores de este linaje en el Río de la Plata, Propietario de unas de las Compañias navieras de cabotaje mas importantes de la época, Consul General Español en Buenos Ayres y Primer Representante d Casares Murrieta, Vicente (I6525)
 
48 Bautizada bajo el padrinazgo de su tío abuelo Diego Tomás Martínez de Iriarte y de la hija de éste María Francisca Martínez de Iriarte Córdoba, que casaría con Bernardo de Espinosa Tirado. María Josefa murió probablemente en la infancia.
por Carlos F. Ibarguren Aguirre 
Ruiz Gallo Arias Rengel, María Josefa (I47903)
 
49 Benefactora. Hija de María de la Santa Unión. Tesorera de la Sociedad de San José. Vicepresidenta de la Caja Dotal para obreros. Miembro de la Sociedad Beneficencia de la Capital, etc. Reyes Oribe Reyes, Amalia (I13645)
 
50 Cadete de Dragones y Mayor del Regimiento de Húsares Reyna Pizarro, Ambrosio María José (I4284)
 

      «Anterior 1 2 3 4 5 6 ... 2366» Siguiente»