Prilidiano Pueyrredon Tellechea, (*)

Prilidiano Pueyrredon Tellechea, (*)[1]

Varón 1823 - 1870  (47 años)

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  • Nombre Prilidiano Pueyrredon Tellechea 
    Sufijo (*) 
    Nacimiento 24 Ene 1823  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [1
    Bautismo 7 Feb 1823  Basílica Nuestra Señora de la Merced, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [2
    • L° F° 16/16vta. Padrinos: don Manuel Martínez García y doña Damiana Concepción Caviedes. Bautizada por el padre Domingo Caviedes.
    Sexo Varón 
    Fallecimiento 3 Nov 1870  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Causa: Diabetes 
    Enterrado/a Cementerio de la Recoleta, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    ID Persona I79141  Los Antepasados
    Última Modificación 28 Ene 2018 

    Padre Juan Martín Mariano Pueyrredon Dogan, (*),   n. 18 Dic 1776, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 13 Mar 1850, San Isidro, Bs. As., Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 73 años) 
    Madre María Calixta Josefa Tellechea Caviedes,   n. 1802,   f. Sí, fecha desconocida 
    Casado 14 May 1815  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    ID Familia F27396  Hoja del Grupo  |  Family Chart

    Familia Alejandra Heredia 
    Casado
    • Unión de hecho.
    Hijos 
     1. María Magdalena Urbana Pueyrredon Heredia,   n. 25 May 1853, Cádiz, Cádiz, España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. Sí, fecha desconocida
    Última Modificación 22 Dic 2009 
    ID Familia F27416  Hoja del Grupo  |  Family Chart

  • Fotos
    Pueyrredón Tellechea, Prilidiano
    Pueyrredón Tellechea, Prilidiano
    Autorretrato

  • Notas 
    • El general Juan Martín de Pueyrredon contaba con 46 años de edad cuando decidió alejarse de todo tipo de actuación militar o política. Vivía ya retirado con su mujer María Calixta de Tellechea cuando, a los ocho años de casados, el 24 de enero de 1823, nació su único hijo. Una creencia generalizada en la época predecía desgracias a quien no fuera bautizado con el nombre que el Santoral de la Iglesia Romana disponía para ese día. Fue así como el futuro gran pintor y arquitecto llevó el extraño nombre de Prilidiano. Su padre era hombre ilustrado y cultivado en buenos libros y su experiencia civil, militar y diplomática le daba una cultura como la de pocos en esa época. Su madre era hipocondríaca y de carácter sombrío. El general, desde el nacimiento de su hijo, se dedicaría esmeradamente a su educación. Muy relacionados con toda la sociedad de su época, los Pueyrredon eran muy amigos de los Ortiz de Rozas, entre otros miembros de la sociedad porteña. Sin embargo, los futuros avatares en que que caería la situación política del país distanciarían a las dos familias. Prilidiano había cursado su primaria en el Colegio de la Independencia, pero, a los doce años de edad, sus padres deciden irse del país, con la excusa de darle una educación adecuada. Poco se sabe de su estadía en París, entre 1835 y 1841. Pero es un hecho que en 1841, la familia Pueyrredon desembarca en Río de Janeiro, donde vivirían durante tres años.
      ¿La razón? Rosas había decidido expropiar los bienes de todos los ciudadanos franceses y de aquellos que tuvieran ascendencia de ese origen -los Pueyrredon entre ellos-, a raíz del conflicto que en ese momento existía con Francia. Los contactos que el general tenía en los puestos gubernativos argentinos evitaron la expoliación de sus bienes. A todo esto la sociedad carioca vivía un aire de libertad y de florecimiento de las artes y Prilidiano había de tener allí sus primeros contactos con la pintura. Grandes pintores franceses bonapartistas se habían exiliado en esa ciudad y, mientras Buenos Aires se ensombrecía culturalmente, Brasil tenía un emperador liberal que portegía las labores de la inteligencia. Los Pueyrredon, solucionados sus problemas en 1844 se vuelven a embarcar a Francia, para que el joven Prilidiano inicie sus estudios de arquitectura. Su padre había tenido el buen juicio de apoyar la carrera que su hijo eligió de acuerdo con su vocación, aquella que provocara goce a su espíritu. En esa época, Prilidiano tenía 22 años, y las horas que sus estudios en el Instituto Politécnico le dejaban libre las dedicaba a la pintura.
      En tres años terminaría su carrera. Era hora de volver. Había conocido, con otros amigos, como Nicolás Albarellos y Santiago de Calzadilla, la libertad que se vivía en París y eso les traería en el futuro cometnarios maledicentes de la pacata sociedad argentina de su época, que tejía todo tipo de versiones sobre su dudosa moralidad. En su época se sospecharía de su retraimiento, de sus rarezas y se decía que Prilidiano componía obras lascivas. Se lo llegó a describir como un hombre recluído, casi parapetado en la casa paterna de San Isidro, donde teóricamente daba rienda suelta a los negros humores de su erotismo. Según esas versiones, en aquel retiro pecaminoso se negaba a veces a ver a nadie -incluyendo la servidumbre-, y él mismo subía su comida con una cesta atada al extremo de un cordel. Mucho de falso había en todas esas teorías, pero era la reacción típica y entendible de esa sociedad cerrada de mediados del siglo XIX frente a aquellos que venían con ideas más liberales desde Europa. La desconfianza a lo de afuera, el temor al artista.
      Por motivos políticos, la familia de Prilidiano Pueyrredón vivió fuera del país entre 1835 y 1849, primero en Burdeos, luego en Río de Janeiro, y por último, en París, donde el futuro artista obtuvo el diploma de ingeniero. De nuevo en Argentina, Prilidiano Pueyrredón pinta el retrato de Manuelita Rosas (1851). Unos amores contrariados lo llevan otra vez a Europa: se instala en Cádiz, durante dos años y medio. Vuelve a Buenos Aires, en 1854, y hasta su temprana muerte alterna la pintura con sus actividades de ingeniero, arquitecto y urbanista. En esta década y media realiza 223 obras; 137 de ellas son retratos, género entonces de moda, en el que descuella. Pero Prilidiano Pueyrredón supo revelarnos también, con un naturalismo teñido de hálitos románticos, el vasto, insondable paisaje de la pampa y el de la costa del Río de la Plata, con sus pueblos, sus habitantes y sus costumbres. Fue Prilidiano Pueyrredón el primer pintor de desnudos femeninos en el Río de la Plata.
      Pero habían pasado 15 años desde su partida de Buenos Aires, y el general había decidido a 'venir a morir entre los suyos, entre sus paisanos'. Y al año siguiente moriría en su quinta de San Isidro. Prilidiano, en tanto se convertiría en precursor de la pintura argentina. Su obra pictórica ss, el recato elegante de sus niñas, el decoro de los prelados y el porte severo de los juristas. El retrato que hiciera de su padre fue su obra capital en intensidad psicológica. Como arquitecto, hizo los planos que Miguel de Azcuénaga le encargara para su quinta de Olivos -hoy quinta presidencial-, y proyectó la urbanización de la Plaza de la Victoria. En 1854 diría: "Me encuentro al frente de casi todas las obras públicas que se van a hacer". Prilidiano tenía don de gentes, sabía de música y cultivaba también las letras. Dominaba a la perfección seis idiomas. Parafraseando un antiguo trabalenguas español, decía de sí mismo: "Yo me llamo Pedro Pablo Prilidiano Pueyrredon, pobre pintor que pinta cuadros por pocos pesos", dejó también reflejado en su obra el mundo rural, que tanto conocía: el ombú, la llanura, el bajo de San Isidro, carretas y criollos que quedarían también inmortalizados bajo su pincel. Murió soltero, después de haber tenido una desilución amorosa con Magdalena Costa, prima y vecina suya de San Isidro. Sin embargo, dejaría una hija en Cádiz, cuya madre fue una sencilla muchacha de pueblo gaditana. Y un pensamiento: "Cada uno tiene una misión que cumplir en el mundo; la mía es el olvido de mí mismo en favor de los seres amados que me rodean". El 3 de noviembre de 1870, un año después que su madre, dejaba de existir en Buenos Aires.
      El historiador José María Lozano Mouján sostuvo, sin indicar fuente, que el propio artista destruyó casi todos los óleos y dibujos, los cuales, según él, eran muchos. Hasta donde se sabe, sólo se conservan dos: El baño ... y La siesta, dos telas ejecutadas hacia la mitad de la década de 1860. En estas obras -y quizás en otras-, la modelo es el ama de llaves del pintor. Aunque nunca fueron exhibidos en público, estos trabajos suscitaron en su momento el mayor escándalo en Buenos Aires, en cuya sociedad el artista gozaba de alto prestigio. Sus obras de notable calidad pictórica, llenas de desenvoltura, y así lo reconoce Eduardo Schiaffino en su historia del arte argentino, publicada en 1910, aunque reprocha al autor haber 'cedido a bajas preocupaciones' y hecho 'abdicación de su inteligencia'.
      Articulo de La Nacion, Galeria de Arte
      Por Camilo Aldao

  • Fuentes 
    1. [S451] Medrano Balcarce, Juan Manuel, Medrano Balcarce, Juan Manuel, (jmedrano76(AT)hotmail.com).

    2. [S451] Medrano Balcarce, Juan Manuel, Medrano Balcarce, Juan Manuel, (jmedrano76(AT)hotmail.com), https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-12145-102199-6?cc=1974184&wc=MDBK-6WL:311514201,316597501,316821001.