Tomás Manuel de  Anchorena López de Anaya

Tomás Manuel de Anchorena López de Anaya[1]

Varón 1783 - 1847  (63 años)

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  • Nombre Tomás Manuel de Anchorena López de Anaya 
    Nacimiento 29 Dic 1783  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Bautismo 30 Dic 1783  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Sexo Varón 
    Fallecimiento 29 Abr 1847  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [2
    • Iglesia NS de la Merced F° 307vta. De 63 años, casado con doña Clara García de Zúñiga. Recibio "todos los auxilios".
    Enterrado/a 29 Abr 1847  Cementerio de la Recoleta, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    ID Persona I6903  Los Antepasados
    Última Modificación 24 Mar 2015 

    Padre Juan Esteban de Anchorena Zandueta,   n. 15 Feb 1734, Pamplona, Navarra, España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 6 Mar 1808, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 74 años) 
    Madre Romana Josefa López de Anaya Ruiz,   n. 1754, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 30 Oct 1822, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 68 años) 
    Casado 4 Sep 1773  Basílica Nuestra Señora de la Merced, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    ID Familia F3990  Hoja del Grupo  |  Family Chart

    Familia Clara Victoria del Corazón de Jesús García de Zúñiga García de Zúñiga,   n. 12 Ago 1807, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 3 Nov 1887, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 80 años) 
    Casado 5 Ago 1824  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Hijos 
     1. María Mercedes de Anchorena García de Zúñiga,   c. 17 Ago 1825, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 17 Ago 1825, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad ~ 0 años)
     2. María Isabel del Corazón de Jesús de Anchorena García de Zúñiga,   n. 13 Nov 1826, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 13 Ene 1905, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 78 años)
    +3. Tomás Severino de Anchorena García de Zúñiga,   n. 8 Nov 1827, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 29 Ago 1899, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 71 años)
     4. María del Carmen Rufina Anchorena García de Zúñiga,   n. 16 Nov 1828, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. Sí, fecha desconocida
     5. María del Carmen Petrona del Corazón de Jesús de Anchorena García de Zúñiga,   n. 28 Jun 1830, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 18 Jun 1914  (Edad 83 años)
     6. María Gregoria Anchorena García de Zúñiga,   c. 9 May 1831, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 11 May 1831, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad ~ 0 años)
     7. Santiago Victorio del Corazón de Jesús de Anchorena García de Zúñiga,   n. 14 Ene 1833, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 11 May 1836, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 3 años)
     8. Mariano Cecilio de Anchorena García de Zúñiga,   n. 1 Feb 1834, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 15 Abr 1836, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 2 años)
     9. María Petrona Agustina de Anchorena García de Zúñiga,   n. 25 Abr 1835, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 3 May 1835, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 0 años)
     10. María del Tránsito Liberata del Corazón de Jesús de Anchorena García de Zúñiga,   n. 20 Jul 1836, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 20 May 1883, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 46 años)
    +11. Clara Romana Maximiana del Corazón de Jesús de Anchorena García de Zúñiga,   n. 29 Nov 1837, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 28 Nov 1929, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 91 años)
    +12. Agustina Mónica del Corazón de Jesús de Anchorena García de Zúñiga,   n. 5 May 1839, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 25 Oct 1888, París, Francia Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 49 años)
     13. Juana María de las Mercedes del Corazón de Jesús de Anchorena García de Zúñiga,   n. 24 Sep 1840, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 22 Jul 1841, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 0 años)
     14. María Ramona Lorenza Justiniana del Corazón de Jesús de Anchorena García de Zúñiga,   n. 5 Sep 1841, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 12 Jul 1842, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 0 años)
     15. Manuel Esteban Anchorena García de Zúñiga,   n. 1842, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 24 Sep 1842, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 0 años)
    Última Modificación 22 Dic 2009 
    ID Familia F4040  Hoja del Grupo  |  Family Chart

  • Mapa del Evento
    Enlace a Google MapsNacimiento - 29 Dic 1783 - Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsBautismo - 30 Dic 1783 - Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsCasado - 5 Ago 1824 - Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsFallecimiento - 29 Abr 1847 - Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsEnterrado/a - 29 Abr 1847 - Cementerio de la Recoleta, Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
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  • Fotos
    Anchorena López Anaya, Tomás Manuel
    Anchorena López Anaya, Tomás Manuel
    Anchorena López de Anaya, Tomás Manuel de
    Anchorena López de Anaya, Tomás Manuel de

    Lápidas
    Anchorena, Tomás Manuel de
    Anchorena, Tomás Manuel de

  • Notas 
    • Tomás Manuel de Anchorena López Anaya abrió los ojos a la vida en Buenos Aires, y le bautizaron el 29-VII-1783 en la Catedral. Después de aprendidas las primeras letras, cursó en el Real Colegio de San Carlos los estudios - que llamaré secundarios: Gramática de 1796 a 1798; Filosofía de 1798 a 1801; y Teología de 1802 a 1803. El 26-VII-1799 el viejo Juan Esteban de Anchorena le escribía a su hijo mayor Juan José Cristóbal - mi tatarabuelo - que estaba en España: "... Los muchachos salieron bien de su examen filosófico, y a Tomás lo aplaudieron por su desempeño, según me dijo su Lector (el clérigo José Valentín Gómez), y seguirá ahora un poco de aritmética que gusta mucho a los maestros, y me han pedido le haga este singular beneficio ... ".

      El viaje a Chuquisaca

      A principio de noviembre de 1803, Tomás Manuel salió, por la ruta de Córdoba, con destino al Alto Perú, a fin de ingresar en la Universidad de Chuquisaca, y, de paso, familiarizarse con las operaciones mercantiles que su padre mantenía en aquellas provincias norteñas. Acompañaban al mozo los hermanos Tomás y Ramón Saravia; éste último apoderado del viejo Anchorena en Potosí, y con negocios comunes con él.
      He aquí algunas precisiones sobre el itinerario y duración de ese viaje, extraídas de la correspondencia de Tomás Manuel: El día 9 de noviembre, éste y sus compañeros llegan - en "el carricoche" de Ramón Saravia, a "la estancia de los Velermos" (Fontezuelas, de los frailes Bethlemitas) distante una legua "del Arrecife", donde hubo que reparar el vehículo que había sufrido averías. Tras una demora bastante prolongada se sigue camino adelante, y el 10 de diciembre, a las dos de la mañana, alcanzan los viajeros la posta de "Impira" (hoy localidad en Río Segundo); luego otra parada en la "Punta del Monte", en mitad del trayecto hacia la ciudad de Córdoba, adonde hacen su entrada el 17 de diciembre. Allí descansan los trajinantes unos días, y el 2 de enero (1804) pasan por la ciudad de Santiago del Estero; el 6 por San Miguel de Tucumán; y el 24 ya están en Salta, en la que permanecen hasta después de "la semana de cuasimodo" - o sea la semana posterior al domingo de la Pascua de Resurrección.
      Puesto de nuevo en camino, el 24 de abril llega Tomás Manuel a Jujuy. Allí el vizcaíno Manuel de la Quintana - que tenía negocios con el viejo Anchorena - lo aloja en su casa; y el viajero es atendido a cuerpo de rey por la esposa del anfitrión doña Rosa del Portal Frías Castellanos. Sólo una semana disfrutaría el joven porteño esa solícita hospitalidad: el lunes 30 se despide de sus amigos y reanuda la marcha rumbo a Potosí. De la Quintana, por su parte, el 3 de mayo se presura a escribirle a don Juan Esteban que su andante muchacho "se halla robusto, rosado y ermoso".
      El 15 de mayo Tomás Manuel estaba ya en Potosí, y de ahí sigue para Chuquisaca, adonde arriba trece días mas tarde, alojándose en casa de Sebastián Toribio Caviedes. Este le escribió entonces el 30 de mayo a Joaquín de Obregón Zevallos - factor de la empresa mercantil de los Anchorena en Potosí - unas líneas que decían: "Estimado Paysano: Recibí la de Vmd. de 29 del corriente que me entregó su recomendado D. Thomas Manuel de Anchorena, hijo de su amigo el Sr. D. Juan Estevan de Anchorena, y viendo su recomendación, le he dicho que en caso de no entrar en colegio, le daré vivienda en mi casa, y comida, y por lo tocante a la ropa le buscaré una labandera que le cuide bien. Estoy pronto a franquearle la plata que necesite y los demás gastos que sean necesarios, y lo miraré como a hijo mío, pués aprecio mucho la recomendación de Vmd.".

      Cartas chuquisaqueñas de Tomás Manuel a su padre. Su paso por la Universidad

      Después de una primera misiva del hijo ausente a su progenitor, la segunda carta (datada en "La Plata" el 26 de junio) es larga y por ella nos enteramos, al detalle, como en Chuquisaca vivía y tramitaba su ingreso a los claustros universitarios un escrupuloso estudiante de Buenos Aires. Esa carta dice así: "Mi muy estimado Padre: Estamos ya a 26 a las once del día y aún no aparece correo. Celebraré con Vmd., mi Madre y demás de esa se hallen al recibir esta disfrutando de salud. El 28 del pasado llegué a ésta en compañía de don Ramón (Saravia), y por recomendación del Sr. don Joaquín (Obregón) el Sr. don Sebastián Toribio Cabiedes me ha facilitado en su casa un cuarto bastante cómodo, me franquea su mesa y me suministra el dinero que necesito. Es un sujeto muy llano y de muy buenas prendas, según estoy informado, de modo que en la casa todos me tienen hasta el presente grande estimación, y él y su Señora (Agustina Ruiz Llanos Bereja) me miran como hijo propio. Sin embargo que la disposición del Sr. don Joaquín (Obregón) era que se me diese todo el dinero que necesitase, que con mi recibo sería bien entregado, enterado de que la mesada que regularmente se les pasa a los que estudian en ésta es de 25 o 30 pesos, dándoles por separado la ropa, libros y otras cosas de este tenor, he pensado recibir solamente a razón de 25 pesos por mes, pues con ellos me parece que podré sostener los gastos que se me ofrezcan, en atención a que me dan casa y mesa sin interés, y aunque ahora he gastado algo más, por tener que comprar algunas cosas que necesitaré mientras esté en ésta, no ha sido mucho ... En el correo pasado le escribí a Vmd. las advertencias siguientes: Para ingresar en la Academia de practicar, es necesario que Vmd. saque del cura mi fé de Bautismo y la partida de su casamiento, y que la firma de éste la haga Vmd. autorizar con tres escribanos, como se hizo con mi certificado de estudios. Después debe Vmd. presentarse al Cabildo, ante alguno de los Alcaldes, pidiendo declare judicialmente, el Cabildo, ser Vmd. conocido y tenido por hijo legítimo de don Fulano de tal y de doña Fulana de tal, nobles, y que como tal a obtenido Vmd. estos y otros empleos concejiles. Si Vmd. tiene los documentos que comprueban su noble descendencia, puede Vmd. pedir entonces que declare el Cabildo saber positivamente, por documentos que Vmd. presenta, que es hijo legítimo de don Fulano de tal y de doña Fulana de tal, nobles, y que declare también ser mi Madre conocida y tenida por hija legítima de don Fulano de tal y de doña Fulana de tal, también nobles. Evacuadas estas diligencias, me remitirá Vmd. todos los papeles, para poder acreditar todo esto al tiempo de ingresar. Por no hallar en esta la obra de Vinio - castigado por Salas, expositor de Justiniano () - sino por 25 pesos, y no poder venir de esa para el tiempo en que lo necesito (al libro de Vinio), suplico al Sr. don Joaquín (Obregón), en esta fecha en la que le he de escribir, que me haga el favor de comprarlo en Potosí, si lo hallan por un precio más cómodo. Pero Vmd. siempre que pueda no deje de mandármelo, pues es tal la escases de libros que hay acá que tal vez no se halle ... Por recomendación del Sr. de Elorriaga, vecino de esa (marido de Leocadia de Segurola y Lezica), a don Domingo Anivaro y a don Francisco Ortiz Verea, y del señor de Arana (José Joaquín), a su sobrino don Sebastián de Arana, se me han brindado estos sujetos, ofreciéndose a servirme en todo lo que se me ofrezca, y así no deje Vmd. de darles mil gracias aún de mi parte. Quedo rogando a Dios por la salud de Vmd. y de mi Madre venerada, y que me conceda volverlos a ver. Su affmo. hijo Thomas Manuel de Anchorena.
      Por su parte el 16 de julio en Buenos Aires, el padre del estudiante presentó al Administrador de la Real Aduana virreinal Justo Pastor Lynch (mi 4º abuelo) la siguiente nota: "D. Juan Esteban de Anchorena, vecino de esta ciudad, con la correspondiente atención, hago presente a V. que por la Administración de Correos de aquí, tengo que remitir, en el corriente mes, a mi hijo Tomás Manuel de Anchorena, que ha pasado a Chuquisaca a concluir sus estudios de Teología y demás, y graduarse en aquella Universidad, cinco libros o tomos usados que contienen la obra latina del R.P. Antonio Castel, y para poderlo ejecutar, suplico a V. se sirva darme permiso con el pase correspondiente".
      Un mes después, en un verdadero veni, vidi, vincit, el alumno aprobaba el curso de Teología. Así se lo comunicó el 20 de agosto a don Juan Esteban, su representante en Potosí, Joaquín Obregón Zeballos: "... El Sr. D. Thomas Manuel dió su exámenes en la Universidad con lucimiento en Sagrada Theología y recibió el grado de Doctor en 15 del presente mes, como me lo comunica dicho Sr. y don Sebastián Caviedes, de lo que le he dado parabien, como igualmente se lo doy a Vmd. ...". Mientras tanto el viejo Anchorena - a los fines requeridos por la Universidad altoperuana - gestionaba ante el Cabildo bonaerense la certificación de su conducta y calidad, la de su mujer doña Romana López de Anaya, y la filiación de su hijo Tomás Manuel". Y el 19 de septiembre el Ayuntamiento, conforme al dictámen del Síndico Procurador General Ignacio Rezábal, despachó favorablemente el pedido de don Juan Esteban, "por la notoriedad de los hechos, sin embargo de que los documentos no están revestidos de los requisitos necesarios.

      La célebre institución educativa charqueña

      La universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca (en quichua "Chuqui Chaca" significa "Puente de Oro"), había sido fundada en la capital de Charcas en 1624 por la acción civilizadora de la Compañía de Jesús. Ocurrida la expulsión de los jesuitas en 1767, quedaron abolidos los estatutos y constituciones de dicha casa de altos estudios, que fué regida interinamente en adelante por su similar, la de San Marcos de Lima; hasta el 10-IV-1798, en que en una Real Cédula de Carlos IV le concedió privilegios iguales a los de Salamanca. Desde casi dos siglos antes del ingreso de Anchorena, concurrían a aquellas aulas altoperuanas jóvenes del conjunto de ciudades escalonadas entre Arequipa y Buenos Aires. El historiador boliviano Gabriel René Moreno - en su libro Ultimos días coloniales en el Alto Perú - apunta que "la juventud argentina concurría a la Universidad de Chuquisaca, porque en la de Córdoba no se cursaba entonces jurisprudencia, ni se daban grados en esta facultad seglar ...; lo que atraía mayor número de estudiantes era la existencia en Chuquisaca de una escuela importante en jurisprudencia teórica y práctica. El auge que alcanzó la academia Carolina, es por eso comparable en la América meridional al de la de Lima. En Buenos Aires hubo a lo último Audiencia, más no Universidad".
      Dos opciones se presentaban para doctorarse en Chuquisaca en Teología y leyes: o en la Universidad o en el Colegio San Cristóbal, que era el seminario charqueño. Respecto de este instituto religioso, Tomás Manuel, en carta sin fecha, posiblemente escrita desde Salta, le había expuesto a su padre, con su habitual respeto, las siguientes atinadas razones ... "Tres conocidos que bajaban recién graduados ... me dicen ... que ir al Colegio no me sirve sino para pensionarme en más estudio, y de consiguiente en mayor dilación, porque me pedirán un examen literal, o como se dice ad pedem lettere, que es mucho más oneroso, y nada mayormente útil ... Que además de esto, en el Colegio es casi imposible aprovechar el tiempo, pues en lugar del buen orden, recogimiento y sujeción, reinan el desorden y la libertad, impidiendo unos y otros el desempeño de sus tareas ... Me significaron, al mismo tiempo, que si en cualquiera de los Colegios necesitaban un año para graduarse, en la Universidad me bastaban cuatro meses, y que era una locura lo que iba a hacer ... Si es verdad el desorden en que se halla el Colegio que es lo que especialmente me han ponderado, se me presenta un obstáculo insuperable para la accesión de los fines que Vmd. y yo nos hemos propuesto, como son el aprovechamiento y el abrevio del tiempo. Yo lo que le puedo prometer, he prometido y prometo a Vmd. es el poner de mi parte todos los medios que me sean posibles para conseguir una y otra cosa. En cuanto a lo que a Vmd. pertenece, yo no me meto en sí ni en nó, sino será lo que Vmd. dispusiese; y así le hago ésta advertencia porque la he considerado necesaria para el arreglo de sus ideas y conducente a mi propia utilidad ... Yo no pretendo que Vmd. se arregle por mis deseos ... haré aquello que fuese su voluntad ...". Por cierto que don Juan Esteban dispuso que su hijo entrara directamente a la Universidad.
      El 26-IX-1804, Tomás Manuel le manifiesta al autor de sus días: "... Vmd. puede tener conmigo la satisfacción que nadie dirá que me ve botar ni botaré a Vmd. un medio real en enamorar, jugar y fandanguear, que es lo que por aquí reina, o en cualquier otro vicio semejante; y cuando no fuese así, Vmd. por mi parte es libre, no digo para cortarme las asistencias, sino aún para negármelas del todo, en su mano está el que yo con tales gastos desordenados no perjudique en algún modo a mis hermanos. No debe Vmd. extrañar estas expresiones, porque uso solamente de ellas para dar pruebas de mi conducta, y por apaciguar la ingratitud de ánimo que ocasionan los deseos que un padre amoroso, como Vmd. debe tener del logro de sus hijos ... ".
      En la misiva siguiente del 2 de octubre, el estudiante le participaba a su padre "que estando esta Academia de practicantes a dirección de la Audiencia, y habiendo venido el Doctor Cañete (el Oidor Pedro Vicente) a ésta, y promovido la reforma del estudio de leyes", esto "me ocasionará precisamente una notable demora; pero si se retardan dos meses (en implantarse dichas reformas), me parece que podré libertarme de cursar, por lo que haré todo lo posible a fin de graduarme en dos exámenes ... ".

      De Temis a Mercurio

      En carta del 25 de noviembre el jurista en cierne, doctorado ya de teólogo, casi desaparece para dar paso al activo mercader propio del ambiente en que se había criado: "Mi muy estimado Padre" - escribía Tomás Manuel - "Le adjunto el empaque de los cinco cajones de sedas ... La fé de su casamiento, de mi bautismo y confirmación y la certificación de ese Ilustre Cabildo sobre la legitimidad de nacimiento y noble descendencia la recibí en el correo pasado ... Sin embargo que no me considero capaz de dar consejo alguno en materia de comercio, por carecer de motivos para ello, no pudiendo prescindir de lo que estoy oyendo y palpando en esta ... se me hace preciso el manifestarle a Vmd. de vender todo cuanto pueda en esa (Bs.As.) ... y que Ezcurra (Juan Esteban Crisóstomo, agente de Anchorena para ajustar contratos en el norte virreinal ) haga esto mismo con los efectos que Vmd. le remite, porque además de que está Potosí y ésto, lleno de efectos, a excepción de las lanas, se hallan también en una gran inopia. En las tiendas se vende poco más que nada, y de esto lo más al fiado. Muchos comerciantes están debiendo a cuenta de lo que compran, y no hay forma de que sus deudores les paguen, de lo que nace que ni pueden ellos cumplir los plazos, ni se animan a comprar efectos, aunque sea con comodidad, porque la escasez de dinero no lo permite, y aunque los compraran serían al fiado para nunca pagarles. Escasean los víveres, abunda la gente y prevalece el robo. En varias partes se han sublevado los indios, y aunque pudieran guardarse los efectos para el tiempo oportuno, de aquí a allá desmerecen en sí mucho y descaecen de la estimación de los hombres ... Los medios listones no tienen estimación en ésta, pues don Sebastián (Caviedes) de una partida que le compró a don Joaquín Obregón, todos buenos colores, los dá a elegir al costo por no poderlos absolutamente vender ... He recibido en este mes 120 pesos, porque el día 22 obtuve el grado de Bachiller en Cánones y Leyes, con lo que tengo conseguido lo principal de mis intentos, y considero que mucho antes que lleguen los libros habré ingresado en la práctica ...".
      (En las listas de graduados en la Universidad chuquisaqueña, publicadas por los historiadores bolivianos Samuel Velasco Flor y Valentín Abesia - que unificó el argentino Vicente Osvaldo Cutolo en su libro Argentinos Graduados en Chuquisaca - figura anotado Tomás Manuel de Anchorena como recibido de Bachiller en Cánones y Leyes, nó el 22 de noviembre, sino el 2 de diciembre de 1804; y de Doctor en Teología el 15 de agosto anterior).
      Diciembre 25 lleva por fecha la última carta de Tomás Manuel del año 1804, que así pinta el estado comercial y social altoperuano: "Mi muy estimado Padre: ... En el correo pasado le insinué a Vmd. el estado lamentable en que se hallaba esto ... Se dice que no hay azogues porque el que se repartió entre los azogueros de Potosí lo habían vendido. Se sabe que en esa Villa amanece diariamente mucha gente muerta de hambre. Cincuenta leguas de aquí, por un lugar que llaman la Laguna, se han sublevado los indios, han robado mucho ganado, y se trata de contenerlos. Las ventas están muy paradas en todos estos lugares. En los pueblos interiores se encuentran los efectos más baratos que en el mismo Potosí ... De Cochabamba ... se han pasado quince días sin vender un medio real. Potosí y esto (Chuquisaca) se hallan infestados de efectos, de modo que ya no se trata más de sacar plata aunque no se saque utilidad. Nos esperan unos tiempos aún más lastimosos que los antepasados, porque la escasez de dinero y alimentos, la abundancia de efectos, la pobreza y la multitud de males que se experimentan en muchas partes, dejan a todos en tal inacción que vendremos tal vez a ser testigos del espectáculo más lúgubre que se haya visto en estos siglos. Le hago a Vmd. presente esto, para que, como cierto, arregle Vmd. sus ideas, y que por falta de noticias, o por juicios temerarios, no vengamos nosotros a ser víctimas de esta tragedia. El 12 comencé a oír práctica en esta Academia, en calidad de Académico honorario, en el inter que voy estudiando para el ingreso, el que verificaré en breve ...".

      Prosiguen las noticias y apreciaciones del jóven estudiante

      El 25-II-1805, Tomás Manuel le pone a su padre: "... En el correo pasado le avisé a Vmd. que ya había ingresado en la Academia, y que me hallaba absolutamente sin un libro en que estudiar; por lo que si acaso no pueden pasar a Jujuy los que Vmd. me remite, por las muchas aguas, disponga que cuando menos me remitan a 'Martínez, Librería de Jueces', del modo que sea posible, pero no por la Administración (de Correos) sino más bien que se le dé algo al chasquero para que lo conduzca hasta Potosí, y de allí me lo remitan a ésta; y si así no se puede remitir por un costo moderado que no arriesguen éste ni los demás (libros) a las aguas y los ríos, pués en tal caso será mejor esperar. Juan José me dice que por España abundan las calamidades, que había escrito a Madrid para que le comprasen los libros que nosotros necesitamos, de los cuales no tiene Vmd. que remitirme ninguno, por que tengo de sobra con los que me vienen. Pero como los dos hermanos que vamos siguiendo estudios (Tomás y Nicolás) no sabemos si alguno seguirá por la Iglesia (posibilidad que no se cumplió, y ningún biógrafo de ellos llego a sospechar), puede Vmd. retener las mejores obras de Filosofía, Teología y exposición de las escrituras, supuesto que en esto nada se pierde".
      El 25 de marzo Tomás Manuel le expresa a don Juan Esteban: "... No le he dicho a Vmd. hasta ahora de qué sujetos me hallo favorecido, por que son ninguno. De aquellos a quienes estoy recomendado, solamente al Sr. Canónigo Areta y a don Domingo Anivarro les he merecido cariño, he ido a verlos, pero jamás los he ocupado. Todos los pasos y diligencias que han sido necesarias para llegar al estado en que estoy, los he hecho a costa de mi trabajo sin tener que merecerle a nadie el más leve favor; máxima que abracé desde el principio y que seguiré en lo sucesivo hasta el fin. Yo no reconozco aquí otro Padre ni otro favorecedor que a don Sebastián (Caviedes), a la Sra. y a toda su casa. Con sólo ellos, sin necesitar de otros, lo paso bien, por que me dispensan todo el obsequio y favor que puede apetecer un extraño. Me persuado que no hicieran más aprecio a un hijo propio, que el que hacen de mí, y cualquier cosa que le dijera a Vmd. en orden a lo que me estiman, nada tendrá de exageración ... Le aseguro no me será fácil con el tiempo recompensarles el mérito que tienen contraído para conmigo, pués el amor y buena voluntad que continuamente me están manifestando, y los efectos de su sinceridados suficientes para proseguir mis estudios con algún fruto, y de modo que pueda al instante encaminarme a esa, luego que concluída la práctica me reciba de Abogado ...". Y lo mismo habla el 26 de junio de su aprendizaje abogadil en este párrafo: "... En la actualidad estoy asistiendo diariamente al estudio de un buen Abogado para imponerme mejor en los trámites judiciales y posesionarme del estilo forense ... ".
      "Los libros han llegado bien - escribe el muchacho a su padre el 26 de julio -, algo torcidos y maltratadas las pastas, sin duda de venir en el almofrej (funda de viaje de la cama), y por si acaso remite Vmd. algunos a ésta, le prevengo a Vmd. el que los acomoden con mucho cuidado, pues por ponerlos muy ajustado suelen rozarse y doblarse los forros, y por acá ponen en eso especial reparo para comprarlos ... ".
      De ocurrencias alarmantes da cuenta la carta del 26 de agosto: "... Aquí corren noticias muy importantes que indican sublevación de indios, pues afirman que en el Cuzco han preso veinte y tantos cabecillas de motín, que con tiempo fueron descubiertos; que varios pueblos se han conmovidos aunque los han procurado contener; que de Lima han enviado 500 hombres de tropa auxiliares; que en la Paz se va experimentando esta novedad; que se hallan los víveres muy escasos y que por el gobierno se estaba acopiando en los conventos todos los que podían ... Si Dios no lo remedia no sé como nos irá ...".

      De donde los libros también resultan negocio

      El 26 de setiembre comunica el corresponsal a su padre: "No obstante que los libros no se podrán vender por junto por estar esto muy pobre, soy del parecer que tantos estos como cualesquiera otros que vengan los remita Vmd. a ésta, por que al menudeo, aunque con alguna demora, proporcionarán más utilidad que en esa ... y en el interín que sigo mis estudios puedo también ir procurando su venta ... Además de la nota de los precios a que los he de vender, me pondrá Vmd. ... el costo hasta ésta, para que pueda formar yo una idea completa de esta naturaleza de negocio; pues sin embargo de ser en algún modo incompatible con mi carrera, deseo tener ocasión de tomar alguna idea en estas materias de comercio, y voy llegando a aquella en que, o no podré sujetarme a la dirección de nadie, o que en caso de sujetarme será exponiéndome a los peligros del engaño y de la intriga, y si por algo quisiera que llegara Juan José (su hermano mayor) es para que si viniese por acá pudiera en su compañía adquirir algunas luces, mediante la unión amigable de fieles hermanos ... ".
      Cabe apuntar que los Anchorena - como luz para cualquier negocio - vislumbraron enseguida que en la universitaria Chuquisaca, sinó faltaban, escaseaban los libros de texto y las obras clásicas de Teología, Religión, Filosofía, Jurisprudencia y Literatura, necesarias a profesores y estudiantes; quienes, por su cuenta, debían encargar dichas publicaciones a algún librero de Lima o de Buenos Aires; lo cual encarecía enormemente el costo de cada volumen, debido al flete que cobraban los chasques o el correo. Entonces, a Tomás Manuel se le ocurrió importar libros en gran escala, y ponerlos a precios más baratos al alcance de los estudiosos lugareños. Para esto tenían los Anchorena perfectamente organizado su tráfico importador al Alto Perú: Así, junto a los efectos y mercaderías habituales que introducían de ultramar para enviarlos en distintos convoyes desde el puerto de Buenos Aires al norte virreynal, se agregaron remesas de libros que Juan José Cristóbal compraba a España - con dinero de su padre, el capitalistas del asunto - para que Tomás Manuel los revendiera en Chuquisaca ().

      Continúan las noticias desde la norteña sede universitaria

      El 26 de diciembre el joven cursante esribíale a su padre: "... Hemos tenido noticias de que han ahorcado al asesor del Cuzco (Manuel Ugalde) y a otro que era profesor de Matemáticas (José Gabriel Aguilar) por cómplices en la sublevación que se intentaba; que han desterrado a varios eclesiásticos y a otros europeos bajo partida de registro...". (Dicha conspiración - secuela del alzamiento de Tupac Amarú - tuvo el propósito de establecer una monarquía independiente peruana. El mineralogista Aguilar, el asesor de la Intendencia Ugalde, el Regidor Manuel Valdeverde Ampuero, el fraile recoleto Diego Barrancos, el abogado Marcos Dongo, el capellán del Hospital Bernardino Gutiérrez y el comisario de indios nobles Casiguamán, fueron denunciados por un tal Mariano Lechuga. Aguilar y Ugalde murieron ejecutados en la plaza Mayor cuzqueña el 5-XII-1805; a algunos conjurados se los desterró a España; otros resultaron condenados a presidio; y Casiguamán, remitido a Lima, siguió propagando allí sus ideas revoltosas).
      Seguidamente transcribo los párrafos que considero de alguna significación contenidos en las cartas chuquisaqueñas que Tomás Manuel dirigió a su progenitor durante los años 1806 a 1807. A saber:
      Enero 16: "... Por lo que hace a resarcir las pérdidas experimentadas en la guerra (europea) no tiene Vmd. que fatigarse, pues que no debe Vmd. pensar sinó en gozar de sus días con quietud, porque ni a Vmd., ni a nosotros nos hace falta nada de lo perdido, y aunque nos hiciera, aún no se ha acabado la Divina Providencia y, sobre todo, los intereses se deben procurar adquirir para usar y disfrutar de ellos a proporción de su cantidad, y no para sentir su pérdida, y mucho menos cuando, como he dicho, no hacen ninguna falta, en cuyo caso no debemos anhelar por tenerlos y poseerlos. Aquí parece que tendremos un año abundante, según dicen hallarse las huertas y sembradíos: quiera Dios que así sea, porque sino no sé como les irá a tantos pobres que hay en el día. Yo lo paso sin novedad, prosiguiendo como siempre mis estudios ...".
      Febrero 26: "... Recibí la apreciable de Vmd. del 26 del pasado con el adjunto empaque de libros y copia de la guía conque vienen los cajones, los que ha hecho Vmd. muy bien de procurar remitirlos en el mejor tiempo, sin apurarse ... He mostrado la factura a algunos y no le han puesto reparos, aún que han reprochado algunas obras, pero les he dicho que aún no sé los precios, para dejarlos perplejos ...".
      Marzo 26: "... Hasta el día, a las nueve y media de la mañana, no ha llegado la correspondencia de esa, acaso por la multitud de aguas, por las grandes crecientes de los ríos y por los dos días menos del mes pasado ... Hoy me hallo de tornapurga de resultas de una gran calentura que me acometió ahora seis días con gran aparato, proveniente de un resfrío y asiento en el estómago, que dió que temer un tabardillo (fiebre tifoidea), pero ya estoy muy mejorado y fuera de cuidado, aunque muy débil de la cabeza, pues con bastante dificultad escribo esta ...".
      Abril 26: "... He celebrado infinito el que haya Vmd. tenido carta de Juan José, y deseara ciertamente que se hicieran cuanto antes las paces (en España) para verlo ya libre de todo peligro ... En orden a mi regreso no le puedo a Vmd. decir cosa cierta, pues aunque el diecinueve de Enero se cumplen los dos años de práctica, tengo que reemplazar algunas faltas, aunque pocas, que he hecho con motivo de mis continuas enfermedades, y como después he de dar cuatro exámenes, y en estos suelen demorarnos por varias ocurrencias que intervienen, de aquí es que no puedo designarle a Vmd. cuando he de regresar. Juan Ramón Saravia (redomado pillo, hijo del apoderado del viejo Anchorena), ahora cosa de 18 días, se huyó habiendo robádole al Rector de su colegio mil trescientos y tantos pesos, con motivo que dicho Rector le tenía en su casa, dándole la mesa y algunos reales para el bolsillo, a fin de que corriese con el gobierno mecánico de ella ...".
      Mayo 26: "... En el correo pasado se me olvidó avisarle a Vmd. que el Jueves Santo, a las 2 de la noche, hubo aquí un terremoto que duraría casi un minuto; pero por un momento se conmovió con tal ímpetu la tierra, que si dura el minuto hubiera experimentado esta ciudad unos estragos muy considerables ...".
      Junio 26: "... Debo avisarle haber recibido ayer los seis cajones de libros ... He propuesto la venta de ellos con arreglo a los precios que Vmd. me designa y con aumento de 10% según me lo previene Vmd. ... las Artes de Nebrija se venden al menudeo a lo mismo más o menos de lo que Vmd. los pone. Las Instituciones de Justiniano son muchas, y a un precio bastante excesivo. Los misales no tienen mayor consumo, pues los antiguos suplen con el auxilio de los cuadernillos ... Los calepinos de Salas se usan poco por aquí. Del Ligorio, que está puesto a catorce pesos, se ha vendido, ahora poco, en diez ... Habiéndome franqueado don Sebastián (Caviedes) el que los ponga, si quiero, en su tienda, he determinado menudearlos allí, procurando resarcir en las obras generales el desmerecimiento de las otras ... ".
      Julio 26: La caída de Buenos Aires en poder de los invasores ingleses motiva esta líneas angustiosas de Tomás Manuel a su padre: "Triste y confuso tomo la pluma, no tanto para contestar la apreciable de Vmd. de 26 del pasado, como para participarle que por cartas del 28 del mismo mes hemos tenido noticias que esa Capital se halla en poder de los Ingleses y el Virrey fuga para Córdoba. En vano sería quererle expresar cuanto es el sentimiento conque me hallo, pudiendo dejarlo a la mediatación de Vmd. Pero la esperanza grande que siempre he tenido de la misericordia de Dios, me hace creer que tal vez no haya dejado de protegerlos en este lance apurado El interés de la sangre es el que más me aflige, y así sabiendo la permanencia de Vmds., todo lo demás no me será de tanta consideración, pues siempre lo he mirado como una cosa muy perecedera. No me extiendo más porque hay orden para que este correo no pase de Córdoba hasta nueva disposición. Dios Nuestro Señor le conserve a Vmd. la vida por muchos años en compañía de mi Madre, hermano y demás de esa. Su affmo. hijo Tomás Manuel de Anchorena". Con letra de don Juan Esteban se lee arriba de la carta: "Recibida esta en 30 de agosto de 1806".
      El 26 de octubre, el joven Anchorena le encarece a su progenitor, entre otros temas, la bondadosa solicitud de Caviedes para con él, merecedora de un importante regalo: "He sabido que en estos tiempos pasados han estado los negros bozales baratos, y contemplando que esta es ocasión oportuna para manifestarle a don Sebastián el reconocimiento que corresponde por haberme tenido en su casa tanto tiempo - fuera del que he de permanecer - dispensándome los más distinguidos favores, proporcionándome las mayores comodidades, y ahorrándome de unos crecidos gastos, que me hubieran sido indispensables, y que por grandes que fueran jamás me hubiera facilitado el descanso, tranquilidad y reposo de que he disfrutado en su casa, como se deja de ver, tanto por la necesidad de vivir solo, como por las continuas enfermedades e indisposiciones que he experimentado; me parece que será conveniente, y en cierto modo necesario, el que en la actualidad que tiene en venta dos esclavos, porque no lo acomoda su servicio, le mande Vmd. de regalo dos negras bozales de trece a dieciseis años, a fin de recompensarle los beneficios que tengo recibidos; pues además de que esto no le es a Vmd. muy gravoso, y de ser una futeza respecto del bien que puede resultar, parece ser debido por ley de gratitud y mutua correspondencia … y sobre todo el servicio se me ha hecho a mí, y por este medio a Vmd. y a toda la Casa … Omitiendo un paso de esta naturaleza, en primer lugar me veré abochornado al salir de esta, considerando que no ha habido suficiente insinuación de agradecimiento, y habrá sobrado motivo para que de aquí a mañana digan que siendo Vmd. de superabundantes capacidades y caudal conocido, vine yo a pasarlo aquí de gorrón, y mucho más si se considera el odio mortal que nos tienen, todos los de por aquí, a los de abajo, especialmente a los nativos y habitantes de esa, y la fama que Vmd. tiene de rico y poderoso. Estas razones que bien examinadas no son de poco momento, me han movido a hacerle a Vmd. esta prevención ...".
      Noviembre 26: "... Debo participar a Vmd. que en la actualidad me hallo estudiando los exámenes: pues para el 19 de Enero se me cumplen dos años de práctica y pienso hacer toda diligencia a fin de evacuar los cuatro exámenes en todo el mes de febrero, de los que espero en Dios salir con felicidad mediante su favor y los esfuerzos que hago de mi parte ...".
      Aquella aludidas prácticas forenses - con estudio de las leyes reales y procesales que aplicaban los juzgados y la Audiencia - realizábalos en la Real Academia Carolina (creada en 1776) los estudiantes de Chuquisaca. En 1806, nuestro Tomás Manuel integró la comisión directiva de esa corporación de practicantes juristas, venidos a estudiar los más - como él - de diferentes y lejanas ciudades del Virreinato. Las autoridades de dicha Academia fueron, durante el año 1806, las siguientes: Director, el Ministro de la Real Audiencia José Agustín de Ussoz y Mozi; Presidente: Mariano Navarro Fariña: Vice: José Agustín Ossa, reemplazado más tarde por el jujeño Teodoro Sánchez de Bustamante; Secretario: el santafesino Pedro Aldao; Censores: Baltazar Alquiza y el salteño Manuel Antonio de Castro (tío tatarabuelo mío); Celador Fiscal: Francisco Remigio Castellanos, salteño también; Procurador y Tesorero, el porteño Tomás Manuel de Anchorena; y Prosecretario: Crispín de Santos Diez de Medina.
      Diciembre 26: Tomás Manuel discurre acerca de las graves consecuencias que traerá para su familia la segunda invasión inglesa que acababa de apoderarse de la boca del Río de la Plata, en la Banda Oriental. La madurez de ese muchacho de 23 años se revela en esta carta, a su padre, donde elevadas reflexiones morales se entremezclan al cotidiano pane lucrando del mercader: "... Por la apreciable de 26 del pasado veo la suma alteración con que prosiguen todos en esa; la toma que han hecho los Ingleses del puerto de Maldonado; las continuas incomodidades que experimenta Vmd., tanto por su edad como por el estado confuso en que se halla todo, y el detrimento que padecerán sus intereses; pero de todos estos puntos, el último es el de menos consideración, pues habiendo bienes bastantes para subsistir, todos los demás son superfluos. Por mucho que se disminuyan, jamás le faltarán a Vmd. los necesarios para la vida, y por lo que hace a nosotros, estamos ya en una posesión inalterable de la mayor y más interesante de la herencia, que son los cortos conocimientos que Vmd. nos ha proporcionado; así lo que importa es que Vmd. deseche todas estas tristes ideas de la imaginación, y procure dilatar los días de su vida, pasándolos con todo el desahogo que le sea posible. Quedo impuesto del motivo que ha impedido la compra de las negras. No le digo a Vmd. nada de los libros porque está muy pesada su venta; para principios del que viene entrará aquí el Sr. Arzobispo, con cuyo motivo vendrán algunos curas, y se proporcionará tal vez el salir algo ...".
      Febrero 26 de 1807: "... No omitiré sacar la licencia para mi regreso a esa en la forma que Vmd. me dice. También cumpliré con lo que me ordena Vmd. acerca de los libros, cuya venta prosigue con la misma lentitud que siempre, no obstante la venida del Sr. Arzobispo, porque no deja pasar por acá a ningún cura, sino que a todos los hace ir con cajas destempladas a sus curatos. Dicho Sr. Arzobispo es el mismo don Benito Moxó, mozo de muy buena presencia. Las gentes están algo descontentas con él, porque además de estar muy unido con el Sr. Presidente y el Sr. Cañete (Oidor y oráculo jurídico local), a quien no lo pueden ver, por ser hombre caviloso, caprichudo y revoltoso, según el concepto de todos; no ha dado hasta ahora (el Arzobispo) una limosna ascendiendo su renta y entrada a más de sesenta mil pesos".
      Marzo 26: " ... He recibido su muy apreciable de 26 del pasado en que me participa Vmd. la toma de Montevideo por los Ingleses, y me repite con instancia en que procure regresar cuanto antes dándole a Vmd. aviso con anticipación, lo cual si hubiera consistido en mí solo ya lo hubiera verificado en este correo, pero como, según le he dicho a Vmd., tengo que rendir cuentas de la Procuraduría, habiendo presentado un escrito pidiendo una certificación del Secretario de la Academia (Casimiro Escudero, a la sazón), para poner el Sr. Director (Ussoz y Mozi) una providencia de cajón, me ha tenido cerca de veinte días, y todavía nada he conseguido. Vmd. no ignora lo que es lidiar con jueces y superiores, y más con estos magnates de aldea, o por mejor decir mendrugos, que ponen especial cuidado en molestar a los pretendientes, para que con eso quieren hacer ver su autoridad, y encarecer por favor y gracia lo que es justicia ... ".
      Mayo 26: "... Sin embargo que pensaba dar en este mes el segundo (examen) no lo he podido verificar, pues por más que me insinúo con el Secretario (Escudero) que es el que más me demora, nada puedo conseguir, porque me sale con que no puede, que hay otras cosas que atender y otros primeros que despachar, y como es correchepillo y adulón de la casa del Sr. Director, no se le puede decir nada, porque sería empeorar la cosa. Cuando me he insinuado con el Sr. Director (Ussoz y Mozi), me ha salido con el mismo emblema, de modo que casi no hallo medio que tomar ... He sentido mucho la novedad que tuvieron Vmds., en casa con los ladrones, y he dado mil gracias a Dios de que hubiese Vmd. escapado con felicidad, que solo a un especial favor suyo debe atribuirse el que no hubiesen hecho daño alguno de consideración ... ".
      Julio 26: "... El diez del (mes) que viene pienso ya estar recibido de Abogado mediante el favor de Dios. Si Vmd. me necesita en esa iré con mucho gusto ... me será mucha fortuna el acompañarlos a Vmd. y a mi Madre, y si me fuese posible aliviarlos en unas incomodidades que según el aspecto de las cosas les han de ser indispensables ... ".
      Agosto 26: Desborda en esta carta el alborozo de Tomás Manuel por el "Triunfo Argentino sobre los ingleses, y por haberse, al fin, doctorado en abogacía ... Es inexplicable el gusto que he tenido al saber la victoria que han conseguido los nuestros, y que en medio de tantos riesgos y de tantas atrocidades, que ha cometido el enemigo, hayan salido con toda felicidad los de casa. Aquí no acaban de admirar el éxito tan favorable de una empresa que nunca se imaginó, y debemos confesar que Dios, en esta ocasión, nos ha dispensado una protección especial … El 20 del corriente me recibí de Abogado, y sin duda como estos Señores no han podido tener en mí, como en muchos de los Practicantes, un criado de balde, algunos han procurado molestarme y demorarme, hasta el extremo de obligarme el Señor Regente a hacer traje de Abogado (birrete o capirote azul con borla y la clásica garnacha, o sea el ropón de paño negro de los togados), que me ha costado buenos pesos, y esto fue el día mismo en que me recibí, sabiendo que no he de permanecer aquí; de modo que recién hoy día de la fecha voy a posesionarme ... ".
      Septiembre 26: "... El primero del mes que viene pienso dirigirme por Potosí a Salta, y de allí a esa Ciudad. Cumpliré exactamente lo Vmd. me previene sobre el asunto de Fernández (el finado Manuel Salvador, deudor moroso de Anchorena), y procuraré abreviar mi viaje en todo lo posible. Sin embargo de la recomendación para Archondo, como es una casa que yo no conozco, y en lo poco que he estado fuera de la propia he visto los varios inconvenientes que se siguen de hospedarse en las ajenas, después de quedar reconocido y obligado por el favor con que se me recibe, he escrito a un amigo de Salta que me busque un cuarto de alquiler para los pocos días que he de estar allí ...".
      La última carta norteña de Tomás Manuel a su padre, fechada en Salta el 4-XI-1807, expresa: "... Habiendo salido de Chuquisaca el seis del pasado y entrado en Potosí, estuve a ver al Sr. don Joaquín de Obregón y le entregué una razón de todos los libros existentes, con los precios que Vmd. me designó y con distinción de los de venta y de mi uso ... Seguí a Jujuy el 23, y por instancias repetidas del Sr. don Manuel de la Quintana, me fué preciso detenerme hasta el 28, cuyo día arribé a esta ciudad, donde lo paso sin novedad, y pienso permanecer hasta que llegue el correo de esa, para ver si entretanto se proporciona un compañero para camino, porque de lo contrario me retiraré solo ... ".

      Cabildante en 1810 las vísperas y durante los días revolucionarios de Mayo

      De vuelta en la capital del Virreinato con su flamante título de Abogado bajo el brazo, Tomás Manuel tiene la desgracia de perder a su padre en 1808, y dos años después, el joven doctor, se inicia en la carrera de los honores al ser nombrado Regidor y Defensor de Pobres en el Cabildo bonaerense.
      En efecto: el 1-I-1810 el Ayuntamiento porteño, para todo el transcurso del año, quedó integrado por 5 criollos y 5 europeos, así: Alcaldes de 1º y 2º voto Juan José de Lezica (criollo) y Martín Gregorio Yaniz (navarro); Regidor Alférez Real, Manuel José de Ocampo (criollo); Alguacil Mayor, Manuel Mansilla (criollo); Regidores, Juan de Llano (guipuzcoano), Jaime Nadal y Guardia (catalán), Andrés Domínguez (gallego), Tomás Manuel de Anchorena (criollo), Santiago Gutiérrez (cántabro); y Síndico Procurador general, Julián de Leiva (criollo).
      En la sesión capitular del 25 de Abril el Regidor Anchorena leyó un discurso "sobre el peligroso estado en la Metrópoli", instando al Virrey Cisneros adoptar "con anticipación los medios que conduzcan al sostén de los Derechos Soberanos, defensa, conservación y tranquilidad de la Patria, para el caso desgraciado en que aquella sucumbiese por los triunfos y ocupación enemiga". He aquí las partes sustanciales de esa alocución premonitoria: "Voy a hablar a V.E. sobre un asunto que no puedo recordar sin gran dolor ... pero no puedo prescindir de él porque se interesa nuestra seguridad. Nos hallamos en la situación de un hombre que es amenazado de un accidente mortal ... y el deseo de precaverlo lo hace adoptar un remedio que mira con horror, pero que a él solo le lisonjea la esperanza de su conservación. La Suprema Junta Central en su manifiesto de 28 de octubre próximo pasado, nos previene ... que la creación, reparación y subsistencia de los Ejércitos, han absorvido, y con exceso, los fondos considerables que han ido de las Américas; que el egoísmo de los unos y la ambición de los otros debilitan y entorpecen la acción del Gobierno, por su oposición he indiferencia; que se aspira a destruir por sus cimientos el principio esencial de la Monarquía, que es la unidad; que la hidra del federalismo, acallada tan felizmente el año anterior con la creación del poder central, osa otra vez levantar sus cabezas ponzoñosas, y pretende arrebatar la nación a la disolución de la anarquía; y finalmente que la astucia de nuestros enemigos está acechando el momento de romper las divisiones para arrojarse a destruir el Estado, y sentar su solio sobre la cima del oprobio que le proporcionen los debates ... Sabemos con la mayor certeza que los Enemigos ultimamente se han apoderado de Gerona, plaza en que fundábamos gran parte de nuestras esperanzas, e igualmente han ocupado a Almadén. Estos son unos datos muy suficientes no para desesperar de la empresa, pero sí para graduar de inminente el peligro ... Considere V.E. el momento en que sepamos que el poder del Enemigo, ayudado de la suerte y de las intrigas de los facciosos, ha eludido los efectos de nuestra constancia. Cuál será nuestro dolor! y cuál nuestra consternación!. El hombre justo vería, todo lleno de confusión, desaparecer en un momento la autoridad del Magistrado y el respeto a las Leyes. El malévolo no querrá perder ocasión tan oportuna de cometer impunemente toda clase de delitos. Todos querrán mandar, ninguno obedecer, y la ley del más fuerte se subrrogará a la razón y a la justicia. Nos hallamos, sin saber como, envueltos en la confusión y el desorden; y el horror de nuestras propias miserias y calamidades nos hará ceder a las asechanzas de cualquier Tirano déspota que nos quiera esclavizar. Y ¿será posible que previendo desde ahora todo este conjunto de desgracias, no procuremos fabricar con tiempo un muro inexpugnable que llegado el caso contenga la osadía de los malvados, imponga respeto a cualquier Tirano, sea el apoyo de nuestra seguridad y el sostén de nuestra libertad? No Señor Exmo. V.E., no podría dar un comprobante cierto de su lealtad a nuestro Soberano, y del amor que profesa a la Patria ... si en circunstancias tan críticas no tratara de preservarla de los riesgos que la amenazan ... V.E. debe observar al presente la conducta del experto piloto que navegando en alta mar ve de repente que se prepara una terrible tempestad. Yo, aunque individuo de este Exmo. Ayuntamiento, no me atrevería por ahora indicar a V.E. lo que debe hacer en particular; pero suplico encarecidamente se sirva V.E. fijar por un momento toda su atención y meditación sobre nuestra situación actual, y la que nos espera, y ... se servirá acordar las medidas que su notoria justificación y prudencia considere más adecuadas y oportunas para nuestra conservación y seguridad. Los pasos de V.E. deben ser, sí, muy sigilosos, muy medidos y muy pensados, para lograr el acierto y precaver las intrigas de los hombres malos, que por desgracia nunca faltan en las sociedades, y que se valen de los peligros para eludir el remedio de los males, causar el desorden y cimentar su suerte en la ruina de los Pueblos ... Yo he considerado propio de mi deber hacer esta exposición a V.E., a la que solo me han animado los sentimientos más puros de lealtad y patriotismo; y para que exista un testimonio público con el que pueda yo responder de mi conducta en cualquier tiempo, pido a V.E. se sirva mandar se inserte literalmente en el Acuerdo de este día".
      A las pocas semanas de haber hablado así Anchorena, las gacetas y cartas traídas desde la Península en buques llegados a nuestro puerto, daban cuenta de la verdadera situación de España; de la toma de Andalucía por los ejércitos napoleónicos, de la disolución de la Suprema Junta Central en Sevilla; del establecimiento de un Consejo de Regencia que se hallaba acorralado en la isla gaditana de León. Todo ello - como es sabido - provocó en Buenos Aires el sacudón revolucionario de Mayo, a partir del cual se extiende y desarrolla a lo largo de todo el Virreinato, un cruento y anárquico proceso político - guerrero que, después de nuestra independencia, seguirá fluctuante para culminar - aventuro una fecha - en 1860; en que comienzan otros bailes con distintas músicas. Más volvamos a aquella cabildada abierta de 1810 donde la asamblea, mediante pluralidad de votos, se pronunció por la cesación del Virrey Cisneros en el mando, con encargo al Ayuntamiento porteño de designar una Junta gubernativa en reemplazo del mandatario depuesto, hasta tanto un futuro Congreso de Diputados de las Provincias, resolviera, en definitiva, la forma del gobierno virreinal. Y al día siguiente del pronunciamiento antedicho, el Ayuntamiento designó una Junta ejecutiva provisoria con el propio Cisneros como Presidente, acompañado por Saavedra, Castelli, Solá e Incháurregui, como Vocales. Y fueron los Regidores criollos Tomás Manuel de Anchorena y Manuel José de Ocampo, los encargados de informar a Cisneros de su designación. Empero dicho gobierno provisional apenas duraría 24 horas. Enterado el Cabildo del alboroto producido en el cuartel de Patricios, destacó a los Regidores Anchorena y Mansilla para notificar a la Junta en la Fortaleza: "que era de necesidad para la salud del pueblo, que el Excelentísimo Señor Presidente se separe del mando, y que en caso de avenirse, sea sin protesta alguna para no exasperar los ánimos". A lo que Cisneros se avino a más no poder.
      "Tomás Manuel de Anchorena - consigna Julio Irazusta en su ensayo sobre el prócer - era tan partidario como el que más de emancipar a su país de la sujeción a España, y de que en él se creara una nueva nación. Pero sus móviles no eran de un ambicioso resentido, ni de un ideólogo extraviado por el espíritu del siglo. No podía tener agravios personales contra el régimen colonial, que a edad tan temprana le diera acceso a encumbradas posiciones directiva; y su rectitud moral le impediría fingirlas, a posteriori, como instrumentos de una lucha emancipadora que siempre debió considerar justa, desde que fué uno de los primeros promotores. No se asimiló jamás ninguna de esas ideas abstractas acerca de las formas de gobierno, que tanto perturbaron a sus mejores contemporáneos del mundo entero, sobretodo a sus compatriotas criollos haciéndoles malograr una empresa política viable".
      Pocos meses antes de morir, Tomás Manuel escribió a su primo Juan Manuel de Rosas los siguientes conceptos acerca de los móviles que animaron a la mayoría de los protagonistas de las jornadas de mayo del año 10: "El 25 de mayo de 1810, o por mejor decir el 24, se estableció por nosotros el primer gobierno patrio a nombre de Fernando VII, y que bajo esta denominación, reconociendo por nuestro rey al que lo era de España, nos poníamos sin embargo en independencia de esta nación, que consideraba a todas las Américas como colonia suya; para preservarnos de que los españoles, apurados por Napoleón, negociasen con él su bienestar a costa nuestra, haciéndonos pavo de la boda. También lo exigimos, a fin de aprovechar la oportunidad de crear un nuevo título para don Fernando VII, y sus legítimos sucesores, conqué poder obtener nuestra emancipación de la España; y que considerándosenos una nación distinta de ésta, aunque gobernada por un mismo rey, no se sacrificasen nuestros intereses a beneficio de la península española; pues a todo eso nos daba derecho no solo el habernos defendido de los ingleses sin auxilio alguno de España, manteniéndonos siempre fieles y leales al soberano que lo era de la España, sino también al nuevo sacrificio y esfuerzo de lealtad que emprendíamos hacer, erigiendo un gobierno a nombre del rey cautivo que conservase bajo su obediencia todas estas provincias durante su cautiverio, para continuar después prestando el debido homenaje, luego que recobrase su libertad. De este modo era como yo oía discurrir entonces a los patriotas de primera figura en nuestro país; y todos los papeles oficiales no respiraban sino entusiasmo por la obediencia a Fernando VII, pero con tal sinceridad a juicio de los patriotas de buena fé, que el Dr. Zavaleta (Diego Estanislao) en el sermón que predicó en presencia de la Primera Junta en celebridad de su instalación, hablando de la imputación que nos hacían nuestros enemigos, quienes decían que todas esas protestas de obediencia y sumisión a Fernando eran fingidas, y que nuestra intención era sublevarnos contra su autoridad, les contestó con un esforzado, mienten! ... Por todas partes resonaban en boca de los patriotas Viva Fernando!, y esta aclamación duró hasta que reunida la Asamblea General de todas la provincias se erigió un supremo Director del Estado, y se encomendó este elevado cargo al notario de nuestra curia eclesiástica don Gervasio Posadas".

      Remoción de los Señores del Cabildo

      Después que la Junta revolucionaria bonaerense expulsara y remitiera a España al ex Virrey y a los Oidores de la Real Audiencia (22 de junio), los Señores del Cabildo, en acuerdo "reservado" del 14 de julio (Tomás Manuel de Anchorena no asistió a esa sesión), juraron secretamente reconocer como gobierno legítimo de la Monarquía al Consejo de Regencia de Cádiz. La Junta porteña se enteró del hecho (que fué comunicado por el Ayuntamiento a su equivalente de Montevideo y a la Regencia gaditana) guardando un silencio reticente en el curso de tres meses, hasta que las autoridades patrias reaccionaron por sorpresa, mediante un decreto fechado el 17 de octubre, que removía, desterraba y sometía a proceso a los capitulares, con expresa declaratoria que jamás pudieran ejercer cargo consejil en la ciudad, ni en parte alguna de su distrito.
      Cornelio Saavedra apunta en sus Memorias que: "... cuando se trató de sentenciar la causa de los capitulares del año 1810 por el reconocimiento que hicieron secretamente del Consejo de Regencia", Moreno propuso a la Junta la "decapitación" inmediata de los ediles recalcitrantes. "Yo que conocía el influjo de este individuo y partido - prosigue don Cornelio -, que ya venía horrorizándome de los fatales resultados que podrían originarse por la muerte de diez individuos relacionados y emparentados con parte muy considerable de la sociedad, tomé la palabra, y dirigiéndome con entereza a Moreno le dije: Eso sí, doctor, eche Ud. y trate de derramar sangre; pero esté usted cierto que si esto se acuerda no se hará. Yo tengo el mando de las armas, y para tan perjudicial ejecución protesto desde ahora no prestar auxilio".
      El hábil cronista que resultó ser Juan Manuel Beruti, nos refiere en sus Memorias Curiosas: "Como a la medianoche - del 16 de octubre - de orden de la exelentísima Junta, fueron presos, cada uno en sus casas, los Señores Alcaldes y Regidores del exelentísimo Cabildo de esta capital, cuyos individuos a esa misma hora, bajo una buena escolta de húsares, fueron sacados en coches de esta ciudad, y conducidos al interior del reino, confinando a los Señores Alcaldes (Lezica y Yaniz) a la Villa de Luján; al Síndico (Leiva, con Santiago Gutiérrez) a las minas de Famatina en Córdoba; y los demás repartidos a diversos lugares (Llano, Ocampo y Anchorena al Salto; y Domínguez y Nadal a Ranchos). El motivo que han dado para ello - continúa Beruti - no se sabe, pero la voz del público es, que tenían correspondencia con Montevideo, que se halla actualmente sin obedecer a la Junta, y de haber privadamente jurado al Consejo de Regencia de España. Lo cierto es que, cuando la excelentísima Junta los ha expatriado tendrá suficientes probados motivos para haberlo hecho: solo sí quedaron dos que no han ido, y se cree no habrán entrado en ello, que son el Alguacil Mayor (Manuel Mansilla) y el Escribano (Justo José Núñez)".
      Aquel mismo día 17, la Junta nombró por decreto a estos cabildantes partidarios del "nuevo sistema"; Alcaldes de 1º y 2º voto, Domingo Igarzábal y Atanasio Gutiérrez; Regidor Alférez Real, Manuel Hermenegildo de Aguirre (ver mi monografía sobre este tatarabuelo); Regidores: Francisco Ramos Mexía, Ildefonso Paso,Eugenio Balbastro, Juan Pedro Aguirre, Pedro Capdevila, Matías Grandoli y Juan Francisco Seguí; Síndico Procurador, doctor Miguel Villegas.

      Cartas del confinado Anchorena a los de su casa

      No ofrece por cierto, esta correspondencia, una importancia histórica trascendental, pero como el presente trabajo abarca también la vida de una familia argentina muy representativa en su tiempo, creo que sus intimidades, sus pequeñas cuestiones y ocurrencias adjetivas despiertan interés, exteriorizan estados de ánimo, ventilan episodios ignorados y evocan un ambiente. Por ello no vacilo en transcribir algunos párrafos de estas cartas de Tomás Manuel a su madre y hermano mayor, cuyos originales guardamos sus descendientes.
      "Luján y Octubre 17 de 1810, a las doce del día. Estimado hermano Juan José: Desde la puerta de casa nos han conducido directamente a esta Villa en un coche, a don Manuel Ocampo, a Llano y a mí; en otro han venido los dos Alcaldes (Lezica y Yaniz), y en otro el Síndico Procurador (Leiva), don Santiago Gutiérrez y el clérigo Colina. Nos dicen que los primeros vamos al Salto, que los segundos quedan aquí, y que los últimos serán conducidos a Córdoba. Todos vamos sin novedad, aunque destituídos de ropa; pero el marido de la Francisca me ha prestado para que lleve en el camino un poncho, una fresada y un cuero de carnero para los pies. Me ha franqueado sábanas, almohada y otras cosas, pero no he querido admitirlas por no tener donde llevarlas y no ser mayormente necesarias ... Mi Madre que no tenga cuidado que en la primera oportunidad me mande ropa y con abundancia de la blanca ...". Luego la misiva trata de negocios; de deudas y deudores; de asuntos comerciales con Europa y América; de las cuentas corrientes de la testamentaría paterna. "Repito - termina el forzado turista - que vamos sin novedad, que no hay cuidado, y que aquí me he provisto de cuanto puedo necesitar de pronto. Don Antonio José de Escalada nos ha obsequiado para comer y para lo que hemos necesitado de él ... es cuanto ocurre y que mandes a tu affmo. hermano: Thomás." ()
      "Posta de las chacras de Ayala - Octubre 18/1810 - a las dos de la tarde. Mi muy estimada Madre: desde Luján escribí a Vmd. ayer avisándole que veníamos sin novedad los compañeros y yo; que nuestro destino es la guardia del Salto; que en Luján, con motivo de hallarse ultimamente confinado allí don Antonio José de Escalada y hospedado en la casa de doña María Mercedes Lamadrid y de don Gaspar Contreras, recibimos muy buen hospedaje y mucho obsequio de uno y otros Señores, y así deberá Vmd. mandarle un recado a la mujer de Escalada (Tomasa de la Quintana y Aoíz), dándole por su parte las gracias. También le escribí a Vmd. avisándole lo mucho que me sirvió Francisca y su marido, franqueándome sin interés un poncho y una fresada que me van sirviendo para dormir, con otras frioleras, y haciéndome las diligencias y mandados que fueren necesarios. Cuando me remita mi equipaje mándeme chocolate bastante, chocolatera, molinillo y posillo, aujas de todos números, sedas de los colores más necesarios, como el negro, hilo de número para la ropa blanca y de algodón ingles. Mándeme los dos pares de zapatos con las evillas de oro y charreteras, todas las medias de seda y los calzones de casimira cortos, con todos los pantalones de verano. Mándeme también las botas de una costura que me solían servir para montar a caballo, haciéndolas estirar primero muy bien del ancho, con el maestro Tomás, pues me estaban ya muy angostas; lo mismo hará con el par de zapatos que estaban sin estrenar. Proseguimos hasta ahora sin novedad. Vmd. no tenga cuidado por mí, que la vida del campo es más apetecible que la de la ciudad. No haga caso de cuanto digan o escriban, que la sinceridad y la inocencia quedan entonces más satisfechas, y deje Vmd. correr las cosas, que este mundo es una pura comedia, que al fin ha de quedar en nada. Muchas expresiones a mis hermanos, que tendrán esta por suya, a todos mis primos y primas, a Antonina y al Dr. Echevarría (don Vicente Anastasio y ella su esposa), y demás amigos. Mandará Vmd. la adjunta a la casa del doctor Leyba; y siendo cuanto por ahora ocurre, le desea la más perfecta salud su affmo. hijo Thomás". Posdata: "La pobre doña Benedicta me sirvió también en cuanto pudo, y al fin me ofreció un sinnúmero de padrenuestros, salves, misas, etc.etc.etc. Procuren remitirme los impresos de noticias que salgan, especialmente los que hablan sobre nuestra confinación".
      "Guardia del Salto, Oct 19/1810. Mi muy estimada Madre: hoy a las doce del día hemos llegado a este nuestro destino, y hemos hallado un pueblo muy regular, el mejor de todas las guardias, y abundante de todo lo necesario para una mediana comodidad. El comandante es un hombre amable, y esta cualidad les asiste a todos los vecinos. En todo el camino hemos recibido obsequios de las gentes que nos han hospedado y esperamos pasarlo aquí como unos príncipes ... En la primera oportunidad mándeme Vmd. el Chorntrow (?), y los diccionarios franceses, los rudimentos históricos, el Delicias de la Religión, que está en poder del doctor Echevarría, a quien le volverán el tomo de la medicina legal de Foderé, que está en el estantito del escritorio. Mándeme también paños para barba, y un peine como el que yo usaba; unos anzuelos de pescar para peces medianos, como bagres y dorados, empezando por los más pequeños en su especie, pues tenemos río en donde divertirnos; platos y fuentes de loza y dos o tres cubiertos, de modo que tengamos servicio de mesa si se ofrece convidar algunos amigos, y obsequiar algunos que vengan de esa; y a proporción un buen mantel con media docena de servilletas, unos vasos de agua, otro tanto de vino, dos posillos o tres, y dos limetas, y todo lo demás que Vmd. considere que pueda serme útil. Mándeme Vmd. hacer unos pantalones bien anchos de mahón, y una chupa de lo mismo también ancha, y mándemela luego que haya ocasión ... Ya le he escrito a Vmd. que no tenga cuidado por mí, esperamos pasarnos una gran vida en este lugarsito, libres de los bullicios de la corte; Llac (Gerardo Esteve y Llac, el terrorista catalán de las invasiones inglesas) es uno de los compañeros, y todos de un famoso humor ... ".
      La cubierta de la siguiente carta trae esta, nombre y dirección: "Don Juan José de Anchorena, vive enfrente del convento de la Merced en la calle de Liniers en Bs. Ays." y expresa: "Guardia del Salto y Noviembre 2 de 1810. Estimado hermano: Recibí tu muy apreciable del 30 p.pdo. y quedo impuesto de cuanto en ella me previenes. Por más convencidos que estén todos de la rectitud de mis procedimientos, creo que no volveré a esa hasta el año 811. No sé que motivo haya para suponer que por haber oficiado el Cabildo a la Junta sobre el Fiel Ejecutor hayamos sido confinado". (Tomás Manuel, según surge de esta carta íntima, ignoraba que sus colegas habían reconocido en secreto al Consejo de Regencia; creía que el Cabildo al contestar "un suplemento" de la Junta contra el Fiel Ejecutor Santiago Gutiérrez, había provocado la drástica reacción de ésta). Agregaba el desterrado que el Cabildo "lo hizo con toda moderación y respeto ... exponiéndole (a la Junta) la conducta del Fiel Ejecutor, haciéndole ver la ilegalidad con que procedía en aquel caso, y cuán perjudicial era usar de tan poca consideración con un Juez … Si aquel oficio hubiera sido insultante - añadía Anchorena -, no hubiera rehusado la Junta publicarlo, pues su tenor hubiera ministrado una prueba decisiva del delito que se atribuye al Cabildo. Si pues no lo ha querido publicar, seguramente es porque no comprende ningún delito, ni lo considera conveniente". Mas adelante el corresponsal se refiere a una deuda, "en plata fuerte" del tío Juan de Anchorena y Zundueta, residente en España, a quien parece que los sobrinos americanos le vendieron "un sitio" de la heredad familiar en el país vasco. "Solo una partida ha entregado el tío en pago de lo que debe, y esta fué de seis onzas, según me parece, pues yo la apunté pero no me acuerdo donde. Aquí lo paso sin novedad con los demás compañeros, gozando de una perfecta tranquilidad y completa salud. Mi madre y Nicolás que tengan esta por suya. Mis presentes a todos los primos, mientras ruego al Señor les conceda la mejor Salud. Tu affmo. hermano: Thomas."

      Rehabilitación del Regidor Anchorena

      El 30 de octubre, doña Romana López Anaya se había dirigido a la Junta gubernativa a efectos de acreditar la lealtad y el patriotismo de su hijo, demostrando que este no asistió al acuerdo capitular secreto del 14 de julio, y que ignoraba que allí se hubiera jurado reconocer al Consejo de Regencia como autoridad soberana de estas provincias rioplatenses. Aclarada entonces la conducta y situación de Tomás Manuel, la Junta se dirigió por oficio al nuevo Cabildo el 30 de noviembre, transcribiéndole el auto pertinente que decía así: "Visto este expediente con lo que resulta de las actuaciones y demás documentos que se han traído a la vista, se declara que el Regidor Tomás Anchorena ha llenado todos los deveres de su empleo, manejándose con el celo de un verdadero patriota; en su consecuencia se le restituye a su empleo, en que deverá continuar hasta la conclusión de este año, reponiéndolo en todos sus honores, buena opinión y fama a que justamente es acrehedor, y se le reserva su derecho contra los demás Capitulares por los daños y perjuicios que se le han ocasionado. A los demás Capitulares, incluso el Síndico Procurador general, se les declara malos patriotas, e incapaces de obtener ningún empleo público en estas Provincias; y aunque el crimen de Estado de reconocer furtivamente y sin representación competente una autoridad Soberana exigía otros exemplares castigos, por equidad y contemplación a sus familias, sobreséase en la prosecución de la causa, multándose a cada uno en mil pesos, que deverán entregarse dentro de tercero día, vajo apercivimiento de embargo con destino a los gastos de la Expedición, sin que en el término de seis años puedan pisar en esta Ciudad, ni en doce leguas alrededor, deviendo residir el Síndico Leyva, por todo este tiempo, en la Ciudad de Catamarca". Y los capitulares del nuevo sistema - entre ellos Manuel Hermenegildo de Aguirre - acordaron se tenga presente para quando regrese el Doctor Don Tomás Manuel de Anchorena, y mandaron se copie el oficio y archive el original".
      Corridos 45 días, el 14 de diciembre, se apersonó a la Sala del Cabildo Tomás Manuel, y conforme a la transcripta resolución de la Junta gubernativa, los munícipes porteños le dieron "posesión de su empleo de Regidor defensor de Pobres; y mandaron los S.S. se dé cuenta por oficio a la Excelentísima Junta de haverse así ejecutado".

      Las cartas arribeñas de Tomás Manuel a sus hermanos

      Por el mes de junio de 1811 Tomás Manuel emprende desde Buenos Aires otro viaje al norte del país. Los [1]

  • Fuentes 
    1. [S112] Los Antepasados, A lo largo y más allá de la Historia Argentina, Ibarguren Aguirre, Carlos Federico, (Trabajo inédito), Tomo V, Los Anchorena (Confiabilidad: 3).

    2. [S451] Medrano Balcarce, Juan Manuel, Medrano Balcarce, Juan Manuel, (jmedrano76(AT)hotmail.com), https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-11368-29033-92?cc=1974184&wc=MDBK-V66:311514201,316597501,317179601.