Manuel Alejandro Santiago Aguirre Ituarte

Manuel Alejandro Santiago Aguirre Ituarte[1]

Varón 1819 - 1911  (91 años)

Información Personal    |    Medios    |    Notas    |    Fuentes    |    Mapa del Evento    |    Todos    |    PDF

  • Nombre Manuel Alejandro Santiago Aguirre Ituarte 
    Nacimiento 14 Sep 1819  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [1
    Bautismo 2 Oct 1819  Basílica Nuestra Señora de la Merced, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [2
    • Lº Año 1819 Fº 283vta./284. Bautizado por el presbítero don Santiago Figueredo. Fueron sus padrinos, don Juan Pablo Sáenz Valiente y su abuela materna, doña Magdalena Pueyrredon.
    Sexo Varón 
    Fallecimiento 12 Ene 1911  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    ID Persona I54779  Los Antepasados
    Última Modificación 14 Ago 2017 

    Padre Manuel José Hermenegildo de Aguirre Lajarrota,   n. 12 Abr 1786, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 22 Dic 1843, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 57 años) 
    Madre María Victoria Ituarte Pueyrredon,   n. 17 Nov 1799, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 5 May 1827, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 27 años) 
    Casado 9 Dic 1818  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    ID Familia F20789  Hoja del Grupo  |  Family Chart

    Familia María de las Mercedes Anchorena Ibáñez,   n. 23 Ene 1826, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 16 Oct 1866, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 40 años)  [1
    Casado 1 Ago 1849  Iglesia San Ignacio, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [1
    Tipo: Canónico 
    • "En primero de Agosto de mil ochocientos cuarenta y nueve, Yo Don Felipe Elortondo y Palacio, Canónigo diácono del Senado del Clero de esta Santa Iglesia Catedral y Cura Rector de su Sagrario, desposé por palabras de presente, que hacen verdadero legítimo matrimonio, según forma de N.S.M. Iglesia, a Don Manuel Antonio (sic) Aguirre, natural de esta Ciudad, e hijo legítimo de Don Manuel Hermenegildo Aguirre y de Doña Victoria Ituarte, con Doña Mercedes Anchorena, también natural de esta Ciudad, e hija legítima de Don Juan José Anchorena y de Da. Andrea Ibáñez, habiéndoles dispensado, por justas causas, el Iltmo. Señor Obispo diocesano, el impedimento de parentesco en cuarto grado de consanguinidad con que estaban ligados, oidos y entendidos sus mutuos consentimientos de que fueron reciprocamente preguntados, siendo testigos Don Nicolás Anchorena y Doña Andrea Ibáñez y Da. Rosa Marín (tío carnal, madre y abuela materna respectivamente de la desposada), por verdad lo firmó. Felipe Elortondo y Palacio". [1]
    Hijos 
    +1. Manuel Juan José Aguirre Anchorena,   n. 4 May 1850, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 23 Jun 1912, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 62 años)
     2. Ignacia Aguirre Anchorena,   c. 10 Nov 1851,   f. Sí, fecha desconocida
    +3. Susana Andrea Aguirre Anchorena,   c. 11 Oct 1852,   f. 1923  (Edad ~ 70 años)
     4. Hortensio Nicanor Aguirre Anchorena,   n. 10 Ene 1853, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 7 Sep 1884, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 31 años)
     5. Mercedes Victoria Aguirre Anchorena,   n. 9 Ago 1854, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 1863  (Edad 8 años)
     6. Juan José Hermenegildo Aguirre Anchorena,   n. 13 Abr 1856, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 1863, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 6 años)
     7. Victoria Aguirre Anchorena,   n. 13 Ene 1860, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 16 Mar 1927, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 67 años)
    +8. Rosa Nicolasa Aguirre Anchorena,   n. 13 Dic 1861, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 14 Mar 1927, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 65 años)
    Última Modificación 14 Ago 2017 
    ID Familia F14328  Hoja del Grupo  |  Family Chart

  • Mapa del Evento
    Enlace a Google MapsNacimiento - 14 Sep 1819 - Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsBautismo - 2 Oct 1819 - Basílica Nuestra Señora de la Merced, Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsCasado - Tipo: Canónico - 1 Ago 1849 - Iglesia San Ignacio, Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsFallecimiento - 12 Ene 1911 - Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
     = Enlace a Google Earth 

  • Fotos
    Aguirre Ituarte, Manuel Alejandro
    Aguirre Ituarte, Manuel Alejandro
    Aguirre Ituarte, Manuel Alejandro
    Aguirre Ituarte, Manuel Alejandro
    Aguirre Ituarte
    Aguirre Ituarte
    Manuel Alejandro (sentado) con su hija Victoria (izq.), su hermano Emiliano y sobrina Hortensia.

    Lápidas
    Aguirre Ituarte, Manuel Alejandro
    Aguirre Ituarte, Manuel Alejandro
    Mausoleo familiar

  • Notas 
    • MANUEL ALEJANDRO AGUIRRE ITUARTE vino al mundo en Buenos Aires el 14-IX-1819, en la casa solariega de su familia paterna, frente a la Plaza de Mayo, con entrada a la calle llamada entonces "de la Universidad", ahora Bolívar. Dieciocho dias más tarde, al niño lo cristianizaron en la Iglesia Matriz porteña, como consta en la respectiva partida asentada en el Libro 24 de Bautismos, al folio 283, que textualmente expresa: "En dos de Octubre de mil ochocientos diez y nueve, con mi licencia, el Dr. Santiago Figueredo, canónigo Dr. de esta Santa Iglesia Catedral, bautizó solemnemente a un párvulo que nació el catorce de Septiembre próximo pasado y se llamó Manuel Alejandro Santiago, hijo legítimo de Don Manuel Hermenegildo Aguirre y de Da. Victoria Ituarte, naturales de esta ciudad; fueron padrinos Don Pablo Sáenz Valiente (su tío 2º) y Doña Magdalena Pueyrredón (su abuela materna), quienes quedaron advertidos del parentesco espiritual y demás obligaciones que contraían, y por verdad lo firmo: Julián Sgo. de Agüero". Manuel, llamose en primer término el crio, por ser el primogénito de su padre; Alejandro, acaso por el primo hermano de su madre Manuel Alejandro Pueyrredón; y Santiago, en honor de su bautizante, el Canónigo Figueredo, ex Capellán de las tropas en la Banda Oriental y ex Vicario del Ejército del Norte en el Alto Perú.
      Acerca de los estudios primarios cursados por mi bisabuelo, el diario El Lucero - dirigido por Pedro de Angelis - decía en 1829 que Manuel Aguirre, Florencio Balcarce, Nicolás Calvo, José Manuel Estrada Barquín, Juan Andrés Gelly y Obes y otros, compartieron las aulas en el "Colegio Gimnasio Argentino de la calle Perú 61, frente al Correo Viejo".

      Genio y figura

      Don Manuel Alejandro Aguirre e Ituarte, a quien conocí en su ancianidad - escribió mi padre, Carlos Ibarguren en La Historia que he vivido - "era un gran señor porteño. Alto, erguido, enjuto de carnes, representaba el prototipo del viejo hidalgo con su barbilla blanca y su aspecto grave, austero; su sola presencia infundía el gran respeto de que gozaba en nuestra sociedad. Dueño de considerable fortuna, sirvió al país patrióticamente en asuntos financieros. Afectuoso dentro de su gravedad, conversaba conmigo con su circunspección habitual, abriendo a mis preguntas el ameno caudal de sus reminiscencias de nuestro pasado histórico. Había conocido a muchos próceres de la independencia y me los describía, entre otros al 'Señor Rivadavia' - como le llamaba -, a quien veía a menudo durante la presidencia de éste, en casa del ministro Manuel José García, casado con su tia doña Manuela Aguirre; a Pueyrredón, hermano de su abuela materna, cuya chacra en San Isidro - hoy monumento nacional - compró al hijo Prilidiano, el pintor, después de la muerte de aquél, y que durante mas se sesenta años habitó como residencia preferida; a Rosas, su pariente; a Facundo Quiroga, que frecuentaba como huésped, cuando venía a Buenos Aires, el domicilio de don Braulio Costa, marido de su tia la señora Florentina Ituarte. Me refería la pasión de Facundo por el juego, y las partidas de naipes en casa de Costa; relatábame que un día, siendo niño, entró en la sala donde se jugaba y Facundo, que debía de estar ganando en ese momento, porque demostraba locuacidad y contento, le tiro, al verlo, una onza de oro con la exclamación "Tomá, muchacho!", lo que lo deslumbró, pues nunca había recibido tamaño regalo. Muchas tardes yo le acompañaba a pasear en automóvil, vehículo que le encantaba; íbamos al puerto, y al contemplar los grandes y magníficos transatlánticos anclados en los diques me decía: 'la vejez tiene sus compensaciones y placeres: uno de ellos es llegar a ver los portentos de la civilización moderna, que nunca imaginé cuando hace 80 años vi en el Rio de la Plata, el año 1825, el primer buquecito de vapor que llegó a estas playas'". ()
      Por mi parte, se me aparece un tanto borrosa en la memoria la figura de Tata Aguirre, trajeada de negro en su casa de la calle Bolívar; o en el corredor de la chacra de San Isidro, con saco gris claro de lustrina, sobre la almidonada camisa de cuello duro, recibiendo a la tarde la brisa fresca del rio.
      Gran jinete, Tata Aguirre montaba en silla inglesa y siempre puso empeño en practicar equitación de alta escuela. De muchacho, cierta vez fué a caballo de un tirón a Chascomús, a la estancia del inglés Josué Thwaites, casado con la porteña Juana Rubio del Ribero, a un baile campestre que estos señores ofrecían para sus hijas Juana, Victoria y Matilde, que casarían respectivamente, después, con Francisco Moreno Visillac, Eduardo Félix Basavilbaso y Federico Gándara. En otra oportunidad paseaba Aguirre a caballo junto con su cuñado Pedro de Anchorena, por Palermo, la quinta de Rosas. De pronto toparon los cabalgantes con el Restaurador de las Leyes, el cual estaba ocupado en podar unos rosales. Este notó en seguida que los jóvenes no llevaban puestas las divisas partidarias, y mandó a su edecán en busca de un par de ellas, que prendió en las solapas de los muchachos, endilgándoles un afectuoso reproche. Al correr de los años, don Manuel, ya viudo, emprendía galopes de 3 a 4 horas con sus hijas Victoria y Rosa por las lomas de San Isidro, hacia el extremo de sus vastos dominios; o daban un rodeo por el bañado de Las Conchas o San Fernando; o por los contornos del pueblito de San Martín. Y casi octogenario, aún salia a caballo bien temprano de su chacra en compañía de su nieta Maruja - mi madre. A veces recorrían 20 kilómetros entre ida y vuelta hasta Palermo durante el curso de la mañana. Cabalgaba la niña en silla de amazona, con traje de larga pollera y galerita de felpa; en mano las cuatro riendas, atenida a las precisas indicaciones de su Tata; quien no obstante su formal educación europea, hundía sus raices criollas muy adentro en nuestra tierra, lo cual permitíale conocer, a fondo, a los hombres y a las cosas argentinas. Cierta vez, en 1866, él obsequió "un lazo, unas botas de potro y un par de bolas" a un "bibliotecario" de París, coleccionista de objetos exóticos, que le vendiera una lujosa edición del Dante y otros libros finamente encuadernados. "Han sido elegidas esas armas gauchas entre muchas que me presentaron cuando estuve en la Estancia, y eran del servicio del Capataz de campo que Emiliano tiene en el Chajá" - le escribia mi bisabuelo a su primo Manuel R. García, diplomático en Francia, que intervino en el asunto. "Las botas es un regalo que me hicieron. Ya está muy dejado su uso por la bota fuerte, pero los domadores las conservan, y tienen razón, porque les deja más libre el pié para agarrarse en las caronas y el estribo, sobre todo para montar animales ariscos".

      Don Manuel, al filo de los 30 años, resolvió compartir el destino con una niña de 23

      Obra en poder mío un papel sellado oficial del año 1849, con el ángulo inferior izquierdo completamente quemado, que recogió mi amigo Roberto Vázquez Mansilla de entre los restos, esparcidos en la calle, luego del bárbaro incendio que ejecutaron, en 1955, hordas sacrílegas llamadas peronistas en el templo de San Ignacio. En esa foja mutilada, el Obispo Medrano - bajo el consabido lema: "¡Viva la Confederación Argentina! ¡Mueran los Salvajes Unitarios!" - le hace saber, el 31-VII-1849, al "Canónigo y Cura del Sagrario del Sur", que Manuel A. Aguirre "se halla expedito para contraher matrimonio con Da. Mercedes Anchorena ... a quienes por justas causas les hemos dispensado el impedimento de parentesco en cuarto grado de consanguinidad, e igualmente de las tres conciliares Proclamas". Y en el destruido Libro 2º de Matrimonios de aquella parroquia, al folio 104, corría la partida marital de mi bisabuelo redactada en los siguientes términos: "En primero de Agosto de mil ochocientos cuarenta y nueve, Yo Don Felipe Elortondo y Palacio, Canónigo diácono del Senado del Clero de esta Santa Iglesia Catedral y Cura Rector de su Sagrario, desposé por palabras de presente, que hacen verdadero legítimo matrimonio, según forma de N.S.M. Iglesia, a Don Manuel Antonio (sic) Aguirre, natural de esta Ciudad, e hijo legítimo de Don Manuel Hermenegildo Aguirre y de Doña Victoria Ituarte, con Doña Mercedes Anchorena, también natural de esta Ciudad, e hija legítima de Don Juan José Anchorena y de Da. Andrea Ibáñez, habiéndoles dispensado, por justas causas, el Iltmo. Señor Obispo diocesano, el impedimento de parentesco en cuarto grado de consanguinidad con que estaban ligados, oidos y entendidos sus mutuos consentimientos de que fueron reciprocamente preguntados, siendo testigos Don Nicolás Anchorena y Doña Andrea Ibáñez y Da. Rosa Marín (tío carnal, madre y abuela materna respectivamente de la desposada), por verdad lo firmó. Felipe Elortondo y Palacio".
      Doña Mercedes había sido bautizada en Buenos Aires el 3-II-1826, hija - como sabemos - de Juan José Cristóbal de Anchorena y López Anaya y de su segunda esposa Andrea Ibáñez Marín Rospigliosi y de la Quintana, de cuyos antecedentes genealógicos trato en cada uno de esos apellidos. Y resultaba Mercedes prima 3a de su marido, por ser ambos tataranietos de Nicolás de la Quintana y de su consorte Leocadia de Riglos y Torres Gaete.

      La incobrable deuda al gobierno de Chile. Caída de Rosas. Posición de Aguirre y otras ocurrencias políticas y personales de mi bisabuelo

      En 1851 don Manuel Alejandro, encargado de finiquitar la testamentaría de su padre, se dirigió por escrito a su apoderado en Chile Mariano Sarratea, para que tomara contacto con un señor Josué Washington, Albacea del anterior apoderado transcordillerano de los Aguirre, Santiago Ingram - que acababa de morir -, a fin de recabar de dicho Albacea los papeles relativos a la demanda que Manuel Hermenegildo de Aguirre había tenido pendiente contra el gobierno chileno, por saldo de comisión y gastos consiguientes al equipo y construcción, en los Estados Unidos, de aquellas dos fragatas destinadas a guerrear por la independencia en aguas del océano Pacífico. Empero esas tentativas de mi bisabuelo, realizadas a través de Mariano Sarratea en procura de cobrarle la famosa deuda al gobierno de Chile, resultaron vanas: ante un tenaz chicaneo, la reclamación fué definitivamente abandonada por los herederos del defraudado agente argentino.
      La caida de Rosas modifica por completo el panorama político nacional, y un nuevo proceso histórico se inaugura para el país. Urquiza, victorioso, es ahora el árbitro de la Confederación Argentina, y Buenos Aires, descabezada, se revuelve frente al caudillo entrerriano transformado, de pronto, en hombre del destino.
      El 1-XII-1852, el Coronel Hilario Lagos, jefe del departamento del Centro bonaerense, se subleva en Luján contra el gobierno porteño de Valentín Alsina, fruto de la revolución del 11 de Septiembre que separó a Buenos Aires de la Confederación, desconociendo el Acuerdo de San Nicolás. Cáe entonces Alsina, y el General Manuel Guillermo Pinto, que asume la responsabilidad del mando encarga la defensa de la ciudad al Coronel Bartolomé Mitre.
      Manuel Aguirre, por sus antecedentes familiares estaba vinculado al partido federal. No era hombre de la política - como su padre -, pero en ese momento, sin duda, sus simpatías se inclinaban hacia el renunciante Ministro Vicente Fidel López, gran amigo suyo, forzado a exiliarse en Montevideo; como así también hacia Nicolás de Anchorena - tío de su mujer -, quien con el General Guido, Manuel Insiarte, Baldomero García, Eduardo Lahitte y Felipe Arana, habían quedado fuera de juego como Consejeros de Estado.
      Por el mes de Junio de 1853, Manuel Aguirre y su consorte doña Mercedes, viajaron a la vecina orilla embarcados en el paquete "Prince", con motivo de encontrarse enferma en la capital uruguaya, Rosa Anchorena - hermana de Mercedes -, esposa de Manuel Ibáñez. Este habíale escrito un poco antes (30 de Mayo) a su concuñado Aguirre: "Te aseguro que no has de arrepentirte de dejar el país en el miserable estado del momento y mucho menos si reflexionas que compostura nadie le bé, hasta no quedar la campaña a plan barrido". Y por carta del 16 de julio siguiente, dirigida a Montevideo, José Damián Gómez Obligado - marido de Manuela Ibáñez Marín -, tío de la mujer de Aguirre, después de transmitirle a éste su parecer acerca de ciertos negocios de familia, le detallaba, opinando, los últimos sucesos políticos ocurridos en Buenos Aires en estos términos:
      "Te considero completamente instruido del asombroso desenlace que ha concluido la guerra ... Ayer 15 se recibió oficio del Juez de Paz de Luxán en que daba cuenta habérsele presentado el Coronel Lagos con tres ayudantes y sus ordenanzas, pidiéndole pase para fuera de la provincia, encargándole al mismo tiempo que desarmase la gente que cayese por allí, y pusiera el armamento a disposición del Govierno, y los que resistiesen a entregarlo, los mandase se reunieran con Flores". (El camaleónico General José María Flores) . "Respecto de éste, me dicen que el Govierno le havia mandado el nombramiento de Comandante General de Campaña, y que él lo havia renunciado, y aconsejaba al Govierno no nombrase a ninguno, si quería que no huviesen Caudillos, y que encargase del mando de las milicias a los Jueces de Paz, que deviendo mudarse a menudo, no podrían adquirir un prestigio que era perjudicial ... En la ciudad reina el mayor orden, algunos extranjeros han patruyado por la noche, todo hace creer hasta aquí que no habrá montoneras, y que habrá del todo terminado la guerra ... Entre los prisioneros han caido Pancho Casiano Belaustegui, Vicente Peralta, Eccequiel Paz, Troncoso, Badia, Leens (sic, por Alem), Cuitiño y otra porción de mashorqueros. Los tres primeros han pasado ratos muy amargos, hay otros varios de esa misma clase, y se cree bayan cayendo, porque los más están escondidos. Larrazabal y Moreno se han embarcado con permiso del Goviemo, pero ocultos. Los que están en la cárcel también los harán embarcar, y pues los tienen sólo por su propia seguridad. No puedes formar una idea de toda la importancia del triunfo que se ha conseguido. Si antes con razón se creía que esta tierra no tenia porvenir, hoy es todo lo contrario, pués si el Govierno sabe manejarse regularmente, el Caudillaje habrá concluido para siempre, porque los paisanos están desorganizados y furiosos. Dicen que los Jefes se han enriquecido y después los han abandonado, dexándolos a la misericordia de sus enemigos; así es que no han querido seguir a nadie. Los gauchos de afuera gritan festejando a nuestras tropas: ¡Vivan los Salvajes Unitarios! ¿Qué te parece?, con nombres y apellidos! ¡A quantas reflexiones no da lugar tan inocente como imbécil ocurrencia! ¿Qué puede pesar la opinión de semejantes hombres en la balanza de los partidos políticos? Creo, pués, que el remedio a nuestros males no es tan difícil, pués ellos se reducen a la insubordinación de la mayoría ignorante hacia la minoría ilustrada, que es la que govierna las Naciones en todas partes, y hoy creo que ha llegado el caso para nosotros de someter a la plebe". "Adios querido amigo, memorias a Merceditas y muchos besos a los chicos. Tu afmo. amigo y pariente: J. Damián Gómez".
      El 1-X-1853 Manuel Aguirre ingresa como socio al "Club de Progreso", fundado el 1º de Mayo del año anterior, "con objeto de reunir los caballeros más respetables, nacionales y extranjeros, para mantener y estrechar las relaciones personales, uniformar en lo posible las opiniones políticas por medio de una discusión deliberada, y, de acuerdo con el principio cuyo nombre adoptan por bandera, mancomunar sus esfuerzos para el progreso moral y material del país". Firman su correspondiente diploma el Presidente Manuel José de Guerrico, el Vicepresidente Daniel Gowland y el Secretario Bernardo Larroudé; y ese despacho lleva sellado a lacre el emblema heráldico de la institución: un barquito a vapor que marcha sereno sobre las olas, porque en lo alto de sus mástiles y chimeneas, cual enorme globo aerostático, se eleva el mundo del porvenir.
      Poseo en mi archivo una carta manuscrita por el Gobernador Pastor Obligado, fechada el 16-VIII-1855, en la que dicho primer mandatario constitucional de la provincia de Buenos Aires le agradece a mi bisabuelo Aguirre "sus finos y muy oportunos servicios prestados a la causa pública y a la conservación del órden". Ignoro cuales serían tales servicios. La carta de referencia dice así: "Querido amigo y Señor: Por el cúmulo de recargadas atenciones que constantemente me rodean, no me ha sido posible expresarle mi íntimo agradecimiento por sus finos y muy oportunos servicios prestados a la causa pública y a la conservación del órden. Ya habrá comprendido Vd. cuanta importancia tenia la operación de que Ud. tuvo la bondad de encargarse, y de que el amigo a quien Ud. acompañó pueda expresarle mi reconocimiento, recíbalo por éste en nombre de la Patria, en cuyo obsequio tan bondadosamente Ud. se prestó. Salude a Merceditas poniéndome a sus pies, y Ud. disponga de la sincera amistad de su afmo. Q.B.S.M. Pastor Obligado".
      Otra interesante carta de aquella época, fué la que le dirigió a mi bisabuelo su amigo José Antonio Eguren, quien, años atrás, había atendido los intereses de Manuel Hermenegildo Aguirre, cuando éste le arrendaba un campo en el Azul a Prudencio Rosas. Ahora, desde "Fuerte Azul", con fecha 15-IX-1855, Eguren transmitía las siguientes dramáticas noticias: "No quiero dejar de comunicarle la imbación que los Indios han verificado, con tendencias tan feroces como nunca ... Hace como 6 dias que en San Antonio de Iraola (hogaño campo de Jacobé, en el partido de Juárez) se havían avistado los Indios, pero desde antes de ayer tenemos la fatal noticia que toda la fuerza que havia en dicho punto, de 130 hombres, han sido sorprendidos y degollados todos, incluso sus Gefes Otamendi y Ramos, y sólo se han escapado dos, uno que pudo disparar y otro que quedó por muerto. Allí yacen pués amontonados unos sobre otros, cuyo espantoso cuadro han presenciado algunos. A continuación han entrado por la costa de Chapaleufú y Huesos hasta la Macedonia (estancia que fué de Vivot), saqueando, cautivando familias e incendiando casas. La División al mando del Coronel Mitre (don Emilio) se movió el 13 a las 7 de la noche; mas el 14 a la noche, ha havido una dispersión de caballadas a causa de haverse entrado en ellas un caballo con un cuero a la cola. Con este motivo ha mandado hoy pedir caballos. Se halla sitiado en Iraola, y no seria extraño que en tal posición sufriera un contraste, y entonces adiós campaña, los Indios serán dueños de toda ella ... La Indiada dicen que es mucha, aunque no se sabe el número cierto. Se dice que van tomando hacia la costa, quien sabe no tenga eso algún objeto particular ... Loor eterno al Ministro de la Guerra (Bartolomé Mitre) que se fué a esa a recoger los laureles que supo ganar en ésta, dejando a los Indios preparados para lo que están haciendo y lo que harán, amén..."
      Alguien de la familia me contó que cierta vez Prilidiano Pueyrredón estaba de visita en casa de mi bisabuelo - su sobrino -, prácticamente ambos de pareja edad, pués éste era sólo cuatro años mayor que el tío. Hablaban los parientes de cualquier cosa, y, de pronto, Prilidiano cambiando la voz, y casi en tono de ex abrupto, dijo: "Manuel, la chacra de San Isidro me resulta un elefante blanco ¿porqué no me la comprás?". La oferta se mantuvo cinco segundos en el aire: "Bueno", contestó Manuel con ese laconismo rotundo, seco, típico de los Aguirre; y el importantísimo negocio de adquirir - diríamos - algo así como un condado a 20 kilómetros de Buenos Aires - mil varas de frente y una legua de fondo - quedó firme sin agregar una palabra más, ni cálculo previo alguno. Posteriormente fijose el precio de 2.500 onzas de oro sellado para la chacra; y el 9-I-1856, la respectiva transferencia de dominio se protocolizó en escritura pública, ante el Escribano Marcos Leonardo Agrelo. (Ver el Apéndice del presente capítulo, donde desarrolla la referencia histórica completa de la chacra y terrenos de San Isidro, desde el primer repartimiento de Garay en 1580, hasta que la venerable casaquinta - hoy monumento nacional - fué expropiada por el gobierno en 1941).

      Primeros cargos públicos desempeñados por Aguirre

      El 4-II-1857 el gobierno porteño, mediante decreto de esa fecha, aprobó el nombramiento del "Ciudadano Don Manuel Aguirre", que había sido electo por el vecindario, miembro Municipal representante de la parroquia del Socorro. Así se lo comunicaba por nota, al interesado, el Ministro de Gobierno Dalmacio Vélez Sársfield.
      Al año siguiente, Fernando Alfaro, Juez de Paz de San Isidro (que moriría degollado en noviembre de 1859, como "salvaje unitario", por la soldadesca de Urquiza, luego de la batalla de Cepeda y del sitio de Buenos Aires) le informaba a Manuel Aguirre que por orden del Superior Gobierno, debía proceder a nombrar, en su partido, un "Municipal", en reemplazo del Coronel Granada (reciente inquilino de la chacra que fuera de Pueyrredón, y que acababa de adquirir Aguirre). Dicho Coronel había sido "destinado al Ejército de nuestra Frontera". "Suplico a V. y aún me atrevo a pedirle a nombre del Gobierno, y por el bien del partido - escribia Alfaro -, quiera U. tener la deferencia de prestarse a mi pensamiento, y al que soy seguro se prestará todo el partido, de admitir este empleo llegando el caso; anticipándome a tomar su consentimiento que nuevamente suplico, por evitar los retardos que traería su renuncia".
      Don Manuel aceptó el cargo de edil sanisidrense; y ese año 58 integró la comisión inspectora de las obras del templo lugareño, junto con sus colegas el Cura Diego Palma y Benigno Velásquez. También en 1863, en las sesiones de la corporación aludida, el representante Aguirre planteó y fijó las bases de un proyecto suyo destinado a que la Municipalidad de San Isidro adquiriera del dominio parroquial "los Terrenos del Santo". Se trataba de redimir 20 cuadras cuadradas alrededor de la Iglesia, que fundara el Capitán Domingo de Acassuso, por escritura del 14-X-1706 ante el notario Joseph Ferrera Feo; una de cuyas cláusulas prohibía la venta de esas tierras que se donaron al santuario del epónimo Labrador; tierras que el Capellán José Eusebio de Arébalo, en el último cuarto del siglo XVIII, decidió otorgar graciosamente a quienes quisiesen avecindarse allí para formar el pueblo. Aguirre propuso el rescate de aquel contorno, a fin de poner al día la situación jurídica de sus ocupantes, compensando por dicha transferencia, el municipio a la parroquia, con otras parcelas situadas en Las Lomas.

      Mensura y deslinde de los campos heredados por doña Mercedes

      El 17-I-1859, por mandado del Juez de 1º Instancia, Dr. Juan Agustín García, el Agrimensor Raymundo Prat dió fin, sobre el terreno, a la mensura, deslinde y amojonamiento del campo que correspondía a la heredera Mercedes Anchorena de Aguirre, cuya fracción era parte de la estancia conocida como "El Tala" o "Las Dos Islas", sita en el partido del Tuyú, sección Dolores - ahora General Madariaga. Hasta entonces, dicha vasta heredad - 20 leguas cuadradas - había permanecido indivisa, en condominio, incluida entre los bienes de las respectivas testamentarias de Juan José de Anchorena y de su hermano Nicolás El campo objeto de aquella medición para la señora Anchorena de Aguirre (bautizado "San Esteban", nombre que no prevaleció ni pudo suprimir el popular de "Chajá", que le quedo definitivo), tras distintas y posteriores subdivisiones, resultaría estancia madre de "El Lucero", "El Cardal", "Cerrillos", "Hinojales", "San Mateo", "El Granado", "El Galpón " El Carmen", "La Verde", etc., etc. En su plano originario "El Chajá" conformaba un gran trapecio, con una superficie total de once leguas y pico cuadradas; y limitaba, en aquel tiempo, al Norte con "San Simón" de Alzaga; al Este con campos que se adjudicaron a Juan y Nicolás de Anchorena Arana ("El Tala" - propiamente tal -, "La Florida" y "Las Mostazas"); al Sud con "Loncoy" de José Herrera, y con tierras del Estado (que, andando los años, resultarían "La Felicidad", "La Merced" y "Las Rosas"); por el Oeste también lindaba con términos fiscales (de los que proceden "El Retoño" y "La Fé"), y con "Mari Huincul" de María Antonia Segurola de Ramos Mexía (de cuya estancia, posteriormente subdividida, se originaron "Santa Marta", "El Espartillar" y "San Enrique"). La historia - por así decirla - de esas propiedades campestres, la tengo escrita en el capítulo que dedico al linaje de Anchorena, donde encontrará más datos y antecedentes el lector.

      Siguen las funciones edilicias de Aguirre, quien, entretanto, pierde a su suegra y a dos de sus hijos

      El 17-I-1860, Manuel Aguirre es nombrado miembro de una comisión, junto con los vecinos de la parroquia del Socorro Joaquín Cazón y Leonardo Pereyra, encargada de "formar un paseo público en la plaza de Marte", "obra de ornato tan conveniente para la población de la Capital del Estado" (porteño, se entiende). Firmaban la nota dirigida a mi bisabuelo, el Vice Presidente de la Municipalidad Miguel José Azcuénaga y el Secretario de la misma José María Cantilo. La plaza o "campo de Marte" - frente al viejo cuartel de artillería - no era otra que la actual Plaza San Martín, que así se llama a partir del día 13-VII-1862, en que, a la una de la tarde, se inauguró en ella la estatua ecuestre en bronce del héroe epónimo, obra del escultor francés Louis Joseph Duasnas. Asistieron a dicha inauguración, el "Presidente Provisorio Encargado del Poder Ejecutivo Nacional" Brigadier General Bartolomé Mitre; sus Ministros: Eduardo Costa (primo hermano de Aguirre), de Gobierno, Norberto de la Riestra, de Hacienda, y General Juan Andrés Gelly y Obes, de Guerra y Marina; el Obispo Diocesano Mariano José de Escalada; los señores componentes de la comisión del "Paseo de Marte", entre los cuales mi bisabuelo Manuel Alejandro Aguirre; los guerreros veteranos de la Independencia, presididos por el General José Matias Zapiola; el Escribano Adolfo Saldias que levantó el acta correspondiente, y numeroso concurso de vecinos. Ante las tropas de la guarnición formadas en cuadro, tras una salva de 21 cañonazos, Mitre, descorrido el velo del monumento, pronunció un elocuente discurso inaugural. Hablaron después, sucesivamente, Cosme Beccar, en representación de la Municipalidad, el Brigadier Enrique Martínez, padrino de la ceremonia, el General José Tomás Guido, amigo dilecto de San Martín, el General Lucio Mansilla, que fuera oficial subalterno en la campaña de los Andes, y el Ministro del Perú, quien recordó al máximo prócer argentino y libertador de Chile y de su patria, como "Padre y fundador de tres naciones".
      El 11-VI-1862, en su casa de la calle del Parque Nº 61 (hoy Lavalle entre Florida y San Martín), dejó de existir doña Andrea Ibáñez Marín, suegra de Manuel Aguirre y viuda de Juan José de Anchorena. Sepultado el cadáver en la Recoleta, la heredaron sus hijos: Pedro (marido de su prima hermana Mercedes Aguirre Ibáñez), Mercedes (mi bisabuela) y Rosa (casada con su tío carnal Manuel Ibáñez Marín). A Mercedes Anchorena de Aguirre - y por ende a su consorte don Manuel - le tocaron de la sucesión materna los siguientes bienes raices, en condominio con su hermano Pedro: Una finca de altos en la calle Maipú, formando esquina a la de Rivadavia (valuada entonces en cinco millones cien mil pesos moneda corriente); otra finca en la calle Belgrano esquina a la de Perú (valuada en un millón doscientos mil pesos); la "casa quinta del Retiro, en la calle Esmeralda, formando esquina al camino público que vá para Palermo, edificada en altos, con cuanto más le es anexo" (apreciable en quinientos mil pesos); un terreno baldío a inmediaciones de la Recoleta (cuyo valor se calculaba en cuarenta mil pesos); y en el antiguo partido del Tuyú (ahora de Coronel Vidal) 14 leguas cuadradas del campo denominado "Arroyo Grande" o "Carralauquén", una de cuyas fracciones llamose posteriormente "Arroyo Chico" (hoy General Pirán). Esas 14 leguas fueron divididas entre los herederos de doña Andrea por terceras partes; como de igual modo se dividió un terreno en Matanzas, de 3.000 varas de frente por 3.200 de fondo. (De estos dos últimos campos me ocupo, con más detalle, en el capitulo referente al linaje de Anchorena).
      Año aciago resultó el de 1863 para don Manuel y doña Mercedes. Durante su transcurso perdieron a dos hijitos: Mercedes Victoria, bautizada el 26-IX-1854 y Juan José, nacido en 1857. Ambos esposos además fueron atacados por la viruela, aunque felizmente lograron superarla.
      A fines de 1865, por iniciativa del Gobierno provincial, sancionose un proyecto de ley que reformaba la Municipalidad porteña; y como había vencido el mandato legal de los miembros del Consejo Municipal, el mismo Poder Ejecutivo creó una Comisión Administradora de la Comuna, compuesta por un Presidente, Juan Bautista Peña, y un grupo de calificados vecinos de cada parroquia, que fueron: Juan de Anchorena, Miguel José de Azcuénaga, Vicente Letamendi, Manuel Aguirre (quien vivía, a la sazón, en la casaquinta de la calle Esmeralda 107, barrio del Socorro), J. Lesley, Francisco Villa, Samuel B. Hale, Juan Lanús, Ventura Bosch, Jorge Drabble, José Herrera y Sinforoso Amoedo. Dos asuntos "prioritarios" (valga el neologismo) a resolver por dichos ediles eran los de dotar de "Aguas Corrientes" y de "Tranways" a la ciudad. Respecto de estas cuestiones, Manuel Aguirre le comunicaba, el 12-V-1866, a su primo hermano Manuel Rafael García, entonces Secretario de la legación argentina en París: "Es un proyecto (el de las Aguas Corrientes) que espero ha de poder realizarse aquí, ya sea por la Municipalidad, como parece más conveniente, o por una empresa particular. Te he de estimar que si puedes darme algunos conocimientos no dejes de hacerlo. También sobre tranways ... estamos tratando sobre sus ventajas o inconvenientes, a causa de la angostura de nuestras calles...". Y quince días más tarde el corresponsal agregaba acerca de los tranways: "Aquí tenemos que lidiar con el interés particular ... Dicen que habrá desgracias por la angostura de nuestras calles, que será un entorpecimiento para la carga y descarga de los carros, y una dificultad para los materiales de las obras de edificios, que no podrán permanecer en la calle".

      Muere doña Mercedes

      A la edad de 40 años, el 16-X-1866, concluyó la existencia de Mercedes Anchorena de Aguirre. Cinco días después, don Manuel tomó la pluma y escribió para su hermano Emiliano, radicado con su familia en "El Chajá" como administrador de la estancia, la siguiente carta: "Querido Emiliano: Tengo que darte una muy triste noticia. Mercedes ha muerto. Puedes imajinarte cómo nos habrá dejado. A tí que sabías lo que ella era, qué podré decirte! Sin embargo yo recién creo que he acabado de comprender a esa buena, excelente y santa que fué para mí un ángel, a quien nunca podré llorar bastante. Después de un mes y siete días de enfermedad, de un catarro que la hizo sufrir muchísimo, y cuando ya parecía que había empezado a ceder, el día 16, a eso de las 2 de la mañana, se sintió con alguna fatiga y aunque estábamos ya acostumbrados a verla así con frecuencia, me llamó más la atención su semblante, y produjo mucha inquietud lo mal que lo pasaba. El médico la vió como a las 7 y media de la mañana, y nada me dijo que pudiese alarmarme, nada más sinó lo que había que hacer hasta más tarde, que él pensaba volver. Como esa fatiga iba en aumento a pesar de los remedios que se hacían para calmarla, cuando menos, no esperé lo que me prometió el médico y lo hice llamar, diciéndole lo que pasaba, y cuando la vió después de las 4 de la tarde, vió que no había tiempo que perder para llenar los últimos deberes de cristiano, y que la viesen otros facultativos. Así se hizo, y muy luego empezó la agonía y acabó en mis brazos a las 8 y cuarto de la noche. Se supone que la enfermedad que tenía hace mucho tiempo en el corazón es lo que le ha ocasionado esa muerte tan pronta y sorprendente para todos. Sus hijos la sienten cuanto es natural a la edad de ellos, y mi buena Susana se me ha enfermado de dolor, pero confío que eso pasará pronto y la verá entonces haciendo las veces de su madre, en lo que ella pueda, con sus hermanos, especialmente de sus hermanitas. Agustín, puedes figurarte cómo estará el pobre, que no tiene más que gratos recuerdos de ella. Mucho siento que no estés por aquí en estos primeros momentos con tu Ramona. Mercedes los ha querido mucho a Uds. Tu hermano afº. Manuel".
      Once meses más tarde (14-IX-1867), la Municipalidad - que había "ordenado la construcción de un nuevo cementerio al Norte, con sujeción a un plano aprobado al efecto, en un terreno situado en las inmediaciones del polvorín denominado de Cueli" - designó una Comisión a fin de encargarle dicha obra hasta terminarse. A tal efecto quedaron nombrados los señores Manuel Aguirre, Cayetano María Cazón y Ventura Bosch. La proyectada necrópolis nunca cobró realidad. El espacio elegido para campo santo fue el que ahora ocupa el Jardín Botánico, lindero, entonces, con la quinta de Cueli, que se ubicaba en la actual esquina de las calles Santa Fé y Canning, prolongando su agreste superficie hasta la que hoy es Avenida Las Heras. Esos terrenos, en tiempos de Rosas, los utilizó el gobierno para pastoreo de sus caballos, y levantó también allí un depósito de pólvora: "el polvorín de Cueli".

      Cómo fue cancelada una vieja deuda paterna

      Al margen de estas actuaciones públicas de Manuel Aguirre, incluyo en la presente biografía una gestión privada que él encomendó a su primo Manuel Rafael García, en aquel tiempo Secretario de nuestra legación en París, cuya jefatura estaba a cargo de Mariano Balcarce. El contenido de las misivas que se leerán, en seguida, es suficientemente explícito y no necesita glosa alguna. A su través ha de apreciarse la escrupulosa delicadeza, la calidad moral del señor Aguirre y de sus hermanos.
      "En la testamentaria de mi padre - le escribe el 26-1X-1867, mi bisabuelo a su primo García - quedó pendiente un asunto que deseamos concluir, y que he creído y se lo he dicho a la familia, que tú, tal vez, con ocasión de tener que ir a Inglaterra, pudieras hacernos ese bien. El caso es este: Según los papeles de mi padre, allá por los años de 1816 y 17, tuvo él negocios con la Casa de Fermín Fastet y Cia. de Londres, y habiendo surgido algunas dificultades en sus cuentas, éstas quedaron ilíquidas. Mi padre murió el año 1843, y el siguiente de 1844 se arregló la testamentaría. Los encargados de ella separaron de los bienes la cantidad de 5.762 pesos fuertes, que se consideraron debidos a aquella Casa, y como nadie los reclamase, ni haber dado por otra parte ningún resultado los pasos que los Albaceas dieron entonces para pagar esa deuda, resolvieron ellos, algunos años después, la compra de una casa en esta ciudad, como lo verificaron, y cuyos alquileres, desde entonces, se han repartido entre los herederos. Tenemos entendido que esa Casa de Fermín Fastet y Cia. de Londres, hace ya muchos años que se extinguió; mas es probable que allá en Londres existan, o pueda saberse quienes son sus herederos. Si estos aparecen, estamos dispuestos a hacerles el pago de esa deuda que ha sido reconocida por los herederos de mi padre, esto es los 5.762 fuertes, como también, si se considerase justo, el abono de algún interés sobre la cantidad desde la fecha de su reconocimiento. Espero que si no tienes algún inconveniente, te querrás encargar de arreglarnos ese asunto, o indicarnos el medio que te parezca mejor en caso contrario".
      Tres meses después (22-XII-1867), Aguirre responde a la contestación de García: "Veo que en el asunto que te encargué hay muchas posibilidades de llevarlo a cabo, puesto que tienes conocimiento de quien es la persona representante o heredera de los derechos de la Casa de Fermín Fastet y Cia. de Londres. El interés que me indicas de 3 1/2 o 4 por ciento no es ciertamente mucho, y no hay inconveniente para extenderse hasta el 5 si fuese necesario. Mucho me alegraría ver terminado ese asunto que tanto debió mortificar a mi padre, desde antes que yo naciera. Hoy hacen 24 años que él murió".
      Corren treinta días y Aguirre (23-I-1868) vuelve sobre aquella cuestión: "En cuanto a nuestro asunto, como el heredero de la extinguida Casa de Fermín Fastet y Cia. de Londres, que me dices es el Barón Luis Steiger, residente en Francfort sur Meine; te diré que mis coherederos andan actualmente cada uno por su lado en el campo, y no van a la ciudad, por lo que no les he comunicado, esperando verlos, lo que me dices; y lo siento, por el deseo que tengo de salir de esto. Confio mucho, por lo que me participas, que mediante tu eficaz intervención hemos de salir bien, dejando definitivamente concluido pronto ese antiguo asunto que tantos desagrados causó a mi padre, y del que poco más que eso sé; y menos que yo los demás de mi familia". Y finalmente (10-IV-1868) Aguirre le pone estas cortas lineas a García: "Por el paquete inglés te envio el poder para que puedas dejar concluido el negocio Fastet y Cia. de Londres con su heredero. Si se realiza eso, como tengo la esperanza fundada en lo que me dices en tus cartas, puedes librar contra los albaceas de la testamentaría de mi padre, o si te parece mejor contra mí solo, por el importe que resulta de aquella deuda, con lo que pueda fijarse por intereses y gastos consiguientes".
      Así, al cabo de medio siglo, quedó saldada aquella vieja deuda de don Manuel Hermenegildo, cuyos herederos eran en ese momento: sus hijos de primer matrimonio Manuel, Agustín y Emiliano; su viuda de segundas nupcias Mercedes Ibáñez Marín, y los hijos de ella: Manuela, casada con Pedro de Anchorena; Josefa, consorte de Juan de Anchorena; Manuel Salustiano y Rafael Aguirre Ibáñez.

      La correspondencia de mi bisabuelo con Manuel Rafael García

      Manuel Alejandro Aguirre era apoderado en Buenos Aires de Manuel García: corría con la administración de los bienes de éste y con la cobranza de sus sueldos diplomáticos, enviándoselos a Paris, donde García desempeñábase como Secretario de nuestra legación. Posteriormente, mi bisabuelo hubo de mediar en las complicaciones familiares que a su primo y entrañable amigo le fueron ocurriendo. Del íntimo carteo sólo registraré los escuetos comentarios que aluden a la guerra del Paraguay y a sucesos políticos de entonces. Van pués, a renglón seguido, los fragmentos desgranados de ese epistolario, con la fecha que corresponde a cada cual.
      (25-IX-1865) - "El asunto de los paraguayos en Uruguayana concluyó felizmente como se esperaba, y como ni se esperaba, pués no ha costado ni una gota de sangre. La guarnición de esa plaza, compuesta de unos 6.000 hombres, se entregó a discreción. Ya puedes calcular toda la importancia de este gran triunfo en la presente guerra. Por lo que vemos, esos pobres paraguayos caen siempre en los extremos. ¡Qué estrella la de Mitre! Ahora no pienso que pronto hemos de tener nada de gran importancia, no obstante que echemos velas al viento que sopla de la fortuna, por que aún falta el camino más inseguro".
      (19-XII-1865) - "Parece que se trata de avanzar las operaciones de la guerra, y yo supongo que serán los brasileros los de la vanguardia. La caída de López ya no es más que cuestión de tiempo".
      (26-I-1866) - "De la guerra solo puedo decirte que según parece no puede tardar mucho en salir del estado de espectativa en que se encuentra. El Brasil continúa aumentando sus fuerzas navales. No veo transacción posible; sin embargo se deja traslucir a veces la esperanza de la paz".
      (13-II-1866) - "Una batalla sangrienta ha tenido lugar (es Pehuajó) buscada por los paraguayos, quienes han recibido su merecido en el Paso de la Patria; pero no sin pérdidas lamentables de nuestra parte. Según parece no se trata de precipitar los sucesos. Continúan haciéndose los preparativos para atacar por una parte, mientras que por la otra los de defensa. Que López quedará vencido me parece fuera de duda, lo que no es fácil calcular es cuanto costará esta guerra a nosotros, y lo que es muy posible, el rebote que puede venirnos".
      (12-IV-1866) - "Poco de importancia lleva este paquete sobre la guerra del Paraguay, pero no parece que tardará mucho en que hayan grandes noticias, al menos todo lo hace creer así. La elección de Gobernador se acerca, parece que nuestro amigo D.P. (Don Pastor Obligado) que parecía que volvía a subir, ya está fuera de combate. Parecen los más posibles Alsina hijo, Acosta y Riestra".
      (26-IV-1866) - "Ya tienes al ejército aliado en campo enemigo y sin que esto haya costado lo que se suponía. Se ha efectuado el tan esperado y temido Paso de la Patria con poquísima pérdida. A los brasileros les ha cabido la gloria de haber ido adelante, y al General Mitre la del feliz resultado obtenido bajo su inspiración. El Paraguay no puede, según parece, resistir ya mucho: los elementos que van sobre él son muy superiores a los medios de defensa que puede oponerles. La hora de López se llega. No sé como podrá el Paraguay pagar la deuda que le va encima; solo el Brasil está gastando diariamente más de cien mil duros, y lleva gastados más de setenta millones!
      (12-V-1866) - "Después del paso del ejército aliado al territorio paraguayo, lo notable que hemos tenido ha sido una sorpresa que los paraguayos hicieron a la vanguardia, que se componía de brasileros y orientales, en la que nos causaron, en los primeros momentos, sensibles pérdidas; mas después pagaron como siempre cara su audacia. Este hecho ha sido, tal vez, el más sangriento que hemos tenido, y lo que hace más sensible aún, es que nada decide. Una de las dificultades más grandes que tenemos para la presente terminación de esta guerra, según entiendo, es la dificultad que debe haber para mover todos esos elementos que hay acumulados sobre territorio paraguayo. Por lo demás, no puedo ya poner en duda que esa guerra toca su fin ... Tenemos al Dr. Don Adolfo Alsina Gobernador de Buenos Aires. Su discurso programa al recibirse abre mucha esperanza, que cuando menos hará mejor gobierno que el anterior. El tiempo se encargará, como siempre, de decirlo. Los Ministros son: Gobierno, Dr. Avellaneda, y Hacienda D. Mariano Varela".
      (27-V-1866) - "De la guerra ... de un momento a otro se espera que tendremos algo de alguna importancia; pero que se reducirá, me parece, a aumentar el número de nuestros triunfos y el de la sangre derramada. ¡Cuando se acabará esta guerra! Me temo que a pesar de que los aliados avanzarán siempre por el territorio enemigo con paso triunfante, será lenta su marcha, y erizada de dificultades de todo género ... Día 28 - Tenemos noticias. La Tribuna dá un boletín que con muchos cohetes ha anunciado esta madrugada. Según él los paraguayos han sido batidos en sus fortificaciones, en las cuales se presentaron como veinte mil hombres; que han quedado de ellos muertos como seis mil, habiéndoles tomado banderas, cañones, etc. De nuestra parte se dice también que hemos tenido fuertes pérdidas de tropa. Esta noticia se dá por cartas que se han adelantado al parte oficial, que debe llegar hoy mismo. Según ellas el ataque tuvo lugar el día 24 a las 11 1/2, y duró hasta las 5 de la tarde". (Fué Tuyuti).
      (26-VI-1866) - "Poco parece hemos adelantado en estos últimos días en el sentido del deseado término de nuestra guerra. Según entiendo depende el buen éxito de una próxima batalla, sino no es que ya se ha dado, de la escuadra brasilera, que es bastante poderosa para lo que tiene que hacer ... Ya tenemos, como verás por los diarios, la cuestión de la Capital a la orden del día. Se ha presentado un proyecto para llevarla al Fraile Muerto!, con cuyo motivo se han presentado otros varios (proyectos). ¡Que Dios los ilumine!".
      (26-VII-1866) - "Sobre la guerra estamos esperando resultados que no tienen lugar. Veremos si los caballos que se mandan pongan en aptitud de activar las operaciones de la campaña y podamos ver que se va adelante, pues se hace cada día más serio este estado de cosas " El Dr. Vélez (Vélez Sársfield, abogado de Aguirre y de García), a juzgar por lo que se ve, nada le entretiene más que las plantas, de las que se ha rodeado; más parece su casa la de un jardinero que la de un Doctor, y en su biblioteca figuran grandes obras de botánica y jardinería, con que dice se entretiene mucho".
      (11-VIII-1866) - "De la guerra del Paraguay te diré que, según yo creo, en suma lo que ha habido no es más que mucha sangre derramada de una y otra parte, quedándose después cada uno en su puesto, conteniendo sus triunfos para atenuar sus pérdidas. Ahora se pierde más gente y dinero: 3.000 hombres y $ 4.000.000. Yo no dudo del triunfo, si es que triunfo es vencer cueste lo que cueste. El triunfo es para mi obtener el resultado por menos de lo que él vale."
      (12-IX-1866) - "Las noticias de la guerra son más bien malas que buenas. Según entiendo, los aliados no comerán el pan sin el sudor de su rostro. La mejor noticia que llevará el paquete será la inauguración que tuvo ayer lugar, de la sección del F. Carril del Oeste entre la villa de Mercedes y Chivilcoy, 160 kilómetros desde la estación del Parque ... Con Ascasubi de quien recibí el libro que mandaste y agradezco a su nombre por tu ahijada Victoria, te envío un paquete con los papeles que me tienes pedidos".
      (26-IX-1866) - "Después de habernos sonreído por un momento la esperanza de paz con el Paraguay, nos encontramos según parece en momentos solemnes en que, como se suele decir, el cañón tiene la palabra. Se esperan por momentos grandes noticias y muchos heridos, para los que ya se están preparando alojamientos".
      (11-X-1866) - "Hemos tenido un horrible contraste! Nuestro ejército ha hecho heroicos esfuerzos y probado su valor, como el enemigo de sus eficaces medios de defensa de que dispone. La fortificación de Curupaity fué atacada por tierra y por agua por el ejército aliado. Rechazó el ataque, haciendo estragos considerables en el ejército de tierra, que se retiró en orden y bajo el fuego de los cañones que lo barrían con su metralla. La escuadra se volvió a su puesto con poca pérdida, y el General Flores, con alguna fuerza, se retiró a Montevideo, adonde se encuentra. En esto hemos venido a quedar después de tanto esperar. Ahora se hace necesario que la República haga nuevos sacrificios de sangre y de dinero para salvar su honor y su seguridad comprometida en esta lucha. El Brasil tendrá que hacer, por su parte, mayores esfuerzos aumentando sus elementos, en los que parece habíamos confiado demasiado. Esa escuadra tan poderosa, no ha dominado los rios más allá de las fortificaciones paraguayas; y no falta quien diga ahora que a esa escuadra y al General Polidoro, que no avanzó con sus 19 mil hombres como debiera, es debido el descalabro sufrido en esa jornada del 22 del pasado Septiembre, que será memorable!".
      (12-XI-1866) - "Sobre noticias del teatro de la guerra poco o nada de importancia lleva este paquete, fuera de la llegada del marqués de Caxías, quien parece asumirá el mando del ejército brasilero".
      (25-XI-1866) - "Parece que la guerra del Paraguay poco adelanta. Sin embargo se dice que ella toca a su término. Eduardo (Costa, primo hermano de Aguirre), que ha venido de estar con Mitre, me decía que seria cosa de mes y medio. En Mendoza ha tenido lugar una revolución. El Gobierno Nacional ha enviado al General Paunero para reprimirla".
      (25-II-1867) - "Del Paraguay nada. De las provincias la desunión se aumenta. Veremos lo que podrá Mitre, que ya abandonó su rango en la alianza para atender ésto".
      (12-III-1867) - "La guerra del Paraguay parece estacionada, no así la de nuestras provincias que se complica cada vez más. Veremos si la presencia de Mitre, que ya está aquí al frente del Gobierno, vence a sus enemigos y se salva de la triste figura que, de lo contrario, habría hecho en el Gobierno. ¡Que Dios le dé acierto!".
      (26-IV-1867) - "La guerra del Paraguay ahí se está, pero ya toca a su fin la del interior, que es mucho! ... Seguimos por aquí con el Cólera, pero felizmente ha declinado mucho de 4 o 6 dias a esta parte. El Viernes Santo fué el día de más casos. Tengo entendido que pasaron de 200 los muertos; ayer solo hemos tenido 50, y de estos 20 son de la marina y 7 dudosos; es decir que habrían sido como 25 los coléricos declarados que tuvo la ciudad. Es verdad que cuando menos falta de aquí una cuarta parte de la población, que ha salido al campo. Yo todavía estoy en San Isidro, que es uno de los puntos más felices hasta hoy".
      (28-V-1867) - "Nuestra situación no ha mejorado después de mi última: la guerra del interior que parecía entonces concluída, empieza otra vez a dar señales de vida, y la del Paraguay nada ha adelantado".
      (14-VI-1867) - "Estamos de incendio; la casa del Gobierno Nacional está ardiendo; y según me dice Manuelito, que viene de allá tiznado y mojado, se ha destruido ya gran parte de ella. El Vice Presidente ha presentado su renuncia al Congreso. Mitre parece que volverá al ejército. La guerra, en paz!".
      (26-VII-1867) - "Tenemos a Mitre ya en el Paraguay y debemos esperar se haya ido para hacer algo. La cuestión sobre la Capital está a la orden del día, y según lo quieren los que hoy tienen la palabra y el voto, no será aquí en Buenos Aires. Las Provincias siguen en inquietud".
      (14-VIII-1867) - "Según parece la situación de la guerra del Paraguay es crítica, y se esperan con ansiedad las noticias. Como verás por los periódicos, Mitre ha vuelto a tomar el mando en Jefe".
      (26-VIII-1867) - "Ya tenemos al fin a la escuadra brasilera en movimiento. La primera división forzó el paso a Curupaytí, con buen suceso a lo que parece, y llegó al frente de Humaitá, donde dió principio al bombardeo de esa plaza. Es de suponerse que pronto tendremos de allí importantes noticias. En Córdoba ha habido una nueva revolución en ausencia del Gobernador Luque. Los Revolucionarios prendieron al Ministro de la Guerra (Gral. Julián Martínez) que se encontraba por allá, al Juez Federal de esa sección y a diversas autoridades nacionales. También a nuestro amigo don Adolfo (?), a quien, según se cuenta, han tratado muy mal. El General Conesa ha sido nombrado para ir a restablecer el orden en esa Provincia. Por un voto, y éste tal vez debido a los últimos sucesos de Córdoba, se despachó el Senado del Congreso Nacional el proyecto de ley que había sido adoptado por los diputados de la Nación, por el cual debía ser el Rosario la Capital definitiva de la República Argentina. Veremos en que queda ahora este arduo negocio que arañando se ha salvado. En cuanto al otro grave asunto que vendrá pronto, de la elección de Presidente, ha estado en suspenso. El nombre de Sarmiento vendrá de seguro a figurar entre los candidatos; mas no creo que pase de eso, pues considero esa candidatura poco seria ... Un Corredor me ha traído estas noticias que ha recogido en la Bolsa: Que la escuadra no ha pasado Curupaytí. Que Urquiza ha citado sus milicias para el 1º. Que el oro se extrae en fuertes cantidades, y otras cosas que a juzgar por ellas estamos sobre un volcán. Sin poder asegurar lo contrario, recibo estas noticias como de donde salen, sin que esto quiera decir que las desprecio. Entiendo que hay fuertes especulaciones de fondos públicos, y el que me ha hablado parece bajista!".
      (11-IX-1867) - "Nada parece que adelantamos en la guerra con los paraguayos, y más bien hay sospechas fundadas que son ellos los que nos están aventajando. Me parece, por lo que veo, que los aliados no les meten diente sinó hacen mayores sacrificios de hombres y dinero. ¿Cómo saldremos del atolladero en que estamos metidos para gloria de los paraguayos? La revuelta de Córdoba pasó como tormenta de verano. Hemos tenido crisis ministerial, de cuyo resultado no son ya Ministros Elizalde y Castro, y en su lugar están Ugarte y Uriburu".
      (24-IX-1867) - "Estamos alimentando la esperanza de que la guerra del Paraguay va a durar poco yá. Se habla de paz. Parece ser esta la solución más probable, en el estado a que han llegado las cosas. Por el lado de las provincias siempre aparecen nubarrones".
      (22-XII-1867) - "En La Nación del 19 encontrarás una carta de Mitre a Gutiérrez J.M. (José María) relativa a la futura elección de Presidente de la República, y la contestación del segundo, que no dudo leerás con interés".
      (23-I-1868) - "Todavía nos encontramos por aquí bajo la funesta presión del Cólera ... Nada nos falta, o poco menos: tenemos guerra, peste y plagas de langosta y bicho moro!".
      (13-II-1868) - "El Cólera va desapareciendo, aunque no muy del todo. El que recrudece es el de los políticos, con motivo de las candidaturas para la Presidencia de la República. Me parece que la de Alsina pierde el terreno que gana la de Elizalde. Muy contento deberá quedar Sarmiento, con las noticias que a su respecto debe recibir".
      (24-III-1868) - "La guerra del Paraguay poco ha avanzado. Hay quien supone será cosa de tres meses para concluir con el poder de López a viva fuerza. La cuestión Presidencia sigue como puedes pensarlo subiendo de punto, y absorbiendo a nuestros políticos y creyentes, como decía Calvo, de la boca abierta. El 12 del próximo Abril está fijado para la elección de electores. La figura de Urquiza se dibuja a veces, en el horizonte político, como posible Presidente, y el nombre también de Fidel López hay quien lo levanta en alto. En fin mi amigo, yo de esto nada sé, pues ni ando tras de bastidores, como sabes, ni puedo ver bien la comedia desde mi rincón; además de mi natural desapego y aversión a esas cosas que chocan con mi carácter!".
      (10-IV-1868) - "Entiendo que la guerra del Paraguay camina con paso de plomo, y el asunto de la candidatura se sigue agitando con todo el poder de la pasión. Dicen que Sarmiento está para llegar y que sus amigos se preparan para recibirlo ... Estuve con el Dr. Vélez, quien me dijo espera un encargo que te hizo de libros para los estudiantes de Córdoba. Sigue muy ocupado, según creo, con la redacción del Código, y siempre te recuerda".
      (12-IV-1868) - "Hemos llegado al día solemne de la elección de Presidente de la República. Es probable que cuando me vaya se sabrá el resultado. Por mi parte estoy viendo muy probable que tengamos a Urquiza, a no ser que sea el Congreso quien se encuentre en el caso de nombrar, y entonces es muy posible Sarmiento. Lo que parece muy probable es la Vice Presidencia de Alsina, que está a dos anclas, veremos. !Que Dios haga a nuestros desaciertos, por no decir otra cosa, servir de medios para obtener el bien de la paz y tranquilidad que tanto necesitamos!".
      (26-V-1868) - "Nuestra situación política sino empeora, no creo que mejore tampoco. La guerra del Paraguay sigue. Te recomiendo los discursos a la apertura de ambas Cámaras, Provincial y Nacionales. El Gobernador Alsina te mostrará el espíritu que lo anima a él y a su círculo; y el de don Bartolo, como han dado en llamarle, la prudencia y discreción en su fondo y forma, que hace resaltar más la petulancia del primero; y lo triste de la época que atravesamos, que no se puede ocultar, y que por otra parte no creo justo culpar a nuestros gobiernos solamente, por que el mal y corrupción está en otra parte, que es de donde ellos han salido ... Ya tenemos a Don Justo a cara descubierta en campaña a la Presidencia, asociado a Don Adolfo Alsina, esto es, la candidatura reaccionaria asociada a la de contrabando. (Aguirre hace suyos estos calificativos de Mitre en su carta de Tuyú-Cué). ¿Qué hará Mitre? Pronto sabremos quien triunfa. El mate se dará en pocas jugadas, y el próximo paquete llevará sin dudas las noticias de quien ha ganado la partida, que me parece serán las coloradas. La Nación trae hoy su artículo de fondo con el epígrafe "Una gran traición", sobre este particular y el manifiesto de Urquiza. ¡Qué estómago le harán estas cosas a Sarmiento! ¡Lo compadezco! ¡Qué bien hizo de no venir!".
      Esta resulta la última carta de Aguirre en la serie de aquel tiempo, interrumpida por el viaje de él a Europa con su familia. Poco antes (24-III-1868) don Manuel le había escrito a su primo García: "Ayer he mandado al Dr. Vélez el trabajo que yo mismo he hecho del inventario de bienes quedados al fallecimiento de Mercedes, sus tasaciones, división y adjudicación entre los participes, con el correspondiente presupuesto. Ahora espero que me lo devuelva para ponerlo en el papel correspondiente, y hacerlo firmar por los que deben hacerlo conmigo, que será Juan (Anchorena) y algunos otros de la familia. Esto me pone ya en el punto que aguardaba para tomar mi definitiva resolución de viaje. Una cosa temo ¿perderán mis muchachos su año de estudios? ¿Les valdrán para seguir por allá los años que han cursado ya aquí? Veremos como se arregla esto, que como tu comprendes es cosa delicada. Mi gran deseo es que lleguen a adquirir una carrera, no me preocupa cual, sino que se vayan a quedar sin ninguna. En fin, el momento llega, como te lo dije, y veremos como se resuelve ese punto y los que en tal caso han de surgir. Pero puedo decirte que mi voluntad es vencer todo, incluso la tiranía del hábito. Me hace falta salir de aquí."
      Posteriormente, estando Aguirre en Londres, el "Doctor Mandinga" - cual se apodaba a Vélez Sársfield - hízose regular suculentos honorarios en aquella sucesión de doña Mercedes Anchorena. Ello provocó este gracioso comentario de mi bisabuelo, dirigido a su primo García: "Emiliano me escribe sorprendido de lo que se ha hecho pagar el Dr. Vélez por sus honorarios en la testamentaria de Mercedes; yo no me admiro de eso, aunque confieso que no lo esperaba de Vélez. Con razón te aconsejó que te fueras a ejercer la abogacía allá. Para poder apreciar lo alto que nos ha parecido la regulación, era preciso que tu supieras cual ha sido el trabajo. Se ha hecho pagar como cierto relojero que le llevaron a componer un reloj, quien soplando quitó un pelo que causaba la paralización de la máquina, y se lo devolvió al dueño cobrando la compostura, como si le hubiera costado mucho, y observándole éste, contestó - ¿Y la ciencia? Bien, por la ciencia hemos pagado a Vélez $120.000. Con que ya vez por ésto que no te aconsejó mal".

      Andanza europea

      En junio de 1868 Manuel Alejandro Aguirre márchase a Europa con su familia, y llega al Paris del Segundo Imperio, alojándose en el Grand Hotel. Por cierto que su amigo el Ministro argentino ante esa corte, Mariano Balcarce, le recibe con gran cordialidad; y después de casi cuatro meses de turístico trajín parisino - que se fueron volando -, el viajero con los suyos se traslada a la Gran Bretaña; recorre Escocia e Irlanda y, finalmente, instálase en Londres. Allí visita a Manuelita Rosas, como se lo hace saber (14-1V-1869) a su primo Manuel R. García, a la sazón ministro plenipotenciario argentino en Washington: "Tengo encargo de Manuelita de darles (a García y a su mujer Eduarda Mansilla, prima hermana de la hija de Rosas) sus recuerdos. La veo poco, había estado estos días con su tatita (Rosas), a quien dice dejó muy bien de salud y con apariencia tan buena todavía, que nadie diría que tiene 76 años...".
      Posteriormente Aguirre vuelve a la capital de Francia, pero cáe enfermo de cuidado y resuelve tornar a Buenos Aires. Con tal motivo, Manuelita Rosas le envia estas lineas desde Londres, el 7-X-1869: "Muy apreciado amigo: Contamos con que su viaje se complete feliz, pués no pasaran muchos dias antes de verse con su interesante familia en el suelo natal ... A mi regreso a ésta ... encontré el espléndido recuerdo que tuvo Ud. la bondad de traerme de Paris: la grande obra Paris dans sa explendeur. No dude Ud., se lo agradezco de corazón ... Mucho siento no lo completara Ud. con su autógrafo en la página del frontispicio. Las fotografias que me dejó Ud. tienen ya su lugar en mi Album, y es ese un recuerdo más de los buenos momentos que pasamos juntos, pero que fueron tan rápidos. ¿Se renovarán alguna vez?, ¿y donde será? ... Con Máximo y los niños saludamos a Ud. y a todos los suyos, teniendo yo el placer de repetirme. Su afectísima compatriota y amiga: Manuela de Rosas de Terrero."
      Ya en febrero de 1870 don Manuel y sus hijos hállanse de nuevo en Buenos Aires. Aquella primera andanza por el viejo mundo había durado un año y cinco meses.

      Don Manuel declina el cargo de Senador. Integra la Comisión de Aguas Corrientes. La Fiebre Amarilla

      Más adelante, mi bisabuelo fué elegido Senador por la Provincia de Buenos Aires, dignidad que declinó con fundados argumentos. Como derivación de ello, el 29-VIII-1870, el Presidente del alto cuerpo le dirigió, "al ciudadano Dn. Manuel Aguirre", una conceptuosa nota con estas expresiones: "La Cámara que presido en sesión del 27 del corriente, votó la renuncia que se sirvió elevarle del cargo de Senador para que fué electo, y tengo el honor de comunicarle que ella la ha aceptado, en vista de las razones que lo han obligado a renunciar dicho cargo. Lamentando que la Cámara se vea privada del poderoso concurso de Ud., me es grato saludarlo con mi más distinguida consideración. Andrés Somellera. Ramón de Udaeta, Secretario".
      Poco después (7-X-1870) el Gobernador Emilio Castro, gran amigo de mi bisabuelo (casado con una prima hermana de éste, Juana Sáenz Valiente Ituarte Pueyrredón), le nombró a Manuel Aguirre miembro de la "Comisión de Aguas Corrientes, cloacas y adoquinado" de la ciudad, junto con José Manuel de Estrada , José Roque Pérez, Vicente L. Casares y Rufino Varela.
      En febrero de 1871 una pavorosa epidemia de fiebre amarilla se desparrama por Buenos Aires y mata a más de 14.000 personas, muchas de gran significación social y política. Entre la multitud apestada, cáe abatido por la enfermedad el doctor Roque Pérez, que era presidente de la "Comisión Popular" de lucha contra el flagelo y compañero de Manuel Aguirre en el directorio de las Aguas Corrientes. "La fiebre amarilla - le escribe este (29 de marzo) desde la "costa de San Isidro" a su primo Manuel García, Ministro en Washington - "sigue aumentando el número de sus víctimas: el día 27 hubieron 351 muertos, siendo de notar que la población que en la ciudad ha quedado tal vez no es mucho más de un tercio, los otros dos han salido a la campaña. Entre las pérdidas muy sensibles que hemos sufrido hay que deplorar la muy grande de mi amigo Roque Pérez, que ha muerto envuelto en la bandera de la caridad (frase esta de un artículo necrológico de La Nación debido a la pluma de Mitre). Deja una gran familia a quien queda un vacío insondable. Pobre Pérez, lloro su muerte y recordaré siempre su memoria con gratitud".
      [3]
    • Segundo viaje de Aguirre al viejo mundo. Compra material para obras sanitarias y gestiona un empréstito inglés

      Sucede a Roque Pérez en la presidencia de las Aguas Corrientes, Manuel Aguirre. A los pocos meses, sin embargo, éste es reemplazado en la jefatura de dicha repartición por Vicente L. Casares, debido a que, el 14-X-1871, mi bisabuelo se embarca con los suyos para Europa. Le acompañan hasta Rio de Janeiro sus hermanos Agustín y Emiliano y familia, los cuales quedan en la capital carioca; mientras el paquete inglés "Douro" transporta a don Manuel y sus hijos, de nuevo, al viejo mundo.
      Antes de establecer su residencia entre las brumas de Inglaterra, los Aguirre cumplen un itinerario por tierras y ciudades luminosas del continente: Cádiz, Sevilla, Madrid, Barcelona, Niza, Italia, Roma, Florencia, Suiza ... y luego Francia y París, humilladas, de momento, por la derrota que les infligieron los prusianos.
      En Londres, Manuel Aguirre estableció su cuartel general en el "Charing Cross Hotel", pues la Comisión de "las obras de salubrificación y aguas corrientes" de la ciudad de Buenos Aires ? que presidía Vicente L. Casares e integraban entonces los vocales Rufino de Elizalde, Manuel Porcel de Peralta, Ernesto Aberg y Mariano Moreno, y el secretario Matias Erausquin ? habíale encargado comprar en Inglaterra los materiales que requerían tales servicios sanitarios: bombas elevadoras de residuos. cloacas, caños, tubos de desague, etc., etc.; facultándolo a recibir propuestas y a celebrar contratos con los fabricantes; como también adquirir aquellos elementos necesarios para dar impulso a una fábrica de cemento hidráulico y a otra de ladrillos en San Isidro; esto y lo otro de acuerdo a los planos y proyectos del Ingeniero británico Juan Federico Bateman, conocido universalmente en esa época; con quien Aguirre no siempre estuvo de acuerdo, objetándole, por ejemplo, el 8-III-1873, tras de haberla "estudiado atentamente", una licitación sobre cañerias de fierro, que a su juicio no era satisfactoria.
      El Gobierno de la Provincia, asimismo, lo comisionó a don Manuel para levantar un empréstito en Londres de 10.000.000 de pesos fuertes ? o sean 2.040.800 libras ? con destino a las "Obras de Salubrificación" de la "Gran Aldea"¬ porteña; empréstito que fué cubierto por la Casa Baring Brothers.
      En un distinto orden de cosas, diré que los Aguirre reanudaron en Londres su afectuosa relación con la lejana parienta Manuelita Rosas. El 17-VI-1873 Hortensio le escribe a su Tata, que se hallaba en París: "El domingo fuí a lo de Terrero, a quien no ví porque estaba fuera de la ciudad, pero estaba la señora a quien hice una visita de 2 horas. Estuvo muy amable conmigo. Manuelita manda muchas memorias a vos y a Susana". Y al mes siguiente (17-VII) mi bisabuelo anotó escuetamente en un "diario" íntimo: "Terrero, familia. Estubimos en casa de él las muchachas y yo, donde habíamos sido invitados por Misia Manuelita, quien estubo, como siempre, muy amable con todos. Fuimos un poco después de las 5 p.m. y volvimos al Hotel después de las 12 1/2. Hubo crocket para las muchachas. Té, después fresas, y en seguida música: un trio de piano, violín y flauta, que tocó el hermano Juan Manuel Terrero, y a eso de las 10 cenamos; con lo que concluyó la fiesta, en que hubo gorros de papel que todos nos pusimos."
      Concluída aquella negociación del empréstito con los capitalistas londinenses, el Gobernador de Buenos Aires Mariano Acosta aprobó, con su Ministro de Hacienda Leopoldo Basavilbaso, la gestión financiera de mi bisabuelo, por decreto del 29-IV-1874, en los siguientes términos: "Apruébase la conducta observada por el Sor. Dn. Manuel A. Aguirre, en el desempeño de la comisión que le fué confiada por el P.E., para la realización del Empréstito de diez millones de pesos fuertes, con destino a las obras de salubrificación de esta Ciudad: Hágasele saber esta aprobación por el Ministerio de Hacienda, manifestándosele el agradecimiento del Gobierno, por el importante servicio que ha prestado a la Provincia, y líbrese orden a la Contaduría para que liquide la compensación que fué asignada al Señor Comisionado Aguirre, por decreto de 2 de Junio del año ppdo. Acosta. Leopoldo Basavilbaso".

      El Ferrocarril del Norte

      Otro cometido le fué solicitado a don Manuel por las autoridades de su Provincia. Se trataba de desmentir los infundios de una hoja suelta que había publicado como suplemento el Daily News de Londres, bajo la firma de Henry Crabtree, representante en Buenos Aires de la empresa inglesa del Ferrocarril del Norte. Tal publicación menoscababa al Gobierno porteño, "si es que no hay algún móvil oculto de interés individual que sugiera aquel proceder" ? al decir del Ministro de Hacienda Basavilbaso.
      El Ferrocarril del Norte era la línea más corta ? 30 kilómetros de Retiro a Tigre ? y peor servida de las cuatro que circulaban a través del territorio de la Provincia: por su falta de máquinas, vias defectuosas y pésimo estado de los coches. El 11-III-1869 Emiliano Aguirre le escribió a su hermano Manuel: "El Ferrocarril que está cada día peor servido es el del Norte, es raro el día que anda bien, pués o se descarrila o sufre grandes demoras, ya van unas cuantas sublevaciones de los pasajeros, que han hecho pedazos vidrios y cuanto han podido romper". Hasta ese momento los gobernantes bonaerenses habían hecho vista gorda a las demasías de la Empresa, que no se ajustaba a las obligaciones del contrato. La estación principal de dicho camino de hierro se ubicó en el costado norte de la ciudad, en terrenos del bajo, frente a la Plaza del Retiro. Posteriormente la Empresa solicitó y obtuvo, el establecimiento de un "tranway" desde aquella estación hasta la Plaza de Mayo, por la calle denominada "Paseo de Julio", a objeto de transportar pasajeros. De tal suerte el vehículo tirado por caballos quedó establecido. Pero, al poco tiempo, el Gerente Crabtree pidió reemplazar la tracción a sangre por el tren a vapor, lo que la Municipalidad le concedió, bajo de ciertas condiciones.
      El "Paseo de Julio" era recorrido, a la sazón, por todos los pasajeros y marinos que desembarcaban en el muelle, o, desde ahí, subían a las naves surtas en la rada. En verdad, ese tráfico resultaba abigarrado y numeroso, y se hacía necesario tomar precauciones para evitar los accidentes que podría ocasionar "la circulación de lineas movidas por locomotoras pasando a nivel por el centro de la calle". El Gobierno, atento a ello, le impuso como condición a la Empresa "que había de construirse una baranda o verja de fierro, de uno a otro costado de los rieles, con portones anchos para carros y carruajes en cada cuadra, y angostos para personas a pie, a cada media, con guardas que velaran porque nadie transitara cuando el tren se pusiera en movimiento". Asimismo se obligó a la empresa a construir un viaducto de acceso al muelle.
      La compañía foránea, sin embargo, prescindió del viaducto, trazó doble vía del Retiro a Plaza de Mayo, y libró el ferrocarril al servicio público sin poner barrera alguna ni colocar un solo guarda. Ello motivó un Iitigio entre la Municipalidad, que hizo valer sus derechos, y la Empresa, ante el Superior Tribunal de Justicia, que falló a favor del municipio.
      Entretanto, la crecida del rio y un temporal inutilizaron las vías construidas en infracción, prohibiendo la Municipalidad se repararan las mismas hasta tanto la Empresa cumpliera las condiciones que se le habían exigido.
      Así las cosas, el 1-II-1874 debían de tener lugar elecciones de Diputados al Congreso, y la exaltación de los partidarios de una y otra candidatura presagiaba serios desórdenes, acaso una revolución. Entonces el Presidente de la República ? Sarmiento, huésped incómodo para los porteños, soberanos en su ciudad ? creyó conveniente tener a mano una locomotora en la estación Central, frente a la Casa Rosada, para cualquier emergencia. Hizo llamar a su despacho a mister Crabtree, quien le ocultó al Presidente la verdadera razón porque no funcionaban los trenes por esa vía. Sarmiento olvidando que las autoridades de la Provincia eran las "únicas que ejercen jurisdicción sobre los Ferrocarriles Provinciales", impartió la orden de reparación inmediata de los rieles aquellos. Esto produjo un conflicto de poderes entre el Ejecutivo Nacional y el Gobierno porteño; conflicto que aprovechó el ferrocarrilero Crabtree para difamar a éste último en su publicación de Daily News de Londres.
      A raíz de ese artículo, el Ministro de Hacienda bonaerense, Leopoldo Basavilbaso, le pidió a Manuel Aguirre, en nombre del Gobernador Acosta, el patriótico servicio de "desmentir oficialmente ? en la capital británica ? cualquier versión en contrario que pudieran hacer los diarios ingleses, instigados por el Director de Ferrocarril del Norte, con el propósito de desacreditar a la Provincia y a sus autoridades".

      Consejos de don Manuel a su hijo. Retorno a la patria y revolución del 74

      Desde la casa que alquilaba en Londres (52 Welbeck Street, Cavendish Square, cerca de Regent Circus y de Hyde Park, y equidistante como media milla de Regent Park), don Manuel le escribía, calamo currente, a su hijo mayor, muchacho entonces de 23 años, a quien había mandado estudiar Leyes en Buenos Aires: "Tus noticias han sido para mí muy satisfactorias, sabiendo, por lo que me dices, que aprovechas bien tu tiempo, y por que cuento seguirás adelante en tus propósitos, por cuyo medio no dejarás, seguramente, de reportar de las muchas ventajas que dá el saber sobre la ignorancia. Trabaja con empeño, con amor, que es el medio más seguro de vencer en todo lo que nos proponemos, y de tener, al mismo tiempo, tiempo para todo, pues deseo también que lo tengas para todas las diversiones y placeres propios de un jóven, por lo que me alegraré saber que divides bien tu tiempo entre el trabajo y los placeres".
      A fines de marzo o principios de abril de 1874, don Manuel y sus "muchachas" llegaban en el "Bayona" a la rada porteña. Seis meses después (24-IX) estalla la revuelta mitrista; y al cuarto día de ello, Aguirre le escribe a su primo Manuel García, a la sazón en la Gran Bretaña, encargado de hacer construir barcos para nuestra marina de guerra: "Los rumores de revolución se convirtieron, como seguramente lo sabrás, en terrible realidad, cuyos resultados nadie los alcanza a medir, ni sus consecuencias. Si te he de decir lo que pienso, diré que me parece que esto se acabará pronto, pero bien puede suceder todo lo contrario, y que tengamos una larga guerra, pues los elementos no faltan para esto último. Sabrás también en que manos han caído las cañoneras que tanto hiciste para que fueran buenas y baratas. Falta ver quien dispondrá de los vaporcitos y encorazados que, según me lo anunciaste, en breve llegarán. ¡Qué impresión tan mala habrá hecho por allá el primer telegrama que hayan recibido sobre la situación! ¡Qué atraso para este país! Como vez te escribo de la Costa donde estoy con mis muchachas. Los muchachos están en Montevideo desde el 23. Todavía no sé la determinación definitiva que me harán tomar las circunstancias, y me temo mucho que tendré que dejar esto, y quizás sea hoy mismo. Ya te harás cargo lo contrariado que debo estar".

      Otras anotaciones reservadísimas de don Manuel

      Leo en las amarillas páginas desprendidas de un Diario íntimo de mi bisabuelo, estos apuntes y reflexiones penetradas de ansiedad, pesimismo y melancolía:
      Lunes 12 de Octubre de 1874: "Hoy es el día en que debe recibirse el nuevo Presidente Avellaneda o ser impedido este acto por la revolución, a cuya cabeza se ha puesto el Gral. Mitre, D. Bartolomé! La lluvia que desde antiayer cáe, ha sido esta madrugada muy copiosa, y grandes y frecuentes truenos y relámpagos. Ha sido un fuerte temporal que ha echado a la costa muchos buquecitos y también uno de los buques de guerra del Gobierno, el "Pampa", que según entiendo no volverá a servir más. Según todas las apariencias, la recepción del nuevo Presidente parece no será interrumpida hoy; sin embargo no sabemos que plan ni con qué medios cuenta el Gral. Mitre para impedirlo. Manuelito me escribe de Montevideo; me habla del manifiesto del Gral. Mitre, y dice que todo el mundo por allá cree que más es el ruido que las nueces, y que no habrá necesidad de tirar ni un tiro para entrar en la ciudad. ¡Dios lo quiera que así sea, si así conviniese para la mayor felicidad de esta desgraciada tierra que no sabe vivir en paz! ... Espero que después de la actitud que ha tomado, y declaración que ha hecho Mitre en su Manifiesto, Avellaneda no tiene mejor salida que renunciar a la Presidencia, que creo no podría conservar, evitando los males que de otro modo acarrearía al país su empeño de sostenerse, y que sólo podría conseguir retener poco tiempo, con considerables sacrificios y sin gloria para él. Esperemos! El nuevo Presidente se ha recibido hoy del cargo bajo las formas ordenadas por la legalidad. Su discurso está preñado de promesas y esperanzas, como era de esperarse, fundadas en la de poder dominar en breve la tormenta, bajo la cual se ha sentado en la silla presidencial. A mi parecer, el Sr. Avellaneda no habría hecho una mala presidencia, por el contrario, pero mi duda es que no teniendo la opinión de nuestra provincia, es muy difícil que pueda consolidarse todo lo que es preciso, teniendo que estar repeliendo una fuerte oposición del partido que le es adverso".
      Martes 13. "El tiempo es muy lindo y ayer después de tan furiosa tormenta, que tanto llovió y cayeron algunos rayos, se compuso y dió lugar a la recepción del nuevo Presidente Avellaneda ... La Tribuna trae los discursos de Alsina, Avellaneda y Sarmiento, y una continuación sobre el Manifiesto del Gral. Mitre ... Mi espíritu es cada día menos bueno, y si no fuera el amor de mis hijos y deberes que su destino y bienestar me imponen, no trepidaría en dejar el país, donde nada tengo que me alegre. Si me fuese es muy posible que no volviese más a él, sino de paso. Tengo todos los inconvenientes en él, y ventajas ninguna. El único modo que haría menos penoso el sacrificio de permanecer en él, sería poder vivir siempre en el campo, pero esto no me es posible teniendo hijas. Veremos cómo nos arreglamos; quizás estoy pasando por uno de aquellos momentos de transición en la vida, y me espera un tiempo en que, resignado con mi posición, espere sin deseo ni temor la muerte".
      "La situación del país es para mí un problema que cada partido, de los dos en que está dividido, lo resuelve a su favor. Los del Gobierno miran o hacen creer que miran, con el mas alto desprecio al poder de los de la revolución, y estos miran, o hacen los que miran, que soplando desbaratan todo el armazón donde hoy se halla el principio de autoridad. No queda más que esperar para saber de parte de quienes hay más verdad, y no puede tardar en hacerse la luz. Lo que puedo ver claro, es que no pocos de los que tienen que perder, no les haya tocado algo, y por lo que es a mí no es cosa de desprecio la parte que me ha cabido en baja de valores, de títulos, suspención del argentino y estado de la estancia, que después de los estragos de la seca le ha venido la guerra, y no cuento otros muchos pellizcos que de añadidura me alcanzan, y que ya son remediables, ¡Dios quiera que no pasen de ahí! ... Muy disgustado parece que se encuentra el pobre Manuel (García) sin saber a qué atenerse, esperando que dispone el nuevo Gobierno de él. Que cosa tan odiosa sería para mí tener que estar así dependiendo de la voluntad o el capricho de los Gobiernos, como se encuentra él; demasiado tiene uno ya con su familia, que le priva de hacer aquello que más quisiera, sacrificando su persona a la conveniencia de ella, que no siempre sabe apreciar ni utilizar el sacrificio".
      Miércoles 14. "Nublado y frio ha empezado el día de hoy. Mi espíritu sigue como el tiempo, sólo que éste pasará luego, y yo me quedaré como estoy ... La Revolución: Cuando pienso que Eduardo (Costa) es uno de los primeros hombres que han manejado esto, no puedo menos que temer que salga como salen todas sus cosas, en que se remontan como pandorga sin cola ... Solo confío en la buena estrella de Don Bartolo, aunque no sin temor que se le haya eclipsado al fin, después de tanto brillar, pues ni las estrellas se escapan a la ley fatal de que todo concluye en este mundo".
      Viernes 16. "Aniversario es hoy de la muerte de Mercedes, y mis muchachas han estado temprano en San Nicolás y oído una misa por su buena Madre. Todo cuanto yo pudiese decir por ella no sería bastante para tributarle el grato recuerdo de la bondad de su corazón, como madre y esposa, habiendo sido para mí la dicha más grande que he alcanzado en este mundo el haberla tenido por esposa ... Solicita el Presidente (Avellaneda) del Senado, el acuerdo competente para elevar a rango de Coronel Mayor de los Ejércitos de la Nación, al ex presidente Coronel Graduado D. Domingo F. Sarmiento".
      Viernes 30. "Ladislao Martínez: He estado con él en la oficina de la Comisión del paseo 3 de Febrero para ver los planos del parque que han presentado varios concurrentes, y de los cuales ninguno me ha gustado, son demasiado estudiados y costosos. De allí nos fuimos a Palermo, donde hemos hecho una crítica de las plantaciones del Sr. Sarmiento, y gastos desatinados que se han hecho sin provecho". "Sarmiento: Cada vez me persuado más de lo extravagante de este personaje, que acaba de ocupar el primer puesto público en la República Argentina. Las cartas que he leído sobre él del Dr. Alberdi lo pintan admirablemente; mas está visto que para gobernar los pueblos es necesario, más que la espada, cierta suerte de charlatanismo; sin esto no se arrastra opinión pública, que es necesaria para elevarse y dominar la multitud".
      Miércoles 13 de enero de 1875: "Victoria!: Cumple hoy esta querida hija sus 15 años. Si hay ángeles en la tierra, ella debe ser uno de ellos. Que Dios la bendiga y la libre de los peligros en que entra ya en la vida de este mundo falaz y engañador".
      Seguidamente, esas páginas confidenciales registran la profunda tristeza de mi bisabuelo por el casamiento de su hija Susana con Ignacio Gómez. Objetaba aquel dicho enlace ? quizás porque Gómez tenía un hijo natural ?, en tanto los tios de Susana, Manuel Ibáñez y Rosa Anchorena, le hacían "gancho" a la muchacha con el novio, a espaldas de su Tata. Esta actitud de la hija y de sus cuñados, vino a herir muy hondamente los sentimientos de don Manuel, quien consideró menoscabada su autoridad de padre; y la amargura de su espíritu fue a impregnar los renglones del Diario confidencial.
      "Manuel Ibáñez: Ha estado a verme (roto) ... para tratarme del Sr. G. Después de una larga conversación que tuvimos, en que lejos de adelantar en su propósito, que era hacerme aceptable esa persona, se retiró desengañado y preocupado de lo que me oyó, que seguramente no esperaba oir. El se disculpó de la conducta observada antes, tanto por él como por Rosita, sobre el asunto consabido, pero sobre este punto, que nunca podrán justificar su falta de prudencia cuando menos, guardé la más profunda reserva, dejándole decir lo que creyó oportuno, pero que sin saberlo era una declaración que no hacía más que probarme la exactitud del juicio que me había formado del proceder errado de todos a los que quería disculpar".
      Domingo 1º de Agosto de 1875: "Hoy hacen 26 años de mi feliz casamiento, pues lo fue sin interrupción hasta el fallecimiento de Mercedes, acaecido el 16 de Octubre de 1866, siendo verdaderamente felices hasta que la muerte nos arrebató dos queridos hijos, y vinieron en seguida a la pobre madre enfermedades que destruyeron su salud, que terminaron con la muerte. Esta me causó una profunda pena, que solo el tiempo y el cariño que tenia por sus hijos que me habían quedado, pudo atenuar; pues el sentimiento de esa pérdida me acompañará por siempre. Estos hijos queridos, puedo decir que no me han dado más penas que aquellas que son naturales a su edad, como desaplicación en sus estudios, nada más pues no he tenido el menor motivo de desagrado en cuanto a su buena conducta; hablo de los varones, pues las muchachas ni siquiera en lo primero he tenido que sentir, pues sin ser muy adelantadas, como yo lo deseaba, no puedo decir que no hayan hecho algunos progresos que me complazco en ver. Todo, pues, había seguido bien hasta que llegó un día que las cosas han cambiado de aspecto para mi, y cuyo resultado será, según está decidido, el casamiento de mi hija mayor el día de mañana. Esto viene a cambiar mi situación, y sus consecuencias felices o adversas que no es posible preveer desde ahora. El tiempo se encargará de hacerlo".
      Lunes 2 de Agosto. "Ventosa mañana, como el día de ayer y antiayer, muy ventosa del N. o N.E. Este día es el día fijado para el matrimonio de mi hija Susana con D. Ignacio Gómez, a las 6 a.m. A las 4 prendí mi vela, que volví a apagar, y a eso de las 4 1/2 volví a encenderla y levanté poco después, y a las 5 me encontraba vestido y paseandome por mi cuarto; primero con luz de mis velas, y después a la escasa que entraba por mi galería del crepúsculo que empezaba a aparecer. Fuera del ruido del viento y unos tres fuegos que se veían en las Islas ? uno largo y dos pequeños ? nada tenia más de notable la mañana. Abrí un rato mi ventana para cambiar el aire de mi habitación, y seguí mi paseo por ella, cerrándola poco después. Victoria y Rosa se me presentaron a eso de las 6 a darme los buenos dias, y después de ellas entró Susana, vestida con su traje blanco de novia, y saludó dándome los buenos días y besándome como de costumbre, y dijo: "Cuando volvamos vendremos a verte y te escribiré de allá" ? "Bueno ? le dije ? que seas muy feliz"; y se retiró con esto, y seguí yo dando mi paseo por el cuarto como antes que entrase. A las 6 1/4 entró un carruaje, y poco después salió, y es posible que mientras escribo ésto, el padre les haya echado ya la bendición! Como la luz de mi cuarto era muy escasa y el crepúsculo despedía todavía muy poca, no he visto la cara que tenia mi hija, sólo ví su traje blanco ... Después de las cosas tan desacertadas que a mi parecer se han hecho por todos los que han tomado parte en este suceso, he venido a quedar tan desagradado, que no he esperimentado ningún dolor al ver separarse de mi una hija que tanto he querido. Ella, si quiere volver a ocupar el lugar que tenía en mi corazón, ha de tener que pasar algún tiempo, y darme mayores pruebas que las que tengo de su afecto. No estoy enojado, de ningún modo, con ella; no absolutamente; solamente que su falta de confianza en mí le ha hecho rebajar el afecto que le tenía, y mi corazón se ha cerrado, a mi pesar, para ella; al menos así lo esperimento en este solemne día. En cuanto a los demás, siento por ellos una indiferencia que en nada se parece tampoco al enojo. Y no puede ser de otro modo ¿cómo me puedo quejar siquiera de Rosa y Manuel Ibáñez conociéndolos como los conozco? Seria necedad de parte mía, injustificable a mis propios ojos. A Gómez no lo conozco sino por su falta de tino para entenderse conmigo, y por informes que lo han perjudicado mucho, no habiendo habido una sola persona que haya venido a recomendármelo como habría deseado; pues Ibáñez queriendo hacerlo, me dejó más prevenido que antes con él! En fin, el tiempo me dirá si este día ha marcado un acontecimiento feliz o adverso en la historia de mi familia. Entretanto deseo, como es natural, la realización de lo primero, y espero no me faltará resignación, si tristemente sucediera lo último. Quedo desde hoy sólo ya con mis muy queridas Victoria y Rosa!, ¿ellas darán penas también? Hortensio luego que volvió de la Iglesia subió a verme, y dijo que Manuelito había ido a acompañar a su hermana ... Victoria y Rosa almorzaron conmigo; dimos un paseo con la primera por la quinta; tomé lunch con ella, mientras Rosa dormía pues el madrugón la había rendido; y a las 3 dí un galope con las dos, de 1 1/2 horas, por las Lomas. Son las 6 menos 20 p.m., el viento sigue: el rio bajo todavía, y la lluvia empieza a golpear los vidrios de mi galería".
      Me apresuro a puntualizar, que el casamiento de Susana con Gómez marcó, sin duda alguna, "un acontecimiento feliz en la historia de la familia": ambos constituyeron un matrimonio ejemplar. Susana adoró a su marido, que abandonó este mundo en 1889, y tuvo el culto casi religioso de su recuerdo en la viudez, prolongada hasta 1923, en que ella se fué a descansar junto a aquel en la tumba de Aguirre, en la Recoleta. Don Manuel, por su parte, tardaría muy poco en recibir con los brazos abiertos a su hija y a Gómez, el cual, en adelante, resultó su abogado y hombre de consejo en asuntos forenses, sin que jamás tuvieran, suegro y yerno, diferencias por motivos personales o de interés económico.
      Aquel año 1874 Manuel Alejandro Aguirre se desempeñó como Director del Banco Nacional a par que integraba la Comisión de Aguas Corrientes, de la que renunció en 1878. También, en esos años, fué Presidente del Crédito Público.
    • Don Manuel readquiere la venerable casa de sus antepasados

      El 17-VIII-1878, mediante escritura pasada ante el Escribano Manuel Garay, recuperó mi bisabuelo Aguirre de la sucesión de José Iturriaga, por el precio de 4.570.000 pesos moneda corriente, la casa de sus antepasados en la calle Bolívar, que en 1843, los herederos de María Josefa Lajarrota de Aguirre le habían vendido a aquel causante. Esto y mucho más lo consigno en la referencia histórica-notarial de ese antiguo solar de mi familia materna; cuyo dominio recayó, en 1673, en Miguel de Riblos, y al cabo de dos siglos y medio, en 1938, los hermanos Aguirre Lynch, 5º nietos de Riblos, transfirieron dicha propiedad a la Comuna de Buenos Aires. (Ver el Apéndice del capitulo relativo a los Riglos).
      "La casa Bolívar y Victoria la tienes ya en demolición -- le escribía (15-XII-1879) mi bisabuelo a su primo Manuel García. Sentí cierta tristeza días pasados al pasar por la Plaza y ver sin techo ya aquel antiguo edificio, y que sus paredes seguirían el mismo fin! Si no hubiese sido profanado aquello, desde que salió de las manos de nuestra familia, ni por un momento se me habría ocurrido otra idea que la de restaurarlo. Has de saber también, que siempre miré a más de un viejo con lástima, cuando se ponía a edificar; y no sabía, ni pensé jamás, que yo fatalmente -- tengo 60 años cumplidos -- tenía que pasar por eso. En fin, ya estamos en ello, y adelante; y como de ilusiones se compone la mayor parte de nuestra vida, quiero figurarme ahora que esa futura casa va a servirme; que todavía voy a vivir muchos años más; y que será muy posible -- probable -- que tenga el gusto de verte en ella ... A las muchachas les digo que te voy a encargar a tí todo el menage de la casa. Así pués, si esto no se vuelve ilusión, puedes prepararte".
      Un año después (12-XII-1880) mi bisabuelo, entre otras cosas, así agradeció a su primo García el haberle remitido documentos acerca de los Aguirre de Donamaría, cuyo auténtico blasón ofrecía hacer certificar: "Te estimo mucho los papeles de familia que en copia mes has mandado y también lo que me ofreces sobre las armas. Los he leído con mucho interés, recordando a mi Padre, a quien tantas veces, siendo yo muchacho, le oí hablar de esas cosas, que me parecían del otro mundo y a las que le ponía poca atención. Estoy seguro que mi hermana Mercedes va a tener mucho gusto de esto, y también te lo va a agradecer. A Manuel y Hortensio, que estaban conmigo cuando recibí tu carta, leí esos papeles, que el primero, sin duda como ya tiene familia, se interesó más, y pidió sacar copia. Pienso que Juan Anchorena no será indiferente sobre el particular, que le participaré después que lo haya hecho a Emiliano".

      Tercera estadía europea de don Manuel. Compra animales finos. Regresa a los dos años

      El 5-IV-1882 vuelve don Manuel a Europa con "las muchachas" Victoria y Rosa. A bordo del "Neva" arribaron a Southampton el 1º de mayo. Iban con ellos Félix Bernal Lynch y su mujer Malena Mac Nap Ituarte, prima hermana de Tata Aguirre.
      En Paris, éste se enferma de bastante cuidado: "de grandes hemorragias de sangre nasal". Le visitan asiduamente Mariano Balcarce -- viudo de Mercedes San Martín, hija del Gran Capitán de los Andes --, Saturnino Unzué y familia y otros componentes de la "colonia" argentina en la "Ville Lumiere". En Francia recorre, después, "fermes" de lanares, y la célebre e histórica "Bergerie de Rambouillet", donde compra ovejas y carneros merinos por encargo de su hijo -- mi abuelo -- que heredó y está poblando "El Chajá". El negocio se realiza por medio de la casa consignataria parisina Ibáñez Vega.
      Tras el canal de la Mancha, don Manuel rehalla a Londres. Presidía entonces como Ministro nuestra legación en la capital del Imperio, su primo hermano Manuel García; bajo cuyo patrocinio -- diré -- se construyó en los astilleros ingleses de "Samuda Poplar", el acorazado "AImirante Brown" para la escuadra argentina. Sobre el particular, Manuel Aguirre le había escrito, un año atrás desde Buenos Aires, a su primo: "Espero la llegada del Brown para visitarlo. ¡Qué serían aquellos buques a que te refieres, construidos bajo la superintendencia de mi padre, que tantos malos ratos le dieron, al lado de tu Brown! Espero que a tí, aun que pienso cuanto trabajo habrás tenido hasta el momento de verlo partir a su destino, no te pasará lo mismo, sinó por el contrario, te dará satisfacción!".
      Con García, mi bisabuelo realiza, en aquel verano del 82, una excursión a la isla de Wight, en la costa meridional inglesa, acreditada por sus playas balnearias y su mundialmente conocida estación de "yachting": Cowes. Más adelante, el viajero no se olvida de peregrinar por los lagos y viejos castillos de Escocia, aunque antes había hecho acto de presencia en "The Killerby Horde", el mentadísimo aduar o cabaña de bovinos "shorthorn", criados con impar maestría por su propietario mister John B. Booth -- nieto de Thomas Booth, el fundador de esos rebaños, antes de 1790. Ahí, en Killerby, pasó revista mi bisabuelo a fornidos toros, verdaderos exponentes de carne, y a sólidas vacas madres, de abundante leche. "Según pienso -- le escribió el visitante a su hijo mayor (31-X-1882) -- "no me volveré de allí sin haber comprado algunos animales, aún cuando tenga, como creo, que pagarlos caros".
      De los cornicortos de la tribu Booth -- 4 vacas y un toro que costaron 1.500 guineas --, así como de los ovinos franceses de "pedigree" comprados para mi abuelo Manuel J. Aguirre, me ocupo más adelante, al tratar la acción ganadera de éste en su estancia "El Chajá".
      Regresado a su patria a principios de 1884, don Manuel Alejandro es nombrado, el 26 de diciembre de ese año, por el gobierno de Roca, vocal directivo de la Comisión de las Obras Sanitarias; así se lo anunció por escrito el Ministro de Interior don Bernardo de Irigoyen. Llega a presidir la entidad, temporariamente, en 1886, y presenta su dimisión en 1889.
      Por ese entonces, desde 1883 don Vicente López venía publicando su Historia de la República Argentina. Ya habían aparecido 7 tomos; y el 28 X-1888, el historiador le envia a mi bisabuelo la siguiente misiva: "Mi estimado Sr. D. Manuel: Una verdadera satisfacción he tenido al leer su billete de ayer, pues creo que Ud. sabe en cuanto estimo el poder hacer algo que a Ud. le sea agradable. No le he devuelto a Ud. el precioso volumen de los papeles de familia, por que aun me hace falta para un apéndice que irá en el tomo que ahora preparo, sobre el resultado real en los esfuerzos de su Señor Padre, y la tramitación de sus reclamos. Me permito pués esperar que Ud. me conceda esta prórroga, en la completa confianza de que ese tesoro de familia está en manos de quien sabe valorar lo que para sus dueños vale. Como siempre se repite de Ud. Su affmo. amigo y S.S.. Vte. F. López".

      El crac del 90. Colabora Aguirre en la gestión flnanciera de Pellegrini

      Durante la administración de Juárez Celman, la "crisis del progreso" llega a su paroxismo y explota revolucionariamente en julio del año 90. Pellegrini "piloto de tormenta" empuña el timón de la nave a punto de zozobrar; y para poner en quicio a las finanzas nacionales en bancarrota, nombra Ministro de Hacienda a Vicente Fidel López, el viejo amigo de mi bisabuelo Aguirre.
      Don Vicente asume la conducción económica del país el 6 de agosto, y apenas once días después -- el 17 -- en una carta "confidencial" a don Manuel Aguirre, le expresa lo que sigue: "Mi querido amigo: Tengo el gusto de participarle el telegrama reservado que he dirigido hoy a nuestros amigos los Señores Baring hermanos, porque deseo que, con la misma reserva, se imponga Ud. de mis ideas y propósitos sobre la reforma que pienso llevar a cabo en el estado de nuestras finanzas; y no solo por amistad, sino por el deseo que sepa los puntos en que pienso pedirle su preciosa cooperación, le encargo a mi hijo Alberto que ponga en sus manos esta carta y también un borrador del principal de esos proyectos por si Ud. desea conocerlo."
      "El telegrama dice así:"
      "Idea suscinta de los Proyectos que el Poder Ejecutivo presentará al Congreso: Establecimiento inmediato de una Caja de Conversión compuesta de once miembros; cinco grandes capitalistas argentinos y afincados y seis entre los jefes de los principales bancos, bajo la presidencia del Señor Don Manuel Aguirre. Centralización en esa Caja de todas las emisiones y de sus garantías para recibir los recursos y amortizar gradualmente los billetes circulantes, negociando las garantías dentro o fuera del país, cuando fuere necesario ... etc., etc. ... Plazo de diez años para abrir la convertibilidad de todo el medio circulante en valor oro".
      "Hasta aquí el telegrama. Ahora le diré a Ud. que pienso negociar un empréstito para el pago de la deuda esterior en Londres, y sacar al gobierno de la plaza de giros y cambios, a fin de remediar ese factor que perturba enormemente nuestra circulación."
      "Ya Ud. vé mi querido amigo, el plan para el que cuento con su nombre y con su valiosísima cooperación".
      "Me resta solo darle las gracias por sus buenas disposiciones que son, en el fondo, acto de patriotismo y de una amistad que agradece cordialmente su afmo. servidor y amigo: Vte. F. López -S/c. Callao 1858".
      De tal suerte, por ley del 6-X-1890 prohijada por Pellegrini y su Ministro López, se creó la Caja de Conversión, que administraba un Directorio compuesto por cinco ciudadanos nombrados por el P.E. con acuerdo del Senado, cuyo mandato duraría cinco años y era gratuito. Fué primer Presidente de ese Directorio Manuel Alejandro Aguirre, y miembros iniciales del mismo Manuel Anselmo Ocampo, Leonardo Pereyra, Vicente L. Casares y Juan Bautista Arístides Villanueva -- todos argentinos; los seis jefes de los principales Bancos quedaron descartados. El flamante organismo (que tuvo como antecedente la Oficina de Cambios de 1867, adscripta al Banco de la Provincia de Buenos Aires) vino a cumplir el fundamental cometido de velar por el exacto cumplimiento de todas las leyes que se refieren a emisión, conversión y amortización de moneda de curso legal, constituyéndose así la Nación, a través de la Caja, en única responsable de los billetes circulantes. Otra ley paralela (10-X-1890) fijaba a los Bancos Garantidos un plazo de 10 años para volver a la conversión, pudiendo eximirse siempre que los fondos públicos que respaldaban lo emitido, se transformaran en propiedad del Estado y se hallaran pagos. Sin embargo, como ninguno de esos Bancos llegó a convertir sus emisiones, la Nación tuvo que hacerse cargo de todos los compromisos y celebrar arreglos, cuyos finiquitos se prolongarían más de la cuenta.
      Por otra parte, una ley del 15-X-1890 fundaba -- bajo el impulso creador de Pellegrini y de López y respaldado por la Caja de Conversión -- al Banco de la Nación Argentina, que el 1º de diciembre siguiente, a las 10 de la mañana, abrió sus puertas iniciando sus operaciones frente a la Plaza de Mayo -- sobre el solar originario que Garay, en 1580, reservara para sí --, en el viejo edificio del teatro Colón, adaptado al efecto, cuya primitiva estructura de gran coliseo se debía al ingeniero pintor saboyardo, Carlos Enrique Pellegrini: padre de quien en esos momentos difíciles ejercía la primera magistratura de la República.

      Don Manuel preside el Banco de la Nación

      En noviembre de 1892, Manuel Alejandro Aguirre pasó a regir el Banco de la Nación Argentina -- fué el 2º Presidente de la institución, sucesor de Vicente L. Casares. Su permanencia en el alto cargo de tan poderoso organismo de crédito, se prolongó por espacio de siete años; es decir, durante los gobiernos de Luis Sáenz Peña, José Evaristo Uriburu y el del General Roca, hasta el 13-VII-1899. Con esta data, el Ministro de Hacienda José María Rosa le dirigió al señor Aguirre una nota que decía: "Elevada a conocimiento del Sr. Presidente de la República la dimisión que con fecha 7 del corriente, ha hecho Ud. del cargo de Presidente del Banco de la Nación Argentina, ha resuelto aceptarla en vista de las causales aducidas. Al adjuntar copia del decreto aceptando su dimisión, me es altamente satisfactorio participar a Ud. que el Gobierno agradece los muy importantes servicios que Ud. ha prestado al País, en el desempeño del cargo que dimite, y lamenta que el mal estado de su salud le impida continuar prestándolos. Con tal motivo, reitero a Ud. las seguridades de mi mayor consideración y personal estima. Jose Ma. Rosa".
      Al día siguiente -- 14 de julio -- el Directorio del Banco resolvió concurrir en corporación al domicilio particular del renunciante, con el objeto de saludarlo y hacerle entrega de una honrosa comunicación redactada en estos términos: "Los que hemos tenido la fortuna de acompañarlo en la dirección del Banco de la Nación Argentina, de que ha sido Ud. digno Presidente durante siete años, sentimos la necesidad de presentarle un testimonio permanente de nuestro respeto y cariño en este momento, en que le es al fin permitido disfrutar, a la sombra de sus años, del descanso acordado a una larga vida bien llenada. Ha sido Ud. siempre uno de nuestros hombres de fortuna que no ha esquivado jamás ninguno de los servicios que el país ha exijido a su inteligencia y honorabilidad. Negociador de empréstitos, Presidente de las Obras de Salubridad, del Crédito Público, de la Caja de Conversión y del Banco de la Nación Argentina, su consagración inteligente y patriótica al desempeño de sus funciones han sido los factores principales del éxito de los negocios que se le han encomendado, y de la prosperidad de las instituciones puestas bajo su dirección, en las que su personalidad respetable ha entrañado desde el principio una prenda de confianza. El Banco de la Nación Argentina, cuya presidencia entró Ud. a ejercer en 1892, a los setenta y tres años de edad, y que ha desempeñado con continua y asidua labor hasta el día de hoy, le debe en gran parte su prosperidad actual, y los que le hemos acompañado en sus tareas, cumplimos con el deber de tributarle la justicia que le es merecida y le presentamos nuestras más distinguidas consideraciones de nuestro respeto y nuestro cariño: Manuel Correa Morales, Carlos T. Becú, Santiago Alcorta, Mariano Demaría, Angel Estrada, Angel de Elía Rivarola, Domingo Frias, Baldomero Llerena, Guillermo Paats, Mauricio Roca, Ignacio Oyuela, Ignacio J. Sánchez, Arístides Villanueva y Mariano Unzué".
      Cumplía el Directorio su homenaje, cuando espontáneamente se presentaron los empleados de la Casa Central, a fin de saludar también al ex Presidente. En nombre de todos ellos, uno de los secretarios del Banco, Matias Pinedo Oliver, pronunció un discurso salpicado de hipérboles del siguiente tamaño: "a semejanza de aquellos soldados franceses que tenían el derecho de llamarse valientes por haber asistido a la batalla de Austerlitz, nosotros nos podemos titular honestos y dignos diciendo que fuimos empleados del Banco de la Nación en una época en que fué Presidente don Manuel Aguirre". Por lo demás, el dimitente al despedirse de sus empleados, donó 5.000 nacionales para la Caja de Socorros Mutuos bancaria, como asimismo 2.000 pesos a los ordenanzas del establecimiento. Debo añadir que don Manuel había donado durante 7 años, a beneficio de todo el personal, sin distingos jerárquicos, su sueldo íntegro de Presidente. Hoy, el Banco de la Nación lo recuerda a mi bisabuelo pintado al óleo en espléndido cuadro del retratista francés Gabriel Ferrier, que decora una de las galerías de su presidencia.
      En cuanto a algunos bienes particulares de don Manuel, diré que al fallecer soltero su hijo Hortensio en 1884, aquel fué declarado único y universal heredero en los autos sucesorios del finado. Por tanto el lote de estancia, en el partido del Tuyú, denominado "El Lucero", compuesto de 5 leguas y media cuadradas, vino hereditariamente a corresponder al padre de éste; el cual, a su vez, repartió en vida dicha tracción campestre -- conforme a la subdivisión que practicó su primo Benjamín Sáenz Valiente Ituarte -- entre los cuatro hijos que entonces le restaban. De tal modo, el casco de "El Lucero", con una superficie circundante de 3.937 hectáreas, quedó para la señora Susana Aguirre de Gómez; las hermanas Victoria Aguirre y Rosa Aguirre de Balcarce recibieron en propiedad 3.946 y 3.944 hectáreas, respectivamente, cuyo conjunto unificado configuraría, más tarde, "El Cardal"; y una larga y angosta franja de legua y pico, se adicionó al costado Este de "El Chajá", la estancia de mi abuelo materno.
      El 20-IX-1890, ante el Escribano José Victoriano Cabral, Manuel Alejandro Aguirre compró a la señora Angela Alzaga, viuda de José Gregorio Lezama, una casa en la calle Bolívar Nºs 51 al 63, entre Victoria y Alsina -- lindera por el costado Norte con la residencia del adquirente. Dicho solar, hoy contrapuesto al City Hotel -- medía 31,39 metros de frente al Este y 57,80 metros de fondo. La vivienda la adquirió don Manuel para morada de su hijo mayor -- mi abuelo -- quien, en seguida, se fué a vivir ahí con su familia.
      Seis años después, el 21-X-1896, ante el mismo Notario Cabral, mi bisabuelo adquirió, por el precio de 152.000 pesos nacionales al contado, de los hijos herederos de Exequiel Ramos Mexía, la gran casa de la calle Cerrito 271, entre Cangallo y Cuyo. Efectuó don Manuel Alejandro esa compra para que el caserón sirviera de vivienda a su hijo Manuel José, que había acrecentado su progenie. De los antecedentes históricos y características de aquel solar, desde su primer poseedor en 1580 y a lo largo de las posteriores transferencias de su dominio, he de ocuparme en un Apéndice al final del presente capítulo.

      Epilogo de una noble vejez

      Tata Aguirre vivió sus últimos años como un patriarca, en su residencia de la calle Bolívar y en su chacra de San Isidro -- "la costa", que así la llamaba --, rodeado por el cariño y el respeto de sus descendientes, y de la vieja sociedad porteña, de la cual era él uno de sus varones más representativos. Gozó de profusa fortuna; sus gustos y su temperamento circunspecto le alejaron de la política activa: ese torbellino despiadado donde se entrechocan las pasiones y ambiciones humanas. Sin embargo nunca excusó su concurso para servir al país y a su provincia cuando las circunstancias lo requirieron y creyó debía cumplir con su deber; sobre todo en los momentos difíciles, como durante aquella tremenda crisis económica financiera del año 90, en cuya oportunidad colaboró en primera linea, con Pellegrini y el Ministro López para sacar a flote a la Nación.
      El 12-I-1911, a los 92 años de edad (atacado por la uremia, según lo certificó el médico Dr. Luis Manzone), apagose la existencia de Tata Aguirre, siendo las 7,05 de la tarde, en su domicilio de la calle Bolívar 107, frente a la histórica Plaza de la Victoria.

  • Fuentes 
    1. [S451] Medrano Balcarce, Juan Manuel, Medrano Balcarce, Juan Manuel, (jmedrano76(AT)hotmail.com).

    2. [S451] Medrano Balcarce, Juan Manuel, Medrano Balcarce, Juan Manuel, (jmedrano76(AT)hotmail.com), https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-12146-34728-55?cc=1974184.

    3. [S112] Los Antepasados, A lo largo y más allá de la Historia Argentina, Ibarguren Aguirre, Carlos Federico, (Trabajo inédito), Tomo II, Los Aguirre (Confiabilidad: 3).