Jerónimo García de la Jara, (*)[1]

Varón


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  • Nombre Jerónimo García de la Jara 
    Sufijo (*) 
    Sexo Varón 
    ID Persona I51931  Los Antepasados
    Última Modificación 3 Feb 2018 

    Familia Luisa de Mansilla,   n. Santiago del Estero, Santiago del Estero, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Casado 1560  Santiago del Estero, Santiago del Estero, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [1
    Hijos 
    +1. María de Mansilla
    Última Modificación 13 Mar 2010 
    ID Familia F18262  Hoja del Grupo  |  Family Chart

  • Notas 
    • Si en la historia de la conquista y población del norte argentino hubo algún desequilibrado mental quien, de acuerdo a los documentos, ofrece las características de un neurótico cargado de morbosos instintos, cuya individualidad cae en el campo de la psiquiatría, ese personaje fue mi 12º abuelo Jerónimo García de la Jara; mandado hacer como para darle validez a la famosa "Leyenda Negra" contra España.
      Dicho antecesor mío - antes de que trascendieran sus múltiples perversiones - concurrió desde Santiago del Estero a la fundación de Córdoba en 1573, a órdenes de su tocayo Jerónimo Luis de Cabrera. Allí, el 28-IX-1576, el Lugarteniente Lorenzo Suárez de Figueroa le dió al sujeto que me ocupa, "unas demasías de tierras que ay e se hallaren en el ancón (recodo) del río Suquía"; precisamente sobre esa corriente de agua destinada a regar "sus chácaras e sementeras y heredamientos, pa él y sus herederos, e pa siempre jamás".
      El título de ese repartimiento, que redundaba en su provecho, lo autorizó el propio García de la Jara, como Escribano que era de la flamante "Córdoba de la Nueva Andalucía". Un lustro mas tarde, sin embargo, el notario cordobés hallábase de vuelta en Santiago del Estero; y ahí, sigue dando fé y fuerza legal a los documentos que rubrica y, al mismo tiempo ejerce el cargo de Tesorero de la Real Hacienda, bajo la protección del Gobernador Hernando de Lerma.
      En el Cabildo abierto mandado convocar por este Gobernador, a fin de que los vecinos santiagueños decidieran adonde había de fundarse un nuevo poblado urgido por el Virrey Toledo, si en el valle de Salta o en el Calchaquí, el Tesorero Jerónimo García de la Jara "dixo que su boto y parescer es que se pueble en el valle de Salta, una legua o dos abajo o arriba del Río Ciancas", porque desde allí se aseguraba el camino al Perú, y "es lugar abundoso de pescados y ríos, pastos, leña y madera, y que este declarante tiene el valle Calchaquí por estéril de pastos ríos y pescados, y que no se dan en el viñas, porque este declarante lo a oydo dezir a los antiguos, y éste es su parescer, y lo firmó".
      Decidido el emplazamiento de la nueva ciudad en el valle de Salta, el 5 de junio de ese año 81 se pregonó "en la plaça pública" santiagueña, "en altas e ynteligibles vozes, por boz de Rodrigo negro pregonero", al son de "trompetas y atabales", el auto que resolvía aquella jornada, para la cual se alistó "Gerónimo García de la Xara, vecino y Tesorero de la Real Hacienda ... a su costa y minción ... con sus armas y cavallos y dos hijos suyos llamados Bartolomé Mansilla (como su abuelo) y Juan Valera". Y el 20-I-1582, "Gerónimo García de la Xara y Bartolomé Mansilla, su hijo", figuran llevando al establecimiento de Salta "quatro cavallos de guerra, los dos con armas; dos cotas; dos celadas, la una borgoñona de azero; dos arcabuzes con sus aderezos; cuatro espadas; dos dagas; veinte cavallos de matalotaje y otras cosas necesarias para la guerra y jornada; quinientas cabezas de ganado menudo (ovejas, cabras y chanchos); diez yuntas de bueyes y diez vacas". Y a los cuatro meses de esto, el 16 de abril, el nombre de Jerónimo García de la Jara aparece junto al del Señor Gobernador, al del Obispo Francisco de Victoria, y al de varios clérigos, Capitanes y vecinos, como uno de los testigos presentes en el acta de fundación de aquella estructura urbana elemental, "que de hoy en adelante, para siempre jamás, se nombre y llame ciudad de Lerma en el valle de Salta", cual reza el histórico testimonio del Escribano Rodrigo Pereira, mi antepasado por la sangre y por el oficio.
      Amigo de Lerma, el personaje de esta historia, es nombrado, por dicho Gobernador, Alcalde ordinario y Juez de bienes de difuntos en el primer Cabildo salteño; junto con el otro Alcalde Juan Vizcaíno, los Regidores Pedro Payán (también Alférez Real), Juan Fajardo, Francisco Morán de la Cerda, Diego Martínez y Juan González Camacho, y el Procurador de la ciudad Juan de Lastur; quienes ese 16 de abril ocupan sus cargos, después de jurar ante el Notario Rodrigo Pereira.
      García de la Jara - al decir del historiador Levillier - "fue uno de los más sanguinarios malhechores que vivieron en Tucumán". Así debió ser nomás, ya que luego de la administración de Lerma, su reemplazante en el mando el probo Gobernador Juan Ramírez de Velasco, le inició proceso y lo condenó a muerte infamante por asesino, torturador y violador de indias menores de edad, a varias de las cuales hizo sus mancebas. Pero antes de caer preso por tanto crimen, el reo logró recluirse en sagrado, al amparo del Obispo Francisco de Victoria, quien le sustrajo de la justicia y permitió su fuga a España, en la propia compañía de dicho reverendísimo mitrado, y junto a Antonio de Heredia, otro reo sentenciado a patíbulo por traidor.
      El 15-XII-1588, Ramírez de Velasco le comunicaba a su Rey Felipe II; "Desta governación faltan algunos delinquentes como son Gerónimo García de la Jara y Antonio de Heredia y otros a los quales tengo condenados. Al Jara por muchas muertes de indios y avérsele probado ocho estupros con yndias de su rrepartimiento y otros excesos y malos tratamientos; y al Heredia por traidor. Anse faborecido del Obispo don Francisco de Victoria, con el cual tengo aviso van a España. Con ésta ban los testimonios de sus sentencias para que, si llegasen allá, Vuestra Majestad esté enterado para mandar lo que fuese servido".

      El tremendo fallo

      He aquí transcripta, en lo pertinente, la sentencia que condenaba a mi antepasado García de la Jara a ser ahorcado y descuartizado, cuyos considerandos enumeran sus espeluznantes delitos. Dice así; "Aver corrompido ocho muchachas donzellas de su repartimiento forciblemente, con açotes y otros malos tratos, que causó la muerte a las dos dellas por ser de tierna edad; que está provado con doze testigos ... Aver muerto zinco indios, el uno cacique, y aver mandado ahorcar una yndia; y sus yanaconas flecharon y mataron otra, estando los dichos indios de paz y en servidumbre murieron sin confesión; todo lo qual se prueva con diez testigos ... Aver mandado cortar a dos yndios la lengua; que está provado con nueve testigos ... Aver mandado cortar los dedos pulgares a zinco yndios; que le está provado con onze testigos ... Aver mandado dexarretar dos yndios; que está provado con zinco testigos. Aver mandado açotar y trasquilar doze yndios, cinco caciques y treynta yndias desnudos en queros como lo declaran veinte e un testigos ... Aver estado amancebado con quatro yndias y quitádolas a sus padres por fuerça, y en la una tubo dos hijos y murió en Salta, y las otras dos traxo de pueblo en pueblo, y las traía a cavallo, como lo declaran quinze testigos, demás del mal exemplo que dió a los naturales, deviéndoseles dar bueno ... Aver mudado indios serranos de sus buenos asientos y aguadas y buenas tierras a los llanos, sin embargo de que allá tenían doctrina suficiente; y por la dicha mudança se murieron ciento y treinta yndios, como se prueba con diez y ocho testigos. Demás de lo cual sacó diez yndios de su natural, uno de ellos mataron los yndios de guerra, y tres fueron al Perú, y los demás se murieron, en todo lo que el susodicho es gravemente culpado ... Aver mandado travajar domingo y fiestas, viernes y sábados, muchos yndios e yndias. Aver mandado a Madalena, Leonor y Elvira, yndias del pueblo de Lonçaya, que de su hilado cada una de ellas urdiese una manta, y después de urdidas llevó las dichas tres yndias al pueblo de Tatingasta para que allí las texesen. Aver quitado a Martín Cigando sesenta cabras y no se las ha pagado. Condeno mas al susodicho a que dentro de los dos días dé y buelba y rrestituya a don Joan Ycat, cacique de Lonçaya, onze puercos y puercas; y (a ambos) les deve veinte carneros de Castilla que les tomó. Condeno al susodicho a que dentro de dos días dé y buelba a los yndios de Lonçaya ochenta carneros de Castilla que paresce les quitó. Condeno al susodicho a que dentro de dos días buelba y rrestituya a Felipe Yaumpa una yegua caminadora que le quitó. Todo lo qual, que dicho es, mando se buelba y rrestituya a los dichos yndios, por estar el susodicho rrecluso y rretraído" (en la Iglesia al amparo del Obispo). "Mando se busquen sus bienes, y de qualesquiera que se hallasen se enteren y paguen a los dichos yndios e yndias ... y por los dichos malos exemplos ... se le debe condenar y condene en privación y perdimento de feudo y rrepartimiento de yndios que tiene en términos desta ciudad".
      "Y - concluye el documento - acatando las dichas culpas, muertes, fuerzas y estupros, devo condenar y condeno al dicho Gerónimo García de la Xara a que sea preso y puesto en cárzel pública, donde esté a rrecaudo, y della sea sacado en una bestia de albarda, piés y manos atadas en la forma acostumbrada, y siendo traído por las calles acostumbradas, con pregonero que manifieste sus delitos, sea llevado al rollo e picota desta ciudad, y en ella sea colgado por el pesquezo, los piés altos del suelo hasta que muera naturalmente, y luego sea hecho quartos e puestos por los caminos rreales de los dichos pueblos de indios, donde hizo los dichos malefizios, y la caveça se ponga en la plaça del pueblo de Tatingasta, para que a él sea castigo y otros tomen exemplo". Firmaba la terrible sentencia el Gobernador "Joan RRamírez de Velazco, en la muy noble ciudad de Santiago del Estero, en diez días del mes de diziembre de mill e quinientos y ochenta y ocho años", ante el Escribano Gerónimo Vallejo y los testigos Pedro de Lasarte y Hernando Retamoso.

      Fin de mi ancestral energúmeno

      Salvada su vida por el Obispo Victoria, luego de haber sido condenado a muerte en rebeldía y ausencia, el criminoso antecesor que me ocupa falleció en España antes de 1594, ya que en el juicio de residencia del Gobernador Ramírez de Velazco, sentenciado en ese año, hízosele a dicho funcionario el cargo de haber comprado a "Jerónimo García de la Xara un solar, casas, tierras, huerta y viña, en la ciudad de Salta"; lo cual dió lugar a un "pleyto y demanda que le puso el hijo de dicho Gerónimo García de la Jara".

  • Fuentes 
    1. [S112] Los Antepasados, A lo largo y mas alla de la Historia Argentina, Ibarguren Aguirre, Carlos Federico, (Trabajo inedito), Tomo VIII, Los Mansilla (Confiabilidad: 3).