Juan Crisóstomo Álvarez Aráoz, (*)

Juan Crisóstomo Álvarez Aráoz, (*)[1, 2]

Varón 1819 - 1852  (33 años)

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  • Nombre Juan Crisóstomo Álvarez Aráoz 
    Sufijo (*) 
    Nacimiento 27 Ene 1819  San Miguel de Tucumán, Tucumán, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Sexo Varón 
    Fallecimiento 17 Feb 1852  El Manantial, Tucumán, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    ID Persona I506958  Los Antepasados
    Última Modificación 31 Ene 2018 

    Padre Francisco Álvarez Condarco 
    Madre Catalina Aráoz de Lamadrid Aráoz 
    Casado 1818 
    ID Familia F170421  Hoja del Grupo  |  Family Chart

    Familia Francisca Aráoz García 
    Casado 30 May 1840  [3
    Última Modificación 6 Jul 2013 
    ID Familia F206201  Hoja del Grupo  |  Family Chart

  • Mapa del Evento
    Enlace a Google MapsNacimiento - 27 Ene 1819 - San Miguel de Tucumán, Tucumán, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsFallecimiento - 17 Feb 1852 - El Manantial, Tucumán, Argentina Enlace a Google Earth
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  • Fotos
    Álvarez Aráoz, Juan Crisóstomo
    Álvarez Aráoz, Juan Crisóstomo

  • Notas 
    • En 1835 ingresó a la carrera de las armas en calidad de porta-estandarte en la escolta del gobernador Rozas.
      Prestó servicios en la frontera del Sur, hallándose en dos acciones de guerra contra los salvajes
      Cuando se produjo la revolución de 1839, actuó en la batalla de Chascomús en clase de teniente 1ro. de coraceros, mandando tres escalones del ala derecha de don Prudencio Rozas y 100 indios amigos, con cuya fuerza destrozó y persiguió a los enemigos. El ilustre historiador don Ángel J. Carranza, refiriéndose a este episodio, dice:
      "En semejante conflicto, el escuadrón de hacendados descubierto ya y en peligro de ser flanqueado, tanto peor, cuando en su mayoría estaba escasos armas, se corrió á su derecha merced a la actitud enérgica de su jefe Campos y del ciudadano Lorenzo Gómez, que fué lanceado poco después por el oficial enemigo Sosa con motivo de ser envuelto aquel por la fuerza de López Calveti, que falta de denuedo se azotó en la laguna, acuchillada por un pelotón de coraceros dirigido por el teniente Juan Crisóstomo Alvarez, joven de coraje romancesco, y el que en pelo, con la cabeza amarrada con un pañuelo, al estilo pampa, con llamas en los ojos, espuma en los labios y los puños de la camisa vueltos atrás hasta más arriba del codo, desfigurado por el sudor, el polvo y la fiebre sangrienta del combate, blandiendo su terrible lanza al frente de ese grupo de desalmados, o más bien titanes de rostro humano, exhibía como una visión fantástica y verdaderamente siniestra. . . Ahí era el mismo que doce años más tarde, expiaría aquella hora menguada de su vida en el cadalso levantado por el despotismo que consciente contribuía a afianzar entonces
      Por su comportación en la batalla de Chascomús recibió varios premios, así como también en los dos combates en que se halló contra los salvajes. Se hallaba en Dolores de guarnición, cuando recibió una orden urgente de Rosas de incorporarse en la marcha a su tío, el general Lamadrid. que se trasladaba a Tucumán en misión del Dictador. Recien los alcanzó en esta ciudad. Inmediatamente de llegar, se casó con una sobrina del mismo general Lamadrid. Cuando este último traicionó la causa de Rosas. Alvarez trató de regresar a Buenos Aires con 50 hombres de caballería, pero su tío se lo impidió por la fuerza, decidiéndose entonces por adoptar una causa que hasta aquel momento no había sido la suya, influyendo en esta decisión las relaciones de familia.
      Fué el capitán Alvarez quien, por mandato de Lamadrid, el que avisó al gobernador Piedrabuena en la noche del 5-4-1840 de las reuniones de grupos sospechosos y de las medidas que había tomado aquel, que consistían en la ocupación de los altos del Cabildo con su escolta, movimienlo que finalmente fué conjurado debido a las medidas tomadas por Lamadrid y Piedrabuena.
      Cuando el comandante Celestino Gutiérrez defeccionó de la causa unitaria, pasó a Santiago del Estero a unirse a los Choyanos de Ibarra: Lamadrid partió en su busca y en Ias inmediaciones de Quiroz dio alcance a Gutiérrez, el que fue dispersado por la escolta que mandaba el capitán Alvarez, el cual, por su bizarro comportamiento, Lamadrid ascendió a sargento mayor graduado
      En su marcha hacia La Rioja, Lamadrid tuvo conocimiento que en la Hedionda se hallaba una fuerza federal como de 400 hombres; destacó por su izquierda un escuadrón de 150 riojanos y por la derecha al mayor Alvarez con un pelotón de 80 soldados, el que atacó impetuosamente al enemigo y lo dispersó, persiguiéndolo por espacio de dos leguas, hasta las Aguaditas, donde un destacamento enemigo emboscado le hizo disparos a quema ropa, que le mataron 9 hombres; se rehizo y atacó con su impetuosidad proverbial a sus adversarios, dispersándolos
      Poco tiempo después, Lamadrid marchó sobre Córdoba, ciudad que ocupó el 11-10-1840 y que debió evacuar a raíz del desastre sufrido en el Quebracho Herrado por el general Lavalle, el 28 de noviembre. El mayor Alvarez, con 130 hombres en la posta de Castellanos, derrotó 200 enemigos y los persiguió hasta la posta de la Chacarita, por lo que fué ascendido a comandante
      18-6-1841, la vanguardia de Lamadrid ocupaba la ciudad de Catamarca, desde donde este jefe destacó al teniente coronel Alvarez con su cuerpo de Coraceros y 50 cazadores en persecución del gobernador Balboa que había tomado el camino de La Rioja, ciudad esta última a la que llegaba Lamadrid el 22 de julio, prosiguiéndose luego la marcha para llegar a San Juan el 24 de agosto y el 2 de sep. a Mendoza. En este avance del ejército de Lamadrid, Alvarez había tenido pleno éxito cuando adelantándose sobre La Rioja, había logrado reunir a su alrededor los soldados dispersos del general Brizuela, después de la derrota y muerte de este en Sañogasta, el 20-6-1841
      Al frente de la Legión "Brizuela", fuerte de 170 hombres, Alvarez colaboró el 13 de agosto con el general Acha en la ocupación de la ciudad de San Juan y el día 16 en la extraordinaria batalla de Angaco, en la que con 450 hombres aquel valiente general derrotó a los 2200 de Aldao: en esta brillante acción de guerra, el intrépido teniente coronel Alvarez quedó prisionero, pero por estar herido, se le dejó allí donde estaba cuando llegó Lamadrid. No obstante esta circunstancia, en la batalla del Rodeo del Medio, librada en las proximidades de Mendoza, el 24-9-1841, el valeroso comandante Alvarez tuvo a sus órdenes la izquierda de Lamadrid: en esta acción de guerra, la intrepidez del joven comandante Alvarez logró volcar el ala derecha enemiga al comienzo, que se hallaba mandada por su antiguo jefe el coronel Granada, pero finalmente fué vencido por la potente fuerza enemiga. Acompañó a Lamadrid y demás compañeros de infortunio, en su penoso pasaje de la cordillera de los Andes, en camino a la proscripción. "... mi valiente sobrino, el coronel Alvarez, "todavía con su herida de Angaco abierta, y unos cuantos ciudadanos más del "Mayo" y seis u ocho soldados, siendo por todos veinte al cerrar la oración". (Alvarez había recibido su grave herida, en la mitad de la ruda batalla de Angaco y no obstante esto, había continuado en la acción hasta el final. ) En esta campaña, el coronel Alvarez se halló en diez combates generales o parciales
      De Chile pasó a Bolivia, donde se incorporó inmediatamente al ejército de aquel país en el empleo de teniente coronel
      24-9-1845 acompañó al coronel Anselmo Rojo en calidad de 2do. jefe, de una expedición formada por unos 100 hombres la que habiendo partido de Mojo el 12 de aquel mes debía seguir camino al valle de Humahuaca. pues la penetración al territorio argentino debía verificarse por la quebrada de este nombre sobre Jujuy; por Oran otra columna, y finalmente, un grupo debía penetrar desde Chile al mando del coronel Aquino para levantar las poblaciones de Cuyo. La expedición se malogró por haber recibido una orden de puño y letra del Presidente de Bolivia, general Ballivian, el cual creyendo malograda la empresa, los hizo replegar al territorio boliviano por conducto del prefecto de Tarija, don José Pareja. Alvarez, a su regreso, se presentó al Presidente Ballivian, y no encontrando en él la buena disposición con que antes lo distinguía, pidió su separación del ejército de aquel país, pasando enseguida al puerto de Arica, de donde se trasladó a Valparaíso; de allí a Montevideo y de este punto a Corrientes, embarcado en el buque de guerra francés "GASSENDI". Al llegar al puerto de Paraná, se trasbordó con 5 oficiales más, al buque de S. M. B. "FIREBRAND", con el que llegó hasta la Esquina. Su objeto era incorporarse al ejército que mandaba el general Paz, pero como ya se habían producido los funestos sucesos de abril de 1846. a causa de los cuales se había disuelto aquel ejercito. Alvarez pasó a Corrientes, donde después de sufrir una enfermedad de seis meses, ofreció al gobernador Madariaga sus servicios, que no fueron aceptados por haberse terminado la guerra. Entonces pidió su pasaporte para los puertos del Brasil, aunque con destino a Buenos Aires, tomando pasaje en la ballenera de José Cardassy (griego) . A la altura de San Nicolás fué cañoneada aquella embarcación por el pailebote de guerra "FEDERAL", en la tarde del 18-12-1846. lo que obligó a Cardassy a regresar a Corrientes, dejando al coronel Alvarez, a su pedido, en la isla, en la costa hacia Entre Ríos, donde después de haber andado perdido seis días atravesando pajonales y cañadones, llegó a la costa de Pavón acompañado del mayor Elorgia y del soldado Juan Vázquez, encontrando una chalana, en la que se embarcaron con el objeto de llegar a San Nicolás o San Pedro, a cuyos puertos se dirigían a la ventura, pues ninguno de ellos era baqueano; finalmente, fueron alcanzados por botes del "FEDERAL" el cual haciéndoles fuego, los obligaron a saltar a tierra, en una isla que tenían en la dirección de la provincia de Entre Ríos. Allí se entregaron a un oficial de los federales, siendo conducidos al cuartel general divisionario del Ramallo, el 26-12-1846.
      Dos años duró la prisión del coronel Alvarez, al final de los cuales recuperó su libertad, la que logró gracias a la intervención del Ministro de Inglaterra. Mr. Enrique Southern, el que escribió el 10-10-1848 una carta a Manuelita Rosas, solicitándole una audiencia y en la visita que siguió a la misma, solicitó y obtuvo la libertad de Alvarez. Este se dirigió a Buenos Aires a Copiapó, donde se instaló. Allí espera con paciencia que se presente el momento oportuno para colaborar en la liberación del país de la tiranía rosista
      El momento se presentó y el 12-1-1852. el coronel Alvarez. marchando desde Copiapó, pasó a la frontera argentina, acaudillando 400 hombres a fin de derrocar al gobernador de Tucumán general Celedonio Gutiérrez. El 4 de febrero, después de un combate sangriento, derrota al comandante Albornoz en Los Cardones. Al día siguiente envía un ultimátum a Gutiérrez, en el que le comunica que "obra por orden de Urquiza", que éste ha iniciado la guerra contra Rosas y termina con esta frase: "Si insiste Vd. en hacerme disparar tiros, le aseguro por mi honor que degollaré a todos los jefes y oficiales que tengo prisioneros y a cuantos tome en adelante". Qué lejos estaba el valiente coronel Alvarez de sospechar que hacía un día que el Dictador había caído de su poder en los campos de Caseros
      Alvarez prosiguió su marcha sobre Tucumán: el 10 de febrero derrota al comandante Pérez en el combate de las Tapias. Finalmente, la suerte le fué adversa en "El Manantial", donde fué sorprendido en plena noche por fuerzas superiores pertenecientes al general Gutiérrez. Después de encarnizada resistencia, el valeroso jefe, seguido de varios soldados, se arrojó al rio Salí que se hallaba desbordado: el torrente de agua lo arrastra en su corriente que conduce piedras y troncos de árboles. Casi todos perecen en este acto supremo, pero no así Alvarez y sus dos compañeros, casi hermanos Manuel Guerrero y Mariano Villagra, los que cayeron prisioneros. Gutiérrez se muestra implacable, y ordena la ejecución de aquellos valientes, la que se cumplió el 17-2-1852
      De pie, ante el grupo de tiradores, el valeroso soldado escribió a su esposa: "En este momento voy a morir. Empero, debes resignarte, porque mi delito no es otro que haber tomado las armas para conquistar la libertad del suelo de mi nacimiento. Persevera en la virtud como siempre y cuida la educación de nuestros hijos". Después se cuadró como soldado frente al cuadro que lo ejecutó.

      recopilacion por Guillermo Garcia

  • Fuentes 
    1. [S137] Nuevo Diccionario Biográfico Argentino, Cutolo, Vicente O., (Editorial Elche, Buenos Aires, 1968. De este diccionario se editaron varias ediciones actualizadas, hasta el 2004.).

    2. [S179] Biografías Argentinas, Yaben, Jacinto R., T1 pag 150 y T5 pag (Confiabilidad: 3).

    3. [S1352] Cosas de familia, Fernando M. Cornet.