Martín Ochoa de Argañaraz Verastegui, (*)[1]

Varón - Sí, fecha desconocida


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  • Nombre Martín Ochoa de Argañaraz Verastegui 
    Sufijo (*) 
    Sexo Varón 
    Fallecimiento Sí, fecha desconocida 
    Causa: A traición por los indios 
    ID Persona I4984  Los Antepasados
    Última Modificación 28 Ene 2018 

    Padre Martín Ochoa Argañaraz Garicano 
    Madre María López Verastegui Lazcano 
    ID Familia F2964  Hoja del Grupo  |  Family Chart

    Familia Leonor Murguía Salinas 
    Casado 1556  [1
    Hijos 
    +1. Francisco de Argañaraz y Murguía, (*),   n. 1561, Amézqueta, Guipuzcoa, España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 1603  (Edad 42 años)
    Última Modificación 13 Mar 2010 
    ID Familia F2963  Hoja del Grupo  |  Family Chart

  • Notas 
    • MARTIN OCHOA DE ARGAÑARAZ Y VERÁSTEGUI, Señor de Argañaraz, al igual que el autor de sus días combatió en el llamado período francés de la Guerra de los Treinta Años (1535-1548), en carácter de Capitán de los tercios imperiales de Carlos V, siendo uno de los "cavalleros" apresadores y custodios del "Duque de Saxonia" en 1547. Con posterioridad, a las ordenes "del General Luis de Carvajal", participó en la acción de "Clavelingas" o "Gavelinas" - como expresa la Probanza de su hijo, levantada en La Plata (Charcas) en 1596. Correctamente escrita esa batalla es "Gravelinas", librada el 13-VII-1558 en la población francesa de dicho nombre, cerca de Dunkerke, a orillas del río Aa, frente a la mar del Norte. Las tropas imperiales eran mandadas por el Conde flamenco de Egmont, y el ejército de Francia llevaba como jefes al Mariscal de Termes y al Duque de Guisa. Los españoles acorralaron a los franceses en las dunas de la costa marítima, y una escuadra inglesa, aliada de los hispano-flamencos, decidió la victoria a favor de estos, que sufrieron 1.500 bajas contra 14.000 de sus enemigos.

      Mi antepasado participa en la conquista de Norteamérica

      Hacia 1564 el Capitán Argañaraz "llevando a su cargo e quenta un tercio de soldados guipuzcoanos y vizcaínos, gente prenzipal y luzida", embarcóse para el nuevo mundo en la armada del Adelantado Pedro Menéndez de Aviles ("Pedro Melendez", dice la Probanza), a fin de consumar, desde Cuba, la conquista de la Florida; y en tal empresa nuestro personaje "hizo hechos heroicos y grandes servicios", que consolidaron para España el dominio de aquel territorio.
      La península de Florida había sido descubierta en 1513 por Juan Ponce de León, quien así la denominó por desembarcar en ella el día de Pascua Florida. Ponce de León fue allá en procura de "la Fuente de la Eterna Juventud", y al retornar herido a Cuba, tras su excursión infructuosa, murió en 1521, "haviendo hechado voz que buscaba aquella Fuente o Río que decían los Indios que labándose los viejos en sus aguas se bolbían moços". En 1528 Pánfilo de Narváes trató de establecerse en esa región de fantasía, mas hubo de desengañarlo la dura realidad. Los expedicionarios a sus ordenes - 300 hombres y el mismísimo Don Pánfilo - perecieron en naufragios costeños o diezmados por los bárbaros terrícolas y la naturaleza salvaje. Solo 4 compañeros de aquellos 300 habr-an de salvarse, al cabo de ocho años de padecer innumerables calamidades; Alvar Núñez Cabeza de Vaca (futuro Adelantado rioplatense), entonces Alguacil Mayor y Tesorero de la armada; Alonso del Castillo Maldonado, nativo de Salamanca; Andrés Dorantes, oriundo de Béjar y vecino de Gibraleón; y "Estebanico", un negro esclavo "alárabe natural de Azemur"; los cuales, en épica marcha a pié hacia el Oeste (México), sortearon toda clase de peligros. Una década después de esta hazaña pedestre, el Conquistador Hernando de Soto intentó sostenerse en dicho país sin lograr su propósito, y, tras peregrinar por selvas y ríos, epilogó su vida en las riberas del Mississipi, que acababa de descubrir.
      Posteriormente, en 1562, unos hugonotes franceses conducidos por el marino normando Jean Ribault, natural de Dieppe, estableciéronse en la costa oriental de la Florida, a orillas del ahora río "Saint John" - antes llamado "de los Mosquitos" - y levantaron allí un fuerte; "Fort Caroline" - o "San Matheo", como lo bautizaron después los españoles y es recordado en la Probanza de Argañaraz.
      Así las cosas, Felipe II envió a Pedro Menéndez de Aviles, uno de los hombres de armas más acreditados de su reino, a expulsar a dichos franceses que, en la Florida, habían erigido esa cismática colonia bajo los auspicios del Almirante Gaspar de Coligny, jefe de los calvinistas en Francia.

      La Hispánica fundación del Fuerte de San Agustín

      Como lo registra el cronista Gonzalo Solís de Meras en detallado Memorial (*), el Adelantado y sus hombres, en aquel año 65, "fueron navegando hasta el 28 de Agosto, día de Sant Agustín, que descubrieron la tierra de la Florida, hincándose todos de rodillas, diciendo el Te Deum Laudamos, alabando al Señor, prosiguiendo toda la gente sus oraciones, suplicando a Nuestro Señor les diese en todo victoria. Y por no saber en la parte que los luteranos estaban fortificados, anduvieron cuatro días navegando al luengo de la tierra muy afligidos y suspensos, no sabiendo si los franceses estaban al Norte, si al Sur". Unos indios de la costa, "por señas les dixeron que estaban los franceses como a 20 leguas de allí, a la parte del Norte ... entonces el Adelantado les dio muchas cosas de rescate y les hizo dar de comer cosas que llevaba en el batel ... Dexólos el Adelantado muy contentos y embarcóse en sus navios y fue navegando al luengo de la tierra con su armada, y descubrió a 8 leguas de allí un puerto bueno con buena ribera, a que puso nombre Sant Agustín, por ser allí la primera tierra que descubrió en la Florida, y ser el mismo día de Sant Agustín cuando la descubrió". La solemne ceremonia de posesión e instalación de aquel enclave militar, la efectuó, a nombre del Rey de España, el Adelantado a la cabeza de sus Capitanes y soldados, el día ocho de setiembre, designando Alcaide del embrionario recinto a su hermano Bartolomé.
      En ese fondeadero, Menéndez de Aviles - con el Capitán Martín Ochoa de Argañaraz y sus valientes compañeros - asentó el antedicho recinto fortificado en honor del Santo de Hipona; núcleo de la futura ciudad de San Agustín, la primera y más antigua ciudad de los Estados Unidos; fundación hispánica que contaba más de un siglo cuando los ingleses pisaron suelo en América del Norte. Sobre el particular la escritora chilena Rosa Arciniega finaliza un artículo suyo con estas palabras (La Nación de Bs. As. 22-VIII-1976): "Saber y sentir que la ciudad más antigua de los Estados Unidos, la ciudad madre, por así decirlo, es hispanoamericana por nacimiento, fundación, nombre y fisionomía, puede no solo halagarnos a los iberoamericanos, sino movernos a todos, también a los norteamericanos, hacia un mejor y más amplio entendimiento".
      Junto al de Menéndez de Aviles, rescato para la historia estos nombres entre los fundadores de la actual capital del condado estadounidense de Saint John, sacados del viejo Memorial del cronista Solís de Meras; comenzando con la parentela del Adelantado: su hijo Juan Menéndez; su yerno y sobrino el Maestre de Campo Diego Flores Valdés; otro yerno suyo, Diego de Velasco; su hermano el Capitán Bartolomé Menéndez; su cuñado y primo el Capitán Gonzalo Solís de Meras; sus 7 sobrinos: Pedro y Alonso Menéndez, Esteban de las Alas, Juan Labandera, Hernando y Gutierre de Miranda yPedro Menéndez Márquez; y los camaradas de aventura: el Sargento Mayor Gonzalo de Villarroel; los Capitanes Martín Ochoa de Argañaraz (mi ancestral abuelo); Juan Vélez de Medrano; Diego de Amaya; Juan de San Vicente; Antonio Gómez; Juan de San Vicente, Francisco Recalde y Francisco Castañeda; los Alféreses; Rodrigo Troche y Cristóbal de Herrera; el "tenedor de bastimentos" Rodrigo Montes; el Capellán vicario Francisco Mendoza Grajales; y Andrés López Patino; Diego de Hevia; Juan Vascozábal y Fernando de Gamboa.

      Mi lejano abuelo protagonista en tremenda jornada punitiva

      La urgente cuestión que se le presentaba a los españoles era como desalojar a los heterodoxos galicanos, tanto los del "Fort Caroline" cuanto a los que acampaban "más adelante, en la Punta de un Cañaveral" (ahora Cabo Kennedy, de donde se lanzan cohetes a la luna). La Probanza de méritos del hijo de Argañaraz expresa al respecto; "Estando el esquadrón catholico enfrente (de aquel fuerte), por aver llegado con dos oras de noche sin ser sentidos, el dicho Capitán Martín Ochoa biendo la aflicción y rriesgo de todos los dichos soldados, y en especial la que thenía el dicho General Pedro Melendez, determinó de arriesgar su persona por hazer notable servicio a Su Magestad, como lo hizo, y también por la salud de todo el campo; y así, fiado en la lengua francesa que savia, y en sus fuergas, sólo y sin compañía alguna, partió para el dicho fuerte, y hallando a los centinelas del, los mató y pasó a cuchillo, e dexó abiertas las puertas de el dicho fuerte, todo con mucha ventura y recato sin ser sentido". Y "aviendo acavado tan heroico hecho, bolbió al dicho Pedro Melendez, y a él y a todo el esquadrón catholico los metió y guió en dicho fuerte sin ser sentidos, e tomaron e prendieron todos los dichos franceses, sin pérdida de soldado alguno, y sin que los contrarios pudieran tomar armas, apoderándose con mucha felicidad del dicho fuerte de San Matheo"; que así llamaron los españoles al "Caroline".
      "Después de esto - prosigue el documento - el dicho General Don Pedro Melendez le entregó en guarda la dicha fortaleza" a Ochoa de Argañaraz, y fue en busca de los otros hugonotes que se le rindieron en "el Cañaveral". "Finalmente a ellos y al dicho Juan Rribao, los pasó a cuchillo, y quedó la dicha Ysla de la Florida por su Magestad, con lo cuál se bolbió a España el dicho Pedro Melendez, dexando, como dexó, a el dicho Capitán Martín Ochoa por Capitán della". (Seis años más tarde, en España, Felipe II nombró a Melendez de Aviles jefe de la Armada Invencible destinada a invadir Inglaterra, pero al tomar el mando el Comandante en Santander, le acometió repentina enfermedad, falleciendo allí el 17-IX-1574. El hombre había nacido en la ciudad de Aviles, provincia de Oviedo, el año 1519; hijo de Juan Sánchez de Aviles y de María Alonso de Arango; y estuvo casado con su prima María de Solís, quien le dio descendencia).
      Por su parte el Memorial de Solís de Meras relata más prolijamente el episodio de la toma del fuerte francés, de esta manera; "Al alba dieron la alborada con trompetas, pífanos y atambores y repicaron las campanas (en el fuerte castellano de San Agustín); acudieron todos a misa, y habiéndola oído se partieron con la buena ventura, saliendo todos marchando con ordenanza. El Adelantado tomó 20 soldados, todos vizcaínos y asturianos, con hachas y un Capitán vizcaíno con ellos que se decía Martín Ochoa, y dos indios que allí se allegaron ... los cuales por señas les dijeron que habían estado seis días antes en el fuerte de los franceses, y (Menéndez de Aviles) se adelantó caminando adelante lo que podía, señalando el camino, cortando con las hachas en los árboles para que la gente no errase y lo supiese a la vuelta ... y al cuarto día, al ponerse el sol, fue a reconocer la tierra del fuerte (francés), a media legua del, donde se paró; y por parecerle que la noche estaba tempestuosa y de muchas aguas, y que le convenía acercarse más; por no ser descubierto, entre un pinar se allegó a menos de cuarto de legua del fuerte, donde acordó alojar aquella noche en lugar harto malo y cenagoso; y volvió a buscar la retaguardia, porque acertasen el camino por la mala noche que hacía, y eran más de las 10 de la noche cuando acabaron de llegar, y como en estos 4 días hubo muchas aguas y se pasaron muchas ciénagas y traían a cuestas las armas y las mochilas con la comida, la gente llegó muy cansada y quebrantada, y como el agua de aquella noche fue tanta, no hubo remedio salvar pólvora ni mecha que no se mojase todo, y el poco de bizcocho que tenían en las mochilas, y no tenían ninguna cosa en su cuerpo que no estuviese bañada de agua".
      El Memorial refiere luego, minuciosamente, los parlamentos del Jefe con sus oficiales, y las dudas y pareceres distintos de estos. Tras ello, "el Adelantado mandó hincarse todos de rodillas y hacer su oración a Nuestro Señor, suplicándole les diese vitoria contra sus enemigos en aquella empresa e peligro que acometían ... y al Maestre de Campo (su yerno Diego Flores Valdés) y al Capitán Martín Ochoa (mi antepasado), dixoles; Hermanos, yo quiero abajar de este llano con 5 o 6 soldados a donde están unas casas, a ver si puedo descubrir la centinela, para que nos informen la fortaleza de estos e de la gente que tienen, porque como es ya día claro y el sol salido no podemos, sin reconocer el fuerte, acometer sin pólvora. Entonces el Maestre de Campo dixo que SSa. se quedase, que aquel oficio era suyo; e tomó consigo a sólo el Capitán Martín Ochoa, sin querer llevar otra persona por no ser descubiertos, e llegando cerca de las casas descubrieron el fuerte, e volviéndose con la nueva hallaron dos sendas, e no volvieron por la que habían ido, y andando un poco por ella encontraron un árbol caído; entonces dixo el Maestre de Campo que iban errados, e como el Capitán Martín Ochoa iba detrás, al tiempo que dieron la vuelta anduvo delante; paresce que ellos fueron descubiertos de la centinela, el cual pensó que eran franceses; iba a reconocerlos y encontró con ellos, y como no los conosció, detúvose diciendo; Quien va? Respondió el Martín Ochoa; Francés. Y pareciéndole a la centinela eran franceses se fue llegando más, y el Martín Ochoa hizo lo mesmo, e cuando el francés no los conosció, reparó, y el Capitán Martín Ochoa cerró con él, e con vaina e todo le dio una cuchillada por la cara, aunque no le hizo gran herida, porque se la rebatió con la espada el francés; echaron mano a sus espadas, e llegó el Maestre de Campo que ya traía la suya desenvainada con una rodela en la mano, y calándole una estocada, el francés por retirarse della cayó para atrás, y a esto dio gritos. El Maestre de Campo le puso la punta de la espada sobre el pecho, diciendo que callase sino lo mataría, y el francés lo hizo ansí... y el Martín Ochoa vino sin orden corriendo a pedir las albricias al Adelantado, a decirle que a la centinela traía preso; el Maestre de Campo temiéndose descubierto, caló una estocada al francés que lo pasó, e dexándolo muerto tomó la delantera diciendo; Hermanos, haced como yo, que Dios es con nosotros". Los españoles entonces "pasan corriendo, y llegando junto al fuerte ... abrieron el postigo de la puerta principal, y el Maestre de Campo cerró con él, mató al que los abrió y colóse dentro, y tras el los que más presto pudieron entrar". Enterado de ello el Adelantado, "porque le convenía alcanzar los delanteros y de hallarse en aquel peligro, ansí lo hizo corriendo con toda furia; llegó al fuerte, que andaban matando nuestros soldados a los franceses; entonces dixo en altas voces acudiendo a una parte e a otra; so pena de vida ninguno hiriese ni matase mujer ni mozo de 15 años abaxo; y ansí se hizo, que se salvaron 70 personas destas; los demás murieron todos, si no fue como 50 o 60 que se echaron de la muralla abaxo y se acogieron al bosque...".
      De tal manera, con la cooperación principalísima de Martín Ochoa de Argañaraz, no solo se destruyó aquel reducto protestante extranjero en la Florida, sino que también quedó allá fundada la que hoy es ciudad más antigua de los Estados Unidos; San Agustín.
      Narra la historia que los católicos españoles acuchillaron y ahorcaron en masa a aquellos heterodoxos intrusos, poniendo sobre sus cadáveres esta inscripción; "Ahorcados, no como franceses, sino como herejes". A varios años de tales inmolaciones, incursionó por la Florida otro marino protestante francés, gentilhombre y negrero; Dominique de Gourges, quien al llegar al pareja del río de "los Mosquitos" - que los castellanos conmemorativamente apodaron "de la Matanza" - atacó los fuertes de San Mateo y San Agustín, y colgó a sus defensores prisioneros, encima de cuyos despojos puso el siguiente lema vengativo; "Ahorcados, no por españoles sino por asesinos".
      Entre los ajusticiados no estuvo Martín de Ochoa Argañaraz, el cual en otro lance perdió trágicamente la vida. "Sirvió mucho a Su Magestad en la dicha Florida" - afirma la Probanza del hijo -, "dando muchas batallas a los yndios de guerra en la dicha ysla, que por momentos ynfestaban, asaltaban y acometían, donde él, y los que con él estavan, pasaron grandes travajos e hambre, donde comieron cortezas de árboles y hasta las suelas de los çapatos, e mucha suma de rratones; y finalmente en una guasábara que con los dichos yndios tuvo, el dicho Capitán Martín Ochoa de un flechazo que le dieron naturalmente murió".
      A su vez el Memorial de Solís y Meras registra que "los indios, junto al fuerte de San Mateo, habían muerto a traición al Capitán Martín Ochoa e a otros soldados ... y el Martín Ochoa habíase señalado mucho en la ganada del fuerte, y en todo lo demás de su cargo sirvió con mucha fidelidad; de tal manera que los que se amotinaron (después alguno españoles) le quisieron muchas veces matar, por él volver con grande espíritu por el servicio de S.M., afeándoles la flaqueza que hacían".

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      (*) Dicho Memorial fue traducido al inglés por Jeannette Thurber Connor De Land para la "Florida State Historical Society", en 1922, y en facsímil lo publicó la Universidad de Florida en 1964.

  • Fuentes 
    1. [S112] Los Antepasados, A lo largo y más allá de la Historia Argentina, Ibarguren Aguirre, Carlos Federico, (Trabajo inédito).