General Mariano Antonio de Acha Salomón

General Mariano Antonio de Acha Salomón[1, 2]

Varón 1799 - 1841  (41 años)

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  • Nombre Mariano Antonio de Acha Salomón  [2
    Título General 
    Nacimiento 10 Nov 1799  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [2, 3
    Bautismo 11 Nov 1799  Basílica Nuestra Señora de la Merced, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [2
    • L° 19 F° 121. Padrinos: su abuela María Teresa Ramírez de Rocha. [2]
    Sexo Varón 
    Fallecimiento 16 Sep 1841  Angaco, San Juan, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [2, 3
    ID Persona I388939  Los Antepasados
    Última Modificación 16 Jun 2017 

    Padre Nicolás Antonio de Acha Martínez Tirado,   n. 11 Jun 1772, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. Sí, fecha desconocida 
    Madre María Vicenta Salomón Ramírez de Rocha,   c. 29 Abr 1782, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. Sí, fecha desconocida 
    Casado 2 Ene 1798  Basílica Nuestra Señora de la Merced, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [4
    • L° 6 F° 296. Ts.: don Pablo López y don Juan Eusebio Viura.
    ID Familia F32606  Hoja del Grupo  |  Family Chart

    Familia Paula Petrona Manuela de las Mercedes Caneto Almirón,   c. 30 Jun 1798, Parroquia Nuestra Señora del Pilar, Pilar, Bs. As., Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 1853, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad ~ 54 años) 
    Hijos 
    +1. Juana de Acha Caneto,   n. Cir. 1823,   f. 7 Dic 1857, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad ~ 34 años)
    +2. Adolfo de Acha Caneto
    +3. Adela de Acha Caneto,   n. Cir. 1829,   f. 17 Jun 1859, San Miguel del Monte, Bs. As., Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad ~ 30 años)
    +4. Eusebia Manuela de Acha Caneto,   n. 1835, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. Sí, fecha desconocida, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.
    Última Modificación 7 Feb 2012 
    ID Familia F133885  Hoja del Grupo  |  Family Chart

  • Mapa del Evento
    Enlace a Google MapsNacimiento - 10 Nov 1799 - Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsBautismo - 11 Nov 1799 - Basílica Nuestra Señora de la Merced, Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsFallecimiento - 16 Sep 1841 - Angaco, San Juan, Argentina Enlace a Google Earth
     = Enlace a Google Earth 

  • Fotos
    Acha Salomón, Mariano Antonio de
    Acha Salomón, Mariano Antonio de
    por Miguel Petrone

  • Notas 

    • 13-10-1818 recibía las insignias de alférez del Regimiento de Dragones de la Patria, y formando parte del escuadrón del sargento mayor Diego Beláustegui asistió el 4-1-1820 al combate del Arroyo del Medio, librado por fuerzas directoriales al mando del coronel Antonino Rodríguez, contra la vanguardia de los caudillos federales Ramírez y López.
      1-2-1820 Se halló en la batalla de Cepeda, donde fué batido el Director Rondeau
      Asistió a otras funciones de guerra en el curso de aquel año funesto para los argentinos, entre las que deben mencionarse las de la Cañada de la Cruz, el 28 de junio; San Nicolás, el 2 de agosto; Pavón, el 12 del mismo mes. Cuatro días despues de esta última, el alférez Acha, al frente de una pequeña partida de Dragones, reforzada con un piquete de 12 Colorados al mando de Duarte y Guerreros, que había sido enviado por Dorrego, en apoyo, derrotó en la Cañada Rica como a 60 hombres de López, que tuvieron dos muertos, mientras Acha tuvo dos Colorados de pérdida y un herido grave
      2-9-1820 En el combate de las "Puntas de Pavón" o del "Gamonal", Acha cayó prisionero de los santafecinos
      nov. 1822 ya era teniente de "Húsares de Buenos Aires", y se hallaba en campaña.
      El bizarro coronel Rauch fué su jefe en el servicio de fronteras por espacio de muchos años, en los que diariamente se combatía contra la indiada salvaje. Allí, Acha aprendió la famosa táctica de aquel valiente jefe: esperar a pie firme la acometida de los bárbaros, raleando sus filas con nutrido y certero fuego que generalmente hacía volver caras a los indios, obtenido lo cual, los Húsares de Rauch saltaban sobre su caballo, carabina a la espalda y sable en mano, consumando la derrota con cargas profundas.
      Acha fué discípulo aventajado de aquel glorioso soldado, y por sus condiciones sobresalientes y sus servicios distinguidos, en febrero de 1825 ya era capitán de aquel cuerpo, destacado en la Guardia del Salto
      13-2-1827 era promovido a sargento mayor del Regimiento de Húsares que había tomado el numero 5 del arma en la reorganización del Ejército Nacional con motivo de la Guerra del Brasil
      7-6-1827 era ascendido a comandante del tercer escuadrón del mismo
      1828 expedicionó al desierto formando parte de la División del coronel Ángel Pacheco, y en estas circunstancias estalló en Buenos Aires el pronunciamiento del Ide diciembre, que derribó al gobernador Dorrego. Alcanzado éste en los campos de Navarro, fué completamente derrotado por las fuerzas vencedoras de la campaña del Brasil que habían regresado al país. Dorrego huyó en dirección al norte, en demanda de las fuerzas de Pacheco, presentándose en la noche del 10 de diciembre en el campo de aquella división. Momentos después, el Regimiento 5.° de Húsares, acaudillado por Escribano y Acha, se ponía sobre las armas. Dorrego y Pacheco conferenciaban en un rancho cercano sin apercibirse de lo que pasaba, y de pronto se presentó Acha intimando orden de prisión al ex-gobernador, a nombre del teniente coronel Escribano. Dorrego quedó estupefacto, pero sobreponiéndose prontamente, dijo: "Compadre, se ha vuelto loco? No esperaba de Vd. semejante acción". Acha no sospechó jamás que al dar aquel paso firmaba la sentencia de muerte de Dorrego, considerándolo solamente como el causante de los males que afligían al país, y creyendo al reducirle a prisión que cometía, no un delito, sino un acto de patriotismo: era la consecuencia del tratado de paz ajustado con el Brasil
      16-12-1828 Lavalle ascendió a Acha a coronel efectivo de caballería
      A consecuencia de estos sucesos, los caudillos Molina y Mesa se sublevaron, encomendando el general Lavalle su sometimiento a la "División del Norte", comandada por el coronel Isidoro Suárez. El coronel Acha tomó parte en esta expedición, asistiendo al combate de "Las Palmitas", librado el 7-2-1829, protegiendo con su escuadrón de Húsares la brillante carga que el 1 7 de Caballería mandado por Pringles y los húsares del sargento mayor Pedro José Melián, llevaron a la línea enemiga, que fué rota y perseguida tenazmente por espacio de más de ocho leguas, hasta que la obscuridad de la noche y el cansancio de los caballos la detuvieron
      28-3-1829 Se halló con Rauch en el famoso combate de Las Vizcacheras, donde el último perdió su vida
      Posteriormente, destacado en San Nicolás el 7 de junio de aquel año, por una traición del después coronel Facundo Borda, fué tomado por éste y conducido a su campo: el coronel José Félix Bogado, comandante militar de aquel punto, logró rescatarlo al siguiente día, pero Acha y Borda habían convenido que el primero le entregaría al segundo su familia que se hallaba en San Nicolás, y en retribución, Borda haría llegar la de Acha que estaba en el Salto, así como también algunos equipajes. El 13, a las 4 de la tarde. Borda avisó que llegaba con la familia, según lo convenido; Acha marchó entonces con la de aquél, acompañado del capitán de artillería Eduardo Bloc y el teniente de Cívicos Ricardo Arana; más apenas recibió Borda su familia, con la tropa que iba a su retaguardia, cargó, no dándole más tiempo a la familia de Acha que para subir a un carro y a escape llegar a San Nicolás; resultando muertos los dos oficiales nombrados, y gravemente herido de un lanzazo en la espalda, el coronel Acha.
      Vencido el gral Lavalle, el coronel Acha se dirigió al interior para incorporarse a las fuerzas que mandaba en jefe el general Paz
      ene. 1831 se le encuentra operando en la provincia de Catamnrca, en auxilio del gral Deheza, marchando después a reunirse al ejército que mandaba el vencedor de Oncativo. Caído éste prisionero, Acha marchó el 1-6-1831 a Catamarcn, hallándosele en septiembre del mismo año, conjuntamente con los coroneles Lorenzo Barcala y Santiago Albarracín, operando con 300 hombres en el lugar llamado Piedra Blanca. En la sangrienta batalla de la Ciudadela, el 4-11-1831, Acha mandó la División "Catamarca", fuerte de 230 hombres, y el valor prodigioso que mostró en aquella funesta jornada le conquistó la admiración de los tucumanos. Después de aquella derrota emigró a Bolivia, estableciéndose en Tupiza. Pasó también un tiempo al Perú.
      Poco antes de estallar la Coalición del Norte, el coronel Acha regresó a Tucumán, donde se hallaba cuando llegó el general Lamadrid procedente de Buenos Aires, en misión de Rozas. Acha mandaba los Coraceros que constituían la escolta del gobernador Bernabé Piedrabuena
      7-4-1840 se pronunciaba la Provincia contra el Dictador. Mientras Lamadrid marchó en agosto a La Ríoja para auxiliar al general Brizuela, Acha, que había sido separado del mando de los Coraceros, quedó en Tucumán encargado de organizar los contingentes que fuesen llegando
      Al pasar por Tucumán el gobernador de Salta, cnel Manuel Sola, en octubre de aquel año, con su fuerza de 400 hombres para incorporarse a Lamadrid, que se dirigía a buscar la unión con Lavalle, Acha se incorporó a las tropas salteñas, las que atravesaron Santiago del Estero, sosteniendo combates contra los federales. Al llegar a Córdoba, Sola se incorporó a Lamadrid, y dejando el mando directo de su división a Acha, regresó a su provincia. Después de la derrota sufrida por Lavalle en el Quebracho Herrado, se reunieron los dos ejércitos. Acha fué destacado sobre Santiago, con 700 hombres para destruir a lbarra, lo que no logró. Posteriormente fué destacado para facilitar las comunicaciones entre Catamarca y La Rioja, interrumpidas por el ejército de Aldao, para lo cual marchó con 400 hombres, pero tuvo la poca suerte de ser sorprendido en Machigasta, provincia de La Rioja, el 20-3-1841, y completamente derrotado
      Hizo la campaña de Cuyo mandando la vanguardia de Lamadrid. El 1-8-1841, éste llegaba a Tuscum, en La Rioja, desde donde ordenó a Acha, que marchase sobre San Juan, para apoderarse de esta ciudad, punto del cual debía tratar de reunir toda clase de auxilios para regresar con ellos al ejército. El coronel Acha hizo huir al gobernador delegado dejado por Benavídez, don José María de la Oyuela, cuyas partidas arrolló el 13-8-1841 ocupando la ciudad de San Juan, disparando aquel a la Punta del Monte, donde se hallaba el general Benavídez con su división. Posesionado de la plaza, Acha se declaró jefe de ella, tomando de inmediato todas las providencias necesarias para cumplimentar la misión que le asignara su general en jefe. Con favorable resultado, provisto de los elementos requeridos, emprendió el regreso el día 15, en busca de Lamadrid, pero fué détenido al llegar a los campos de Angaco, el 16 de agosto, por el ejército del general Aldao. Acha en este trance, se vio obligado a librar una batalla desesperada, tremenda, en la cual su talla militar cobra contornos ciclópeos, iluminada por su heroísmo y el de sus valientes compañeros. Acha allí iba a conquistar como ninguno, los entorchados de general argentino.
      La batalla de Angaco es la acción más extraordinaria que presentan los fastos militares de la República, pues con 600 hombres que habían realizado una marcha de 80 leguas en 5 días, yendo a pie la infantería salteña, triunfó del aguerrido ejército del Fraile Aldao, fuerte de 2.200 hombres, entre los cuales, 700 eran infantes; habiendo sostenido el combate desde las 7 de la mañana hasta ponerse el sol de aquella gloriosa jornada para las armas libertadoras. 200 infantes que sobrevivieron del ejército de Aldao fueron hechos prisioneros, y la caballería fué muerta o dispersa. Se cuenta que en lo más recio de la lucha, que fué tremenda, Acha de pie, sereno y sonriente, golpeando la caña de su bota con un latiguillo, decía, refiriéndose a sus bravos enemigos: "¡Picaros!. . . ¡Ahora vais a ver bueno!". . . En medio de la pelea, enardecía a sus hombres, diciéndoles: "Ya lo saben, nuestros enemigos no dan cuartel al vencido. El hombre que cae en sus manos es en el acto degollado. Muramos, pues, si fuere menester, pero muramos peleando. Vamos a dar una nueva carga y que sea la última, caiga quien caiga!".
      "Echando la vista sobre nuestras líneas, dice un actor de aquella formidable tragedia, vimos que estaba horriblemente diezmada, y pudimos comprender que había llegado el momento del último y supremo esfuerzo".
      "Bajo esta impresión, dióse orden de efectuar un golpe definitivo sobre cuanto obstáculo se ofreciera a nuestro frente. Igual impaciencia aparecía en las filas contrarias. Las caballerías cambiaron de puesto, y su infantería debió pasar por modificaciones análogas, a juzgar por sus movimientos".
      "Como queda dicho, ésta tenía ahora por parapeto la acequia, delante de la cual tuvieron que detenerse los enemigos. Entonces empezó un fuego a discreción de una y otra parte a quema ropa, que duró hasta que nuestra caballería vencedora y encarnizada en la persecución, se presentó sobre el campo de batalla".
      "Fué aquí que ese resto de enemigos inclinó las armas y se declaró vencido. Puestos en orden y en situación de ver claro sobre cuánto había pasado, nos apercibimos con asombro que sólo quedábamos en pie 300 hombres a lo más, de los 450 con que habíamos entrado en batalla. Todos "los demás habían perecido". El campo quedó sembrado de 1.000 cadáveres del ejército de Cuyo y 200 de la gente de Acha.
      Aldao se retiró del campo de batalla, como igualmente. Nazario Benavídez, que se apartó de aquel campo de desastre solo y sombrío de ira y vergüenza por el revés sufrido. En su marcha, encontró un refuerzo de tropas, que procedente de Mendoza y al mando del coronel José Santos Ramírez, marchaba a incorporarse a Aldao. Benavídez no trepida un instante y las incorpora a su rota columna, que suma ya 800 hombres, haciendo alto en la Cañada Honda. Resuelve volver sobre sus pasos y dar un golpe de mano sobre las tropas que le ha infligido tan extraordinaria derrota: regresa a San Juan. Acha se hallaba acampado en las inmediaciones de la ciudad estremecida aún por el fragor de la batalla. El bravo vencedor de Angaco fué sorprendido por su enemigo el día 19, en medio de un viento zonda que azotaba la zona, logrando dispersar la caballería las tropas atacantes. Acha se replegó de aquel punto, llamado la Chacarilla. distante media legua al sud de la ciudad, sobre la capital, pero ésta ya había sido ocupada por Benavídcz. En estas circunstancias, Acha formó su infantería en columna y a la cabeza de ella penetró en la ciudad a paso de ataque, tomando posesión de la plaza sin la menor resistencia. El general Acha sólo contaba con 250 hombres, que repartió en cantones en el círculo de la plaza, posesionándose él de la torre da la catedral. Defendió durante tres días ese recinto contra las furiosas embestidas de Benavídcz. al cual ya se le habían incorporado la mayoría de las masas de San Juan. Privados de agua los soldados de la plaza por haber cortado los enemigos las acequias, y después de haber sufrido el sitio, haciendo un fuego tenaz y disputando al enemigo posición por posición, denodadamente sostenidas por Bennvídes; muerta ya la mayor parte de la tropa y consumidas sus municiones, Acha con 100 soldados y 12 oficiales, la única fuerza que le quedaba disponible, se refugió en la catedral a las 10.30 de la mañana del 22 de agosto. El coronel Ramírez se aprestaba a derribar la torre de la iglesia con dos cañones que llevaba; en tales circunstancias, Acha manifestó su intención de rendirse a Benavídez. ante quien capituló con todos los que le acompañaban, bajo Ia garantía de la vida. Acha marchó con la columna de Benavídez, el cual se incorporó a Aldao en el Desaguadero y retomado por éste el comando superior el día 15 de septiembre, estando todavía a gran distancia de aquel punto, el general Ángel Pacheco que avanzaba con su ejército a marchas forzadas. Aldao y Benavídcz levantaron apresuradamente campamento, dejando los prisioneros escoltados por fuerzas del coronel Nicolás Granada, en tres carretas sin toldo de las denominadas entonces "Castillos". Poco después volvió la escolta comandada por un teniente Marín, el cual sacó al general Acha engrillado; lo hizo subir así a caballo y marchó con él 8 leguas hacia San Luis, diciéndole que lo llevaba a Buenos Aires. "Al fin, dijo Acha, después de tantos años, le volveré a ver la cara a Rosas. que debe estar más grueso y siempre coloradito". Llegados cerca de un árbol coposo algo desviado del camino que va desde el rio Desaguadero a la represa de la cabra, le dijo el teniente Marín al general Acha: "Eche pie a tierra, general, porque tengo orden de ejecutarlo". "No me extraña, replicó el vencedor de Angaco, cúmplala Vd." . Una vez desmontado, sacó del cinto unas cuantas onzas de oro, del dedo de la mano izquierda un anillo, y del bolsillo del chaleco un rico reloj, y repartió todo a los soldados, recomendándoles que le apuntaran bien y le tiraran al pecho. Después miró fijamente al teniente Marín, que bajó la vista, y dijo con profundo desprecio: "¡Estoy listo!"
      Fué fusilado por la espalda después de atado codo con codo y arrodillado a la fuerza. Acha se enfureció al ver que iba a ser ejecutado en esa forma, increpando al cuadro que lo iba a ejecutar con la palabra "Cobardes!" .
      Después de muerto, se le cortó la cabeza, en cumplimiento a las sanguinarias disposiciones ordenadas por el general Aldao, que tan cobardemente huyó del campo de Angaco. Colocada la cabeza en un palo largo, éste fué clavado cerca de la Posta de la Cabra, en el camino por donde debía pasar el general Pacheco con su ejército, como efectivamente sucedió al día siguiente. En aquellas circunstancias la cabeza de aquel mártir se hallaba en su sitio, y su cadáver a un costado medio devorado por los buitres.
      El valiente general Acha fué ejecutado el 16-9-1841, en las proximidades de la Posta de la Cabra. La referencia de su ejecución fué hecha medio siglo después por el teniente general Donato Alvarez, que formó parte del destacamento del teniente Marín que fusiló a aquel sobresaliente soldado.
      El historiador Hudson que conoció personalmente al Héroe de Angaco, pinta así la figura física de éste: "Su rostro de tez blanca, tostado por el sol, larga barba de un subido rubio infundían en la imaginación de aquel que le miraba con atención y estudio, la idea del prestigio, de la admiración del tipo que designa el valor, la grandeza de alma y del genio que revela la cualidad escasa de saber mandar y hacerse obedecer". ("Recuerdos Históricos sobre la Provincia de Cuyo", tomo II. pág. 420)
      El mismo historiador pinta en su verídico libro la figura exterior del general Acha, que tuvo tres caballos muertos en la acción de Angaco:
      "Gran figura militar poseía el general Acha. Era completamente en su "aspecto, un caballero de la edad media, no solamente por su continente "de rasgos enérgicos, graves y de angulosas formas, sí que también, por la "severidad y digno aspecto que característicamente revestía. Vestía una blusa azul celeste de paño, una gorra de larga manga, sin visera, tendida a la espalda, del mismo color, un pantalón ajustado azul, calzando sobre él botas altas de becerro del color natural como salen de las fábricas de curtiembre del Tucumán, espuelas de plata de sencilla forma y llevando "su larga espada al cinto, en su ligera montura, pistoleras provistas y a la grupa su manta de abrigo".

      Recopilacion por Guillermo Garcia

  • Fuentes 
    1. [S179] Biografías Argentinas, Yaben, Jacinto R.

    2. [S451] Medrano Balcarce, Juan Manuel, Medrano Balcarce, Juan Manuel, (jmedrano76(AT)hotmail.com).

    3. [S137] Nuevo Diccionario Biográfico Argentino, Cutolo, Vicente O., (Editorial Elche, Buenos Aires, 1968. De este diccionario se editaron varias ediciones actualizadas, hasta el 2004.).

    4. [S451] Medrano Balcarce, Juan Manuel, Medrano Balcarce, Juan Manuel, (jmedrano76(AT)hotmail.com), https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:939D-VQS9-R.