Manuel de Escalada Bustillo de Ceballos[1]

Varón 1704 - 1774  (70 años)


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  • Nombre Manuel de Escalada Bustillo de Ceballos 
    Nacimiento 1704  España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [2
    Bautismo 16 Mar 1704  Castañeda, Cantabria, España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Sexo Varón 
    Fallecimiento 1774  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    ID Persona I3026  Los Antepasados
    Última Modificación 13 Mar 2010 

    Padre Antonio de Escalada de Las Bárcenas,   n. 1681, Castañeda, Cantabria, España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 12 Abr 1736  (Edad 55 años) 
    Madre Ana María Bustillo de Ceballos Socobio,   n. 20 Jul 1674, Corvera de Toranzo, Cantabria, España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 2 Abr 1730  (Edad 55 años) 
    Casado 2 Oct 1700  Castañeda, Cantabria, España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [1
    • Bendijo el enlace el cura de Castañeda Pedro García de los Ríos, ante los testigos Miguel García y Fernando de Escalada Bárcenas, hermano del contrayente.
    ID Familia F1787  Hoja del Grupo  |  Family Chart

    Familia María Luisa Sarria Lea,   c. 14 May 1709, Santiago de Chile, Santiago, Chile Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 13 Feb 1762, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad ~ 52 años) 
    Casado 14 Jun 1748  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    • Unión de hecho.
    Hijos 
    +1. Antonio José de Escalada Sarria,   n. 1752, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 16 Nov 1821, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 69 años)
    +2. Francisco Antonio Escalada Sarria,   c. 27 Sep 1749, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 5 Dic 1835, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad ~ 86 años)
    Última Modificación 13 Mar 2010 
    ID Familia F286  Hoja del Grupo  |  Family Chart

  • Mapa del Evento
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    Enlace a Google MapsFallecimiento - 1774 - Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
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  • Documentos
    Escalada Bustillo, Manuel
    Escalada Bustillo, Manuel
    Biografía Histórica
    por Carlos F. Ibarguren

  • Notas 
    • MANUEL DE ESCALADA Y BUSTILLOS DE CEBALLOS vino al mundo en Castañeda, y lo bautizó el cura Benito de la Riva Velasco en la Iglesia Colegiata de Santa Cruz, el 16-III-1704, apadrinado por Manuel de Bustillo, su tío carnal, y por Beatriz de Güemes, también parienta suya. Hacia el año 1724, Manuel, mozo veinteañero, trasladóse por libre iniciativa a Cádiz, y allí se embarco para América. Después de una permanencia de casi dos décadas en Santiago de Chile, el hombre cruzó la cordillera avecindándose en Buenos Aires en 1744; donde, practicando el comercio en gran escala, logró acumular una buena fortuna. A poco de llegar a la ciudad porteña Manuel de Escalada vinculóse íntimamente con María Luisa o Luisa de Sarria, la cual vino a resultar madre de sus hijos.
      Tras la muerte de Luisa de Sarria, don Manuel se hizo cargo de los dos hijos que había tenido con ella; Francisco Antonio y Antonio José, de 12 y 10 años uno y otro. (Por tanto la relación amorosa de los padres habría comenzado hacia 1748, o meses después). Ambos chicos se alojaron en la casa paterna, proporcionándoles don Manuel maestros para sus primeros estudios, "que ellos no quisieron proseguir" - cual lo estampó el genitor en su testamento.
      Múltiple actividad económica desarrollaba Manuel de Escalada. Su organización mercantil llegó a ser la más acreditada e importante en la ciudad porteña - aún el vasco Anchorena no había alcanzado su apogeo comercial en nuestro medio. El intercambio de efectos y mercaderías al por mayor, realizábase entre Cádiz y Buenos Aires y los centros de consumo del interior. Representantes de don Manuel en Cádiz eran, su hermano Fernando de Escalada, y sus primos Francisco y Juan Antonio de Ceballos; con este último y el cuñado de él, Fernando Rueda, tenía, además, una sociedad por terceras partes para traficar con Potosí. A su vez mi antepasado representaba en Buenos Aires a la empresa armador gaditana "Francisco Aicardo Hnos.". Así, el 15-II-1756, ante el Escribano Francisco Herrera, compareció Manuel de Escalada y dijo; Que había recibido de Josef Bejarano, segundo piloto del navío "La Sacra Familia", 260 pesos que Bejarano le debía a Francisco Aicardo. vecino de Cádiz, y que dicho deudor estaba comprometido a pagárselos a Escalada en Buenos Aires, por cuya suma éste otorgaba carta de pago.
      Se desempeñaban como apoderados y agentes de Escalada en Potosí; Antonio de Rueda, Manuel Prego de Monteros, Felipe Manuel de Arce y Ceballos, Joseph de la Cuadra y José Fernández Cornejo. En Oruro; Juan de Helguero Palacio y Blas de Opas. En Santiago de Chile; Manuel Manso de Velasco, Miguel Pérez de Cotapos y Domingo de San Cristóbal. En Mendoza; Juan Martínez de Soto y Rozas. En Córdoba del Tucumán; Pedro Fernando de la Torre, Antonio Cebreros y Francisco Antonio Díaz. En Salta; José de Cabrera, Santiago Pucheta y José Burela Aguirre. En Santa Fé; Gabriel Quiroga, Salvador Amenabar y Juan Antonio Lastra. Y en el Paraguay, Marcos Salinas.
      Otras personas vinculadas por negocios a Escalada eran; aquí en Buenos Aires, el Capitán de Caballos Roque de San Martín y Avellaneda, Melchor García de Tagle y Antonio Moreyras. En Chile; Juan Antonio de Quevedo Alvarado. En el Alto Perú; Manuel García Calderón. Y en Valencia; Pedro Morera. Figuran en su testamento y en distintos documentos como deudores de don Manuel; Santiago Felipe de Saavedra y de la Palma (futuro padre de don Cornelio), Matías Tejerina, Benito Rebuñedo (que viajaba a Potosí), Pedro Gamboa, Manuel de Abarrotegui, Carlos Guerrero, vecino de Charcas y Andrés de la Fuente, en Potosí.
      El 5-IV-1755, ante el Escribano porteño Francisco de Merlo, Manuel de Escalada Bustillo, "natural del lugar de Santa Cruz de Castañeda, en las costas del Mar Cantábrico del Arzobispado de Burgos, en los Reinos de Castilla, hijo legítimo de Don Antonio de Escalada Bárcenas y de Doña Ana María Bustillo Ceballos, estando al presente en pie y sana salud", hizo testamento y dijo: "Como tengo comunicadas mis cosas combenientes al descargo de mi conciencia con el Reverendo Padre Rector del Colegio de la Compañía de Jesús", le daba a este jesuita poder en 1º término, para que en caso de muerte ordenara su testamento; en 2º término, a los mismos efectos, a Domingo Alonso de Lajarrota 5º abuelo mío, y en 3º lugar a Francisco Pérez de Saravia; a fin de que, en ese orden, alguno de ellos otorgara la escritura testamentaria correspondiente, de acuerdo a lo que tenía ordenado en una "memoria", que les dejó "escrita y firmada el día de ayer" (4-IV); cuya réplica había remitido a España a su hermano "Fernán Escalada, para que le sirva de pauta". Ordena ahí entierren su cadáver en San Francisco, amortajado con el hábito seráfico, o en la Iglesia que conbengan mis albaceas". Manda un florín de siete pesos corrientes para ayuda de rescate a los niños de "Verbería", con intención de ganar las indulgencias y gracias concedidas por los Sumos Pontífices. Y nombra por Albaceas; 1º a su hermano Fernando de Escalada y Bustillo, residente en Cádiz; 2º a Juan Antonio de Zeballos, "mi primo", que estaba en Buenos Aires; 3º, "al Reverendo Rector de los jesuitas que fuere"; 4º a Domingo Alonso de Lajarrota; y 5º, a Francisco Pérez de Saravia. El causante declaró finalmente, "por mi heredero, en la parte que tengo dispuesto, a mi hermano Fernando, y por su fallecimiento a sus hijos e hijas, mis sobrinos; y anulo un poder para testar que dí en la ciudad del Cuzco", el 24-XII-1740.
      En 1757 don Manuel fue elegido Regidor de la villa de Castañeda por el Estado Noble, pero como residía en Buenos Aires, sirvió a dicho cargo por medio de Teniente, que lo fue, José de Palacios. También ese año se le designó Mayordomo de la Colegiata lugareña de Santa Cruz, haciéndose representar por su primo hermano Angel de Escalada, a quien remitió, desde estas Indias varios donativos de alhajas de plata con destino a dicha Iglesia.
      Meses atrás, el 4-XI-1756, había llegado a Buenos Aires, como Gobernador de las Provincias del Río de la Plata, el Teniente General Pedro Antonio de Cevallos, al frente de una expedición de mil hombres, con encargo de poner término al conflicto hispano-portugués, originado por el entrometimiento lusitano en la Banda Oriental, desde que allí fundara la controvertida base militar de Colonia del Sacramento en 1680. El ilustre Cevallos resultaba lejano consanguíneo de mi antepasado Escalada.
      El 9-III-1759, ante el Escribano Juan Antonio Carrión, Manuel de Escalada le compró a Miguel Jerónimo Ruiz una casa a inmediaciones del Convento de La Merced, cuyo terreno se componía de 22 varas de frente y 50 de fondo; edificado con sala, con reja de fierro a la calle y aposentos con pisos de madera, todos cubiertos de tejas; un pozo de balde con brocal y una cochera techada asimismo de tejas. Lindaba la propiedad calle en medio por su frente al Este con casa de Martín de Leguizamo; por el Norte, luego de atravesar un hueco que tenía "aguas altas y bajas", con Mauricio del Corro; al Poniente, que era su fondo, con casa de Claudio Julio Rospigliosi; y al Sur con los fondos de la vivienda de Mónica Julia Rospigliosi, mujer de José Bayo Ximénez. Trece meses más tarde, el 9-IV-1760, ante el Escribano Francisco Javier Conget, Escalada le vendía esa casa por 2.000 pesos, al sevillano Gregorio Ramos Mexía y Márques de Velasco, casado con María Cristina Ross del Pozo y Silva. Estos cónyuges son el tronco del linaje porteño de Ramos Mexía.
      El 12-VIII-1762, ante el Escribano José Zenzano, Ignacio de Irigoyen - marido de Francisca de la Quintana y Riglos - otorgó un poder a Manuel de Escalada, "para que atendiera todos sus negocios y compromisos de España, en atensión a la orden que le dió el Gobernador, el día de ayer, de salir a las cuarentiocho horas de esta ciudad para la otra banda del río, en ocupación del Real servicio".
      El historiador José Torres Revello, encontró en el Archivo de Indias de Sevilla entre el cúmulo de documentos que investigaba, una pequeña tira de papel escrita de puño y letra del Gobernador Cevallos, titulada "Razón de los sujetos más acaudalados de Bs. Ays., y de los que por un juicio prudente manejaban bienes suios propios, al tiempo de mi salida de Bs. Ays.". En esa lista - entre 11 nombres - figura como el vecino porteño más pudiente, Manuel de Escalada con 500.000 pesos fuertes de capital.Le siguen Manuel Rodríguez de la Vega con 350.000 de igual moneda; Domingo de Basavilbaso de la Presa y Juan de Lezica de Torrezuri con 200.000 cada uno; Joseph de Gainza y su suegra (Jerónima de San Martín y Avellaneda de Eguía) con 150.000; el canónigo Joseph de Andujar, el cura de los Arroyos Joseph Cossio y Terán y un Antonio, cuyo apellido quedó en blanco, con 100.000 cada cual; mi 5º abuelo Domingo de Lajarrota con 80.000; y Santiago de Saavedra, con 60.000 de aquella fortísima moneda.

      Regidor en el Cabildo de Buenos Aires

      Acorde con la tradicional usanza, el Cabildo siempre renovaba sus autoridades cada primero de enero, y en tal fecha del año 1766, a Manuel de Escalada lo eligieron Regidor y Defensor de Pobres de dicha corporación, prestando el juramento indispensable el día 4 ante el Alcalde saliente Juan Miguel de Esparza. Resultaron compañeros suyos a lo largo de doce meses; los Alcaldes Juan de Lezica y Torrezuri y mi 5º abuelo Marcos José de Riglos; y los Regidores Eugenio Lerdo de Tejada, Miguel de Rocha Rodríguez, Miguel Mansilla, Juan José Moreno, Antonio Nasarre y Manuel Alfonso San Ginés.
      El 18 de febrero, "estando así juntos (los "Rexidores") en la Sala de sus acuerdos, a son de Campana, como lo an de costumbre al tratar lo combeniente a esta "República", el cuerpo comunal se ocupó de un ruidoso conflicto de etiqueta ocurrido entre sus miembros y el Gobernador Cevallos, por un lado, y el Obispo Juan Antonio de la Torre por otro. El conflicto se inicia al arribar éste a Buenos Aires, cuando los cabildantes, portando simbólicas mazas de plata, se negaron a tomar las varas del palio, bajo cuyo dosel Su Ilustrísima se introdujo en la Catedral; pues Su Majestad, el Rey, había dispuesto "no se execute esta seremonia", que reservaba para su Real persona.
      Así las cosas, en represalia de ello, en las solemnes festividades religiosas de San Pedro Nolasco y de Santa Catalina, en las rogativas que se hicieron en la Iglesia de La Merced y las celebradas en honor de San Ignacio de Loyola en el templo de la Compañía, los ministros del altar, "contra el común estilo y anticuadísima práctica de dar la paz" simultáneamente al Obispo y al Gobernador y Cabildo secular, esa cortesía litúrgica la dieron antes al Mitrado, y muy a las cansadas a las autoridades civiles. Frente a tales desaires reiterados, los Alcaldes y Regidores - y el Gobernador Cevallos también - habíanse abstenido de asistir oficialmente, por el momento, a las públicas solemnidades eclesiales.
      El 29 de abril, el Cabildo resolvió promulgar un bando que imponía "la pena de cinquenta azotes al esclabo o xente de servicio que fuese cogido, o se haberiguase haver echado basura en la calle; y esto sin perjuicio de los diez pesos que se le exijirían a su amo, para que cada indibiduo tenga cuidado de belar sobre su familia y que sus criados cumplan con los bandos que miran al aseo de las calles en que se interesa el público; y se compre un Libro en que se apunten las multas que se exijieren, con el que aya de correr el señor Dn. Manuel de Escalada"; O tempora! O mores!...
      El 26 de mayo se leyó en el Ayuntamiento una carta del Obispo de la Torre, en respuesta de otra de los Regidores "sobre los puntos de etiqueta y cortesía que tiene pedidos (el Cabildo) se le guarden". Sobre esto contestaba el Obispo "con un estilo descortés e insultante, condesciendo en guardarlos interinamente según se lo tenía propuesto". Escalada y sus pares trataron entonces "lo que devía practicarse en orden a las puyas y sátiras" contenidas en la respuesta del Diocesano, acordando "se diese quenta nuebamente a Su Majestad en su Real Supremo Consejo, con testimonio íntegro de todo lo que sobre el particular se a actuado, para que en bista de ello, dispense Su Majestad sus órdenes y proporcione el remedio".
      El 10 de junio Escalada y sus colegas tratan acerca "de las danzas que salen para la festividad del Corpus, y que el costo que estas tienen es crecido, según la exacción que las Cabezas (los dirigentes) hacen a los gremios. Atendiendo al deplorable estado en que se halla el comercio de esta ciudad, que es el que fomenta a dichos gremios, se acordó que, en adelante, no aya más que una sola danza, y que en esta alternen los dos gremios de Sastres y Sapateros, y que para su costo se exija la mitad de lo que hasta aquí a sido costumbre". Estas danzas gremiales de hace dos siglos, laicas y huelguísticas ahora, síguense bailando aquí a elevadísimos costos, al son de bombos estridentes, en perjuicio del estado y de la comunidad general.

      Llegada del Gobernador Bucareli y otras cuestiones capitulares

      El 26 de julio el Cabildo "trató sobre el modo del recibimiento que se ha de hacer al Exmo. Señor Don Francisco Bucarely, Governador y Capitán Gral. electo para esta ciudad y Provincia", quien se hallaba en Montevideo. Se dispuso que debían bajar al puerto del Riachuelo el Alcalde Riglos y el Procurador General Lerdo de Tejada a cumplimentar a Bucareli, y "acompañarle a su Palacio o Iglesia, si fuese hora de ir a dar gracia a ella; en donde deben esperar a los demás Señores de este Ilustre Cuerpo, quienes deben concurrir con las mazas ... y que en demostración de regocijo, se pida bando al Sr. Governador para que los vezinos y moradores, iluminen la ciudad según costumbre, la noche que dicho Exmo. Señor llegue". Y el 5 de agosto llegó Bucareli para reemplazar a Cevallos, siendo cumplimentado en "los extramuros de esta ciudad" por el Alcalde Riglos y el Procurador Lerdo de Tejada, mientras, "en su Sala Capitular los demás Señores de este Ilustre Cuerpo", junto con el Gobernador saliente Pedro de Cevallos, aguardaban al nuevo jefe de estos leales dominios riopaltenses; a quien una comisión comunal recibió en la puerta del edificio. Seguidamente todos se instalaron en la Sala de los Acuerdos, tomando asiento bajo dosel Bucareli y Cevallos. El primero exhibió la Real Cédula de su nombramiento como Gobernador y Capitán General de las Provincias del Río de la Plata, dada en Madrid el 19-XII-1765; "la que haviendo sido leída, estando todos (entre todos mis antepasados Escalada y Riglos) parados y destocados ... tomándola el Exmo. Señor Don Pedro de Zevallos, la besó y puso sobre su cabeza, y lo mesmo executó el Sr. don Eugenio Lerdo de Tejada en nombre de este Cavildo", en cuyas manos Bucareli hizo el juramento "a Dios y a la Señal de la Cruz, prometiendo al Rey de servir vien y fielmente el empleo de Gobernador ... obedeciendo las Reales Cédulas, Proviciones, Leyes y Ordenanzas, administrando Justicia conforme a ellas, sin agrabios de partes, y de mantener y proteger los pribilegios que Su Majestad tiene concedidos y en adelante concediese a esta ciudad; y en su cumplimiento dijo; Sí juro. Con lo que quedó recivido; y lo firmaron, de que doy fé; Don Pedro de Cevallos - Franco. Bucareli y Ursúa - Joan de Lezica y Torrezuri - Marcos Jph. de Riglos - Diego Mantilla de los Ríos - Miguel Mansilla - Eugº Lerdo de Tejada - Miguel de Rocha y Rodríguez - Manuel de Escalada - Juan Joseph Moreno - Manuel Alfonso de Sn. Xinés - Ante mí; Francisco Xavier Ferrera, Escribano Público".
      El 13 de octubre, los ediles porteños recibieron un memorial del Gobernador Bucareli, relativo a una propuesta del cacique Lepin, para que el Cabildo expusiera "lo que sea mas combeniente sobre el contenido de dicho memorial. Al respecto, los cabildantes mantuvieron una larga conferencia con los Sargentos Mayores Clemente Lopez de Osornio y Manuel Pinazo y el Capitán Juan Francisco de Suero, tras la cual hicieron entrar a la Sala al cacique Lepin interrogado "por medio del intérprete Francisco Bascur". De seguido, Lepín se ratificó "en la pretención de hacer una combocatoria general de todos los indios, sus parientes, amigos y aliados, cuio número dize ascendía a setecientos Indios, para hacer la guerra a los indios Teguelchuz (sic) sus enemigos, con la condición de que se les permita, después de hecha la combocatoria, el dejar sus familias en la Laguna Salada, que está en la otra banda del Río Salado (ahora entre los partidos de General Madariaga y General Lavalle); pidiendo asimismo un poco de yerba y tabaco y algún aguardiente, para el fin de la dicha combocatoria". Los militares consultados al respecto manifestaron que no encontraban inconveniente en que se les diera a los indios la facultad de hacer la guerra "a los Tegualchuz, que son los que últimamente nos an ostilizado nuestras campañas, y cuia nación se hace preciso por todas razones castigarla, no solo por los expresados insultos que nos han hecho, sino es por los que en adelante nos puedan hacer, por ser los más balientes y aguerridos que ay, y así combiene debilitarlos, y para que se logre esto, se les dé la yerba, tabaco y demás que piden, como así mismo berificada que sea la expedición que intentan contra los Teguelchuz, se les gratifique del ramo de Guerra lo que le pareciese a la generosidad de su Exa. (el Gobernador Bucareli); pero que no obstante estos ofrecimientos de Lepín, y el dejar sus familias en el sitio que designa de la Laguna Salada, parece necesario en que la xente de las Milicias del Campo estén prontas y prebenidas para el caso de alguna perfidia del dicho Lepín, como por lo común se a experimentado del proceder beleidoso de dichos Indios". Para atajar cualquier artimaña de estos, los Sargentos Mayores Lopez Osornio y Pinazo y el Capitán Suero consideraban "también combeniente el que bayan dos españoles lenguaraces en su compañía a la combocatoria que aseguran los Indios que tendrán concluída dentro de veinte días de la salida de esta Ciudad". Tras las razones expuestas, los cabildantes acordaron "desde luego se hiciese así, y para su execusión se dé cuenta al Sr. Governador con testimonio de este acuerdo" - que le llevaron a Bucareli los Regidores Diego Mantilla de los Ríos y Manuel de Escalada. En resumidas cuentas, aquella propuesta belicosa del cacique Lepin, contra los aguerridos tehuelches maloqueros, quedó en la nada.
      En el acuerdo del 20 de octubre, Escalada y sus compañeros de capítulo deliberaron sobre el hallazgo, en el archivo de la casa - cual lo expresa el acta que transcribo con moderna ortografía - "del mapa puesto en pergamino, del repartimiento de cuadras en la traza de esta Ciudad, que según se reconoce es el de la fundación de esta Ciudad; que estaba por su antigüedad casi en estado de no poderse leer. Para que no se pierda un tan precioso documento de la antigüedad, que puede servir de regla, así para aclarar las dificultades que diariamente se ofrecen, por lo que hace a la traza de esta Ciudad, como para el Ejido; se acordó: Se copie en pergamino como estaba, y se ponga en una tabla debajo de la vidriera, y se guarde en el archivo de este Cabildo; y siendo para el asunto de ponerlo en limpio muy a propósito Dn. Pablo Tompson, vecino de esta Ciudad, por su notoria probidad, curiosidad, inteligencia en letras antigüas y en el dibujo, se le encarga esta comisión, enviándole recado de parte de este Cabildo, que le llevará, junto con el Padrón, el presente Escribano Francisco Xavier Ferrera".
      El 19 de diciembre, el Cabildo elevó al Rey una "representación" donde denunciaba que el Gobernador Bucareli había establecido arbitrarias imposiciones a los comerciantes exportadores de cueros, negándoles también el permiso de sacar mulas. Tres años mas tarde, Carlos III, mediante una Real Cédula fechada el 19-X-1769, estampó que aquello no era exacto; "que la Ciudad (o sea el Cabildo) no ha tenido más fin en esto, que manifestar su resentimiento contra vos (Bucareli) ,informando unos hechos tan contrarios a la buena fé y sinceridad que debe profesar. Y visto todo en mi Consejo de Indias - proseguía el regio documento - he resuelto manifesteis a Dn. Marcos Joseph de Riglos, Dn. Eugenio Lerdo de Texada, Dn. Miguel de Rocha y Rodríguez, Dn. Manuel de Escalada, Dn. Manuel Alfonso de San Ginés y Dn. Juan Joseph Moreno (firmantes de la antedicha "representación"), el desagrado que han merecido sus expresiones a los dos citados puntos, y se les prevenga que en los sucesivo aprendan no solo la realidad, candor y buena fee con que deben hacer sus Representaciones e Informes, sino el tiento y pulso conque han de caminar en las quejas que propongan contra sus Governadores, absteniéndose de usurpar el respetable nombre de la Ciudad, para dar mas cuerpo a sus calumnias, y encubrir de este modo sus particulares pasiones; y he multado en cien pesos a cada uno de los referidos seis capitulares, mancomunados para su pago, y aplicados para los gastos de la Fortificación de Montevideo".
      Seis años mas adelante, Carlos III, por medio de una "Real Zédula de Vindicación", restablecía el buen nombre y honor de sus seis vasallos porteños, agraviados por aquel anterior documento denigrativo. (Ver mas detalles sobre el incidente en el capítulo dedicado al linaje de Riglos).

      Otras informaciones relativas al personaje de esta historia

      Manuel de Escalada, en carácter de apoderado de Juan Sánchez de la Vega, vecino de Cádiz, presentó un pedimento al Cabildo, que se leyó en la sesión del 15-VI-1768, solicitando el pago de la cuenta debida por dicha corporación a raíz de la compra "del Relox de la ciudad", empotrado en la torre de su edificio. Siete años atrás (30-III-1761), el Cabildo había encargado adquirir a Juan Antonio Ceballos - primo y socio de Escalada - un reloj igual al que poseía la ciudad de Cádiz. Esta máquina, en definitiva, fue comprada por Juan Sánchez de la Vega, junto a una campana para la torre cabildeña, y remitidas ambas piezas por el nombrado a Buenos Aires en la fragata "Carmen". Todo había costado 2.725 pesos; "suma de que carecía el Cabildo, pero que resolvió abonar contrayendo obligaciones hasta alcanzar la cifra señalada" - cual lo apunta Torre Revello en su estudio La Casa del Cabildo de Buenos Aires.
      El 7-XI-1769, "Sor María Seraphina, Yndigna Abbadesa" de las monjas capuchinas del convento bonaerense, le pedía al Rey Carlos III que les requiriese a Francisco San Ginés y a Manuel de Escalada, "se hagan cargo de esta Sancta obra de la Iglesia (de San Juan), que son personas de conveniencia, en especial Escalada, qués persona rica y sin obligaciones" (deudas). Y don Manuel no solo contribuyó con su pecunia en ayuda de las monjas, sino que les dejó un legado en su testamento, como veremos mas adelante.
      El 21-V-1772, el Gobernador Juan José de Vértiz, a fin de establecer en la ciudad "el aseo, limpieza y Policía, que tanto conducen a la salud pública", resolvió nombrar como auxiliares de la Justicia, "a personas que celen las ofensas de Dios, pecados, robos, muertes, heridas, con facultad de prender infragante a qualesquiera agresor". Esos comisionados darán cumplimiento a "los Bandos publicados por este Govierno ... ciudarán que todas las atahonas y canchas se cierren después de las oraciones, y obligarán a los dueños pongan puertas en ellas, bajo pena de multas ... los pantanos que hubiere en las calles de su barrio harán se cieguen, y queden sin embarazo alguno las corrientes de agua ... obligando a los carreteros a que conduzcan el cascote y tierra necesaria ... Reconocerán ... las medidas de las pulperías, la equidad de los precios con la venta de géneros comestibles, su calidad y, particularmente, el peso del pan ... haciendo que en dichas pulperías, tendejones, tiendas y oficios públicos, haya farol en la puerta de la calle, mientras estén aviertas de noche ... matricularán a todos los vecinos y residentes ... a sus hijos, esclavos y sirvientes de ambos sexos ... ninguno podrá edificar casa sin previa noticia del Comisionado de su distrito, quien con alguna inteligencia, o con el Piloto de la ciudad, le señalará la altura en que ha de poner el piso de su casa, según la situación de la calle ... tendrán especial cuidado, los Comisionados, en el aseo de las calles de su distrito, obligando a los vecinos a que en el frente de sus casas no permitan basuras, ni ynmundicias, sino que juntándolas dentro de ellas, a la noche, o en la hora que pudieren, bayan sus esclavos a arrojarlas a las zanjas o parajes que se les señale; como asimismo no permitan animales muertos, para los que se destinarán sitios para enterrarlos, y les subministrará el oficial de guardia de la Barranca (cárcel de encausados sobre la bajada de la actual calle Balcarce, esquina San Juan), los presidiarios que pidan, y los carreteros estarán obligados a conducirlos al mandato del Comisionado, pena de 10 pesos. Harán componer y hacer a los que no las tengan, las calzadas con sus postes para el paso de las gentes a pié ... exigirán multas a los que pasen a caballo por dichas calzadas, obligando también a los que quebraren algún poste, que lo reponga ...". Los Comisionados harán "que cada uno de los dueños de su distrito lebanten tapias de ladrillo en todos los huecos de las calles, o que edifiquen para evitar por este medio los desórdenes, escandalos y muertes que en dichos parajes se experimentan ... ningún pobre de ambos sexos mendicante por las calles, podrá pedir limosna sin el correspondiente pasaporte o licencia del Comisionado de su distrito, so pena de un año de Barranca, siendo hombre, y si fuera mujer un año de cárcel ... De toda la gente vaga y mal entretenida ... dará el Comisionado cuenta a este Govierno ...". Las tropas de Caballería y de Dragones ayudarán a los Comisionados "a patrullar las calles, prender a los ociosos, vagos y mal entretenidos, y hacer asimismo se cumplan los bandos y demás ordenes que se hayan dado o se dieren por el Govierno".
      Al desempeño de esos menesteres el Gobernador Vértiz nombró "Comisionados" a 32 vecinos de pro para los 16 distritos o barrios urbanos. A saber; 1º distrito; Vicente Arzac y Agustín Casimiro de Aguirre (4º abuelo mío y sobrino de Vértiz). 2º distrito; Bernardo Sancho de Larrea y Miguel de Tagle. 3º distrito; Manuel de Escalada (mi 6º abuelo) y Santiago Castilla. 4º distrito; Fernando de Arizaga y Cecilio Sánchez de Velasco. 5º distrito; Antonio Velasco y Pedro Ignacio Morantes. 6º distrito; Diego Mantilla de los Rios. 7º distrito; Marcos Riglos (mi 5º abuelo) y Melchor Abandero. 8º distrito; Juan de Lezica Torrezuri. 9º distrito; Manuel Lazarte. 10º Juan Gordillo. 11º el Capitán de Dragones Joaquín Morote y, a sus órdenes, Francisco Abascal, Antonio Millán y Marcos Miguens. 12º Matías Flores y Pedro Chaves. 13º Joseph de Aspiazu y Bartolomé de la Mata. 14º Fernando Caviedes y Francisco Gómez. 15º Pedro Amarita y Pedro Velarde. Y 16º Antonio Morales y Antonio Chandategui.

      La legitimación de los hijos de mi antepasado

      El 2-V-1771 Manuel de Escalada reconoció a sus hijos naturales en Buenos Aires, y, en seguida, inició en Madrid los trámitres, ante el Consejo de Indias, a fin de que Su Magestad, Carlos III le concediera la legitimación de Francisco Antonio y Antonio José, habidos en María Luisa de Sarria, quienes, a la sazón, frisaban en los 21 y 19 años de edad, respectivamente.
      Tal legitimación por rescripto, equiparaba a los hijos naturales con los legítimos en las honras y preeeminencias, aunque no en cuanto a los bienes, pues solo podían aquellos heredar hasta la quinta parte de la herencia paterna. Para alcanzar la referida gracia, debía el interesado abonar una suma en concepto de derechos - creo que 200 ducados por persona - con destino a la "Real Caxa"
      Salvados estos procedimientos burocráticos, Carlos III, mediante Real Cedula fechada en El Pardo el 15-I-1772, legitimó a los hermanos Francisco Antonio y Antonio José de Escalada y Sarria. Posteriormente - ya fallecido el padre - Francisco Antonio de Escalada, el 17-V-1777, presentó un escrito al Cabildo de Buenos Aires adjuntando el Real Rescripto a favor suyo y de su hermano Antonio José, con el pedido de que en el cuerpo comunal " se le dé devido obedezimiento, anotándose en los Libros capitulares, así dicho Rescripto, como el contesto de los demás documentos que presenta. Y - prosigue el acta cabildeña correspondiente - enterados los Señores, destocados y puestos de pié, tomó en su mano el Sr. Rexidor Dr. Dn. Joseph Pablo Conti el expresado Real Rescripto, lo besó y puso sobre su cabeza, obedeziéndole en nombre de este Muy Ilustre Cavildo, como carta de Nuestro Rey y Señor natural; y en su cumplimiento acordaron se copien en los Libros que correspondan como igualmente los demás documentos que expresa, a fin de que en todo tiempo conste la avilitación y onorífica lexitimidad que Su Majestad, que Dios guarde, se ha dignado dispensarles, restituyéndolos en todos los Derechos, franquezas, libertades, preheminencias, inmunidades que puedan y deben gozar los hijos que son de lexítimo Matrimonio; los que se les guarden cumplidamente, según y como Su Majestad ordena; lo que fecho, se debuelban los enunciados documentos originales, con nota de este Acuerdo"; que firmaron los Alcaldes Marcos Joseph de Riglos y Martín de Sarratea, y los Regidores Joseph Pablo de Conty y Pedro Albarado, ante Pedro Nuñez Escribano público y de Cabildo.

      Testamento y muerte de Manuel de Escalada

      El 15-V-1774, ante el Escribano Eufrasio Joseph Boyso, "Manuel de Escalada natural del lugar de Santa Cruz de Castañeda, Obispado de Santander, en la costa de Cantábria, hijo legítimo de don Antonio de Escalada Bárzenas y de doña Ana María Bustillo de Cevallos, ya finados, hallándome enfermo de un accidente natural que Dios se ha servido darme, sano de voluntad, firme de memoria y libre de entendimiento ...", espresó que por impedírselo "el grave accidente que actualmente me hallo", otorgaba poder para que extendieran su testamento, una vez fallecido; primeramente a Bernardo Sancho de Larrea; en segundo término a sus hijos Francisco Antonio y Antonio José; y en tercer lugar, a Manuel Francisco Vidal (apoderado adscripto a su casa de negocios). Ordenó se sepultara su cadáver en la Iglesia de San Francisco, amortajado con el hábito de la orden. Declaró que por muerte de doña Luisa de Sarria, formalizados los inventarios y liquidado el haber de ella, los bienes suyos pertenecían, como legítima materna, a Francisco Antonio y a Antonio José de Escalada y Sarria, "hijos naturales" de dicha señora. "Los preinsertos Francisco Antonio y Antonio Joseph mis hijos naturales" - prosigue el causante - "los tuve de soltero en la expresada doña Luisa de Sarria". Tras esta declaración, el testador mandó se le diera "el tercio de mis bienes" a sus dichos dos vástagos. Instituyó después universales herederos a sus hermanos legítimos Fernando y Miguel de Escalada, por iguales partes;"el primero esta avecindado en su patria y el segundo en Nueva España (México), ciudad de Valladolid. Testigos del acto llamados y rogados, fueron; Eugenio Lerdo de Tejada (que firmó la escritura a pedido del otorgante, imposibilitado de hacerlo), Domingo Alonso de Lajarrota (5º abuelo mío), Pedro Ignacio Morante y Andrés Vivar.
      Siete meses después, el 2 de septiembre, ante el mismo Escribano Boyso, Bernardo Sancho de Larrea y Francisco Antonio de Escalada, "hijo natural reconocido y legitimado por nuestro Soberano", otorgaron testamento por Manuel de Escalada, que había muerto poco antes, en virtud del poder que éste les diera. Surge de aquella escritura que luego de expirar María Luisa de Sarria, recogió don Manuel a sus dos hijos y los llevó a su casa, dándoles los primeros estudios "que ellos no quisieron proseguir". La madre les había dejado el remanente de sus bienes, adquiridos merced al diligente empeño de Escalada quien, a raíz de esa testamentaría, se enredo en un pleito con el abuelo de los menores Silvestre de Sarria, pero éste, a poco andar, abandonó el litigio. Manuel de Escalada les había declarado a sus albaceas que él fue mejorado con el quinto, como mayorazgo, en la herencia de sus padres, y que todos esos bienes hereditarios los poseía en Castañeda, y se los dejaba en propiedad a su hermano Fernando de Escalada, casado en España, el cual tenía cuatro hijas - casadas con Joseph de Escalda, con Manuel Antonio de Quevedo Gándara, con José Fernández Cueto y con otro cuyo nombre el testador no tenía presente. En su vivienda de Buenos Aires el causante guardaba "en baules, cajas y escriptorios, varias alhajas de plata labrada, cajas de oro y de plata suyas propias y algunos relicarios de oro; siendo algunas otras empeñadas, con alguna separación, y su papel puesto en ellas que nomina a su dueño". Una de esas alhajas dadas en prenda, pertenecía a Santiago de Saavedra, y en la papeleta correspondiente se especificaba lo que debía, y los intereses que no había pagado. En uno de los "escriptorios" o papeleras, hallaron los albaceas unos botones con diamantes engarzados en oro, y unas sortijas maltratadas, con algunos diamantes y piedras falsas, dentro de una caja de plata, pertenecientes a la testamentaría de Antonio Moreyras, quien dejó los diamantes para que se los pusieran a Santo Tomás el día de su fiesta. Don Manuel dejaba los siguientes legados; al lugar de Santa Cruz de Castañeda y al lugar de Vargas de Toranzo, el dinero necesario para construir un puente de cantería que resolviera el tránsito de un lado al otro; al Monasterio de Santa Clara del Cuzco, y a los Conventos de Santo Domingo, San Francisco, La Merced, Bethlemitas, Catalinas y Capuchinas de Buenos Aires. "Ittem - rezaba una importante cláusula -; a los dos hijos que dejó doña María Luisa de Sarria, declarados por tales, que los tuvo siendo soltera y de varón igualmente soltero, que no tuvo impedimento para haverse podido casar con ella ... los declaro mis hijos, en cuya virtud ocurrí al Rey Nuestro Señor suplicando a Su Majestad fuese servido de concederme la gracia de lexítimarlos, como en efecto me la concedió en su Real Despacho, dado en El Pardo el quince de enero de mil setecientos setenta y dos".
      por Carlos F. Ibarguren Aguirre

  • Fuentes 
    1. [S112] Los Antepasados, A lo largo y más allá de la Historia Argentina, Ibarguren Aguirre, Carlos Federico, (Trabajo inédito), Tomo IV, Los Escalada (Confiabilidad: 3).

    2. [S168] Los Sojo Torres, Vásquez Mansilla, Roberto, (Cuaderno anillado e inédito).