Los Lynch

Los Lynch[1]

Varón

Información Personal    |    Medios    |    Notas    |    Fuentes    |    Todos    |    PDF

  • Nombre Los Lynch 
    Sexo Varón 
    ID Persona I28336  Los Antepasados
    Última Modificación 13 Mar 2010 

    Hijos 
    +1. Stephen Lynch,   n. Galway, Irlanda Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.
    Última Modificación 13 Mar 2010 
    ID Familia F12496  Hoja del Grupo  |  Family Chart

  • Fotos
    Lynch Castle en Galway
    Lynch Castle en Galway

    Documentos
    Lynch
    Lynch
    Escudo de Armas

  • Notas 
    • Registra la famosa Hardiman's History of Galway, que esta ciudad y condado irlandés - en la Hibernia de los romanos - debe etimológicamente su nombre a que, en los primitivos tiempos, los isleños llamaban "Galls" a todo forastero, lo cual hace suponer que Galway tomó su denominativo de una colonia extranjera establecida allí desde épocas muy remotas. Se cree que dichos "Galls" venidos a la costa occidental de Irlanda, procedían de las Galias. Una hipótesis diferente pretende que Galway deriva de "Gallead" (la Galicia española), comarca que en lejanas edades mantenía tráfico comercial con la Verde Erín. Otra versión asocia el nombre de Galway al del río Galvia o Galiva mencionado en los añejos anales del condado de Roscommon, allá entre los años 1170 y 1190. De cualquier modo el apelativo de la región que me ocupa pertenece al dialecto gaélico - celta o hiberno céltico - que antiguamente se hablaba en el referido territorio.
      La estirpe de Lynch es una de las más antiguas y principales de Galway. En el Heralds Office de los "pedigrees" locales, consta que un tal "William le Petit" llegó a Irlanda en 1185 con el caudillo inglés Sir Hugh Lacy - brazo militar del Rey Enrique II -, quien le dio de merced, a dicho William, el lugar de "Macherithirnar" (hogaño baronía de Macherydernan, en el condado de Westmeath), excepto el lago Logh y la población de Dysart. Hijo de William Le Petit fue Nicolás, al que aquellos viejos papeles señalan como antecesor de los Lynch de Galway.
      Una leyenda pintoresca sostiene que los Lynch proceden y tomaron el apellido de la ciudad de Linz, capital del norte de Austria. Asegura ese relato que los vastagos del abolengo en cuestión descienden, nada menos, que del hijo menor de Carlomagno, y que cierto guerrero llamado Sir Hugo Lynch, vino a Inglaterra con la hueste de Guillermo el Conquistador, quien lo estimaba grandemente y lo colmó de favores.
      Tradiciones más creíbles especifican que el primero del apellido que arraigó en Irlanda fue Andrew Lynch, al que el monarca Enrique II Plantagenet dio posesiones en Castlekanock, cerca de Dublin. Un hijo menor de Andrew, John Lynch pasó a Galway, y allí contrajo matrimonio, hacia 1261, con la hija y única heredera de William le Mareschall, Conde de Pembroke - fiel servidor del Rey Enrique -, de cuyo relevante enlace descenderían todos los Lynch de Galway.
      El blasón de tan rancia prosapia trae en campo de azur un chevrón de oro intercalado con tres tréboles de lo mismo, y sobre el yelmo, un lince de plata (según el Burkes General Armoury), o un zorro pasante de azur (según el Robsons British Herald). Asimismo el escudo agrega, indistintamente, dos divisas: Nec Temeré nec Timide, o Semper Fidelis.
      Acerca de estas armas, también la leyenda narra que un Lynch las ganó para su linaje de la siguiente manera: Gobernaba el tal individuo la ciudad austríaca de Linz - mucho antes que la invasión a Inglaterra de Guillermo el Conquistador -, y tuvo que asumir su defensa ante un enemigo poderoso que le había puesto sitio; y como en la plaza se agotaron los víveres, la guarnición viose obligada a alimentarse con las hierbas crecidas en los declives de la circundante muralla; hasta que ese denodado empecinamiento defensivo obtuvo en premio la retirada de los atacantes por cansancio. Entonces el Príncipe Soberano del país recompensó la pertinacia de Lynch, otorgándole por armas los tréboles, en recuerdo de aquel sustento vegetal de emergencia; y como ornato de la cimera, un lince, por las largas vistas del terco jefe para prever la victoria final; con la yapa del lema Semper Fidelis, que exaltaba esta condición.
      Pero vengamos a los datos históricos. Durante seiscientos años, entre los siglos XIII al XIX, múltiples Lynch ejercen en Galway el gobierno local como "Provost" (Prebostes), "Mayors" (Alcaldes), "Bailiffs" (Bailes) o "Sheriffs" (Alguaciles). En 1274 un Thomas De Lince, preside la nombrada comuna en funciones de "Provost"; en 1434 Edmund Lynche figura ahí como "Sovereign"; en 1484 Dominike Lynch, pide y obtiene una "Carta" del Rey Ricardo III a fin de que su hermano Pierce sea designado "Mayor" al año siguiente; y es el mismo Dominike quien consigue una bula del Papa Inocencio VIII, para establecer en Galway cierto beneficio especial. En el siglo XVI, se registran 37 Lynch como Alcaldes de su localidad nativa. Y el católico Thomas Lynch Fitz Ambroise hallábase de "Mayor", cuando en 1654 los antiguos moradores de Galway fueron despojados por los puritanos de Cromwell.
      Según apunta Hardiman en su célebre History, la línea mayorazga de los Lynch se vinculó con los Cranmore, adoptando muchos ese apellido que entroncaba con "Emon-a-Tuae", solariego de la Casa de Newcastle en 1342. Derivan de tan remoto genearca gran parte de las viejas progenies de los condados de Galway, Clare y Mayo; así como también, cuatro siglos después, un Thomas Lynch, firmante de la declaración de independencia de los Estados Unidos Norteamericanos; y, más tarde, un Lynch francés, Alcalde de Burdeos, hecho Conde por Luis XVIII, tras de guerrear a favor de los Borbones contra Napoleón.
      A partir de aquel pretérito Pierce Lynch (1485) hasta Thomas Lynch Fitz Ambroise (1654), 84 personajes de dicha familia fueron "Mayors" de Galway, y el más recordado de ellos es, sin duda, James Lynch: "el Juez Lynch" por antonomasia.

      He aquí su historia

      James Lynch Fitz Stephen era un próspero negociante y conspicuo vecino de Galway cuando fue elegido Alcalde de la ciudad en 1493. En aquel tiempo menudeaba el intercambio comercial entre dicha población y diversos centros marítimos de la Península Ibérica, y este tráfico lucrativo producíale a James Lynch pingües beneficios. Atento a ello, en cierta oportunidad, el hombre viajó a Cádiz, donde lo hospedó y colmó de agasajos, un importante mercader gaditano apellidado Gómez.
      Un relato tradicional da por cierto que James, luego de aquel viaje, envió a su hijo Walter a Cádiz, en uno de sus barcos con cargamento - no de tejidos de lana y algodón sino de vinos - (aunque se me ocurre que llevar vinos a Andalucía equivale a introducir naranjas en el Paraguay). Parece que en juergas andaluzas y en darse tronío el muchacho fue dilapidando gran parte del dinero que se le había confiado; por lo que el comerciante Gómez hubo de facilitarle, en préstamo, una respetable suma para que pudiera volver a Irlanda.
      A poco andar, Gómez despachó hacia Galway a su sobrino, o hijo, Gonzalo, con encargo de cobrar la referida deuda. Empero una vez llegado Gonzalo a destino, y alojado a cuerpo de rey en casa del Alcalde Lynch, cierta noche, el joven Walter, temeroso de que se descubrieran aquellos derroches, mató al huésped de su padre, arrojando sus restos al agua en las profundidades de la bahía cercana. El Alcalde Lynch estuvo ajeno a la conducta de su hijo, hasta que un marinero, en trance de muerte, reveló al padre la verdad del asesinato cometido.
      Otra versión más corriente y aceptable del episodio, narra que James Lynch, al abandonar Cádiz, deseando retribuir el generoso trato recibido del comerciante Gómez, solicitó a su anfitrión permiso para llevar al hijo de éste, Gonzalo Gómez, de 19 años, a Galway, donde en su hogar se prometía atenderlo con cariño paternal.
      Concedida esa venia, Lynch, ya instalado en sus lares, recomendó a su único hijo Walter que agasajara al joven gaditano. Muy popular y querido en su terruño, Walter cortejaba a una mozuela de familia distinguida llamada Agnes, la cual parece se prendó del huésped extranjero. Entonces el apasionado "Irish", iracundo de celos, apuñaleó a su rival y echó el cadáver al mar. Pero las olas devolvieron más tarde esos despojos a la playa; en tanto el asesino huía a esconderse en el bosque, y allí los gendarmes lugareños le sorprendieron, apresándolo. El mozo confesó su crimen. El padre, Alcalde incorruptible, tenía en su poder la vida o la muerte de Walter y, en razón de haber violado éste la sagrada ley irlandesa de hospitalidad, condenó al hijo a morir en la horca.
      Entretanto la población que simpatizaba con el reo, pretendiendo liberarlo e impedir el suplicio a cualquier costa, habíase amotinado. A su vez los vecinos principales acudieron a rogarle al Alcalde que indultara al homicida. Nada conmovió al magistrado, ni pudo desviarlo de su deber; ni el alboroto popular, ni su esposa e hijas arrodilladas, ni la novia de Walter hecha un mar de lágrimas. Cuando el hijo pregunto si tenía posibilidad de salvarse, el Juez Lynch le dijo; "No, tu vida depende de la ley y tendrás que morir al amanecer; he rogado por tu bien, ya no hay lugar para tí en el mundo; si otro hubiera sido tu Juez, yo hubiese derramado lágrimas sobre el infortunio de mi hijo, y hubiera rogado por tu vida, aunque esta estuviese manchada con el asesinato. He venido con un sacerdote para pedirle a Dios que te otorgue la dignidad y resignación para enfrentar la muerte"; y en tanto el transido magistrado poníase de hinojos, el religioso daba asistencia espiritual al muchacho en capilla. Seguidamente los guardias recibieron orden de proceder, pero un enorme gentío trató de asaltar la casa y los mismos soldados se plegaron a la pueblada. Más el Alcalde, sin arredrarse ni ceder a las amenazas, se asomó a la ventana ojival frente a la calle donde permanecía congregada la multitud. A su lado apareció la víctima, ceñido al cuello el nudo corredizo, y tomando el Juez el extremo de la soga la ató a una barra de hierro saliente de la pared, mientras así se despedía: "Te queda muy poco tiempo para vivir, hijo mío; emplea estos pocos momentos para ocuparte de tu alma, y recibe el último abrazo de tu infortunado padre". Después, Walter fue empujado al vacio y acabó su existencia bamboleándose en la cuerda ...
      Todavía existe restaurada en el centro de Galway, en "Lombart Street", la torre almenada de piedra conocida por "Lynch's Castle" - que dicen se construyó en el siglo XIV. Uno de los medallones platerescos agregados a su fachada, ostenta las armas del linaje con el lince provervial; y la arquitectónica reliquia, cuando antes de 1930 el genealogista chileno Fernando Márquez de la Plata la visitó, servía para oficinas del ejército británico.
      Muy cerca de ese torreón, encuéntrase la famosa "Casa del Juez Lynch", con su trágica ventana, encima de la cual se hallan esculpidas, en mármol negro, una calavera y dos tibias cruzadas; símbolos que alguno de la familia colocó en 1604, coronados con la siguiente inscripción; "En memoria de la rígida e inquebrantable Justicia del Magistrado Jefe de esta Ciudad James Lynch Fitz Stephens, elegido Mayor en 1493, quien condenó y ejecutó a su propio hijo Walter, en este mismo sitio".
      Este histórico episodio nada tiene que ver con la llamada "Ley Lynch" - o sea el bárbaro modo de hacerse justicia por propia mano -, que unánimes autores yanquis le atribuyen el procedimiento a cierto paisano de ellos; un Juez Lynch, que durante los años 1687 y 1688 reprimía el bandidaje y la piratería haciendo caso omiso de códigos penales y procesales; o a otro famoso "sheriff, Charles Lynch, que cuando la guerra de la Independencia tenía por costumbre mandar "linchar", sin más trámite, a sus enemigos políticos.
      Sea de ello lo que fuere, lo cierto es que la progenie de los Lynch - pese a los linchamientos que se les imputan a varios de sus miembros - tiene bien acreditada su nobleza entre las añejas castas de Irlanda; y también en España, como se verá más adelante.
      Por lo demás, Fernando Márquez de la Plata nos entera que dentro del templo de San Nicolás de Galway, "a la derecha del acceso lateral, puede admirarse un bello enterramiento, cuya enorme losa sepulcral va sostenida por un friso esculpido, sobre el cual los escudos se entrelazan artísticamente. Es el monumento arqueológico de más valor que hay en ese costado del sagrado recinto, pues la fina variedad y esmerado trabajo de las tallas hacen realzar la época floreciente del arte en el siglo XV. Se trata de la tumba del Juez Lynch que, al pié de los capiteles del sombrío rincón, ha perdurado al través de los siglos. Y otro resto de los Lynch, es el sarcófago que está empotrado entre dos columnas elevadas. Una figura hierática aparece por cabecera, con las armas de quien duerme a los pies y una lápida, en latín, para indicar a las generaciones la virtud de los mayores. Esto es cuanto hemos descubierto en Galway", finaliza el citado escritor chileno.
      por Carlos F. Ibarguren Aguirre

  • Fuentes 
    1. [S112] Los Antepasados, A lo largo y más allá de la Historia Argentina, Ibarguren Aguirre, Carlos Federico, (Trabajo inédito).