Mencía Calderón Ocampo, (*)[1]

Mujer 1514 - 1564  (50 años)


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  • Nombre Mencía Calderón Ocampo  [2
    Sufijo (*) 
    Apodo La Adelantada 
    Nacimiento 1514  Medellín, Badajoz, España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [3
    Sexo Mujer 
    Fallecimiento 1564  Asunción, Paraguay Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [4
    ID Persona I22321  Los Antepasados
    Última Modificación 14 Abr 2018 

    Padre Alonso Calderón 
    Madre Ana de Ocampo 
    ID Familia F49933  Hoja del Grupo  |  Family Chart

    Familia Juan de Sanabria Alonso de Hinojosa,   n. Cir. 1504, Medellín, Badajoz, España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 1549, Medellín, Badajoz, España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad ~ 45 años)  [5
    Notas 
    • El 22 de julio de 1547, la corona designó como gobernador y tercer adelantado del Río de la Plata al capitán Juan de Sanabria, pero falleció a principios del año 1549 antes de embarcarse, siendo reconocido como heredero su hijo mayor del primer matrimonio, Diego de Sanabria. La viuda del adelantado, Mencia Calderón vino en el viaje con sus tres hijas, y trescientas personas, partiendo de San Lúcar de Barrameda el 19 de abril de 1550 en un largo y accidentado viaje que duró cinco años para llegar a su destino. Las tres hijas de Juan de Sanabria y Mencia Calderón ya eran doncellas al dejar España.
    Hijos 
    +1. María de Sanabria Calderón,   n. España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.
    +2. Francisca Rangel de Sanabria Calderón,   f. 27 Oct 1616, Asunción, Paraguay Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.
    +3. Mencia de Sanabria Calderón
    Última Modificación 16 May 2011 
    ID Familia F10332  Hoja del Grupo  |  Family Chart

  • Notas 
    • Mencía Calderón, Mencía Calderón Ocampo o bien Mencía Calderón "la Adelantada" fue una noble emprendedora y exploradora española, casada con el nominal adelantado Juan de Sanabria, que fallecería en la península poco antes de embarcar, por lo que consiguió que su hijastro Diego de Sanabria heredase el título por dos vidas para poder continuar con la empresa. Así, llevaría a Sudamérica a las primeras cincuenta mujeres hidalgas del Nuevo Mundo, para iniciar de esta forma una aristocracia colonial de índole europea.
      Producido el apresamiento, la expulsión y la remisión a España del segundo adelantado Alvar Núñez Cabeza de Vaca, el gobierno quedó nuevamente en manos de Domingo Martínez de Irala. Fallecido éste y ante la acefalia administrativa de la Provincia del Paraguay, el monarca dispuso nombrar un nuevo adelantado.
      En Monzón (Huesca), el 22 de junio de 1549, el Consejo de Indias acordó la capitulación por la que se nombraba tercer adelantado del Río de la Plata a un rico caballero español, natural de Medellín, Juan de Sanabria. Sanabria asumía el compromiso de llevar en su expedición a cien parejas con hijos y doscientos cincuenta solteros para establecerlos en dos asentamientos que debían fundarse en las costas de la isla de Santa Catalina y en el Río de la Plata con el fin de consolidar las propiedades reales en la costa atlántica, continuamente asediadas por los portugueses.
      La fatalidad hizo que falleciera el adelantado antes de su partida. Su hijo Diego, de apenas 18 años de edad, heredó los folios reales en los que constaban los derechos y obligaciones impartidos por Carlos V.
      Las capitulaciones le fueron confirmadas en la corte instalada en Valladolid en el año 1549. Diego de Sanabria, el nuevo adelantado, tenía la consigna de "suspender la conquista sino poblar". La armada de Sanabria partió de Sanlúcar de Barrameda el 10 de enero de 1550 y estaba compuesta por tres naves. Hacía parte del pasaje el fundador de la casa fuerte de Asunción, Juan de Salazar de Espinosa, quien fuera comandante general de la flota. Salazar se hallaba en España luego de haber conducido preso a Alvar Núñez Cabeza de Vaca.
      La tripulación estuvo compuesta por una trescientas personas, de las cuales eran cincuenta mujeres, doncellas para poblar, algunas casadas y otras solteras que embarcaron por orden real para "el mejoramiento de la sangre" de la población, altamente mestiza.
      La hueste femenina era dirigida por Mencía Calderón de Sanabria, viuda de Juan; con ella viajaban sus hijas María, Mencía y Francisca.
      Otros capitanes eran Cristóbal de Saavedra, Hernando de Salazar y Francisco Becerra. El cronista de la expedición Hans Staden, aventurero teutón, escribió las memorias del viaje.
      La flota maltrecha llegó a la isla de Santa Catalina en diciembre, después de sufrir muchas graves penurias, soportar terribles tempestades, ataques de corsarios franceses, naufragios y demás males. Salazar perdió la nave que comandaba. Dice la historia que a pesar de las peripecias todos salvaron la vida y el honor de las damas. Don Diego, por su parte, desviado por los vientos, fue a dar al mar Caribe, donde encalló su barco. Siguió viaje por la vía del Perú y terminó afincándose en Potosí sin llegar a su destino final.
      Los integrantes de la expedición no se hallaban en condiciones de establecer los poblados que la Corona ordenaba erigir, pensando solamente llegar a Asunción para planear desde allí el establecimiento de los pueblos de la ribera atlántica (como el de San Francisco de Mbiazá).
      Desde la isla de Santa Catalina, luego de reponer fuerzas, se desplazaron hasta el Mbiazá (en guaraní: 'la salida', también llamada Ybiazá o La Vera; se trataba de la salida por vía terrestre directa que el gobierno de Asunción poseía en el océano Atlántico y que correspondía a las costas marítimas de los actuales estados ?hoy brasileños? de Paraná y Santa Catarina), en las costas de tierra firme y ubicada veinte leguas al sur. En ese punto hubo necesidad de esperar un año para construir un bergantín con los restos de la nave San Miguel.
      Las desavenencias entre Salazar y Saavedra empeoraron la situación; si no fuera por la predisposición de doña Mencía, tutora de la expedición, todo habría fracasado.
      Las mujeres tuvieron un papel preponderante en la supervivencia del numeroso grupo. Cosían velas, cocinaban, juntaban madera y participaban en todas las actividades. Mencia cuidaba celosamente su plantel de mozas casaderas, pero, en tan demorada escala no pudo evitar que ocurrieran algunos acontecimientos dignos de mención. Los oficiales y funcionarios reales, que acompañaron a la armada, se adelantaron en escoger esposas entre las de mejores predicamentos, disminuyendo de esa manera el número de las candidatas que venían a encontrar maridos entre los españoles de Asunción.
      Salazar dispuso dividir el contingente. Una parte de la gente y el equipaje embarcó en el bergantín con intención de llegar por agua a Asunción y el resto partió a pie por el Peabirú partiendo por el río Itapocu, senda indígena de más trescientas leguas transitada con anterioridad por Alejo García y Alvar Núñez Cabeza de Vaca. La expedición estaba compuesta por indios porteadores y guías, algunas vacas llevadas por portugueses, curas, oficiales, soldados y la dotación de mujeres que viajaban amparada por Mencia.
      Es de suponer el sacrificio que significó para la estoica partida sortear mil obstáculos, cruzar enormes ríos, selvas y cordilleras. Salazar y su grupo llegaron a la ciudad de Asunción en octubre de 1555 en medio del júbilo y la algarabía de los antiguos conquistadores, y la sorpresa de algunas mujeres casadas que reencontraron a sus esposos rodeados de vástagos mestizos, algunos de ellos ya adolescentes. Al año siguiente llegaría a destino Mencia Calderón Ocampo, en abril de 1556, con sus hijas, yernos y demás acompañantes. La villa de San Francisco de Mbiazá quedaría abandonada.
      Fallecido Fernando de Trejo, María de Sanabria contrajo nuevamente matrimonio con Martín Suárez de Toledo, con quien tuvo ocho hijos. Uno de ellos, Hernando Arias de Saavedra (Hernandarias) fue el primer gobernador nacido en el Paraguay.
      En consideración al tiempo gastado en tan largo periplo terrestre era de esperar que los viajeros que remontaban el río ya estuvieran en Asunción. En realidad, los navegantes subían las corrientes con excesiva lentitud. Fue necesario enviar otra embarcación para prestarles auxilio y acelerar su llegada a destino.
      [6]

  • Fuentes 
    1. [S112] Los Antepasados, A lo largo y mas alla de la Historia Argentina, Ibarguren Aguirre, Carlos Federico, (Trabajo inedito), Tomo X, Los Rivadeneira (Confiabilidad: 3).

    2. [S1371] Agrelo, Juan Jose, Agrelo, Juan Jose, (juanjoagrelo(AT)hotmail.com).
      Castellano Sáenz Cavia, Rafael M(DOT)- "Familias de Traslasierra(DOT) Jurisdición de Córdoba" - 1970(DOT)

    3. [S378] Espel Polisena, Juan Ignacio, Espel Polisena, Juan Ignacio, (juaniespel(AT)gmail.com).

    4. [S1443] Cabrera-Hintze, Nicolas, Cabrera-Hintze, Nicolas, (nfch_1997(AT)hotmail(DOT)com).

    5. [S1242] Los Sanabria, Quevedo, Roberto, (Revista #29, Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas, Bs. As., 1998).

    6. [S246] Wikipedia, (www.wikipedia.org).