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42901 Su nombre segun acta de bautismo es José Antonio Néstor, sus padrinos fueron Bernardo Iturraspe y Mercedes Iturraspe, el Cura que firma es Genaro C. Silva. Iriondo Iturraspe, José Néstor (I100458)
 
42902 Su nombre y apellido se desprende del acta de matrimonio de su hijo Adolfo. Mercadal, Juana (I21319)
 
42903 Su nombre: Mario Aníbal del Carmen López Osornio, quien si bien con acierto es considerado un hijo de Chascomús, había nacido en Buenos Aires, en el hogar de Dalmira Bordeu y Silverio López de Osornio, un 6 de septiembre de 1898, entroncando por línea paterna con el célebre Don Clemente López Osornio, aquel que en tiempos lejanos se aventuró a poblar en tierras por las que aún señoraban los naturales del suelo, en cuyas lides murió; y por rama materna su ascendencia lo vincula a Don Vicente Casco, criollo de origen paraguayo, y nombre muy íntimamente vinculado a Chascomús desde las primeras décadas del Siglo 19, también como poblador de estancias.
Huérfano de padre antes de los dos años, su madre, junto a sus nueve hijos se radicó en la casa paterna de Chascomús, el inmenso solar frente a la Plaza Independencia que es actualmente sede del Instituto Historiográfico.
Cursados los estudios primarios en su ciudad, realizó los secundarios en Dolores y Buenos Aires, donde posteriormente obtuvo la graduación en odontología, y ya con el título bajo el brazo retornó al pago de sus mayores, sitio donde elaboró una amplia obra repartida en diecinueve títulos publicados, heterogénea en los aspectos literarios (cuento, novela ?histórica y de ficción-, teatro, investigación, recopilación, ensayo...), pero homogénea al comprobarse que desde cada uno de sus trabajos apuntó al rescate de la cultura popular, esa que suele dar la identidad de un pueblo pero pasa desapercibida para los cenáculos.
Sus tres primeras obras lo convierten en un caso casi único y pionero, como que de su observación nacen ?Trenzas Gauchas? (1934), ?El Cuarto de las Sogas? (1935) y ?Al Tranco? (1938), tres libros que encierran los mil y un secretos de los trabajos en cuero -tema nunca desarrollado hasta entonces-, como ser: trenzas, botones, nudos, revestidos, sortijas, pasadores, costuras, remates, ingeriduras y ataduras; explicando con la palabra escrita y una adecuada representación gráfica, todas o casi todas las variantes, ya que el oficio de soguero es trabajo de creación, y entonces de esas privilegiadas manos artesanas continúan naciendo variantes y nuevos trabajos. Sin lugar a dudas, la tarea emprendida por el autor es de un valor incalculable, y si bien puede reconocerse algún esbozo anterior, es íntegramente suyo el mérito de haber difundido los secretos de los trabajos en cuero en forma amplia, ya que siempre la enseñanza había estado limitada a la transmisión ?maestro-aprendiz?. A tal punto la importancia de estos libros, que en la actualidad son muchos los buenos sogueros que han consultado o consultan esas sabias páginas.
El éxito de estas obras hizo que reunidas en un solo volumen, se reeditaran en 1943 bajo el genérico título de ?Trenzas Gauchas?, libro que ha superado las seis ediciones.
Su debut como autor es acompañado por el éxito, como que sus libros sobre trenzas y otros trabajos en sogas recibieron el ?Premio Regional de la Comisión de Cultura? en 1936 y 1939, y no sería éste su único lauro literario, como que repite el mismo en el año 1940, esta vez con ?Monografía sobre el lazo?, libro publicado el año anterior.
En el terreno del cuento dos son las obras publicadas: ?Albardones? (1937) de muy buena acogida, y ?Cuentos de Ayer? (1949); en el campo de la investigación, a más de la monografía ya mencionada, escribió ?Las Boleadoras? (1941), ?Esgrima Criolla? (1942) y ?Viviendas en la Pampa? (1944), obras en las que intenta desentrañar los secretos de los temas tratados. En la novelística si bien son cuatro los trabajos editados, podemos hacer dos subgrupos: la novela costumbrista, con ?Punta de Rieles? (1946) y ?Amansados? (1951 - póstumo), y la biografía novelada, con ?Un Poblador de Monsalvo? (1939), en la que trata la vida de Don
Vicente Casco, y ?Don Clemente López (El Abuelo de Rosas)? (1950), sobre Don Clemente López de Osornio.
Encara el aspecto arqueológico con ?Paraderos Querandíes? (1942) y el histórico con ?Fundación del Pueblo de General Lamadrid? (folleto -1942); en dramas, ?Mamaitá? (1941) y ?Teatro de Títeres? (1942).
Y hemos dejado para el final la tarea de recopilación que refleja en ?Oro Nativo? (1944) y ?Habla Gauchesca? (1945).
El primero está dividido en tres partes: diversiones, poesía popular y antología del payador; y el segundo es en realidad una conferencia que pronunciara en oportunidad de ser invitado a disertar por la Asociación del Profesorado con el auspicio de la Asociación Argentina de Estudios Lingüísticos; sin dudas es un estudio de filología (ciencia del lenguaje), sobre la forma de expresión de nuestro hombre de campo, obra fundamental para aquellos que pretenden escribir reflejando el modo gaucho.
López Osornio, más allá de desempeñarse en los quehaceres de su profesión, ocupó también cargos públicos, como que en 1929 fue designado Juez de Paz; por dos veces integra el Consejo Escolar de Chascomús -la primera de ellas en 1928- e incluso lo preside; fue Cónsul de Primera Clase en el Ministerio de Relaciones Exteriores, época ésta en la que reúne información sobre las Islas Malvinas, con cuyo material proyectaba un libro que no llegó a publicar.
Colaboró con la Comisión Pro Centenario de la Revolución de los Libres del Sur y con la fundación del Museo Pampeano del que fue su primer secretario, como también fue director de la Biblioteca Popular ?Sarmiento? desde 1937 hasta su fallecimiento.
Fue socio y/o colaborador de la Asociación Argentina de Estudios Históricos, del Dpto. de Folklore del Inst. de Cooperación Universitaria de Buenos Aires, del Inst. de Historia, Lingüística y Folklore de la Universidad de Tucumán, de la Asociación Folklórica Argentina... y esto no es todo.
Casado con Delia Pereyra, conformó un hogar con tres hijos: Mario Sila, César Silverio y Sergio Aníbal.
Recién sumaba 52 años cuando el 12 de septiembre de 1950, el corazón se le empacó sin darle explicaciones... justo a él, que tantas cosas recopiló tratando de explicarlas para que no las trague el olvido, y aún hoy, dos libros al menos permanecen inéditos: ?De Tierra Pampa?, segunda parte de ?Oro Nativo? y el ya citado sobre las Malvinas.
Con los pies firmes sobre el pago chico, y hurgando en la memoria del término, vivió sembrando aportes para mejorar el cimiento del pago grande que es la Patria.
A 110 años de su natalicio y 58 de su muerte valga la evocación.
¡Gracias, muchas gracias Don Mario López Osornio!
http://carlosraulrisso-escritor.blogspot.com.ar/2011/08/don-mario-aniballopez-osornio-ta-que.html 
López Osornio Bordeu, Mario Aníbal del Carmen (I197803)
 
42904 Su origen y sus dos matrimonios le aseguraron una posición social de "primera línea", pero demostró que su personalidad bastaba para colocarla en el nivel que ocupó. Llenó muchas páginas de la pequeña historia y se convirtió en símbolo de la mujer argentina del pasado por la brillantez de su desempeño y la franqueza de sus actitudes.

Nacida en Buenos Aires el 1º de noviembre de 1786 fueron sus padres el granadino Cecilio Sánchez de Velasco y la porteña Magdalena Trillo. Antes de cumplir quince años se enamoró de su primo Martín Thompson y se comprometió, contra la opinión de sus padres. Empecinada, se presentó al virrey Sobremonte para que dejase sin efecto los arreglos que había hecho la madre -el padre ya había muerto- para casarla con Diego del Arco. Cerca de un año después de iniciado el juicio, los enamorados obtuvieron la autorización y la boda se realizó el 29 de julio de 1805.

A partir de entonces, la vida de Mariquita estuvo ligada a los acontecimientos públicos. Abrazó con fervor la causa de la libertad y colaboró con todas las empresas patrióticas de la Revolución de Mayo. Su casa de la calle Unquera, más conocida por todos como ?del Empedrado? o ?del Correo? (actualmente calle Florida al 200) acogió a las personalidades de su época, atraídas por la hospitalidad graciosa y espiritual de la dueña. Los problemas más delicados eran debatidos allí, lo mismo que los temas literarios.

En 1812 heredó la "Quinta Los Ombúes", en San Isidro.? En ese célebre salón se cantó por primera vez la "Marcha Patriótica", actual Himno Nacional Argentino, el 14 de mayo de 1813. Esa casa fue declarada Monumento Histórico Nacional en el año 2007 para su preservación como testimonio del pasado local y nacional y se convirtió en Museo Biblioteca y Archivo Histórico de San Isidro Dr. Horacio Beccar Varela quien dispuso que "al fallecer el último de mis hijos se consolide el dominio en la Municipalidad de San Isidro..."

Cinco hijos tuvo con Thompson: Clementina en 1807, Juan en 1809, Magdalena en 1811, Florencia en 1812 y Albina en 1817. Este último año marcó una desgracia: Thompson, enviado a los Estados Unidos, enloqueció y murió en el viaje de regreso.

En 1820, la viuda, muy admirada, contraía nuevo matrimonio, esta vez con Washington de Mendeville, francés expatriado cuya conducta le deparó muchos sinsabores, que terminaron en separación, disimulada por las funciones diplomáticas del marido fuera del país. Aquí había sido cónsul y muchos años más tarde Mariquita reveló, en carta a Juan Bautista Alberdi, las miserias de su vida con Mendeville. De este matrimonio tuvo tres hijos: Julio, Carlos y Enrique.

Cuando el ministro Bernardino Rivadavia fundó la Sociedad de Beneficencia requirió la ayuda de Mariquita, que fue fecunda y entusiasta. Fue una de las fundadoras, primera secretaria de la institución en 1823 y presidenta de la misma entre 1830 y 1832. A ésta se le encomendaban las escuelas y colegios de mujeres de toda la provincia de Buenos Aires. También administraba hospitales y casas de huérfanos.

Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas renunció a dicha Sociedad y se exilió en Montevideo, a pesar de la vieja amistad que existía, pues tomó partido por los opositores al régimen rosista, entre los que estaba su hijo Juan y su esposo Mendeville que, al ser cónsul de Francia, mantenía conflictos diplomáticos con Rosas. Hacía algún viaje a Buenos Aires, pero su hogar estaba en aquella ciudad.

En 1846 fue a Río de Janeiro y al año siguiente volvió a Montevideo, donde permaneció hasta después de la Batalla de Caseros, que terminó con el régimen de Rosas.

Retornó a Buenos Aires, separada de Mendeville, a la que llamaba "la tierra de mis lágrimas", como ella decía durante su exilio y reanudó su labor en la Sociedad de Beneficencia y su salón volvió a brillar como antaño, acogiendo cuanto tuviese que ver con la cultura y el patriotismo. En 1866 y 1867 volvió a presidir la Sociedad de Beneficencia todavía en plena capacidad intelectual, pues trabajaba y escribía cartas admirables.

Mamita Mendeville, como la apodaban afectuosamente sus nietos, falleció el 23 de octubre de 1868 en Buenos Aires, a sus casi 82 años de edad. 
Sánchez de Velasco Trillo, María de Todos los Santos (*) (I10718)
 
42905 Su padre fue un distinguido militar francés condecorado y Chevalier de la Legión d'Honeur. Fréeze Millaud, Nicole (I6483)
 
42906 Su padre había emigrado a Uruguay después de participar de un alzamiento contra el gobernador Sola, aliado de Juan Manuel de Rosas, en la provincia de Entre Ríos, actuando junto al Coronel de Marina Leonardo Rosales y otros miembros del partido unitario, este alzamiento terminó fracasando. Tuvo 8 hermanos entre ellos, Leonardo González Garaño, médico y primer anestesista preparado con actuación en la ciudad de Buenos Aires.

Alejo estudió en el Colegio Republicano Federal y en el Colegio Republicano Bonaerense, matriculándose en retórica, filosofía y matemáticas. En 1849 ingresó a la Universidad donde se graduó en 1852 a los 18 años de edad. Ingresó a la Academia Teórico-Práctica de Jurisprudencia y en 1856 prestó juramento de abogado.

Carrera política y judicial

Obtuvo su título de doctor en jurisprudencia y de 1857 a 1858 fue Consejero de la Municipalidad de Buenos Aires. Varias veces diputado provincial, fue vicepresidente de la Cámara de Diputados en los años 1863, 1866 y 1867 y Presidente durante 1868-1969 y 1871-1872.

Miembro del Partido de la Libertad y después del Partido Autonomista de Adolfo Alsina, fue en 1857 municipal por la parroquia de San Nicolás y después Diputado en la Legislatura de la Provincia entre 1860 y 1874, siendo en ese lapso vicepresidente y presidente de la misma en varias ocasiones. Participó en esa condición de varios debates importantes, entre ellos la cuestión de la Capital Federal en 1862 y otros de gran relevancia para el desarrollo de la Provincia durante aquellos años.

Luego de haber sido sucesivamente juez, vocal de la Cámara de Apelaciones, vocal del Tribunal Superior de Justicia y convencional constituyente, fue designado en 1875 para integrar la primera Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires y presidió el Tribunal en 1877 y en 1881.3? Compartió el Tribunal, en distintos momentos, con Manuel María Escalada, Sabiniano Kier y Andrés Somellera y Sixto Villegas.

Renunció en 1884 y fue nombrado vocal de la Cámara de Apelaciones en lo Civil de la Capital Federal. En esas funciones se jubiló en el año 1888.

Falleció en Buenos Aires el 3 de febrero de 1890. 
González Garaño Iturriaga, Alejo Buenaventura (*) (I11034)
 
42907 Su padre pidió una beca para ingresar al Colegio de la Unión (AGN sala X 6-1-3). Bernardo hijo ingresó al Colegio el 27 de octubre de 1819, cuando tenía 10 años. Su madre, Cipriana Obes, pide sacarlo del colegio en 1827, lo que se admite (AGN X 6-1-4). Bonavía Obes, Bernardo (I177985)
 
42908 Su padre Roberto Enrique Augusto Wernicke, educador, de nacionalidad alemana lo mismo que su esposa.
Su infancia transcurrió en Baradero, localidad en la que su padre se radicó por razones de salud y donde dirigió una escuela en la Colonia Suiza. Realizó sus estudios secundarios en Buenos Aires; en 1872 se trasladó a Alemania ingresando en la Universidad de Jena. Se graduó en 1876 con la tesis "El corazón embrional bajo el punto de vista fisiológico". Esta obra traducida al español fue publicada ese mismo año en los Anales de la Sociedad Científica Argentina.
Los méritos del joven egresado fueron reconocidos por los profesores Nothnagel, Eichhorst y Lichtheim que en forma sucesiva lo tuvieron como asistente, hecho poco común tratándose de un extranjero.
En 1878 regresó a Buenos Aires y revalidó su título. Un año después comenzó a actuar en el Círculo Médico Argentino y desde los "Anales", que publicaba esa entidad se convirtió en crítico severo de las tesis de doctorado que anualmente eran presentadas en la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires.
En la revolución de 1880 junto con dos colegas instaló un hospital de sangre en los depósitos de Lanús y ese mismo año creó los consultorios médicos gratuitos, que dirigió hasta 1884. En ese lugar inició sus famosos Cursos Libres en los que sus alumnos recibieron nociones de histología, de anatomía patológica, estuvieron en contacto directo con el enfermo y aprendieron a manejar el microscopio.
En 1884 para obtener el título de Doctor en Medicina presentó una tesis que apadrinó el Dr José T Baca " Una primera lección de examen clínico". Poco después fue designado Profesor Suplente de la Cátedra de Patología General y el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires le pidió que se integrara a una comisión encargada de estudiar las enfermedades contagiosas de los animales de la que también formaban parte el Dr José Mariano Astigueta y tres veterinarios. Esta comisión realizó importantes estudios de parasitología animal a pesar de los escasos recursos que le fueron asignados. Wernicke ayudó a montar el Laboratorio, construyó un aparato fotográfico y al parecer introdujo en el país las primeras ratas blancas. Disuelta la comisión en 1888 todo el instrumental del laboratorio fue dispersado y sólo se logró conservar el microscopio que usara todos esos años en sus investigaciones.
En 1886 el Departamento Nacional de Higiene lo envió a Rosario a evaluar la situación creada por la presencia de cólera en la zona. Luego de varios problemas pudo imponer su criterio sanitario y logró que se levantara un lazareto en las afueras de la ciudad para albergar a los que habían contraído la enfermedad.
Cuando el Dr Estanislao Zeballos presidió la Sociedad Rural Argentina (1888) creó un laboratorio a cuyo frente puso a Wernicke, quien aportó nuevo instrumental de su propiedad que acababa de recibir de Europa. En ese modesto laboratorio un grupo de jóvenes, estudiantes de medicina, veterinarios y biólogos, aprendieron bacteriología, especialidad recién creada.
Durante los períodos de 1894 a 1895 y de 1896 a 1897, fue Presidente de la Asociación Médica Argentina.
En 1907 se produjo su retiro voluntario de la Cátedra de Patología General, de la que era Profesor Titular, renunciando también a los cargos de Académico y de Consejero de la Escuela de Medicina, por estar en desacuerdo con las modificaciones introducidas en la enseñanza médica y en el manejo administrativo de la Facultad de Medicina. El Consejo Directivo, ante su alejamiento decidió otorgarle el Título de Profesor Honorario título que se confería por primera vez . A partir de ese momento se dedicó a sus enfermos, durante años había concurrido a la Sala IX del Hospital de Clínicas y a la investigación. Fue un verdadero renovador de la enseñanza de la Patología General y la Semiología, desde su lugar formó discípulos como Alejandro Posadas, Alois Bachman, Daniel Greenway, Julio Méndez, Pedro Elizalde y otros que supieron honrar a su maestro.
por Asociación Médica Argentina, Fuente: www.ama-med.org.ar 
Wernicke Beltz Von Hagen, Roberto Enrique Martín (I2588)
 
42909 Su padre, Amán Rawson, fue un distinguido médico estadounidense que se instaló en la ciudad de San Juan. Casado con doña María Jacinta Rojo, una agraciada joven de la de estirpe criolla, desempeñaba su tarea profesional con tenacidad y sacrificio. El 24 de junio de 1821 nació Guillermo, quien logró reunir las mejores condiciones de ambas etnias.
Comenzó los estudios de la mano de su padre y a los dieciocho años se trasladó a Buenos Aires. En el colegio de los padres jesuitas ya demostraba ingenio e inventiva no propias de su edad.
Egresó de la Facultad de Medicina en 1844 con el título de doctor en Medicina. Era dueño un talento único en el ejercicio de la profesión, por lo cual había ganado la admiración de sus compañeros, de sus profesores y de eminentes personalidades. Fue saludado con elogios por uno de los profesores el doctor Cuenca.
Había dicho Sarmiento, que más tarde sería uno de sus adversarios políticos: "Rawson gozaba de una reputación superior a sus años por sus talentos precoces y las recomendaciones de sus profesores, a cuyas envidiables dotes se unía un acendrado patriotismo y una energía y nobleza de carácter que atemperaban la moderación de carácter y la unción de sus palabras".
De regreso a San Juan, con sus jóvenes 23 años, por su prestigio profesional fue designado legislador.
Ferviente defensor de la libertad y la justicia, el novel político se opuso con vehemencia al gobernador, el caudillo Nazario Benavídez, quien lo envía a la prisión en 1853 donde fue engrillado y torturado. En una carta que le envió a su amigo, refiriéndose a la triste experiencia decía: "Nuestra frecuente correspondencia, tan interesante para mí, fué interrumpida por la amabilidad del señor Benavides y Cía.; quiso tenerme tan cerca de sí, tan exclusivamente ocupado de su cariño que me hizo transportar a San Clemente y asegurarme allí con una arroba de hierro puesta es mis pobre piernas. Eso pasó, estoy ya libre, después de quince días de reclusión y de tortura; y lo primero que afectó mi corazón al volver a la luz, fué la noticia de los esfuerzos fervientes de mi excelente amigo Hudson en favor de esta pobre víctima".
Un año más tarde, en 1854 fue elegido diputado al Congreso de Paraná, donde volvió a provocar tormentas políticas, esta vez por su oposición a Urquiza.
Cuando el gobernante entrerriano fue derrotado militarmente, Rawson se trasladó a Buenos Aires, donde se lo eligió como senador provincial y poco después, senador nacional por San Juan. Participó en los más relevantes debates de la época.
En 1862 fue Ministro del Interior del presidente Bartolomé Mitre, cargo en el que se desempeñó con gran idoneidad.
El 15 de setiembre de 1865, el teniente coronel Julián Murga impuso a una aldea de Chubut el nombre de Rawson en homenaje al funcionario, izando el pabellón nacional. Rawson, fue uno de los principales propulsores de la instalación de colonos galeses en la región.
Fomentó la integración territorial, estimuló la construcción de vías férreas y el servicio postal y telegráfico. Durante esa gestión, y cuando Mitre debió dejar el gobierno para encabezar los ejércitos de la Triple Alianza, Rawson acompañó a Marcos Paz en el gobierno interino del país. En 1868, y por unos pocos meses, quedó solo al frente de la primera magistratura, por el fallecimiento de Marcos Paz y la ausencia del presidente, lo que permitió que su nombre fuera considerado un probable candidato a la Presidencia de la Nación.
Cambios políticos y la muerte del vicepresidente lo llevan a renunciar.
El 24 de mayo de 1868, se inauguró el hospital posteriormente se llamaría Dr. Guillermo Rawson. La inauguración, contó con la presencia del Presidente Mitre y el edificio se encontraba en un terreno enmarcado por la calle de la Convalecencia y el camino al paso de Burgos. Después de varias reformas y ampliaciones llegó a ser el hospital más grande de la ciudad de Buenos Aires. En 1914, el Hospital Rawson, fue el proscenio de la primera transfusión sanguínea del mundo, realizada por el doctor Luis Agote. A partir de 1978, se convirtió en un hogar de ancianos.
Volviendo al ilustre médico: en 1873, como consecuencia de la epidemia de fiebre amarilla desatada en 1871, Rawson se convenció de las desfavorables condiciones higiénicas de Buenos Aires.
Su tarea política no opacaba su labor científica. Retomó el ejercicio de la medicina en 1873 y se convirtió en el primer catedrático de Higiene Pública en el país; en 1874 se lo designó Miembro de la Academia de Medicina, honor que no aceptó. Sostenía la necesidad de promover la reforma urbana de Buenos Aires, atendiendo las necesidades de los sectores más postergados. En 1875 inauguró la cámara de Higiene Pública.
Ese año, durante la presidencia de Nicolás Avellaneda, mantiene una famosa polémica en el Senado con Domingo F. Sarmiento sobre el proyecto de amnistía de los revolucionarios de la revolución mitrista del 74.
En 1876 asiste al congreso médico de Filadelfia, donde expuso su trabajo sobre "Estadística vital de Buenos Aires", el más completo que se había escrito sobre este tema. El trabajo inaugura en el país los estudios de higiene, con carácter social y vinculado con el aspecto demográfico. Ese año fue nombrado Académico de Honor de la Facultad de Medicina.
Había propuesto infinidad de proyectos para modificar la urbanización de la ciudad de Buenos Aires a fin de mejorar la calidad de vida de los habitantes. Planificó distintas medidas para el control del agua, los alimentos y la higiene urbana. Con un hondo sentido social, alentó una reforma urbana y prestó especial atención al mejoramiento de las condiciones de vida en las casas de inquilinato.
El 12 junio de1880 Rawson fundó la Cruz Roja Argentina. En 1881, viajó a París, para tratarse una insidiosa afección oftalmológica. No por eso dejó pasar la oportunidad de seguir estudiando los incesantes adelantos médicos. Volvió al país y se dedicó exclusivamente a su profesión de médico y a la cátedra de Higiene. Mucho trabajo y poco dinero.
Su persistente pobreza movilizó a sus amigos y el Congreso le acordó una pensión honorífica.
Hacia 1885, la enfermedad recrudeció, y Rawson debió regresar a París. No volvería a la Argentina y moriría en la capital francesa en 2 de febrero de 1890. Dos años después, sus restos fueron repatriados y recibidos por Mitre, y hoy dos monumentos, uno de ellos en la Recoleta donde reposan sus restos, recuerdan en la capital sus grandes talentos y relevantes virtudes.
por Dr. Enrique Otharán
Fuente: http://www.edicionesmedicas.com.ar/content/view/full/2139/ 
Rawson Rojo, Guillermo Colesbery (I17964)
 
42910 Su padre, John Ernest Green, un profesor inglés que se radicó en la Argentina, fundó en 1912 el Belgrano Day School, que ese primer año sólo tuvo 12 alumnos y que en 2002 celebró sus 90 años convertido en una institución de singular pujanza.
Bernardo fue enviado a Inglaterra, al Stoneyhurst College, para su educación. Después de graduarse volvió a la Argentina para unirse en la tarea docente a su padre y a su hermano Hugo (fallecido). Al morir su padre, en 1946, asumió junto a su hermano la conducción del Belgrano Day School.
Durante los 55 años en que ocupó el cargo de director general aquella pequeña escuela de varones, que en un principio ofrecía una educación británica para los hijos de familias de ese origen, se transformó en la vigorosa institución actual.
Muchos cambios se fueron dando a lo largo de esos años: el Belgrano Day School fue una de las primeras escuelas que adoptaron la educación mixta e incorporó su propio plan de estudios bilingüe con varias orientaciones, una iniciativa pionera. Bernardo Green hizo de la innovación una característica del colegio.
En 1957 abrió un campo de deportes en Ingeniero Maschwitz y en 1989, el nuevo edificio de su sección secundaria.
Si bien Bernardo se sentía profundamente argentino, incorporó al colegio las mejores cualidades de la educación inglesa. Los directores fueron siempre contratados en Inglaterra para mantener esa característica en el colegio, que busca no sólo la excelencia académica, sino también un fuerte espíritu deportivo y de sana competencia. El lema "Fac recte" -actúa rectamente- ha sido y sigue siendo el espíritu rector del instituto. Las firmes creencias religiosas y el humanismo cristiano del fundador y sus hijos se han reflejado en la importancia preponderante que se ha dado siempre a la calidad moral de los egresados.  
Green, Ernesto Bernardo (I614320)
 
42911 Su padre, José Frías, era un comerciante santiagueño afincado en Tucumán, que fue diputado provincial y gobernador en 1831, del partido unitario; y que también fue, en la década siguiente, el primer gran empresario azucarero de la provincia. Se educó en su ciudad natal y se recibió de abogado en Córdoba. En su juventud dirigió los cañaverales heredados de su padre.

En 1852 participó en la revolución dirigida por una parte de la legislatura, de la que era miembro, contra el caudillo federal Celedonio Gutiérrez; por unas semanas fue gobernador interino. Se destacó durante el período que siguió como uno de los líderes del partido liberal, el mismo que había sido el partido unitario. Durante el regreso de Gutiérrez al poder, hasta fines de 1853, se refugió en Santiago del Estero, donde entabló muy buenas relaciones con el caudillo unitario Manuel Taboada y sus partidarios. Con apoyo de éstos, su partido volvió al poder a fin de ese año y fue ministro del nuevo gobernador, el cura José María del Campo.

Durante la década siguiente, fue una de los líderes más importantes del unitarismo en su provincia, junto a Del Campo, el general Rojo, De la Vega, Marcos Paz, Zavalía, Villafañe y los Posse. Todos ellos llegaron a ocupar el cargo de gobernador, pero Frías tuvo que esperar su turno, trabajando como ministro, presidente de la legislatura, diputado ante la Convención Constituyente nacional, y diputado nacional.

Durante la revolución de junio del 67, de la cual Frías fue uno de los organizadores, se distanció del oficialismo mitrista, apoyando el ascenso del gobernador Luna. Al año siguiente apoyó la candidatura de Sarmiento y Alsina, fundando así el Partido Autonomista Nacional en su provincia. Aún habiendo logrado la confianza del presidente Sarmiento, y siendo el más prestigioso de los políticos de su partido, estaba en Buenos Aires como senador nacional, lo cual le obligó a esperar su oportunidad para su anhelado cargo de gobernador; ésta finalmente llegó con la renuncia de Belisario López.

Fue nombrado gobernador por la legislatura en diciembre de 1869, con duración del mandato hasta diciembre de 1871. Su gobierno llevó adelante una administración ordenada, creación de reparticiones públicas; aunque anunció muchas obras públicas, llevó a cabo pocas realizaciones. Su gobierno se benefició del generalizado fraude electoral.

Organizó las anotaciones de bienes y gastos públicos, publicó el Registro Oficial, reformó la constitución provincial para que se reuniera un colegio electoral separado de la legislatura, puso en vigencia un reglamento de escuelas, construyó varias escuelas de campaña, fundó el Colegio Agronómico Nacional, inauguró el primer colegio secundario para mujeres.

Delineó las ciudades y villas de toda la provincia, para deslindar la propiedad de los desparramados ranchos. Creó el correo oficial de la provincia, fundó una biblioteca y compró una imprenta. Su presupuesto se mantuvo en déficit crónico durante todas su administración, de modo que dependió completamente de los aportes del Estado Nacional.

Durante su gobierno se inició la planificación para hacer llegar el ferrocarril, llegó el telégrafo, se fundaron varios ingenios azucareros más grandes y más modernos que los existentes, y llegó para hacerse cargo del Colegio Nacional el francés Paul Groussac.

Dejó el mando en octubre de 1871, dos meses antes del término de su mandato, porque ya se había elegido sucesor a Federico Helguera, el hijo del famoso coronel Jerónimo Helguera. Casi de inmediato se trasladó a Buenos Aires, donde esperaba ser nombrado nuevamente senador; antes de que esto ocurriera, Sarmiento lo nombró ministro del interior.

No tuvo mayores problemas en el ejercicio de su mando: ya había pasado la primera revolución de Ricardo López Jordán. Cuando estalló la segunda revolución de éste, convenció al presidente de no volver a cometer las torpezas que había cometido durante la primera: declarar la guerra a una provincia y pretender condenar a muerte de antemano al caudillo.

La habilidad demostrada en la gestión política de la represión en Entre Ríos hizo que Sarmiento lo nombrara ministro de guerra. Su misión era más institucional que militar: terminar de poner en funcionamiento el Colegio Militar ? una de las obras favoritas del presidente ? y liquidar para siempre las milicias provinciales. No lo logró con Buenos Aires, lo que llevaría más tarde a una revolución en esa provincia.

Dejó el cargo de ministro en enero de 1874, se dedicó a poner en orden sus negocios, que empezaban a florecer con el crecimiento del mercado interno para el azúcar. Regresó a Buenos Aires a principios de 1878, cuando fue elegido miembro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Volvió a la actuación política durante la revolución del Parque, en 1890, y fue elegido senador nacional. Desde ese puesto apoyó a los presidentes Pellegrini y Roca.

Falleció en Buenos Aires en 1899. 
Frías Gramajo, Uladislao (*) (I87195)
 
42912 Su padre, Urbano de Iriondo, fue diputado al Congreso General de 1824 - aunque se incorporó al mismo en 1826 - y asesor de la Convención Nacional Constituyente de 1853; y más tarde senador y diputado. Era también nieto del mítico estanciero Francisco Candioti, primer gobernador federal de su provincia.

Estudió en el actual Colegio Nacional de Monserrat, en Córdoba, y se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires en 1858.

Fue nombrado ministro general por el gobernador Pascual Rosas en diciembre de 1860 y varias veces ejerció como gobernador delegado de éste. Cuando Rosas renunció a causa de la defección de Urquiza en la batalla de Pavón, se convirtió en uno de los líderes de la oposición al gobierno impuesto por el nuevo presidente Bartolomé Mitre. Fue electo diputado provincial, y en poco tiempo se convirtió en el líder del grupo federal. Como no podía contar con el apoyo de Urquiza, se apoyó en grupos propios de la provincia en su lucha contra el gobernador Patricio Cullen.

En 1865 apoyó al candidato del Partido Federal, Pascual Rosas, que fue vencido gracias al apoyo del gobierno nacional por Nicasio Oroño. Éste hizo una buena gestión, apoyando la inmigración, la defensa contra los indios y la educación pública. Pero la Guerra del Paraguay le atrajo muchas enemistades: reclutaba gente a la fuerza para la guerra, recurría a impuestos cada vez más altos. Y, para empeorar las cosas, hubo una epidemia de cólera, traída desde el frente por los soldados.

La Fundación del Partido Autonomista

Igualmente, Oroño hubiera podido lograr un final feliz de su gobierno si no se hubiera apurado en sus inclinaciones anticlericales: bajo su gobierno, Santa Fe fue una de las provincias que municipalizó los cementerios. También intentó estatizar el convento de San Lorenzo y finalmente sancionó la primera ley de registro civil del país. Al parecer era una medida muy progresista, pero la llevó a cabo de forma tal de enemistarse con la Iglesia Católica, en lugar de negociar con ella.

En diciembre de 1867 estalló una ola de grandes manifestaciones contra los que sus opositores llamaban "masones", es decir, el gobierno provincial. Se había echado encima la enemistad de la Iglesia y de todos los ex federales. Queriendo pacificar los ánimos, Oroño delegó el gobierno en Cullen, y éste nombró ministro a Iriondo. En enero, el ministro Benito Graña ocupó el gobierno, ya que Oroño había abandonado la capital. El vicepresidente Marcos Paz decretó la intervención federal de la provincia, dejando el mando en el presidente de la legislatura, Camilo Aldao, y llamando a elecciones.

Iriondo se organizó bien y logró la victoria de Mariano Cabal, un federal, que lo llevó como su ministro de gobierno. Dado que Cabal se alió más tarde a Adolfo Alsina, el partido pasó a llamarse Partido Autonomista, copiando al partido porteño de éste. Cabal e Iriondo continuaron la política de Oroño, de apoyo a las colonias de inmigrantes y de educación pública; pero su actitud era algo distinta, ya que ejercía una especial protección a la población nativa. Fundó las colonias de Sunchales y Santo Tomé. Fue gobernador delegado por muchos meses.

Los dos gobiernos de Iriondo

En 1871 ganó las elecciones a gobernador, asumiendo el cargo en abril. Fundó el Banco de la Provincia de Santa Fe, la academia de práctica forense y las primeras municipalidades realmente autónomas. Construyó puentes sobre ríos bastante anchos, la primera red de cloacas de Rosario y muchas otras obras públicas. También fijó definitivamente los límites con la provincia de Buenos Aires y la de Córdoba. Basta fijarse en la forma que tiene el extremo sudoeste de su provincia para ver cuánto ganó en esas negociaciones.

Llevó a su amigo Servando Bayo a la victoria en las elecciones de 1874, y bajo su gobierno fue electo senador nacional. En octubre fue nombrado Ministro del Interior del presidente Nicolás Avellaneda. Su primera misión fue reorganizar las relaciones entre los tres poderes del Estado, y entre las provincias y la Nación, después de la conmoción de la revolución de Mitre. Organizó también el Territorio Nacional del Chaco, creó el departamento nacional de ingenieros, fundó la dirección de Correos y Telégrafos, hizo aprobar una modificación a la ley de colonias, una de inmigración, etc. Entre las obras públicas que promovió estuvieron el puerto de Buenos Aires, el ferrocarril de Córdoba a Tucumán y las obras de infraestructura necesarias para apoyar la famosa zanja de Alsina.

En abril de 1878 volvió a asumir el gobierno de su provincia; fundó la Sociedad del Ferrocarril Provincial Oeste Santafesino, y apoyó la instalación de nuevas colonias de inmigrantes. Además apoyó la venta de tierras a argentinos nativos, no organizados como colonias, y organizó pueblos en los que éstos centraran su vida económica y social. Muchos de los pueblos del interior santafesino deben su existencia al empuje de Iriondo. Tuvo que afrontar una seria crisis económica, derivada de la cándida política económica de Avellaneda, y algunas revueltas relacionadas con la revolución de Carlos Tejedor en 1880.

Hizo elegir gobernador a su aliado Manuel Zavalla, y poco después fue electo nuevamente senador nacional, aunque casi no tuvo tiempo de ejercer ese cargo: falleció en Buenos Aires en noviembre de 1883.

La Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos mediante decreto 2236/46 del 11 de julio de 1946 declaró bien protegido histórico el sepulcro de Simón de Iriondo, sito en la Catedral de la ciudad de Santa Fe. 
Iriondo Candioti, Simón Tadeo de (*) (I31680)
 
42913 Su padrino fue Martín José Artigas (y Carrasco Melo-Coutinho), padre del futuro Prócer del Uruguay. Castro Silveira de Azevedo, Petrona (I27173)
 
42914 Su partida bautismal dice literalmente: "En veinte y tres de Enero de mil y seiscientos y doce, se bautizó Martín, hijo de Miguel de Ibarguren y de Aguirreandía y de su mujer Gracia de Elgarresta. Bautizole Don Martín de Bergara, y fueron padrinos el Bachiller Cortaberría y Magdalena de Ibarguren, doncella". Firma: "El Bachiller Altuna". (Folio 84 del Libro 2º de Bautizados de la Iglesia de Zumárraga). Martín fué Alcalde de su pueblo natal en 1670. Ibarguren Elgarresta, Martín de (I46047)
 
42915 Su partida de matrimonio da su filiación. Rodríguez Rodríguez Flores, María Antonia (I129070)
 
42916 Su prima hermana Sor María de Jesús Córdoba Ruiz de Llanos, monja catalina, le dejó, por testamento del 12-I-1713, las dos terceras partes de sus bienes, a repartirlos con los hermanos de la religiosa testadora. Córdoba Figueroa Mendoza, María Ignacia de (I60029)
 
42917 Su primer destino fue en la provincia de Tucumán, en la que hizo dos entradas al Gran Chaco, sirviendo en ella por espacio de 7 años hasta que fue nombrado capitán de la compañía de los llamados Blandengues, en los fuertes de Miraflores y Orcones; allí permaneció hasta el año 1739, en que pasó brevemente a Europa. En 1740 se le concedió una compañía de dragones del presidio de Buenos Aires y, desde el año 1747 fue nombrado gobernador de Paraguay con el grado de coronel. Cuando asumió este cargo la provincia se hallaba en guerra y la pacificó totalmente en menos de tres años de campañas. Los dos cabildos de Paraguay dieron noticia de este hecho a Su Magestad quien, en recompensa, le nombró virrey interino del Rio de la Plata hasta que vacase su poseedor, el coronel Vega, hecho que se dio el año 1761 en el que Marcos José de Larrazabal asumió el virreinato. También, en este tiempo, puso en uso la fábrica de tabaco de Paraguay.
El año 1751 fundó el pueblo de San Fernando de Abipones, frente a la ciudad de Corrientes; y al año siguiente fundó los de Tarama y San Joaquín, de indios caimoas, sobre el Tiriquari, a 30 leguas del de Casapá y Yuti, que eran de guaraníes.
Además de otras campañas menores destacó en la mantenida contra los portugueses bajo las órdenes del virrey Pedro de Ceballos.
Marcos José de Larrazabal casó en primeras nupcias con Mariana de Arrascaeta, hija del elgoibartarra Antonio de Arrascaeta, maestre de campo, y de María Ferrerira de Acevedo. No me consta que tuviese descendencia. El año 1750 contrajo matrimonio en segundas nupcias, en Buenos Aires, con Josefa Leocadia de la Quintana y Riglós, hija del bilbaíno Nicolás de la Quintana Echebarria (b. 1693) y de Leocadia Francisca de Riglós Torres Gaete, de los cuales hemos mencionado con anterioridad otro hijo, José Ignacio de la Quintana, abuelo materno de Remedios de Escalada, mujer del Libertador.

Fuente: Archivo Histórico Nacional (Cabaleros de Santiago) 
Larrazábal Avellaneda, Coronel Marcos José de (I80353)
 
42918 Su progenitor, que era comerciante, por aquella fecha había tenido la desgracia de perder en malos negocios los bienes que poseía.
Hizo sus estudios primarios en la afamada "Escuela de la Patria", fundada por su ilustre tío materno, el doctor José Ignacio de la Roza, durante su gobierno progresista, y dirigida por el competente maestro don Ignacio Fermín Rodríguez.
Fué uno de los seis jóvenes sorteados para seguir los cursos del "Colegio de Ciencias Morales" de Buenos Aires a pedido del ilustre Ministro Rivadavia, formulado por circular de 2 de enero de 1823; incorporándose a dicho instituto, abierto bajo la dirección de don Miguel Belgrano, sobresaliendo especialmente en el aprendizaje de idiomas; aprendió francés, inglés, principios de griego, y después italiano y alemán. Dedicado más tarde a la carrera jurídica, frecuentó las aulas universitarias de esta capital, doctorándose en 1832. Por su carácter serio y circunspecto, además de su calma, su mansedumbre y su robusta mole, se le llamaba en el Colegio de Ciencias Morales, el "Padre Eterno".
Pasó momentos de desesperante pobreza que soportó pacientemente, haciéndose él mismo sus muebles y fabricándose sus zapatos. A los 20 años fué hecho nombrar por su comprovinciano, el doctor Salvador María del Carril, oficial del Ministerio de Hacienda, cargo que no pudo aceptar por no tener dinero suficiente para un traje de etiqucta con que presentarse en la oficina; como no pudo venir a Buenos Aires más tarde, para hacerse cargo de la Corte de Justicia de este Estado bajo el gobierno de Sarmiento, por no tener con qué trasladarse e instalar su familia en esta capital. Si hubiera aceptado el ofrecimiento de su genial comprovinciano, no hubiese tenido el trágico fin que todo el país deploró.
1834 ocupó la prosecretaría de la Academia Teórico-Práctica de Jurisprudencia
1835 regresó a San Juan, y apenas llegado a su provincia, el gobernador, teniente coronel Nazario Benavídez, le llamó a desempeñar el alto y delicado puesto de Juez de Alzada, último Tribunal de Justicia, acompañado de dos colegas legos por falta de abogados, "siendo aceptado ese acertado nombramiento con universal contento por todo el pueblo", según expresa Hudson en sus "Recuerdos de la Provincia de Cuyo". Ejerció dicho cargo hasta 1837.
Afecto a la literatura y a la música, fué designado presidente de la "Sociedad dramático-filarmónica" de San Juan, centro integrado por la juventud más distinguida e intelectual
1839 colaboró con Sarmiento en la redacción de "El Zonda", periódico interesante sobre literatura, educación, costumbres, minas, etc.
Poco después los federales imputaron a los doctores Antonino Abarestain e Indalecio Cortínez y al sargento mayor Serapio Ovejero, antiguo oficial del ejército de Belgrano. y a otros más, que tramaban una conspiración contra el gobernador Benavídez.
Los sindicados fueron avisados a tiempo y, para evitar el ser puestos en prisión y remitidos a Buenos Aires (donde en aquella época la Mazhorca había cometido terribles atentados), se trasladaron a La Rioja, a donde llegaron con toda felicidad, pasando luego el doctor Aberastain a la provincia de Salta, siendo nombrado por el gobernador delegado, general Dionisio Puch, su ministro secretario durante la corta administración que ejerció por ausencia del titular, coronel Gaspar López. Aberastain. en aquel puesto, ayudó eficazmente a sofocar un motín militar que estalló el 22-7-1841. y que terminó con el fusilamiento del cabecilla, el sargento Fernando, y seis compañeros más.
De Salta se trasladó a Jujuy solicitado por el gobernador Roque Alva-rado, al que reemplazó en el mando en octubre de 1841, hasta que por la muerte casual del general Lavalle, la ciudad fué ocupada militarmente, subiendo al gobierno el coronel José Mariano Iturbe, federal.
Aberastain pasó a Chile, estableciendo en Copiapó su estudio de abogado, y donde ejerció por un tiempo la secretaría de la intendencia. Trabajó allí también en asuntos de minas, y por no avenirse a hacer igualas como sus colegas, pasó I I años trabajando mucho y ganando muy poco.
En 1852, después de Caseros, regresó a San Juan donde fué elegido diputado al Congreso General Constituyente, cargo que no aceptó porque no iba a estar representada la provincia de Buenos Aires.
Tareas comerciales le absorbieron los años que corren de 1852 al 59; en 1656 emprendió una gira por las provincias a fin de obtener suscriptorca a la asociación creada en Chile con la denominación "Porvenir de las rami lías". Posteriormente se produjo una vacante en la Suprema Corte de Buenos Airee que le fue ofrecida por Sarmiento y que no aceptó. Se hallaba por aquel entonces ocupado en dos asuntos de gran interés: la construcción de una línea férrea interoceánica propuesta por Guillermo Weelwright, por Co-pinpó, y que Aberastain suponía más realizable por la cordillera de Coquim-bobo, habiendo expuesto sus ideas en un extenso artículo que publicó en San Juan y que reprodujeron los diarios de Buenos Aires; y el descubrimiento y la explotación de minas de plata en aquella provincia, considerando este hecho como el embrión, de una gran revolución industrial. Encontró en sus proyectos las trabas y los abusos del oficialismo que iba cargando demasiado la paciencia de la opinión.
Se hallaba a la sazón preocupado con los asuntos políticos que agitaban intensamente a su provincia, a causa de la elevación al gobierno de San Juan del coronel José Antonio Virasoro. Aberastain se puso a la cabeza del partido liberal de oposición a aquel mandatario. Llegó un momento en que el último prometió garantías de libre sufragio, y habiendo tenido con tal motivo un acercamiento con el doctor Aberastain, le comunicó a éste por intermedio de su ministro de gobierno, Pedro Zavalla, que le propondría para convencional, y que fué aceptado de buena fe por el candidato. Pero las elecciones que se llevaron a cabo desmintieron completamente las seguridades que había dado Virasoro de libertad electoral, y resultaron elegidos varios personajes extraños a la provincia, recomendados por el presidente doctor Derqui. Indignado. Aberastain volvió a ocuparse de la industria minera, pero la sed de riqueza hizo mezclar al gobernador en la explotación de minas, cometiéndose por su ingerencia, robos escandalosos. Aberastain tomó la defensa de los damnificados, lo que le atrajo el odio y las persecuciones de Virasoro.
Citado a la policía sufrió un interrogatorio, abriéndosele un juicio por el juzgado del crimen a cargo de don Manuel Rogelio Tristany, español, hasta que se resolvió su deportación, siendo insultado en la plaza pública antes de cumplirse aquella sentencia por el mayor Tomás Haynes, cuñado del gobernador y comandante de su escolta; luego fué encerrado en un pajar y engrillado.
Durante su ausencia estalló el movimiento popular del 16-11-1860, en el que pereció atrozmente masacrado el gobernador Virasoro. Al día siguiente era elegido gobernador interino don Francisco T. Coll, el cual designó a Aberastain como uno de sus ministros.
11-12-1860 Aberastain fué elegido gobernador propietario; el 26 de noviembre el gobierno federal había nombrado interventor de San Juan al coronel Juan Sáa, que ejercía el gobierno de San Luis, el cual, el 7 de diciembre comunicaba al gobernador Coll el objeto de su misión, siendo en esta emergencia que el último creyó prudente declinar el mandato para que lo tomase un hombre de las condiciones y energías requeridas por la grave situación planteada. Elegido Aberastain, como queda dicho, la Legislatura demoró su recepción del cargo, enviando una comisión cerca del interventor a fin de que solucionase el conflicto legalmente, comisión que fué compuesta por el presbítero Timoteo Maradona, don Ruperto Godoy, presidente de la Legislatura, y el diputado doctor Amado La-prida. Este le expuso al coronel Sáa que el gobierno interino de San Juan admitía la discusión sobre la legalidad de los hechos ocurridos, siempre que se presentase la intervención sin ostentación de fuerzas, requisito sin el cual no sería aceptada. Sáa por su parte, propuso que el gobierno interino le entregase los asesinos de Virasoro, para que fuesen juzgados por autoridad competente; que como interventor repondría la legislatura derrocada por los revolucionarios, y que después garantizaría la libre elección de las autoridades de la provincia, reconociendo los actos del gobierno interino que no estuviesen fuera de las instrucciones que había recibido
Sáa que se hallaba en Mendoza desde el 15 de diciembre, con su pertinacia separó de su lado al secretario de la intervención, don José M. de la Fuente, y a los coroneles Emilio Conesa y Wenceslao Paunero, que tenían adversión a toda medida arbitraria o de fuerza.
El 29 del mismo mes se recibió Aberastain del mando solemnemente, nombrando el día 30 sus ministros secretarios: don Valentín Videla y don Santiago S. Cortíncz. Inmediatamente declaró la provincia en asamblea; creó los batallones "Unión Nacional", "Libertad", "Constitución" y "25 de Mayo"; 2 compañías de extramuros de la misma arma; un regimiento de caballería de los departamentos, y una maestranza para la elaboración de los elementos bélicos. Dirigió una proclama al pueblo, desconociendo ilegal y atentatoria la misión de que estaba investido el coronel Sáa por la forma violenta en que quería presentarse, y se aprestó con decisión para la lucha.
7-1-1861 Sáa inició su marcha desde Mendoza en son de guerra al frente de 1 500 hombres; y al llegar a Guanacache el día 9, dictó un decreto asumiendo el mando de la provincia, declarándola en estado de sitio y ordenando a los hombres que se hallaban en armas las depusieran a las 3 horas de haber sido notificados.
Aberastain contestó que rechazaría la fuerza con la fuerza y que la sangre que se derramase caería sobre los invasores y no sobre los que sostenían su libertad y derecho. Delegó el mando en don Ruperto Godoy y salió a campaña.
El choque se produjo en el lugar llamado "La Rinconada del Pocito", el 11 de enero a las 8 de la mañana, y no obstante las proezas de valor que llevaron a cabo las fuerzas sanjuaninas, fueron totalmente derrotadas, pereciendo la flor de la juventud en aquella reñida jornada "a lanza seca", según la expresión del propio Sáa. El anciano coronel de caballería Pablo Videla fué degollado, y los soldados, oficiales y jefes, en una buena parte, corrieron igual suerte
El doctor Aberastain, tomado prisionero, al día siguiente fué arrastrado desnudo, obligándosele a caminar varias leguas a pie bajo los rayos de un sol abrasador, siendo befado y escarnecido por los que lo conducían. Extenuado de cansancio pidió que le permitieran montar a caballo, porque sus pies lastimados ya no le permitían dar un paso. Entonces se le hizo sentar en un montón de piedras, en el paraje llamado "Alamos de Barbosa", donde lo fusiló a traición, por la espalda, el coronel Francisco Clavero, por orden de Sáa. El presidente Derqui mandó encauzar al autor de tan bárbaro fusilamiento, pero logró escapar para caer en junio de 1863 en poder de la justicia, que le hizo expiar su crimen. La muerte de Aberastain produjo nuevamente la guerra entre Buenos Aires y la Confederación.

Fuente : Biografias Argentinas y sudamericanas, J. Yaben / recopilacion por Guillermo Garcia 
Aberastain de la Rosa, Antonino (I57794)
 
42919 Su radicacion definitiva en Buenos Aires es en 1824, pero figuran viajes anteriores y posteriores
En los documentos de viaje y en la inscripcion del consulado de Francia en Buenos Aires figura como Tanneur o Corroyeur (curtidor).
En los censos de Buenos Aires de 1855 figura como cervecero, ocupacion que tambien tomarian algunos de los hijos.
Sus restos descansan en la boveda familiar construida en 1860 en el cementerio de la recoleta en la seccion 11 tablon 2 y 3 sepultura 50.
En el Bulletin Volume 32 de la Societé industrielle fr Mulhouse (impreso en 1862), Emile Witz relata los siguientes parrafos de la pagina 493 en adelante: "Hace unos tres o cuatro años, conocí una plantación de algodón existente en la ribera del Río de la Plata, que yo conocí un día por casualidad.
En el barrio vive un viejo alsaciano oriundo de Barr, Mr. Diehl, radicado en América desde 1820, me dijo que comenzó (a plantar) cuando él comenzo a construir su casa hace unos veinte años. A cincuenta metros del rio de la Plata, zona que a sido azotada por fuertes tormentas de Río, que tiran hacia la costa de veinte a treinta barcos, y siempre hay alguno, de cualquier tamaño o forma, dando todos los años contra su cosecha, que queda rota y truncada. Diehl quita todo el algodón necesario para su propósito particular en el año, y el resto se pierde. Me resultó agradable cosechar a menudo con él, él me llevó algunas semillas para siembra en el mismo banco, y ahora crece treinta a cuarenta pies hermosos, a pesar de las mareas que inundan en por lo menos una vez al mes. Mr. Diehl Me escribió: "Por la presente le envío una muestra mi cosecha de este otoño. Tengo libros a su disposición, pero al igual que la información de la muestra". 
Diehl Hess, Santiago (*) (I648953)
 
42920 Su tesis doctoral presentada en 1875 sobre "La condición Civil de la mujer" fue rechazada. A pesar de ello no renunció a sus creencias, ideales y batalló con la pluma por su aceptación. Finalmente con la mencionada tesis obtuvo su título de abogado, pero su patriarcal época le pagó con intencional indiferencia.

Fue un juez penal recto y laborioso que rehusó nombramientos aún para ser miembro de la Corte Suprema de Justicia (1892). Muere pobre, joven todavía  
Demaría Pastor, Cristián (I87775)
 
42921 Su testamento se protocolizó el 9-XI-1771, ante el Escribano salteño López Zeballos. Ahí declaró ser marido de "Agueda Fernández". Ruiz de Llanos Villafañe, Juan José (I23283)
 
42922 Su vida profesional estuvo dedicada a la ingeniería estructural. Intervino, entre otros proyectos, en la Biblioteca Nacional, el edificio de IBM en Buenos Aires, y los puentes Zárate-Brazo Largo y Chaco-Corrientes.
Fue un pionero en la introducción de herramientas informáticas en la disciplina. También ha sido autor de numerosas publicaciones técnicas y de Manual de Go e Introducción al Go, que fueron vitales para la introducción del juego en Argentina.
Además de su actividad docente en varias universidades, fue decano de la Facultad de Ingeniería y rector de la Universidad de Buenos Aires.
En 1966, luego del golpe de estado de Juan Carlos Onganía renunció a su cargo, al verse avasallada la autonomía universitaria en la noche de los Bastones Largos que cerró la época dorada de esa universidad. Su compromiso militante se extendió en el tiempo, y en 1983 aceptó su nombramiento como miembro de la CONADEP.
Fue nombrado Profesor Emérito de la Universidad de Buenos Aires, y de la Universidad Católica Argentina y Doctor Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires.

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Fernández Long, Hilario (I607719)
 
42923 Su viuda, Doña María de Zúñiga Diez de Toledo hace testamento en Arequipa, el 16 Enero 1740, ante E.Bernardo Gutiérrez. Vázquez de la Rocha Escobedo, Juan Andrés (I77467)
 
42924 Suárez es apellido patronímico derivado del exótico nombre ostrogodo (Godo del Este) Suero, y se dice que la primaria fratría hispánica de los Suárez radicó en las montañas de Santander. En cuanto a Maldonado, todos ellos vienen del linaje de Aldana, de antiquísimo origen. Una leyenda pintoresca remonta el arranque de los Aldana hasta Teodorico, Rey ostrogodo en Italia, cuyos dominios, por el año 507, extendiéronse a la Península Ibérica. Teodorico dejó dos hijos en España; Severiano, Duque de Cartagena y Suero, quien en Galicia fundó la Casa solar de Aldana, "a una jornada de la ciudad de Santiago de Compostela".
Hernán Pérez de Aldana o Nuño Pérez de Aldana, Señor de la Casa de Aldana, en tiempo de los Reyes Alfonso VII "el Emperador", o Fernando II de León, o Alfonso VIII "el de las Navas" - es decir, aproximadamente entre los años 1150 a 1200 -, fue el primero que se apellidó "Maldonado". Y ocurrió que por dichos años Pérez de Aldana vino a caer enfermo de gravedad, y encomendándose a Nuestra Señora de Montserrat, prometió visitarla en su santuario si recuperaba la salud. Mejorado de sus dolencias físicas, nuestro hidalgo púsose en camino desde Galicia a Cataluña. Los zangoloteos de ese viaje recrudecieron su padecer, a tal punto que, cuando llegó al famoso monacato benedictino catalán, se hizo necesario ponerlo en camilla, en uno de los ángulos de la Iglesia, a fin de que pudiera ofrendarle a la imagen morena de María Santísima su devoción esperanzada. Aquel día era un 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de la Virgen, y los peregrinos desbordaban del templo. Uno de ellos, el Duque de Normandía - sobrino del Rey Felipe Augusto de Francia (1165-1223) -, para mejor ver la ceremonia, púsose de pié arriba de las andas en que yacía postrado Hernán Pérez de Aldana. El hidalgo gallego, en el acto, reclama enérgicamente ante desaire semejante; pero, inválido, no recibe sino desdén del orgulloso magnate francés.
Pasan varios meses; sana el enfermo y cruza los Pirineos, en busca del Duque normando, y lo reta a duelo. El Rey de Francia, enterado de esto, obliga al Duque a pedirle perdón a Aldana. Obedece aquel; Aldana sin embargo - gallego tenía que ser -, exije un desagravio mayor a las simples disculpas, y pretende que el Duque admita que el ofendido le ponga los piés encima. El noble godo, como es lógico, se enfurece ante esa demanda ultrajante del galaico; por lo que el lance caballeresco se hace inevitable. Los adversarios concurren pues, al terreno del honor montados en briosos corceles, con férreas armaduras y provistos de lanzas, porras, espadas y dagas. Felipe Augusto de Francia, rodeado de cortesanos, desde una plataforma se dispone a presenciar el encuentro. Puestos frente a frente en la liza, ambos caballeros a una señal se arremeten con denuedo y rompen sus lanzas; empuñan enseguida las porras, y tras los recios porrazos del gallego, cae el francés al suelo herido en la cabeza. Salta entonces el aporreador del caballo y, enardecido, se precipita sobre el Duque resuelto a destrabarle las hebillas del yelmo para decapitarlo sin más trámite. El Rey, afligidísmo ante el giro dramático del combate, arroja el cetro y manda a sus fieles interponerse a fin de salvar la vida del pariente suyo. Protesta Aldana, mas el Soberano dá por concluída la lucha, alegando que si el Duque moría a consecuencia del aporreo, su contrincante quedaba vengado, y si aquel se salvaba, el propio Rey otorgaríale a Aldana la merced que éste quisiera. Mejoró el maltrecho Duque de la zurra; visto lo cual Aldana le solicitó a Felipe que, por cuanto la Casa reinante de Francia traía como emblema 3 flores de lis, a él se le diera el derecho de poder usar 5 lises en su escudo de armas. Tal pretensión despertó la cólera en el Monarca, quien ofreció al extranjero distintas recompensas, pero Aldana expuso que no había ido a Francia por riquezas sino a vindicar su honra. El Rey, entonces, ante esa terquedad galiciana, no tuvo mas remedio que ceder, y exclamó con fastidio; "Te doy las flores de lis, pero mal donadas te sean; el privilegio está mal donado - c' est mal donné. Las llevó yo de oro en campo azul; úsalas tú de plata en campo rojo!". De ahí en adelante, Hernán o Nuño Pérez de Aldana trocó su apellido por el de Maldonado, y comenzó a ostentar el blasón con 5 flores de lis plateadas en campo de gules.
A más de cuatro siglos de aquella legendaria incidencia que diera origen al apellido Maldonado, he aquí la concreta genealogía de un antecesor mío, oriundo de las Islas Canarias. 
Los Suárez Maldonado, (I22840)
 
42925 Sub- teniente del ejército realistal. Murió joven y sin descendencia. Diez Canseco Nieto, Manuel Norberto José Ignacio (I77406)
 
42926 Subgerente del Banco de la Nación Argentina. Llambí Castro, Mariano Celedonio (I3165)
 
42927 Subgerente del Banco de la Nación Argentina. Casares Torres, José (I121750)
 
42928 Subsecretario de Turismo de la Nación. Sánchez Ruiz, Coronel Jorge Alberto (I129184)
 
42929 Al menos un individuo vivo está vinculado a esta nota - Detalles Reservados. Aguerre Cat, Juan Luis (I37851)
 
42930 Subteniente de artillería.

Gaceta de Madrid número 46 de 20 de Julio de 1810: El 14 de Mayo de 1810 muere el Subteniente D. Manuel Sobremonte y Larrazabal, joven americano menor de 17 años, a manos de los franceses en su asedio al Castillo de Puntales. 
Sobremonte Larrazábal, Subteniente Manuel (I80341)
 
42931 Subteniente del Real Cuerpo de Artillería Cevader Cinto, Martín (I166857)
 
42932 Subteniente del regimiento Coquimbo durante la guerra del Pacífico, comerciante y gerente del banco Español en Iquique por 20 años y posteriormente en Valparaíso. Videla Ordenes, Luis Felipe (I65726)
 
42933 Subteniente del Regimiento de Milicias de Cívicos Blancos de Infantería de Mendoza en 1816, Alférez del Escuadrón de Dragones de la Unión en 1817, unitario declarado, etc. Villanueva Godoy, Melchor (I607174)
 
42934 Subteniente SANTIAGO LELOIR ALZAGA ? Promoción 96
Siendo un joven oficial, tuvo un grave accidente jugando al polo en Olavarría. Falleció años
después en 1998.  
Leloir Álzaga, Santiago Gerónimo (I4907)
 
42935 Subteniente y Teniente Graduado del Cuerpo de Milicias Urbanas durante las Invasiones Inglesas (1806/1807).El 6/2/1810 recibe amplios poderes sobre los bienes de Benito Costas Parcero de Lira, ya fallecido en 1806(A. H. Salta. Escribanía Mariano Cabrera).Fue propietario de una importante quinta en Barracas, vecina a las de Álzaga y de Milberg.  Costas Caballero, José Mathías (I66895)
 
42936 Subteniente. Oficial del Ejército Argentino. Cayol Bustillo, Julio Florencio (I15405)
 
42937 Sucedió a su hermano mayor, que falleció soltero, en el marquesado de Casa Irujo. Fue Caballerizo Mayor de S.M. la Reina doña María Cristina de Austria. Martínez de Irujo Caro, 10º Duque de Sotomayor Pedro (I636008)
 
42938 Sucedió en el mayorazgo de su Casa, VI Patrón del vínculo de Punta Arenas. Procurador General de la ciudad de Guayaquil en 1771 y 1782, mereciendo la aprobación de sus jueces de residencia; Alcalde Ordinario del Cabildo en 1780, Administrador de la Real Renta de Aguardientes de Guayaquil y su provincia en 1796; Teniente Coronel de Infantería de los Reales Ejércitos, habiendo prestado servicios a Su Majestad durante 29 años, 10 meses y 11 días; vistió a sus expensas y costosamente una compañís de caballería y otra de infantería y desde el Cabildo, prestó invalorables servicios a la ciudad, con aprobación de los Virreyes del Reino. En la hoja de sus servicios militares en el Archivo General de Simancas, Legajo 7281, Cuaderno 7, folio 2, consta su calidad de Noble y el Cabildo de la ciudad reconoció y certificó como notorias su nobleza y limpieza de sangre en sesión de 19 de junio de 1798, conforme consta en actas. Noboa y Unzueta, Ramón Ignacio Egidio de (I614786)
 
42939 Sucedió en la encomienda a su padre, siendo confirmado como titular de ella el 14-VI-1714. Moreno Maldonado Bazán de Pedraza, Juan (I39729)
 
42940 Sucesor del Mayorazgo de su Casa, Capitán de Milicias Reales, Procurador General del Cabildo entre 1682 y 1683; Alcalde de primer Voto el 1º de enero de 1684, Alcalde Mayor Provincial de la Santa Hermandad el 10 de enero de 1689 Noboa Feijoó y Castro Guzmán, José Antonio de (I643083)
 
42941 Sucre otorgó poder al general Vicente Aguirre, para contraer matrimonio con Mariana Carcelén, el mismo que se celebró en la capilla de la hacienda de la marquesa de Solanda el 28 de abril de 1828. Antonio José de Sucre se reunió con su esposa en Quito el 30 de septiembre de ese mismo año. Familia F39512
 
42942 Suele denominarse ?Generación del Centenario? al grupo que, en la primera década del siglo pasado, otorgó a la vida espiritual de Tucumán ese inédito impulso renovador que culminaría con la fundación de la Universidad. Entre sus integrantes, Julio López Mañán fue una figura de primera línea. De ?espíritu sutil y admirablemente hermoso?, lo calificaría Juan P. Ramos.

Nació en esta ciudad, el 3 de marzo de 1878. Sus padres fueron don Benjamín López ?hijo del gobernador Javier López- y doña Javiera Mañán. Eran siete hermanos. Se educó en el Colegio Nacional, de donde egresó bachiller en 1894. En Buenos Aires se recibió de abogado a los 23 años, y se doctoró a los 25, con la tesis ?De los avíos en general?, laureada con Diploma de Honor.

En una evocación, Juan Heller recordaría que López Mañán y su sobrino Juan B. Terán, ambos estudiantes de los cursos superiores, trataban de alentar las vocaciones de los jóvenes: les daban consejos y les prestaban libros. López Mañán, dice, ?poseía esa imanación particular, esa bondad que desde el corazón parece difundirse por todo el ser, se asoma a la mirada, se traduce en algún gesto y tiembla en la sonrisa y en la voz?.

Abogacía y cultura

Volvió a Tucumán. Abrió estudio de abogado y enseñó en el Colegio Nacional. Con sus dilectos amigos Terán, Luis F. Nougués, José Ignacio Aráoz, Alberto Rougés, Ricardo Jaimes Freyre y Heller, se reunían en cotidianas tertulias. Barajaban proyectos de cultura y de política. En 1904, con López Mañán y Terán como redactores y bajo la dirección de Jaimes Freyre, apareció la ?Revista de Letras y Ciencias Sociales?.

Se editó regularmente cada mes, hasta 1907, y publicó un total de 39 números, agrupados en siete gruesos tomos. Los estudiosos ponderarían la gran importancia que pronto adquirió en las letras del país y del continente.

Corría 1905, cuando López Mañán fue designado presidente de la Sociedad Sarmiento, máxima institución cultural de la ciudad por entonces. Desde ese cargo, organizó aquellos ?cursos libres?, que pondría en marcha Juan B. Terán -su sucesor en la presidencia- y durante los cuales lanzó la idea de fundar la Universidad.

Años políticos

López Mañán había dejado la Sarmiento para actuar resueltamente en política, en la flamante Unión Popular, que llevó al gobierno al ingeniero Luis F. Nougués, en 1906. Nougués designó a López Mañán como su ministro de Gobierno. Unió así su nombre al progresista mandato, que reformó la Constitución de 1884, además de proyectar y promulgar leyes de señalada trascendencia.

En febrero de 1908, dimitió al ministerio para ser elegido diputado nacional por Tucumán. Le correspondió sobresaliente actuación en la Cámara. Proyectó y logró la sanción de leyes significativas para su provincia. Tales, la de instalación del Ingenio Modelo en la Quinta Agronómica; la de construcción de la avenida a Tafí Viejo; la de desecación de terrenos insalubres en las márgenes del río Salí, por ejemplo.

Tuvo intervención resonante en varios debates de normas nacionales, como los que depararon la ley Saavedra Lamas, sobre azúcares; la de creación de los Ferrocarriles del Estado; la de instalación del cable telegráfico a Europa, entre muchas otras. Ocupó la primera plana de la prensa nacional su brioso y fundamentado discurso del 10 de noviembre de 1911, al debatirse la ley Sáenz Peña. En esa pieza, elaboró la más eficaz y documentada defensa de la lista incompleta.

La Defensa Agrícola

No dejó por eso de actuar como protagonista en la política de Tucumán, como dirigente de la Unión Popular. Sus turbulencias le terminarían acarreando profundas amarguras. En 1910, trasladó su residencia a Buenos Aires. Dos años después de terminar el mandato en el Congreso, fue puesto al frente de una importante repartición de esos tiempos: la Dirección General de Agricultura y Defensa Agrícola.

Dos años ocupó el cargo, y dejaría allí profunda huella. Según el ingeniero Emilio Coni, su paso por la Defensa Agrícola abrió ?un período de febril actividad?. Era un decidido partidario de la investigación. Logró que se incluyeran, en el presupuesto nacional, partidas para instalar cinco estaciones experimentales agrícolas en las provincias, similares a la que Tucumán tenía desde 1909, además de subestaciones para tareas especiales. Para dirigirlas, buscaba los más capacitados especialistas extranjeros.

Gestión memorable

Lo obsesionaba la tecnificación del agro. Creó para eso un departamento específico: la Oficina de Mecánica Agrícola. Logró también instalar la Oficina de Hidrología, para dar unidad a los métodos de riego, al uso del agua como fuerza motriz y a la difusión de métodos de cultivo sin irrigación en regiones áridas. Le preocupó la lucha contra las plagas, que en esa época se circunscribía a la de la langosta, con descuido de las otras. Por eso instaló las Oficinas de Desinfección, en varias provincias, así como centros para preparar plaguicidas.

En cuanto a los bosques, organizó comisiones dirigidas por expertos extranjeros, para practicar un primer inventario y así confeccionar el ?Mapa Forestal Argentino?. Entendía que ?hoy por hoy, carecemos de bases científicas para llegar a una conclusión cualquiera?. Sostuvo con vehemencia la necesidad de un refuerzo sustancial de partidas, para controlar el patrimonio forestal. ?De otro modo, todo será inútil; con opiniones no haremos nada?, expresó.

?Tucumán antiguo?

Obtuvo la donación de 20 hectáreas en Villa Nougués, para instalar una planta de investigación (sería la Granja de la Universidad, que subsiste teóricamente hasta hoy), y de 67 hectáreas en Tapia, para ?una subestación de cultivo en secano?.

Son sólo datos aislados de una tarea infatigable, que se desarrolló hasta 1914. Quedó documentada en múltiples folletos e informes, y en ?El problema agrario argentino?, concienzudo trabajo panorámico de López Mañán, que se editó en castellano y en francés.

En 1916, dio a la imprenta su único libro: ?Tucumán antiguo. Anotaciones y documentos?. Allí compiló artículos aparecidos en los tiempos de la ?Revista?. Era un muy valioso material, revelador de las condiciones de historiador, de sociólogo y de jurista de López Mañán: las aplicaba a distintos momentos del pasado local, con una notable penetración.

El capítulo final dejaba el pasado y saltaba al futuro. Proponía, visionariamente, que el Centenario de la Independencia fuera celebrado por el gobierno con una vasta expropiación en el cerro: así se formaría la gran reserva forestal de Tucumán.

Un intenso trajín

En 1917 se constituyó, en Buenos Aires, la Confederación Argentina del Comercio, la Industria y la Producción. El doctor López Mañán asumió la secretaría general y luego la vicepresidencia. Las recomendaciones y documentos de esa institución tuvieron, durante varios años, una gran influencia en las actividades mercantiles y bursátiles del país. López Mañán dedicó extensos artículos a esos temas, y muchos fueron editados en gruesos folletos.

La extraordinaria actividad del tucumano se desarrollaba paralela al dictado de cátedras, en la Universidad de Buenos Aires y en la de La Plata, y al ejercicio de la profesión, que retomó poco después de dejar la Defensa Agrícola.

Su estudio adquirió rápido prestigio y le llegaron muy sonados pleitos, como el del Gobierno Nacional contra la empresa constructora del Palacio del Congreso. El trajín de los Tribunales empezó a ocupar todo su tiempo. En 1916, comentaba, con cierta melancolía, a Alberto Rougés: ?esto de la vida se parece mucho a la elaboración del azúcar: caña que entra al trapiche ha de seguir su carrera hasta volverse azúcar, so pena de perderse, y el trabajo que a uno le viene es así??

Los últimos años

En lo físico, López Mañán era un hombre alto, delgado y elegante, de ojos castaño verdosos y poblados bigotes. Conversador atractivo y ocurrente, su genio vivo le hacía llamar siempre a las cosas por su nombre. Se casó con doña Elvira Molina y tuvieron seis hijos. El menor, Jorge, murió en la infancia dejándole una profunda tristeza en el alma.

Julio López Mañán dejó de existir el día de Navidad de 1922, a los 44 años. En su tumba, su gran amigo José Ignacio Aráoz dijo que ?cierto dejo de pesimismo y desencanto lo amargó en sus últimos años. Pero estaba en error. Veía y le llegaba más la turbia y malsana superficie del medio social al que había dedicado sus mejores esfuerzos. Además, se ignoraba a sí mismo y no podía conocer el rastro y la impresión duraderas dejados por su espíritu y su acción en lo hondo y sano de su pueblo?.

Fuente: http://www.lagaceta.com.ar/nota/619084/sociedad/talentosa-figura-centenario.html 
López Mañán, Julio (I86818)
 
42943 Sufrió la prematura muerte de su madre siendo pequeño. Finalizado el secundario comenzo estudios de derecho en la UNLP, que interrumpió para viajar a EEUU, donde se incorporó a la marina mercante durante la guerra 1939/45. Durante un mes el barco que tripulaba quedó bloqueado en Amberes, donde sufría frecuentes bombarderos alemanes. De regreso enfermó en Brasil y debió gastar allí el dinero obtenido en la marina. Volvió a recuperarse economicamente vendiendo silos para almacenar granos en la zona de Bahía Blanca. Posteriormente trabajo en la minas de oro de Aguilar en Jujuy y en la producción de tabaco. Alrededor de 1948 retomó sus estudios de derecho en La Plata, sin completarlos. Pasado un período en que se carece de datos, estudió Geología en la UNS (Bahía Blanca), donde llegó a ser Secretario Académico. Ya recibido se incorporó al INTA, donde realizó la mayor parte de su trabajo profesional. Alrededor de 1970, luego de haber trabajado con investigadores holandeses en el INTA Bariloche, realiza estudios de posgrado como becario en ICT, sito en EdgedeHolanda, especializandose en la fotointerpretación, entonces manual. Hoy se hace con foto satelital y computadora. Entre mediados del 70 y 1980 trabajó en el Centro Nacional Patagónico, en Puerto Madryn, del cual fue designado Director por pedido de la OEA. Dirigió un proyecto de la FAO financiado po la OEA Estudío posibles tipos de vegetación para zonas áridas. En 1980 se translada a Trelew donde sigue en Inta hasta su jubilación en 1986. Luego fué contratado por unos meses por Santa Cruz para realizar fotointerpretación. Entre 1991/92 vivió con su familia en Mar del Plata volviendo a Trelew en 1993. Se ocupo intensamente de la crianza de sus hijos, disfrutando en sus últimos años de la jardinería y la lectura. A mediados de los 90 su salud comenzó a decaer. Sourrouille Bárcena, Ernesto Alberto (I93591)
 
42944 Suicidio. Luzuriaga Mexía Estrada, Toribio (*) (I91073)
 
42945 Suicidio. Perone, Cristina Noemí (I683296)
 
42946 Suicidio. Genoud Cipolletti, José (I681297)
 
42947 Superiora del Sagrado Corazón de Jesús. Fundadora en Japón de un colegio para mujeres (1958). Poco antes de su muerte había sido designada Archimandrita de la Orden en Kamakura, ciudad situada a unos 48 km de Tokio. Ramallo Gradín, Ernestina (I31577)
 
42948 Suplemento del Libro 17, f. 9. Padrinos: Desiderio Arras y Juana Luisa Uriburu. Uriburu Castro, Mercedes (I608741)
 
42949 Suplemento Libro 17, f. 9. Padrinos: José María Uriburu y Manuela Uriburu. Uriburu Patrón, Francisco Paulo (*) (I80138)
 
42950 Suponemos que la fecha de nacimiento es la que señalamos, porque en la partida de bautizo, de 5 de diciembre, dice "...nacido el 5 del ant.or". Beccar Mansilla, Manuel del Corazón de Jesús (I185365)
 
42951 Surge de los autos obrados en 1709 por muerte de Bernardino Ramírez de Sagües, que este lejano abuelo mío fue oriundo del "Reyno de Navarra", de la villa de San Martín de Unx - hogaño en el partido judicial de Tafalla -, hijo legítimo de "Fermín Ramírez de Zagüez" y de "Catalina de Gea" - según declaración testamentaria del causante; n.p. de Martín Ramírez de Sagües y de su mujer María Bermuda. Manifestó asimismo Bernardino que de su nativo caserío "me llevaron, antes de saber hablar, a la ciudad de Pamplona, donde me crió Don Martín de Monreal, mi tío, por cuya razón no pude tener parte en las haciendas de mis padres, si bien algunas escapadas que hice (a San Martín) apercibí tenían viña, olivar y tierra de pan llevar que los beneficiaba, de que se mantenían con la decencia de unos hidalgos honrados".
Ignoro los motivos que trajeron a Bernardino al Río de la Plata. Supongo que en cierto trance, allá en Pamplona el tío Monreal le echó la bendición y el muchacho se vino hasta Buenos Aires. Lo concreto es que aquí, el 23-VI-1680, contrajo ventajoso matrimonio con Francisca de Trigueros Páez de Clavijo y Vergara, perteneciente a arraigada familia porteña, hija de Diego Páez de Clavijo y Agreda de Vergara y de Basilia González Filiano y Trigueros Fernández Enciso; y que el susodicho navarro, por esas fechas se desempeñaba como "Alférez del Presidio" o plaza militar bonaerense. Bendijo su boda el Maestro Juan de Oramas Filiano, tío de la novia y cura de la Catedral, siendo testigos la madre y el tío político de la contrayente; "Basilia de Oramas" González Filiano y Pedro Gutiérrez Garcés, además de un Cristóbal Gutiérrez. Años más tarde, el 5-II-1696, el Gobernador Agustín de Robles designó a Ramírez de Sagües "Promotor Fiscal y Defensor de la Real Hacienda"; cargo que el Cabildo hubo de reconocer en su acuerdo del día 24 de aquel mismo mes. Desde entonces hasta su muerte, mi remoto ascendiente ejerció dicha función, denominada también de "Oficial Mayor de Libros de las Reales Caxas".
Francisca de Trigueros había recibido como dote de su madre los siguientes bienes; "Una estancia en el Río Luján de esta banda" (valuada en 200 pesos), que lindaba por una parte con estancia de su tía paterna Catalina Páez de Clavijo, y por otra con la de Diego García; media "suerte de chacra" de 200 varas de frente en al pago de "Monte Grande", a una legua de la ciudad, lindante con el Convento de Nuestra Señora de la Merced, y por el opuesto costado con, "tierras que llaman de Gatica" (valuada en 100 pesos); una negra criolla (al valor de 500 pesos), una fuente, un salero, dos platos de plata, un tarro y unos zarcillos de oro "que no me acuerdo quanto fue su presio"; un "vestido de tafetán doble; una pollero sempiterna"; cuatro camisas y dos pares de enaguas"; que "de todo esto no se hizo baluación ni instrumento jurídico". Además doña Basilia le dió a su hija un cuarto de solar (tasado en 400 pesos) que lindaba con Catalina Paez de Clavijo, y en el otro extremo con terreno baldío de los herederos del Maestro Juan de Oramas Filiano (tío materno de la desposada), en cuyo solar se edificó "un cuarto de tirante, cubierto".

Ultimas disposiciones de mis antepasados

Francisca Trigueros Paez de Clavijo testó el 6-XI-1706 y murió al poco tiempo. Por su parte Bernardino Ramírez de Sagües, siendo "un Capitán reformado" - en situación de retiro, diríamos hoy - extendió su testamento ológrafo el 4-XII-1708. Mandó sepultaran sus restos en la Iglesia de Santo Domingo "donde los militares tenemos nuestra Cofradía". Declaró ser viudo e instituyó herederos a los hijos habidos en su matrimonio con Francisca de Trigueros. Dijo haber sido albacea de la testamentaria de su suegra Basilia González Filiano Trigueros, junto con su cuñado el cura Juan de Oramas Filiano. Manifestó que su tío el presbítero Maestro Martín de Monreal, fallecido en España, por escritura pasada el año 1704 ante Blas de Ciga, Escribano de Su Magestad, vecino de la ciudad de Olite, en Navarra, "hizo cesión en mí" de 300 ducados de plata de un derecho que tenía de 700 sobre la casa y bienes familiares que poseía el tío Monreal en condominio con sus hermanos Juan Gea y "Catalina de Gea" - madre del testado - el cual puntualizó que "aunque he dado poder para esa cobranza no ha habido resulta, y mis herederos harán las diligencias para su cobro. Agregaba el otorgante que "por carta del dicho don Martín (su tío), escripta al margen de la de mi padre, me dicen tenía dispuesto que don Juan de Gea, mi tío, clérigo presbítero, con mi hermana Catalina Ramírez, viuda (de Francisco Pérez Herrada) y sus hijitos", disfrutarán los referidos bienes, "para que se pudieran mantener en aquella villa" (de San Martín de Unx). Nombró don Bernardino albaceas al Capitán Justo de Ramila y a sus hijos Ventura, Juana y Catalina Ramírez de Sagües, y, a principios de 1709, el causante dejaba de alentar en este mundo.
Concluída su testamentaría, a cada uno de los herederos le tocó una legítima de 423 pesos de a 8 reales. Estos resultaron los bienes sucesorios más importantes de mi antepasado - que en realidad habían sido de su mujer Francisca de Trigueros, fallecida a fines de 1706 - tasados por los Capitanes Sebastián Delgado y Bartolomé de Aramburu (otro de mis lejanos abuelos), a saber:
Las "cassas de su morada", compuestas de sala de 4 tirantes, y 2 aposentos a la calle, con dormitorio y recámara, cubiertos de tejas; patio con pozo de brocal y huerta al fondo, toda cercada de tapias. El edificio levantábase "a espaldas de la Catedral", en la hoy calle Bartolomé Mitre entre las de San Martín y Reconquista. Era el solar repartido por Garay en 1580 a un impreciso "don Lorenzo". En la actualidad parte de tal predio urbano se encuentra ocupado por los edificios del "Banco Río" y del "Banco de Italia y Río de la Plata".
Una media chacra en el camino hacia "Monte Grande" (ahora San Isidro). El terreno retaciado perteneció en su origen a la "suerte" de 400 varas de frente por la legua de fondo que Garay, en 1580, le adjudicó a Víctor Casco de Mendoza. Posteriormente su dominio vacante pasó a Lucas Medrano, por merced que le hizo el Gobernador Pedro Esteban Dávila, el 13-VII-1639. Un mes después, el 21 de agosto, Medrano vendió la chacra a Bernabé González Filiano; de quien a su vez, la heredaría su hija: Basilia Trigueros Filiano. A principios de 1666, el "Capitán Bernardino Ramírez de Sagües", pidió la posesión de dichas tierras que habían sido de su suegra, en los autos sucesorios de esta señora, que se ventilaban ante el Alcalde de 1º voto Ignacio Fernández de Agüero; posesión que le fue dada el 23 de febrero de aquel año, por intermedio de Ambrosio de Vergara. Confinaba la media chacra en 1708, por un lado con tierras del Convento mercedario, y por otro con "tierras que llaman de Gatica". A su debido tiempo, esa fracción de chacra integró el patrimonio de la hija de los esposos Ramírez de Sagües-Trigueros Paez de Clavijo: Petrona, mujer de Claudio Rospigliosi. Hogaño dicho terreno esta ocupado por 40 manzanas edificadas, cuyo frente arranca, más o menos, del trecho que marcan las calles Avenida Libertador San Martín, entre Malabia y Avenida Sarmiento, para prolongarse hacia el Oeste, abarcando en esta trayectoria a fracciones arboladas de Palermo, del Zoológico y del Jardín Botánico; y más allá, en el fondo de su legua - cortada por la calle Díaz Vélez y la Avenida San Martín - el Parque Centenario.
Integraba asimismo el conjunto hereditario, una "suerte de estancia", en "el río Luján de esta banda", la cual lindaba "por parte de abajo" con tierras pobladas del Teniente Diego García, y por "la de arriba", con las de Catalina Paez de Clavijo Trigueros - casada con Pedro Gutiérrez de Molina Garcés. El campo había pertenecido también a Bernabé González Filiano, bisabuelo de la mujer de Ramírez de Sagües, quien lo adquirió de Juan Vázquez, marido de María Rojas de Acevedo. En ese preciso lugar - como lo expongo en el capítulo que dedico a González Filiano - se empacaron los bueyes del carretón con la imagen de la Virgen de la Limpia Concepción, hoy Nuestra Señora de Luján.
Entre los otros bienes inventariados en la testamentaría de referencia, señalo a: "una negra que no es cristiana, puesta por nombre Josepha", de 17 o 18 años; un bufete de jacarandá con 4 llaves, y con otros muebles y la ropa del causante, "una imagen de bulto de Nuestra Señora de las Mercedes con su Niño y coronas de plata".
Según parece, el difunto marido de Francisca Trigueros no había sido del todo "trigo limpio". En efecto: en marzo de 1712 llegó de improviso a Buenos Aires el Licenciado Juan José de Mutiloa y Andueza, Alcalde de Casa y Corte de S.M., Oidor de la Audiencia de Sevilla, enviado por el Rey como "Juez privativo" a efectos de investigar los contrabandos introducidos en nuestro territorio por naves francesas, y las conductas observadas al respecto por el Gobernador Manuel de Velasco y Tejada y demás funcionarios de la administración porteña. Como primera medida Mutiloa y Andueza puso preso al Gobernador, sorprendido in fraganti, a horas de la noche, en un desembarco clandestino de mercaderías prohibidas. Al día siguiente (28 de marzo), el "Comisionado real" se hace reconocer por el Cabildo como Primer Mandatario de la provincia; y en tal carácter da comienzo a una pesquisa en las Cajas Reales, remontada hasta el año 1692 - época del Gobernador Agustín de Robles. Dicho procedimiento descubre que el extinto Bernardino Ramírez de Sagües, "Oficial Mayor que fue de dichas Reales Caxas", dejó sin asentar en los libros respectivos, 60 partidas de "penas de Cámara" (multas pecuniarias a favor del Tesoro de S.M.), y también que mi antepasado había estado "rremedando las firmas y rúbricas" del finado Tesorero Pedro Fernández Castro. Comprobada la irregularidad, Mutiloa y Andueza les impuso una multa a los hijos del exactor desaparecido. Estos, entonces, representados por el sacerdote Dr. Juan Diego Gutiérrez de Paz Paez de Clavijo - su primo hermano - alegaron y demostraron que no tenían obligación de pagar las multas de su padre - el cual no poseyó bienes propios en el país - y que las propiedades heredadas por ellos les venían directamente de su madre: Francisca de Trigueros Paez de Clavijo.

La "vaquería" o caza de vacunos silvestres

A propósito de aquella estancia y de las actividades pecuarias de sus dueños, diré que, el 21-X-1719, el Cabildo de Buenos Aires requirió a los hijos de "Bernardo Sagües" justificasen sus derechos de "accioneros y por cual línea sucesoria pretendían ellos los privilegios de acción" sobre el ganado montaraz de las llanuras bonaerenses.
La "acción" o permiso de "vaquería" era una suerte de licencia de caza que el Cabildo otorgaba a los antiguos vecinos de la ciudad, quienes, bajo ciertas condiciones, podían salir campo afuera a matar en tierras realengas determinado número de vacas cimarronas, para beneficiarse con sus cueros, grasas y cebo; o a recoger reses vivas, a fin de poblar o aumentar los rodeos de sus estancias. Tales incursiones por la pampa salvaje realizábanse durante largos meses, con participación de numerosos peones, caballos y carretas, y su equipamiento requería fuertes desembolsos de dinero. Un libro especial del Cabildo registraba a los "accioneros" inscriptos. El derecho a la "acción" - lo mismo que cualquier otro derecho de propiedad - se transmitía por herencia, donación o venta. Nadie ignoraba entonces que el ganado cimarrón provenía de las primeras bestias traídas por los fundadores de la ciudad, cuyos descendientes eran considerados dueños legítimos de aquellas haciendas alzadas. En consecuencia, los herederos de Bernardino Ramírez de Sagües - casado con una Trigueros Paez de Clavijo, tataranieta del Capitán Juan Fernández Enciso, fundador de Buenos Aires con Garay, y chozna de Irala, expedicionario con Pedro de Mendoza - bien podían justificar, ante el Cabildo, sus pretensiones al beneficio de "vaquería", para repoblar, sin duda, aquella estancia de sus mayores en el pago de Luján.
El fraile franciscano aragonés Pedro José Parras, recorrió la vasta y desierta planicie pampeana a mediados del siglo XVIII, y en su diario viajero dejó escrito un vívido relato de esas "vaquerías" o enormes desolladuras de ganados cimarrones en aquel ilimitado mar de pastos. "Vi - anotó Fray Pedro - en diversos días matar dos mil toros y novillos para quitarles el cuero, sebo y grasa, quedando la carne por los campos. El modo de matarlos es este: montan seis o más hombres a caballo y, dispuestos en semicírculo, cogen por delante doscientos o más toros. En medio del semicírculo que forma la gente, se pone el vaquero que ha de matarlos; éste tiene en la mano un asta de cuatro varas de largo, en cuya punta esta una media luna de acero de buen corte. Dispuestos todos en tal forma, dan a los caballos carrera abierta en alcance de aquel ganado. El vaquero va hiriendo con la media luna a la última res que queda en la tropa; más no la hiere como quiera, sino que al tiempo que el toro va a sentar pié en tierra, le toca con grandísima suavidad con la media luna en el corvejón del pié, por sobre el codillo, y luego que el animal se siente herido, cae en tierra, y sin que haya novedad en la carrera, pasa a herir a otro con la misma destreza, y así los va pasando a todos, mientras el caballo aguanta; de modo que yo he visto, en sola una carrera (sin notar en el caballo detención alguna), matar un solo hombre ciento veinte y siete toros. Luego, más despacio, deshacen el camino y cada peón queda a deshollar el suyo, a los que le pertenecen, quitando y estaqueando los cueros, que es la carga que de este puerto llevan los navíos a España. Aprovechan, como se ha dicho, el sebo, la grasa y las lenguas, y queda lo demás por la campaña". 
Ramírez de Sagües, Bernardino (I39506)
 
42952 Sus 8 hijos llamáronse Cabrera y Bobadilla, y de ellos deriva egregia descendencia; Los Marqueses de Moya y Condes de Chinchón (uno futuro Virrey del Perú), que se vincularon a los Duques del Infantado y de Escalona; a los Marqueses de Cañete (dos futuros Virreyes del Perú), de Villar, de Ardales, de Ossera, de Atela, de del Valle de Guaxaca, de Loriana, de San Martín de la Vega, de Sarría, de Bacares, de Auñón, de la Mota, de Algaba, de Bayona y de Incesia; y a los Condesde Montijo (hasta Eugenia, Emperatriz de los franceses), y de la Somaglia, de San Esteban de Gormaz, de Xiquena, de Lemos, de la Puebla del Maestre, de Nieva, de Santisteban del Puerto, etc, etc. Familia F21607
 
42953 Sus antepasados llevaron el titulo de Príncipes Staropdup-Smetskoy. Smetskoy, Olga (I75959)
 
42954 Sus cenizas fueron exparcidas en Las Flores (Pcia. Bs. As). Meana Ereñú, Teófilo Edgardo Roque (I617353)
 
42955 Sus descendientes, más tarde, heredaron el Mayorazgo de Escalada por acuerdo con la rama de Buenos Aires. Escalada de Las Bárcenas, Fernando de (I13553)
 
42956 Sus descendientes, por extinción de la varonía, fueron señores de "Sañogasta" en las familias de Brizuela Doria y de Baigorri. Familia F13305
 
42957 Sus exequias tuvieron lugar en la Iglesia parroquial de Jujuy el 16-XI-1694, pagando los derechos respectivos su sobrina carnal Francisca Martínez de Iriarte de Palacios, 9ª abuela mía. Ramírez de Montalvo Villarroel, Francisco (I64900)
 
42958 Sus hijos castellanizaron el apellido y lo transformaron en Campana. Campbell Green, Andrew (I506336)
 
42959 Sus hijos castellanizaron el apellido. Correa de Sa e Vilhena, Capitán Francisco (I87404)
 
42960 Sus hijos descartaron en apellido materno Chevallier. Familia F151801
 
42961 Sus hijos don Manuel y don Luís Giménez Figueroa alcanzaron respectivamente el grado de contralmirante de la Armada Argentina. Luís, una vez retirado, se graduó de médico con descendencia en su hija doña Diana Giménez Figueroa Doucet que casó con don Enrique Gimeno Casalduero Rascón y Marín-Alfocea, diplomático español, con descendencia. Manuel se graduó de ingeniero naval en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos y fue vicepresidente de Astilleros Navales. Hermana de ambos fue doña Sara Giménez Figueroa que casó con un señor Hochbaum, alemán. Con descendencia en doña Beatriz Hochbaum. Giménez Santillán, Manuel (I84441)
 
42962 Sus hijos fueron bautizados con el apellido Francia. Fernández de Francia, José (I108417)
 
42963 Sus hijos llevaron solo el apellido Rueda. Familia F14398
 
42964 Sus huellas se borran por completo en Potosí. Vergara, Bartolomé de (I39492)
 
42965 Sus padres fueron Francisco José Díaz Vélez, acaudalado comerciante nacido en Huelva, España ? quien fuera capitular del Cabildo de Buenos Aires ? y María Petrona Aráoz, oriunda del Tucumán, de una importante familia colonial. Fue el séptimo hijo de un total de doce.

Se incorporó joven al ejército, en el regimiento de Blandengues de la Frontera de Buenos Aires. Combinó estas actividades con el comercio, reuniendo alguna fortuna. Colaboró con Santiago de Liniers en la lucha contra las Invasiones Inglesas y fue dado de alta en el Regimiento de Patricios, el 8 de octubre de 1806, como ayudante segundo graduado de teniente, participando en la Reconquista de Buenos Aires. Al año siguiente, durante la Segunda Invasión Inglesa, se distinguió en la Defensa de Buenos Aires, bajo las órdenes de Cornelio Saavedra, al rendir a los ingleses en la "Casa de la Virreyna Viuda", entre los días 2 y 7 de julio. Fue promovido al grado de capitán.

Durante la asonada de Álzaga del 1 de enero de 1809, luchó del lado de los leales a Liniers y fue herido. Esa acción le valió el ascenso a teniente coronel graduado.

Tenía buenas relaciones con los conspiradores que, antes de 1810, pretendían lograr la independencia de su país. Apoyó la Revolución de Mayo, participando en las reuniones que resolvieron la destitución del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, asistiendo a la del 19 de mayo convocada por Nicolás Rodríguez Peña. En ocasión del Cabido Abierto del 22 de mayo el coronel Cornelio Saavedra lo designó como jefe de las guardias de Patricios que posibilitó la reunión de esa asamblea que expresó la voluntad del pueblo. Surgida la Primera Junta de Gobierno, ésta le encomendó como primera misión militar ocupar la plaza de Colonia del Sacramento, cuya población simpatizaba con los patriotas revolucionarios, venciendo a su guarnición y llevando para Buenos Aires gran cantidad de municiones. Por esta victoria la Primera Junta lo nombró teniente coronel, con carácter efectivo.

Formó parte del Ejército del Norte y participó en la derrota de Cotagaita. Semanas más tarde, el día 7 de noviembre de 1810, luchó en la batalla de Suipacha, primer triunfo de las armas revolucionarias rioplatenses, que permitió el levantamiento revolucionario de las ciudades de Potosí, Chuquisaca y La Paz, abriendo a los patriotas el Alto Perú. Por orden del representante de la Junta, Juan José Castelli, ejecutó en Potosí a los jefes realistas Nieto, Córdova y Sanz. Fue ascendido al grado de coronel.

Castelli firmó un armisticio con el jefe español José Manuel de Goyeneche, que probablemente ninguno de los dos pensaba cumplir. Díaz Vélez y Juan José Viamonte, al frente de sus batallones, fueron enviados como avanzada en dirección a la frontera. Al producirse el ataque realista en la batalla de Huaqui, el 19 de junio de 1811, estos dos regimientos fueron destrozados sin poder recibir ayuda ni ayudar al resto del ejército.

La huida fue un verdadero desastre y, faltos de todo apoyo, los grupos de soldados cruzaron el Altiplano como pudieron, huyendo hacia Humahuaca. Antonio González Balcarce fue reemplazado por Juan Martín de Pueyrredón al frente del Ejército. En su retirada, las fuerzas de Díaz Vélez fueron derrotadas dos veces, en Nazareno y en Cobos.

Participó en la organización del Éxodo Jujeño, bajo el mando de Manuel Belgrano. Creó un cuerpo de caballería denominado los "Patriotas Decididos", y tuvo a su cargo la retaguardia del éxodo. Cuando los patriotas fueron alcanzados y comenzaron a ser derrotados, Díaz Vélez reaccionó rápidamente y contraatacó en la batalla de Las Piedras, del 3 de septiembre de 1812, logrando una victoria que logró revertir la desmoralización de las tropas.

En parte por esta victoria, Belgrano se atrevió a dar la batalla de Tucumán, el 24 de septiembre de 1812, la que resultó la victoria más importante de la guerra de la independencia argentina. Díaz Vélez ofició de mayor general o segundo jefe del ejército. Tomó el parque del general realista Pío Tristán, con treinta y nueve carretas cargadas de armas, municiones, parte de los cañones y prisioneros. Luego se hizo fuerte en la ciudad de San Miguel de Tucumán, en donde ? frente a la intimación de rendición que le efectuara el jefe realista bajo amenaza de incendiarla ? le respondió que, en tal caso, degollaría a los prisioneros, entre los que se encontraban cuatro coroneles. Tristán no se atrevió a cumplir con su amenaza.

A los pocos días fue enviado a tomar Salta, antes de que llegara hasta allí el ejército enemigo. Liberó de la cárcel al coronel Juan Antonio Álvarez de Arenales, junto al cual logró ocupar la ciudad. Pero debió evacuarla a principios de octubre.

El día 13 de febrero de 1813 el Ejército del Norte prestó juramento de obediencia a la soberanía de la Asamblea General del Año XIII y fue Díaz Vélez, como mayor general, quien, además de conducir la bandera nacional reconocida por la Asamblea, tomó juramento de fidelidad a la misma al general Belgrano, quien después hizo lo propio con Díaz Vélez y el resto del ejército.

Pocos días después, en la batalla de Salta, el 20 de febrero de 1813, Díaz Vélez dirigió un ala de la caballería argentina y fue gravemente herido. Belgrano aprovechó esa circunstancia para nombrarlo gobernador militar de la provincia de Salta, cargo que ocupó entre el 13 de marzo y el 13 de septiembre de ese mismo año.

Los triunfos de Tucumán y Salta permitieron la recuperación del Alto Perú por los revolucionarios. Díaz Vélez, como jefe de la avanzada del ejército vencedor en la segunda campaña al Alto Perú, entró triunfante en la ciudad de Potosí, el 7 de mayo de 1813. Dirigió la caballería en las batallas de Vilcapugio y Ayohuma, dos terribles derrotas.

Durante la retirada, por orden de Belgrano, y para cubrir sus espaldas, intentó volar el edificio de la Casa de la Moneda de Potosí; pero el aviso de un oficial a la población lo evitó.

Volvió a Buenos Aires donde contrajo matrimonio con Carmen Guerrero y Obarrio, el 18 de marzo de 1814. Con ella tuvo tres hijos: Carmen, Manuela y Eustoquio. Fue ascendido a general. Inmediatamente fue enviado por el Directorio de las Provincias Unidas como Teniente Gobernador de Santa Fe, con el claro objetivo de impedir su secesión y que aumentase la influencia de José Artigas. Asumió el 31 de marzo de 1814 y ocupó la ciudad militarmente. Se dedicó a enviar todo lo que pudo, por las buenas o por las malas, al Ejército del Norte. Su gobierno no contaba con las simpatías del pueblo, principalmente por no ser santafesino pero también por no respetar al cabildo local.

El 24 de marzo de 1815, una gran cantidad de gente se reunió frente a la casa de gobierno y exigió la entrega del mando al Cabildo. Al mismo tiempo, cruzaba el río Paraná una flota de canoas comandada por el entrerriano Eusebio Hereñú y una partida de artiguistas, que exigió cumplir lo que pedía el pueblo. Díaz Vélez renunció y en su lugar fue electo Francisco Candioti.

Díaz Vélez retornó a Buenos Aires y permaneció inactivo por unos meses. Al año siguiente participó de la expedición hacia Santa Fe, a órdenes de Viamonte, como jefe militar de Rosario. El fracaso de Viamonte y la designación de Mariano Vera como gobernador de Santa Fe lo obligaron a retirarse en marzo de 1816.

En abril de ese mismo año fue enviado en un tercer ataque hacia Santa Fe. Pero, buscando evitar una guerra civil y con la finalidad que los pueblos de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y la Banda Oriental enviaran diputados al Congreso de Tucumán, firmó -el día 9- con el comandante de las fuerzas de mar de Santa Fe el pacto de Santo Tomé, por el cual el Ejército de Observación depuso al director interino Ignacio Álvarez Thomas, traspasó su jefatura a Díaz Vélez, en reemplazo de Belgrano, y acordó que la paz definitiva debía ratificarse entre ambos gobiernos y ser también aceptada por Artigas. La negativa de Artigas de firmar un acuerdo de paz definitivo provocó la no participación de representantes santafesinos en la declaración de la Independencia en el Congreso de Tucumán.

Pocos días después de desconocido el pacto, el gobernador Vera atacó la ciudad de Santa Fe y logró reconquistarla viéndose obligado Díaz Vélez a abandonarla ya que tampoco tuvieron éxito los esfuerzos de los comisionados (Comisión de Bienes Extraños) -jurisconsultos Dr. Alejo Castex y Dr. Miguel Mariano de Villegas, junto al contador Antonio Pósiga- ante el gobierno de la Provincia de Santa Fe para acordar los términos de un cese de hostilidades: "autorizado para estipular con el jefe de ese territorio la transacción de las diferencias que desgraciadamente existen entre ambos territorios". Dejó el suelo santafesino el 31 de agosto de 1816.

Retornó a Buenos Aires, donde formó en la Logia dirigida por el director supremo Pueyrredón y por su ministro Gregorio García de Tagle. En 1817 fue designado Comandante Ayudante General del Estado Mayor y el 13 de diciembre de 1818 fue nombrado Gobernador Intendente interino de Buenos Aires, reemplazando a Juan Ramón Balcarce, quien se encontraba enfermo. En enero de 1819 dispuso la supresión de las corridas de toros en El Retiro por encontrarse el circo en estado ruinoso y evitar males que pudieran sobrevenir al público. Revistó asimismo en la Plana Mayor del Estado Mayor hasta finales del año 1821.

En marzo de 1819 solicitó la separación del cargo de Gobernador conservando únicamente las funciones de Intendente General de Policía hasta que se produjo la batalla de Cepeda, después de la cual se exilió en Montevideo. Las principales reformas policiales que efectuó fueron: la creación de un comando único para su funcionamiento, la implantación del "boleto de seguridad" o registro de identidad de las personas, el traspaso de la administración del juego de lotería que se encontraba en manos de particulares y la puesta en práctica de la abolición total de la pena de azotes a los que eran sometidos los niños en las escuelas.

A su regreso, en octubre de 1821, se presentó al servicio activo, quedando comprendido en las disposiciones de la Ley de Reforma, por lo que pasó a retiro el 26 de febrero de 1822 con sueldo completo. Aprovechó entonces la ley de enfiteusis del ministro Bernardino Rivadavia y compró gran cantidad de terrenos. Fundó varias estancias, y se convirtió en el mayor propietario individual de campos en la provincia de Buenos Aires. Las más conocidas fueron: "El Carmen" (ubicada en Tandil -en los actuales Partidos de Rauch y Ayacucho-), "Campos de Díaz Vélez" y "Médanos Blancos" (ubicadas al sur del río Quequén Grande -en el actual Partido de Necochea-).

No participó en las guerras civiles o externas de los años que siguieron, hasta 1839. Ese año apoyó la revolución llamada de los ?Libres del Sur? contra el gobernador Juan Manuel de Rosas desde su estancia de Tandil. Si bien el Fuerte Independencia se rindió sin luchar a los revolucionarios ? el 10 de noviembre de 1839 ? la derrota de los revolucionarios en la batalla de Chascomús, ocurrida unos días antes, ya había signado el fracaso de la revolución. Vinculado con la toma de Tandil, Díaz Vélez fue arrestado. Su casa de la actual Avenida Belgrano 230 fue saqueada por la Mazorca y confiscada, al igual que todos sus bienes y hacienda. Preso e incomunicado con su familia por un período de nueve meses, fue puesto en libertad y se le permitió pasar a Montevideo.

A raíz de la Guerra Grande, que enfrentaba en el Uruguay al partido colorado de Fructuoso Rivera al partido blanco, liderado por el aliado de Rosas, Manuel Oribe se produjo en 1843 el Sitio Grande de Montevideo. Para contribuir a la defensa de la ciudad, el general Díaz Vélez formó ese mismo año la Legión Argentina, compuesta por más de quinientos voluntarios argentinos, cuyos oficiales eran exiliados por causas políticas. Se identificaban por la escarapela celeste y blanca que llevaban en sus sombreros. Posteriormente fue reemplazado por el comandante Juan Andrés Gelly y Obes.

Regresó a Buenos Aires después de la batalla de Caseros. "Cargado de años y de gloria", como "benemérito general de la República", se negó a participar en política. Fue Presidente de la Comisión de Hacendados de la provincia de Buenos Aires y recuperó todos sus campos y gran parte de su hacienda antes de morir en Buenos Aires, en 1856.

Sus restos descansan en el Cementerio de la Recoleta en la bóveda familiar, declarada monumento histórico nacional, por decreto nro. 3.039 del año 1946 del Poder Ejecutivo Nacional.