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401 "Falleció de resultas de heridas" dice la inscripción en el Libro de Muertos del Partido de San Fernando. Iturriaga Ortiz Basualdo, Gerardo (I123612)
 
402 "Falleció el teniente coronel retirado
Horacio Maldonado
Falleció ayer, a los 61 años de edad, el teniente coronel retirado Horacio Maldonado, que tuvo destacada actuación en las filas del ejército, las que abandonó el 20 de marzo de 1928 para acogerse al descanso, luego de casi 26 años de actividad ininterrumpida. El extinto pertenecía al arma de caballería y había ingresado al Colegio Militar el 24 de marzo de 1908 y ascendido al grado de mayor el 31 de diciembre de 1921.
Las simpatías de que gozaba el extinto en los círculos de su actuación se pondrán de manifiesto en el acto del sepelio,que se realizará hoy a las 15 en el cementerio del Oeste." (La Nación, 1.10.1948)
 
Maldonado Tallon, Teniente Coronel Horacio Antonio (I87867)
 
403 "Falleció en un accidente de aviación en la localidad de Azul, en la Provincia de Buenos Aires.
Ambos pilotos, los alféreces de fragata Ernesto D. Fervor y Fernando H. Brites, eran de la misma promoción. Habían ingresado a la Escuela Naval en marzo de 1930 y egresado de esa institución en diciembre de 1935, para incorporarse a la aviación, en la escuadra aérea de la Escuela de Puerto Belgrano, en agosto de 1936.
El 2 de octubre de 1937 obtuvieron también, simultáneamente, sus diplomas de pilotos aviadores.
En diciembre del mismo año ascendieron al grado que ostentaban actualmente.
El alférez de fragata Fervor había nacido en abril de 1915 y tenía en la actualidad, más de 500 horas de vuelo". (La Prensa, 10.9.1938)
 
Fervor Degaudenzi, Alférez de Fragata Ernesto David (I630761)
 
404 "Falleció Manuel Ortíz Basualdo:

Hondo pesar causó en los círculos representativos de la sociedad porteña el fallecimiento del doctor Manuel Ortiz Basualdo.

Graduado como doctor en medicina, dedicó sus afanes, sin embargo, a la actividad rural, a la que estaba ligado por una vocación natural y por la responsabilidad de velar por el patrimonio familiar, integrado por la tradicional estancia Las Armas.

Su consustanciación con los problemas que en distintas épocas afectaron la actividad rural lo llevó a integrarse a entidades del sector en las que ejerció cargos directivos, hasta desempeñar las máximas funciones en algunas de ellas.
Así, entre 1970 y 1972 fue titular de Confederaciones Rurales Argentinas, cargo al que llegó después de haber presidido la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) entre 1966 y 1970.
Asimismo, desde 1949 y hasta sus últimos días representó en la última entidad a la Asociación Rural de Maipú.

Sus inquietudes por el mejoramiento de la producción pecuaria lo llevaron a actuar también en entidades de criadores. Entre ellas las asociaciones argentinas de criadores de Romney Marsh y de Fomento Equino, de las que fue presidente y vicepresidente respectivamente.
Profundo conocedor de los problema agropecuarios, socio del Jockey Club de Buenos Aires y de la Sociedad Rural Argentina, brindaba gustosamente su sólido consejo a un vasto círculo de relaciones.

Su bondad, su naturaleza afable y un heredado sentido de la caballerosidad suscitaron sólidos vínculos amistosos que tuvieron sentida expresión en su sepelio, en el cementerio de la Recoleta.

El doctor Ortiz Basualdo había nacido en Buenos Aires el 11 de junio de 1918.

(La Nación, 8.7.1993).
 
Ortiz Basualdo Castro, Manuel (I25298)
 
405 "Fanny" Covernton Guezalaga, Francisca María Carlota (I507403)
 
406 "Fatuo" opa. Goyechea de la Corte, Esteban (I2238)
 
407 "Fatuo". Sin sucesión. Fernández Albernas Salcedo, José (I39055)
 
408 "Francisco de Montoya y Pinedo" (sic), nacido por 1650 y fallecido antes de 1702 (hijo de Pedro de Pineda y Montoya y de Juana Velázquez de Ovando y Zárate; n.p. de Tomás de Pineda y Montoya y de Constanza de Céspedes Zumárraga Ibarguren; n.m. de Pedro de Ovando y Zárate y de Petronila Sánchez Guerrero; bisnieto m.p. de Gutiérrez Velázquez de Ovando y de Juana de Zárate y Castro; hija ésta del Capitán conquistador Pedro de Zárate, fundador de Nieva y San Francisco de Alava en Jujuy, y de Petronila de Castro, encomendera de Humahuaca.
Mi antepasado Francisco de Montoya siguió la carrera militar. Siendo Teniente, otorgó en Saltaen 1687 carta de pago a favor de Diego Diez Gómez, quien era albacea en la testamentaría de su suegro Tomás de Escobar Castellanos (éste y aquel 8ð y 7ð abuelos míos). Posteriormente Francisco de Montoya "residente en Salta y vecino de San Miguel de Tucumán", celebró contrato de invernada de mulas con el capataz Ignacio de las Casas Ceballos, ante el Escribano Pedro Pérez del Hoyo (antecesormío también). Y en 1711 Montoya suscribió cierta escritura de censo a favor delConvento de San Francisco de Salta, ante el Escribano Juan Antonio Gutiérrez,y al establecer las condiciones del mismo, dijo que dicho gravámen se vinculabaa una Capellanía que les ordenó fundar, en 1702, a sus albaceas Manuel y Gaspar Troncoso, la señora Antonia Luis de Cabrera, por la suma de 650 pesos.
Poco después, ya Maestre de Campo, Francisco de Montoya fué jefe del Real Fuerte oPresidio de Balbuena - llamado indistintamente Nuestra Señora del Rosario de Valbuena o San Felipe de Valbuena o San Juan Bautista de Balbuena -, reducción también de indios "insistines" y "omampas". Esa fortificación, ubicada en los antiguos términos de Esteco, hoy departamento salteño de Anta, consistía en un amplio cuadrilátero de paredes de adobe, con 4 baluartes y 3 piezas de artilleríade a 6; cuyo recinto encerraba dos alojamientos para tropa, algunos ranchos debarro y una rústica capilla. En 1715, el comandante Montoya cayó gravemente enfermo, y acaso muriera ese año o en 1716, puesto que debido a su dolencia no pudo llevar a cabo la "corrida" contra los aborígenes belicosos del Chaco, ordenada por el Gobernador Urizar y Arespacochaga; "corrida" que efectuó en su reemplazo, otro de mis antepasados: el entonces Capitán Antonio de la Corte y Rozas.
por Carlos Ibarguren 
Montoya Elizondo, Francisco (I41724)
 
409 "Fue concejero y secretaraio del Rey Carlos II, quien le concedió el señorío de Undiano en 1376." Martínez de Peralta, García (I77251)
 
410 "Fue el yerno de Roo un acaudalado comerciante que desempeñó los cargos públicos de Capitán de Milicias, Alguacil Mayor del Santo Oficio, Alcalde de 1º y 2º voto en el Cabildo porteño, Ministro de la Real Hacienda y Tesorero de la Real Caja de Santa Fé, Tesorero del Banco de Rescates de Potosí y Síndico del Convento de las Catalinas de Buenos Aires. Aquí falleció el 22-IV-1818, y lo enterraron en el panteón de la capilla franciscana de San Roque."  Rodríguez de Vida Navarro, Capitán Francisco Xavier (I8360)
 
411 "Fueron inhumados ayer, en el cementerio de la Recoleta, los restos del capitán de fragata (RE) Emilio Jorge Gazcón, fallecido en esta capital, a los 52 años de edad.
Nació en 1921 en Buenos Aires. Egresó de la Escuela Naval Militar en 1938, como guardiamarina.
Se desempeñó, entre otros destinos, en la Escuadrilla de Torpederos de la Flota de Mar, en la Escuela de Aplicación de Oficiales de Guerra Naval y fue comandante del trasporte Ushuaia.
El marino desaparecido hizo el curso de la Escuela Superior de Guerra del Ejército, de la que egresó como oficial de Estado Mayor.
Se retiró en 1959. A partir de esa fecha se dedicó a actividades agrícolas y ganaderas en su establecimiento de campo "San Clemente", de General Alvear, provincia de Buenos Aires.
En la actualidad era vocal de la comisión directiva de la Sociedad Rural de General Alvear.
Despidió sus restos, en nombre de la Secretaría de Marina, el capitán de fragata J. C. Heredia." (La Prensa, 25.8.1973)
 
Gazcón Piñero, Capitán de Fragata Emilio Jorge (I631610)
 
412 "Gran Mariscal de Ayacucho". Fue el 2º presidente de Bolivia desde el 29 de diciembre de 1825 (Constitucional vitalicio) al 18 de abril de 1828 (Renuncia). Sucre Alcalá, Mariscal Antonio José de (I124982)
 
413 "Ha dejado de existir a los 41 años, tras breve dolencia, Da. Doña Susana Terrero de Piñero. Su fallecimiento repercutirá dolorosamente en nuestra sociedad, donde se la quería en virtud de sus relevantes dotes personales. El sepelio se realizará hoy en el cementerio del Norte, previa misa de cuerpo presente que se oficiará en la basílica de Nuestra Señora del Pilar a las 11:30." (La Nación, 21.5.1948) Terrero Stegmann, María Susana (I632034)
 
414 "Había en él mucho de genial y a ello debió su enorme prestigio, único e indiscutido, entre sus compañeros y discípulos, médicos y poetas, y más que nada entre las madres. (...) Su dedicación a los niños enfermos le apartó del arte, aunque no del todo, porque había en él un infinito fondo de tristeza y ternura." Las palabras de José Antonio Argerich describen a Ricardo Gutiérrez, uno de los más eminentes médicos que tuvo nuestro país, iniciador, quizás, de la medicina psicosomática, y fundador del Hospital de Niños, que hoy lleva su nombre.
Gutiérrez pertenecía a una familia de intelectuales. Sus hermanos, José María, Eduardo y Carlos, como él, se dedicaron todos a la literatura y otras actividades artísticas. Siendo alumnos del gran educador Amadeo Jacques, quizás esta vocación por el arte les nació durante los estudios en el Colegio Nacional de Buenos Aires.
Ricardo estudió también abogacía en la Universidad de Buenos Aires, pero no culminó la carrera. La Medicina estaba en su camino, y siguió aquellos estudios, en tanto también era militar y guerrero: integró los ejércitos de Buenos Aires, bajo las órdenes de Mitre, y combatió en Cepeda y Pavón. En un momento, supo aunar sus conocimientos médicos (ya era entonces Doctor en Medicina) con sus labor militar: durante la guerra con el Paraguay, Gutiérrez fue médico en campaña, y prestó valiosos servicios a los ejércitos de la Triple Alianza. Después, durante las epidemias de cólera de 1867 y 1877, y la de fiebre amarilla de 1871, comandó los servicios sanitarios de las regiones de Las Conchas y San Fernando, unas de las más afectadas por los contagios y las muertes.
Paralelamente, no descuidó sus artes de poeta: en La Nación, el diario de Mitre, publicó distintas obras, como El Misionero o El poeta y el soldado, que lo mostraron como una de las mejores plumas de la literatura nacional.
En 1871, fue becado por el gobierno nacional para proseguir estudios de perfeccionamiento en Europa. Decidió entonces orientar su aprendizaje y labor a la clínica infantil. Su pasó por el Viejo Continente lo llenó de ideas, que plasmaría ni bien hubo regresado al país. La más importante: la creación del Hospital de Niños, institución que dirigió y donde prestó servicios gratuitos por más de 23 años. También allí pudo poner en marcha, por primera vez en la Argentina, la medicina psicosomática, que en el caso de los pequeños enfermos significaba un tratamiento que unía a la medicación con el juguete.
En 1879, aún cuando gran parte de su tiempo lo consumía el Hospital y sus decenas de pacientes, Ricardo Gutiérrez fundó con sus hermanos el diario La Patria Argentina, especialmente dedicado a la difusión cultural.
Falleció en 1896, cuando aún era el director y el alma del Hospital de Niños.
Fuente: http://www.educ.ar/educar/superior/biblioteca_digital 
Gutiérrez Sáenz, Ricardo (I78912)
 
415 "Hacia 1400 Teresa Marroquín casó con Juan de La Cabex, dando origen al linaje de este nombres. De la torre, sin embargo, no sabemos nada hasta bien entrado en siglo XVI. Su solar se situaba en un alto desde el que se dominaba una amplia panorámica del valle en un punto particularmente angosto del mismo, y a su lado pasaba el camino real Balmaseda-Bilbao.
"Este edificio se mantuvo en pie hasta hace algunas décadas, pero de él sólo nos quedan hoy en día los escasos datos y las fotografías publicadas por Ybarra y Garmendia. Era una construcción de planta cuadrangular y bastante altura. Contaba con un acceso en el bajo, adintelado, que tal vez sustituyera a un arco, y que parece haber tenido una especie de rellano previo reforzado mediante muretes de piedra, a fin de aterrazar la fuerte pendiente del espacio inmediato a la entrada. En el primero hubo otra rosca, que por sus dimensiones creemos debió ser un balcón (la presencia del acceso bajo en la cara principal hubiera dificultado la disposición del patín). A la altura de este vano se abría una saetera, y por encima, a la mitad de la fachada, podía verse un lucero alto. En las fotos no se aprecia la existencia de sala superior, aunque sí de un camarote de cierto desarrollo.
"Según Ybarra y Garmendia, existieron murallas a su alrededor, aunque como en otros casos similares lo creemos poco probable: lo que se conservaba hace medio siglo parecían ser construcciones agropecuarias adosadas a la vara.
"Por sus características generales parece que la de La Cabex fue una torre sin sala, aunque bastante avanzada, ya que el acceso bajo pasaba a la cara principal y el superior debió quedar convertido en balcón. Esto nos hace suponerla tardía, sin más precisiones, lo que la llevaría a los primeros años del siglo XVI".
por Juan Manuel Fernández Cembellín, en "Torres de las Encartaciones" 
Los la Cabex, (I35389)
 
416 "He aquí por fin un hecho que por sus circunstancias y detalles tiene todos los contornos característicos para servir de ejemplo, y dar una idea cabal de los actos y procedimientos de aquella Sociedad de horrenda memoria.
El 27 de Junio de 1839, a las seis y media de la tarde, asesinaron en el salón mismo de la Legislatura, al Presidente de la llamada Honorable Sala de Representantes, el señor don Manuel Vicente Maza, que recibió dos puñaladas, quedando en el suelo al pie de la mesa. Dijeron que había venido a escribir su renuncia de ese puesto.
Este asesinato causó un pavor inmenso, pues al señor Maza se le consideraba como el mentor o el moderador de los furores del Tirano. Entonces ¿quién tendría segura su cabeza sobre los hombres?
A la mañana siguiente fue fusilado en la cárcel pública su hijo el comandante don Ramón Maza, por conato de revolución (dijeron).
El cadáver del señor Maza, el día 28, fue sacado de la puerta de la Legislatura (calle Perú) poniéndolo en el carro de los pobres, y al pasar por la cárcel en dirección al Cementerio, pusieron dentro los restos del hijo horas antes fusilado, y juntos fueron arrojados en la fosa común.
Una de las víctimas sacrificadas en la degollación mas expectable fue la del joven Iranzuaga, asesinado al pie de las ventanas de la casa habitada por el cónsul del Portugal, señor Meyrelles. Antes del año 40 el señor Meyrelles daba un baile a la oficialidad de los buques de Francia e Inglaterra. La casa estaba situada en la calle de Santa Rosa (hoy de Bolívar) frente al puentecito de las beatitas entre Méjico y Chile.
Una de las Beldades de mi tiempo era la señorita Isabel Ortiz, hija del doctor don Manuel Ortiz, abogado de la Universidad de Charcas, el cual, en compañía de los señores don Mariano Moreno, don Vicente López, don Vicente Anastasia Echeverría, don Manuel Alejandro Obligado y otros jóvenes porteños del principio del siglo, fueron a aquella ciudad a rendir examen, y recibir el grado doctoral, porque aquí no había Universidad. Este viajecito de 800 leguas españolas se hacia a mula, empleando hasta dos meses (parte de cuyo trayecto ha sido recorrido el mes pasado en tres días por la división chilena en ferrocarril, cuya retirada se quiere comparar a la de los diez mil de Xenofonte; ¡¡sea por amor de... Balmaceda!!, a quien le dedicó este piropo el ministro señor Vidal).
Y sigo mi historia.
Al regresar el doctor Ortiz, se caso con la señorita Crecencia Urien, de la cual tuvo entre otras bellas hijas, a Ignacia, madre del general Obligado, y a Isabel, la mas preciosa de todas; de la que voy a hablar.
Isabel estaba para casarse, y su novio habíale pedido que no dejara de asistir al baile del Cónsul Moyrelles, que se anunciaba como uno de los mejores de la estación de 1840, antes de comenzar la degollación; indicándole que en el baile iba a fijar la fecha de su proyectado enlace.
La niña, que, como digo, era muy linda, una vez en el baile mostróse sumamente abstraída e indiferente respecto de sus admiradores, como dominada de una idea fija y persistente. Sentíase enferma esa noche, bajo la influencia de un presentimiento fatal para su prometido, pues era unitario, y ya menudeaban las persecuciones y degüellos contra los miembros de su partido.
Las gentes de Rozas miraban mal y con prevención aquella fiesta dada por un agente consular en honor de oficiales extranjeros, que abiertamente alardeaban de ser muy partidarios del general Lavalle. Parece que alguno aconsejó a la Mazorca, ahogar en sangre dicha fiesta, haciendo alguna victima a sus puertas mismas, pues además de buscar efecto federal, un acto semejante. seria en extremo agradable al Restaurador.
Lo peor y mas triste del caso es que el joven Iranzuaga fue degollado por equivocación, pues era otra la victima que los sicarios de la Mazorca acechaban en aquella bocacalle. La Amalia de Mármol, y Las tablas de sangre de Rivera Indarte, contienen más numerosos detalles del hecho; yo lo refiero come lo supe, y según los recuerdos de la impresión que me produjo... pues vivíamos a cuadra y media de la casa enfrente a la cual tuvo lugar tan estúpido como horrendo crimen.
Ampliaré algo más los datos de este suceso, pues en las páginas humorísticas de las Beldades de mi tiempo no han de estar fuera de centro las que reflejen, por la narración de estos hechos, las costumbres políticas de la época.
Degollado el joven Iranzuaga, los mazorqueros cruzaron su cuerpo en el umbral de la puerta de calle. Hasta sus últimos momentos había estado pidiendo un confesor, un padre... y los asesinos le contestaban ¡si! ya te vamos a traer al padre Escola (muerto la noche antes).
El suceso repercutió dentro del salón, y una de las primeras parejas que salió acompañada de los oficiales que se ofrecieron para conducirlas a sus casas, fue la linda Isabel. El caballero que la acompañaba, un teniente de marina, hizo a un lado el obstáculo, creyendo evitar que la compañera saltara por encima del cuerpo de un beodo; pero al acercar el negro de la linterna su farolito, la niña, sobrecogida de espanto, creyó ver a su novio asesinado, y cayó en un profundo desmayo. Al volver de este accidente, era otra; había perdido la razón, que jamás le volvió, aunque por largos años se deslizaron sus días en una mansa demencia.
Así la he visto por mucho tiempo después. Recuerdo siempre con horror aquel acontecimiento con la viveza de quien lo presenciara, tan profunda fue la impresión que de él recibí entonces".

- "Las beldades de mi tiempo" (1919) de Santiago Calzadilla. 
Ortiz Urien, María Isabel Ponciana (I175909)
 
417 "Hoy serán inhumados en el cementerio de la Recoleta, los restos mortales de la señora Saturnina Carranza de Lugones, dama emparentada a numerosas familias de nuestra sociedad y muy apreciada en ella por sus relevantes prendas de carácter. Antes del sepelio se rezará una misa de cuerpo presente en el Templo de Nuestra Señora de la Merced" (La Prensa, 20.5.1900). Carranza Alcaraz, Saturnina (I3867)
 
418 "Importante figura santafesina - anota el investigador Juan Carlos Crespo Naón -, cuya conducta fue, en algún momento, motivo de escándalo por el amancebamiento con una india, hecho que trascendió a los estrados judiciales". Rosa, Capitán Manuel Martín de La (I40542)
 
419 "Jamás negaré mis principios; seré uno de los primeros que clamaré por la formación de una autoridad nacional que dé al fin al país la organización nacional que tanto reclamen sus verdaderos intereses, y que inequívocamente es el voto de todos los hijos de la tierra...". Con estas palabras Estanislao López expresó en 1832 a Juan Manuel de Rosas su resolución de promover sin demoro la organización constitucional del país sobre bases federales. A lo largo de su existencia de lucha, el caudillo santafecino sirvió lealmente el ideal federalista. Esto no le impidió, sin embargo, buscar a todo trance la preservación de la unidad nacional, y para ello no vaciló - aun en los momentos de sus mayores victorias sobre el centralismo porteño-, en concretar con Buenos Aires los acuerdos y pactos que salvaron al país de la disgregación territorial. Fue así como López firmó en 1820 los tratados del Pilar y Benegas, en 1822 el Tratado del Cuadrilátero y en 1831 el Pacto Federal. Cada uno de esos compromisos de unión y alianza marcó un jalón decisivo en el proceso de nuestra organización política. Fueron, efectivamente, los "pactos preexistentes", a cuyo logro tanto contribuyó Estanislao López, los que constituyeron la piedra fundamental de la Constitución sancionada en 1853 por la cual el pueblo argentino adoptó como sistema de gobierno el "representativo, republicano y federal". López, a quien Rosas en homenaje póstumo tituló Héroe Glorioso de la Confederación, fue, con su mentonera santafecina, factor decisivo en el triunfo de esos principios. Estanislao López nació el 22 de Noviembre de 1786 en la ciudad de Santa Fe. Se incorporó en su juventud al servicio de las armas, ingresando, a los 17 años, en la Compañía de Milicias provinciales. En 1810 se sumó a la columna que, al mando de Manuel Belgrano, marchó al Paraguay, e intervino en todas las acciones de esa campaña. Hecho prisionero por los realistas en Tacuarí, fue conducido a Montevideo donde logró fugarse y se incorporó al ejército sitiador comandado por Rondeau. Al levantarse el sitio en 1811, regresó a Santa Fe, donde prosiguió su actuación en la milicia y combatió contra las tribus salvajes del Chaco. En 1815 se pronunció en favor de Mariano Vera, quien encabezó la resistencia santafecina contra el ejército invasor porteño del General Viamonte. En 1817 volvió a combatir en apoyo de Vera - que había pasado a ocupar el gobierno de la provincia-, e intervino en la lucha contra las tropas porteñas de Díaz Vélez. Por su destacada actuación fue designado comandante de armas de la provincia, y recibió el grado de Teniente Coronel. Al promediar 1818 se embandera resueltamente en el movimiento federalista que encabezaba Artigas y, al renunciar Vera, pasó a reemplazarlo como Gobernador de Santa Fe. A partir de ese momento se convirtió en uno de los principales jefes de la causa federal. Junto con Francisco Ramírez, el caudillo entrerriano, marchó en 1820 sobre Buenos Aires para derrocar al gobierno dictatorial que se proponía establecer en el país la monarquía. Vencedor en Cepeda, firmó luego con Buenos Aires el Tratado del Pilar, punto de partida de la organización republicana y federal del país. Después del alojamiento de Artigas y de la muerte de Ramírez, López se convirtió en el árbitro de todo el litoral, posición que conservó hasta su muerte. Secundó en un principio al Congreso Nacional de 1824, pero al poner Rivadavia en marcha su política centralista, se sumó al levantamiento general de las provincias contra la autoridad del presidente unitario. Apoyó a Dorrego y, después de su asesinato, se convirtió, junto con Juan Manuel de Rosas y Facundo Quiroga, en principal cabeza de la resistencia federal contra las fuerzas que, comandadas por Lavalle y Paz, intentaron implantar gobiernos unitarios en Buenos Aires y las provincias. En 1831 fue, con Rosas, uno de los promotores del Pacto Federal. Concluida la lucha Contra los unitarios con el retiro de Lavalle y la captura de Paz, intentó, sin éxito, convencer a Rosas de la necesidad de proceder a la organización constitucional del país. Enfermo de tuberculosis desde 1836, murió en Santa Fe el 15 de Junio de 1838, en momentos en que los unitarios, en alianza con los franceses, reanudaban la lucha contra la Confederación. Tenía entonces 52 años. López, Brigadier Estanislao (I12214)
 
420 "John Leslie Christie
Falleció ayer
Dentro de la colectividad inglesa, que frecuentaba por su ascendencia, y en los círculos empresariales del país y del extranjero, el señor John Leslie Christie gozaba de un bien merecido prestigio.
Nacido en Buenos Aires, hace 52 años, cursó estudios en el colegio Saint George y, desde su época estudiantil se distinguió como un entusiasta deportista. En 1943, durante la guerra, no vaciló en su propósito de contribuir a la defensa de la patria de sus mayores, y se enroló como voluntario en el Ejército inglés. Tuvo en la lucha actuación destacada y su comportamiento le valió el ascenso al grado de capitán de artillería. Al regresar a la Argentina, se reintegró a sus actividades y a ellas dedicó su espíritu emprendedor y su capacidad intelectual.
Su sepelio se efectuará hoy, a las 9.30, en la Recoleta". (La Nación, 7.3.1971)
 
Christie, Capitán John Leslie (I20623)
 
421 "John Walter" Maguire Murray, Juan Gualterio (I66127)
 
422 "Jóven aun pasó a Cádiz, donde sus tios Francisco y Bernabé San Ginés ocupábanse del comercio con las Indias. El 2 de diciembre de 1755 su referido tío don Francisco había obtenido Real Despacho para enviar al Río de la Plata una fragata de su propiedad llamada ¨Nuestra Señora de Belem alias la Emperatriz Reina´, de 200 toneladas de porte, confiándola a su conducción como ´Capitán y Maestre. Don Manuel Alfonso embarcó su equipaje el cual componíase de: ´dos baules con la ropa de uso, dos maletas del mismo, una papelera, cuatro frasqueras regulares y dos chicas con licores; una sombrerera con ocho sombreros, un cajón con una cama; tres cajuncitos chicos que contienen microscopios para dn. Domingo de Basavilbaso; de que no contributó derechos algunos en consecuencia de decreto del referido Ilmo. S. Presidente.
La fragata integraba la expedición que traía a estas tierras al teniente general don Pedro de Cevallos, dispuesto a expulsar, una vez mas, a los portugueses de la Colonia del Sacramento. Tras azarosa navegación llegaron a fines de 1756 a Buenos Aires. Aunque la permanencia en estas tierras no iba a ser larga, la fragata - conocida como el barco de los biscainos, zarparía de retorno a Cádiz recién un año mas tarde.
Volvería a Buenos Aires en 1761 y el 24 de septiembre del año siguiente casaría en la Catedral de Buenos Aires en ceremonia que llevó a cabo el doctor Antonio Basilio Rodríguez de Vida, con doña Francisca Javiera Navarro, natural de esta ciudad e hija legítima de don Francisco Rodríguez de Vida y de doña Josefa Navarro. La pertinente partida indica que fueron testigos ´el Dr.Dn. Francisco Xavier Navarro y Dña. María Josefa Rodríguez de Vida´y estuvieron presentes ´don Juan de Lezica y Torresuri, don Gerónimo Matorras y otros". 
Sanxinés Urrutía, Manuel Alfonso (I13447)
 
423 "Julieta Sansinena". Colaboradora de obras benéficas, fue secretaria auxiliar del Patronato de la Infancia. Sansinena Luro, Julia Margarita (I176984)
 
424 "La boda de la señorita Elena Quirno Grondona con el doctor Alberto Padilla, será consagrada el 3 de mayo a las 18.30 en la basílica de Nuestra Señora del Socorro. Serán padrinos Lola Gallo de Padilla, madre del novio, y don norberto Quirno, padre de la novia. Festejando el acontecimiento, la abuela de la novia, Ana Lugones de Quirno, ofrecerá una reunión íntima. Bendecirá la unión el canónigo Augusto Mac Nab." Recorte de diario (desconocido). Gentileza Isabel Blaquier Sojo Familia F5095
 
425 "La doctora Estela Medrano, destacada investigadora argentina cuyos trabajos sobre envejecimiento y cáncer de piel han sido reconocidos a nivel internacional, falleció en Houston, Estados Unidos. Estudió en la Universidad de Buenos Aires, realizó estudios de posgrado en Harvard y era docente del Baylor College of Medicine en Estados Unidos. Integraba numerosas sociedades científicas internacionales. Colegas de diferentes instituciones de todo el mundo expresaron su pesar. Hoy se realizó una ceremonia para rendirle homenaje.

Estela Medrano, prestigiosa científica argentina, especializada en la regulación del envejecimiento y el cáncer de piel, falleció víctima de un accidente automovilístico en Houston (Texas, Estados Unidos) el pasado 30 de Agosto, al ser embestido el vehículo que conducía su marido por un auto de la policía local, que circulaba sin luces.

La investigadora había logrado avances importantes en el conocimiento de los mecanismos que conducen al envejecimiento de la piel expuesta a radiación solar y trabajaba en posibles terapias para la regresión del melanoma, un tipo de cáncer de piel.


Su muerte causó un profundo pesar entre sus familiares y conocidos, y el mundo académico. Los portales del Baylor College of Medicine (Estados Unidos), de la International Federation of Pigment Cell Societies (IFPCS), de la PanAmerican Society of Pigment Cell Research (PASPCR) y de la European Society for Pigment Cell Research, publican hoy expresiones de pesar de colegas y amigos. Asimismo suman palabras de apoyo para su esposo, Jorge Medrano, quien ha sido hospitalizado a raíz del accidente.

La doctora Medrano era profesora del Centro de Envejecimiento Huffington en el Baylor College of Medicine, y titular de la cátedra Robert C. Fyfe en ese Centro. Era miembro del PASPCR, del IFPCS y de The Society for Melanome Research. Sus trabajos fueron publicados en revistas científicas de prestigio como Cancer Research, Cell Cycle, The Journal of Biological Chemistry, The Journal of Investigative Dermatology y Oncogene. Una de sus investigaciones, que se centra en un biomarcador que identifica el envejecimiento de células humanas, y que fue publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, recibió más de dos mil citas. Integraba también la Ellison Medical Foundation; Era editor del Journal of Gerontology Biological Sciences, y de Aging Cell.

Para honrar su memoria,el Baylor College of Medicine acaba de establecer el "Premio Estela Medrano a la Excelencia en Investigación en Envejecimiento" (http://www.bcm.edu/hcoa/index.cfmpmid=12728) como su legado a la investigación en envejecimiento de piel.

Egresada de la Universidad de Buenos Aires, tras completar su licenciatura en química, Medrano realizó su doctorado en el laboratorio del doctor José Mordoh en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas Fundación Campomar, hoy Fundación Instituto Leloir. En 1979 efectuó una estadía en el exterior en el laboratorio del doctor Arthur Pardee, en el Instituto Dana Farber, en Boston (Estados Unidos), donde realizó importantes contribuciones científicas al estudio del cáncer.

De regreso a la Argentina, volvió ya como investigadora independiente, estableciendo su propio grupo de investigación en la Fundación Instituto Leloir. En 1990 emigró a Estados Unidos, para desempeñarse primero en el College of Medicine de la Universidad de Cincinnati, en Ohio, y en 1994 en el Baylor College of Medicine, Houston, Texas.

El trabajo de la doctora Medrano en los últimos 20 años de su carrera estuvo dedicado al estudio de los mecanismos de envejecimiento de la piel, habiéndose convertido en una de las especialistas a nivel mundial en el tema.

Estela Medrano era una excelente científica. Pero por sobre todas las cosas, una excelente persona, delicada y fuerte al mismo tiempo. Madre de cuatro hijos, manejó su familia y su carrera con gran esfuerzo, sacrificio, inteligencia y amor. Desde aquí deseamos que su esposo se recupere y que toda la familia supere este muy duro trance, señaló el doctor Luis Ielpi, investigador principal del CONICET y jefe del Laboratorio de Genética Bacteriana de la Fundación Instituto Leloir.

Hoy se le rindió homenaje en una ceremonia que se realizará en el Auditorio Cullen del Baylor College of Medicine, en Estados Unidos" (La Nación. 9 de septiembre de 2010). 
Lauinger Granier, Estela (I70911)
 
426 "La ilustre Casa de Ramírez" - para calificarla con el título de la gran novela de Eça de Queiroz, y como su autor bien dice "más antigua en España que el Condado Portucalense" -, tuvo, según tradición mayoritariamente aceptada, origen en el Infante navarro Ramiro Sánchez, yerno del Cid campeador; hijo - afirman algunos autores - del Rey Sancho IV de Navarra (1054-1076), el cual murió mientras cazaba en los bosques de "Peñalén", asesinado por su hermano bastardo Ramón, quien lo despeñó desde lo alto de una roca.
Otros tratadistas lo hacen al Infante Ramiro hijo de un distinto Sancho, hermano del desbarrancado monarca en "Peñalén", habido aquel fuera del matrimonio por el Rey de Navarra García Sánchez, llamado "el de Nájera", quien fue muerto en 1054 por los castellanos en la batalla de Atapuerca. Ese Sancho de la real mano izquierda, dado a luz por doña Constanza o Blanca, sería progenitor del Infante Ramiro Sánchez; o sino otro Infante Ramiro, hijo también del Soberano navarro caído en Atapuerca. Versión esta última admitida por don Ramón Menéndez Pidal, en La España del Cid; el cual ahí estampa que la hija mayor del Cid, Cristina Rodríguez casó con Ramiro, Infante de Navarra, nieto del Rey García de Atapuerca, hijo de otro Infante Ramiro muerto traidoramente en el desastre de Rueda".
En cualquier caso, después del fratricidio regio de "Peñalén" a nuestro Infante Ramiro, envuelto en disputas de familia, lo despojaron del trono de Navarra. Huyó entonces de su patria, y unido a las mesnadas aguerridas del Cid Rodrigo Díaz de Vivar, participa con éste, en la toma y defensa de Valencia contra los moros (1088-1092), para casarse seguidamente con una de las hijas del famoso campeador; Cristina o Elvira - que al respecto se contradicen los historiadores eruditos con los romanceros legendarios.
Narran asimismo añejas crónicas que, al cabo de un tiempo, el Infante Ramiro salió de Valencia, en compañía de varios caballeros navarros, a tomar parte en la primera Cruzada a Jerusalém (1096-1099); cuya santa guerra predicó el Papa Urbano II en el Concilio de Clermont; la hizo popular a voz en cuello Pedro el Ermitaño a través de la cristiandad; y fue militarmente dirigida por Godofredo de Buillón, Duque de Lorena, a fin de rescatar el Sepulcro de Cristo de manos islamitas.
Entre los principales jefes que marcharon a los Santos Lugares, contábase Raymundo de Saint-Gilles, Conde de Tolosa; y directamente subordinado a él iba el Infante Ramiro de Navarra, quien encabezaba una lucida falange de navarros, gascones y aquitanos, algunos de cuyos componentes a recogido la historia; Aznar Fortunez de Etalar, que murió en Palestina, Juan y Pedro Cruzat, Don Guevara - tío del Infante Ramiro, luego llamado por sus hazañas "Pedro el Cruzado" -, Fortuño y Sancho Iñiguez, Aznar Garcés, el Conde Gastón de Bearne, Enrique de Baztán o Bazán, el Capitán Saturnino de Lasterra (que son los que cita el publicista A. de Lizarra en su obra Los Vascos y las Cruzadas, edit. "Ekin", Bs. As. 1946).
Dicha antiquísima tradición de la campaña del Infante Ramiro a Tierra Santa, es respetada por la mayoría de los autores, uno de los cuales, Diego Ramírez de la Piscina - alias "Abalos" -, la recogió en su Crónica de los Reyes de Navarra, manuscrita en latín en 1534, y después comentada en castellano por Esteban de Garibay. Sin embargo, J. Argamasilla de la Cerda y Bayona - en su Nobiliario y Armería General de Nabarra, Madrid, 1906 - sostiene que lo aseverado por Abalos de la Piscina, de que el Infante navarro Ramiro asistió a la primera Cruzada, es pura fábula, ya que en esa época ningún Infante navarro o aragonés llamado Ramiro, pudo alistarse en la empresa, puesto que, por aquellas fechas, solo existían dos Príncipes que llevaban el nombre de referencia; un Ramiro vástago del Rey García Sánchez "el de Nájera" (de éste precisamente dice Menéndez Pidal que era hijo Ramiro, el yerno del Cid), y otro Infante Ramiro que fue tercer hijo del Rey de Aragón, Sancho Ramírez, el cual en 1093 solo contaba 9 años, siendo de esa edad monje, hasta que en 1136, a pedido de las Cortes de Aragón, subió al trono de sus mayores.
Sea de ello lo que fuere, los cierto es que la tradición afirma que volvió el Infante Ramiro a España del Medio Oriente, decidido a conmemorar la gesta de la toma de Jerusalén; en cuya jornada puso tanto valor "que mereció que Dios le premiase deparándole la fortuna de encontrar en la probática piscina un pedazo de la verdadera cruz, en que el Señor consumó nuestra redención" - apunta la Crónica -, y que con propósito recordatorio fundó la Real Divisa de Santa María de la Piscina, suerte de cofradía caballeresca. Tras ello, retirado en el monacato de San Pedro de Cardeña - donde yacían los restos del Cid y de doña Ximena, sus suegros y los de su consorte doña Elvira o Cristina - Ramiro otorgó testamento el 13-XI-1110. Ordenó en él a su pariente y albacea Pedro de Virila - Abad del referido convento - que con sus bienes hiciera levantar en las heredades suyas una iglesia dedicada a la Santísima Virgen, en la que se rindiese culto al trozo de cruz que había traído de Jerusalén.
Muchos autores - verbigracia el clérigo José de Moret en el siglo XVII, y el benedictino Francisco de Berganza en el siglo XVIII - consideran falso el testamento de Ramiro. Empero, lo cierto es que el año 1136, el Abad Virila - con mandato del Infante o sin él - acabó de construir, en San Vicente de la Sosierra - villa que entonces pertenecía a Navarra, y en la actualidad al partido judicial de Haro, en La Rioja -, la Casa Divisa e Iglesia de Santa María de la Piscina, templo consagrado en 1137 por el Obispo de Calahorra, Sancho Funes.
Una de las cláusulas del discutido testamento de Ramiro expresaba: "Mando que después de edificada la Iglesia de Santa María de la Piscina, pongas en ella, hijo mío García, la casa y Divisa que ha de llamarse de la Piscina Sagrada de Jerusalén, para que seas el Señor y Patrono de ella, tú y tus sucesores por derecho perpetuo. Nadie entrará en mi Divisa que proceda de Moros, ni de judíos, ni tampoco se admitirán los hijos espúreos, bordes ni villanos ... debiendo ser hidalgos todos los caballeros de la Divisa ...".
No es inoportuno señalar, que aquella aludida milagrosa "Piscina" - en hebreo denominada "Betsaida" ("lugar de pesca")- se encontraba en Jerusalén junto a la puerta "Probática" (que en griego significa "del ganado" o "de las ovejas"), y que su descripción la hace el Evangelio de San Juan, con sus cinco pórticos, donde - textualmente dice - "yacía gran multitud de enfermos, ciegos, cojos, tullidos, que aguardaban el movimiento del agua. Porque un ángel del Señor descendía de tiempo en tiempo a la piscina y se agitaba el agua; el primero, pues, que descendía después de la agitación del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que le aquejase". En la probática piscina fue donde Jesús le dijo a un hombre que hacía 38 años que estaba enfermo: "¿Quieres ser curado? Señor, respondió el doliente, no tengo nadie que me meta en la piscina así que el agua está agitada: por lo cual, mientras yo voy, ya otro ha bajado antes. Dícele Jesús: Levántate, toma tu camilla y anda. De repente se halló sano este hombre, tomó su camilla e iba caminando".
Debo añadir que el antiguo monasterio de Santa María de la Piscina, hoy se conserva en el municipio logroñés de San Vicente de la Sosierra. "El templo es románico, de una sola nave, con bóveda de medio cañón y con cascarones. Tuvo pinturas murales que representaban la toma de Jerusalén, de las que solo se ven restos". (Enciclopedia Universal Espasa-Calpe).
En cuanto al primer Patrono de la Divisa o Cofradía de Caballeros de "la Piscina Sagrada de Jerusalén", fue el hijo segundo de Ramiro que adoptó el apellido Ramírez de la Piscina, y que era además Señor de Torres, Peñacerrada, Montoria y Solana. Casó con Elvira o Teresa Gómez Sarmiento (hija del Conde Gómez Camp de Espina). Al fallecer dichos cónyuges, en 1142, sus despojos quedaron sepultados en la vieja iglesia de Urizarra, jurisdicción de Peñacerrada, del partido judicial de Laguardia, en la provincia de Alava.
Carlos Calvo, en su Nobiliario, encabeza el linaje de Ramírez de la Piscina con un escudo partido por un palo de azur cargado de 5 lises de oro, cuyo lado diestro de oro trae 3 bandas de gules, y el siniestro también de oro con una encina de sinople y un león de púrpura empinado al tronco. Bordura de gules con 5 sotueres de oro intercalados con 5 veneras de plata.
El blasón que ostentaba la fachada de la iglesia de Santa María de la Piscina y de la Casa de la Divisa de San Vicente de la Sosierra - según los García Carraffa - era terciado en palo: 1º de sinople, con una banda de oro cargada de una cotiza (banda estrecha) de gules; 2º de azur, con 3 flores de lis puestas en triángulo; 3º de plata, con un árbol de sobrarbe (encina), sumada a su copa una cruz de gules, y un león de gules empinado al tronco. Bordura general de oro, con las cadenas de Navarra de sable, y entre los espacios de las cadenas, 4 sotueres, 4 veneras y 4 cruces de San Juan de Jerusalén de gules.
Otras prosapias del mismo apellido - precisan los García Carraffa - modificaron el blasón, pintando en su primer cuartel de oro 3 bandas de azur, y poniendo en el centro de la parte alta de la bordura una jarra de plata, con 5 azucenas. Otros ponen esa jarra con las azucenas sobre una corona real antigua que timbra el escudo.
Por su parte, la primitiva Casa de Montalvo, que radicó en Alava en la villa de Arévalo del Rey, pintaba sus armas en campo de azur, con un águila bifronte explayada de plata. 
Los Ramírez de Velasco y Ramírez de Montalvo, (I35311)
 
427 "Llevado a Argentina a los pocos meses
de edad, volvió a Madrid la familia en 1896 por muerte temprana
del padre y posteriormente a Navia, en donde realizó los estudios
primarios. Años después, e impelido por una fuerte inclinación
política, escribe en el periódico local «El Porvenir Asturiano», para
regresar a Buenos Aires en 1904 e iniciar los estudios de Derecho,
dirigido por su tío Rafael, culminándolos con un brillante expediente
y con la concesión de una beca en 1913 para la Universidad
de Madrid. De nuevo en Buenos Aires, se establece definitivamente,
adquiriendo reputación de buen jurista. Requerido por «La Nación»
y otros diarios de gran tirada, da a luz, además, una ingente canti dad de trabajos en revistas y anales de su competencia, sin descuidar
nunca la protección a los emigrantes y solucionando siempre
los asuntos de toda índole relacionados con su patria. En 1912
funda con otros intelectuales la Institución Cultural Española de
Buenos Aires, patrocinadora de una cátedra hispana en la capital
de la República e impulsora de los intercambios científicos con
las universidades españolas. En 1925 fué nombrado Profesor de
Derecho Político de la Universidad de La Plata, cátedra que se le
concedió excepcionalmente sin la renuncia previa, preceptiva, dede
la nacionalidad extranjera. Su último viaje a España lo efectuó
en 1936, falleciendo en 1945 a los 57 de edad. Aparte un gran cúmulo
de títulos de jurisprudencia, publicó «Positivismo» (1906) y «Desde
las aulas» (1911).
 
Méndez Calzada, Luis (I656582)
 
428 "Mamáma", nació en la ciudad de Salta el 22-X-1848. Cuatro meses más tarde, recibió el santo crisma, cual lo acredita la correspondiente partida: "En esta Santa Iglesia Catedral de Salta a nueve de Febrero de mil ochocientos cuarenta y nueve, olié solemnemente a Margarita Magdalena de cuatro meses, bautizada de socorro por el que firma; hija legítima de Don Juan Uriburu y de la Señora Doña Casiana Castro. Padrinos: Don Luis Castro y Doña Margarita Castro, a quienes advertí su obligación. Conste.- Manuel López". (Libro 18, f. 94)
No había cumplido aún 19 años "la Tortóla" - como le decían familiarmente -, cuando el 20-IV-1867, en la casa paterna, la niña contrajo matrimonio con Federico Ibarguren Díaz Niño. El entonces presbítero, tío de la novia, Matias Linares Sancetenea - futuro Obispo de Salta -, les echó la bendición a los contrayentes. Así lo expresa la respectiva acta nupcial, que transcribo en el capítulo dedicado al linaje de Ibarguren.
"Mamáma", evocada por Carlos Ibarguren en "La Casa de Ibarguren en la calle Charcas", sobrevivió treinta y cuatro años a su marido, hasta el 11-VI-1924, en que se apagaron para siempre los latidos de su generoso corazón. Así despedía Pancho Uriburu, en el diario La Fronda, a su tia Margarita, con estos párrafos en un suelto necrológico: "¿A quién interesa saber, a cierta altura de la vida, sobre qué rodilla jugamos en nuestra infancia?. Por eso, al escribir estas líneas olvidamos que pueden ser leídas por otros, para encerrarnos egoistamente en nuestro dolor. La señora Margarita Uriburu de Ibarguren era una matrona de serena belleza y noble estirpe... El destino le fué áspero y cruel, y así vió morir a sus hijos mayores en plena juventud, en la hora en que debía recoger, con legítima satisfacción, el fruto de sus desvelos y de sus sacrificios. Empero el infortunio no consiguió doblegarla. Ella tenía deberes que cumplir y los cumplió como mujer fuerte del Evangelio... Ya no podrá leer todos los días de tantos años La Fronda, como antes La Mañana y El País, afligirse por nuestra campaña ardiente, hacernos llegar su palabra de inquietud y de maternal consejo, y sonreir, más de una vez, ante el buen humor de los comentarios; pero, en cambio, la recordaremos siempre, y bendeciremos sus manos que nos señalaron el recto camino".
por Carlos F. Ibarguren Aguirre 
Uriburu Castro, Margarita Magdalena (I11112)
 
429 "Manena" Olivera Silvetti, María Elena (I83139)
 
430 "Manzana" Domínguez Cossio, Aurelia Elena (I163755)
 
431 "Maria del Pilar Alvarez y Rodriguez", sobrina carnal de fray Cayetano, ilustre patricio y lirico autor del Sueno de Eulalia contado a Flora. Cohabitan con aquellos, la hermana dona Isable Alvarez y su marido don Jose Miguel Drago".
Fuente: "Memorias de mi casa", de Jorge Maximo Rohde 
Álvarez Rodríguez, María del Pilar (I423)
 
432 "María Lucía" o "María Luisa" no queda claro en la pártida.
Fº 301.Bautizada por el padre don Vicente Viola, teniente cura de la Merced. Padrinos: don Eladio Acuña, natural del país, domiciliado en la calle de la Piedad 686, de 29 años de edad, y doña Delfina Bonorino de Acuña, de 28 años, natural del país y domiciliada en la misma casa. Sus padres vivían por entonces en Florida Nº 299. 
Medrano Acuña, María Luisa (I70857)
 
433 "Martín Carlos Illia, hermano del ex presidente de la Nación, Humberto Arturo Illia, falleció ayer a los 96 años en la ciudad bonaerense de Pergamino, donde vivió desde la década del 60, trabajando para el Inta de esa zona, que desarrolló el primer maíz híbrido de la Argentina.

Martín `Morocho` Illia, como se lo conocía en Pergamino, era además un apreciado vecino y referente político de la UCR. Había nacido el 28 de junio de 1915, y era el hermano del ex presidente derrocado por un golpe militar en 1966 comandado por el ex general Juan Carlos Onganía.

Martín Illia vivía en una modesta vivienda en Pergamino y era el último de los cuatro hermanos que quedaba vivo. Anteriormente habían fallecido Arturo Humberto, Angélica María y Ricardo Horacio.

De profesión ingeniero agrónomo egresado de la Escuela de Agricultura de Casilda (Santa Fe), en la década del 60, trabajó para el INTA de Pergamino, que desarrolló el primer maíz híbrido de la Argentina.

En virtud de sus trabajos de investigación sobre ese cereal, Martín Illia brindaba charlas y conferencias sobre el maíz híbrido en países latinoamericanos.

"Desde la localidad de Salto se hizo la primera exportación de maíz a Italia y España. En esos países se lo conocía como el `maíz plata`, y lo usaban como harina para elaborar comidas", recordó hace tres meses, durante una entrevista que Martín Illia concedió a Télam en Pergamino.

El hermano del ex presidente de la Nación, hincha de Racing, dijo en aquella charla que Arturo Humberto Illia, "como persona era un hombre en todo el sentido de la palabra, y como Presidente fue un hombre muy honesto".

Y luego contó una anécdota: "Tal es así que un día antes cuando ya sabía que lo derrocaban, Arturo llamó al escribano general de Gobierno y le preguntó cuánta plata había en la Caja de los 140 millones de pesos de los que no tenía que rendir cuenta. El escribano le dijo que llevaba gastado 23 millones y que quedaban 117 millones de la misma moneda".

"Entonces, mi hermano le dijo: `Saque de inmediato esa plata y devuélvala al área de donde vino.`Cuando Arturo se fue de la Casa de Gobierno no tenía ni `cinco guitas`; ese era Arturo, jamás se iba a meter en ninguna porquería. Era un hombre honesto y muy sencillo", recordó Martín en aquella entrevista.
Fuente: La Voz, 9-8-2011. 
Illia Francesconi, Martín Carlos (I687237)
 
434 "Mechita Bunge" Bunge Guerrico, Mercedes Isabel (I13464)
 
435 "Monaco" Estrada. Estrada Gondra, Luis Bernardo del Corazón de Jesús (I559)
 
436 "Muñeca" Wybert Brunel, Angélica Encarnación Clotilde (I64778)
 
437 "Murió mi amada Compañera Da. Tomasa de la Puente el día 18 de Octubre de 1846 a la una de la mañana, de 33 años, 9 meses, 18 días, y ha vivido conmigo 13 años, 9 meses y 18 días. Nuestro matrimonio fue el más feliz por ser ella una buena y amable Compañera, una amorosa Madre, una fiel esposa y en nada, nada me dio motivo de sentimiento". (de los apuntes familiares de Don Miguel M. Padilla, fechados en Lules, 29 de Octubre de 1846).
Las hermanas Puente eran hijas del gallego Manuel de la Puente Carrera y de la tucumana María Elena Norry y Pérez, casados en Tucumán el 27.10.1798. Por el abuelo materno, Tomás Javier Norry y Aguilar entroncaba con antiguas familias del lugar. 
Puente Norry, Tomasa de la (I28958)
 
438 "Muy raras veces se verá en Buenos Aires, en el caso de una señora, una manifestación de duelo tan solemne y tan grandiosa, y de caracteres tan propios como las exequias de la señora Zelmira diaz de Paz". Revista Fray Mocho. Díaz Gallardo, Zelmira Magdalena (I10225)
 
439 "Nació en Buenos Aires en 1785, iniciando su carrera militar en clase de subteniente de Granaderos de Infantería de esta ciudad, el 18 de enero de 1819. Debutó como guerrero, mandando la tropa embarcada a bordo del bergantín de guerra "Aranzazu", formando parte de la escuadrilla porteña, que sostuvo el 24 de diciembre de 1819, violento combate en las bocas del Colastiné, contra la escuadrilla federal mandada por el célebre Pedro Campbell la que estaba formada por 2 buques mayores y 14 lanchones: en la acción murió el coronel Angel Hubac, jefe de la flotilla directorial y comandante del Aranzazu, y en ella perdieron los montoneros 4 lanchones armados. El subteniente Artayeta que fue el único oficial que salvó de aquel buque, desembarcó en el Paso del Rey mandando la tropa de los destacamentos de los buques de la escuadrilla para el asalto de la batería que habían establecido los federales en Punta Gorda: estuvieron a cargo de esta empresa el coronel José Eusebio Hereñú y el mayor Carriego con tropa entrerriana, siendo desalojado el enemigo al día siguiente después de un corto fuego, quedando Artayeta guarneciendo la batería de Punta Gorda, mientras que Hereñú persiguió y derrotó al enemigo y prosiguió su expedición sobre La Bajada reembarcándose Artayeta con su tropa. También se batió desde el "Aranzazu" contra las baterías del Paraná y cañones que colocaban los montoneros sobre la costa, a la que se aproximaban en lanchones y botes con infantería, para hacer fuego a la tropa que el enemigo acercaba a tales puntos. (El combate naval de Colastiné tuvo lugar el 1o. de enero de 1820, y no en la fecha arriba mencionada que es la registrada en la foja de servicios de Artayeta).
A las órdenes del coronel Hortiguera hizo una campaña contra los salvajes, en la que desempeñó las funciones de ayudante de la 3a. división de este ejército. En 1821 se halló en una campaña de un mes en la zona próxima a Puente de Márquez.
El 2 de agosto de 1821 fue ascendido a teniente 1o. del Batallón de Fusileros. Con motivo del estado de guerra con el Brasil, el 3 de mayo de 1826 fue promovido a capitán de la 2a. compañía del 1er. escuadrón del Regimiento 4o. de Caballería de Línea, que mandaba el valiente coronel don Juan Lavalle, cuerpo en el cual hizo la campaña contra los imperiales, hasta la terminación de la guerra. Se halló en todas las operaciones en que tomó parte su Regimiento entre ellas: combate de Bacacay contra el coronel Bento Manuel Ribeiro; en la batalla de Ituzaingó en febrero de 1827; combates de Camacuá y del Yerbal, 23 de abril y 25 de mayo del mismo año, habiendo sido herido en el último el general Lavalle que mandó en aquella expedición los regimientos 4 y 16 de Caballería; en la marcha que hizo el mismo Lavalle para sorprender a un batallón imperial que se hallaba en el paso de San Borja, el que se retiró al saber la aproximación de los republicanos, precipitadamente, incorporándose a las restantes fuerzas brasileñas, pero dejando un hermoso botín para las tropas del general Lavalle. Durante esta fase de la campaña, Artayeta mandó el 1er. escuadrón de su Regimiento. Tomó parte en una expedición mandada por el coronel don Isidoro Suárez, con una división oriental y los regimientos Nos. 4 y 17 de Caballería, estando la primera al mando del coronel Leonardo Olivera, siendo el general en jefe Lavalleja el que dirigía la operación (contra los imperiales atrincherados en Punta del Este, agosto de 1827). Posteriormente marchó del Cerro Largo hasta la fortaleza de Santa Teresa y el Istmo, en el Taim: desalojaron y persiguieron un batallón y caballería enemiga que sostenían este paso, persecución que se realizó hasta 7 leguas de Río Grande, donde la división recibió orden de retirarse al Cerro Largo fracasando esta expedición que en combinación con la que realizaba el general Paz por la Laguna Merim, debía éste mandar en jefe. La división a la que pertenecía Artayeta arreó del territorio enemigo más de 30.000 cabezas de ganado que se mandaron al Estado Oriental.
Artayeta, que se distinguió en la batalla de Ituzaingó al mando del 1er. Escuadrón de su Regimiento con el cual tomó después de la derrota de los imperiales 5000 caballos que se hallaban sobre el flanco izquierdo enemigo, fue ascendido a sargento mayor el 23 de febrero de 1827 por despachos otorgados el 28 de abril del mismo.
Estuvo en el movimiento del 1o. de diciembre de 1828 en calidad de ayudante del general Lavalle: fue Artayeta el que condujo un pliego para la Sala de Representantes, el cual fue interceptado, cuyo objeto era reunir a esta última. Terminado el movimiento volvió a incorporarse a su regimiento en Dolores. Regresó a Buenos Aires con el coronel Juan Ramón Estomba y continuó siendo ayudante de órdenes del general Francisco Fernández de la Cruz, hasta la terminación de este período de efervescencia.
El 25 de octubre de 1833 ascendió a teniente coronel, pasando el 1o. de diciembre del mismo año a la P.M.A., siendo dado de baja el día 14 de este mismo mes y año. Fue uno de los que condujeron las caballadas el 3 de agosto de 1840, a la Isla de San Pedro, para el desembarco del Ejército Libertador, con el que siguió hasta Merlo. Se halló en la toma de Santa Fe y en la batalla de Quebracho Herrado, después de la cual se incorporó al ejército de Lamadrid hasta Ilegar a Tucumán, donde fue nombrado Jefe del E.M. del 2o. Ejército Libertador y encargado de plantel con que debía levantarse la fuerza que obraría sobre Santiago del Estero, siendo promovido a coronel por el gobernador Marco Avellaneda y aprobado por el general en jefe de la Coalición del Norte con antigüedad de 28 de agosto de 1840. Cuando el general Lamadrid abrió la campaña, Artayeta quedó en Tucumán de donde fue enviado a la provincia de Salta por Avellaneda, para que levantara un regimiento destinado a engrosar el "Ejército de Reserva" que mandaba el general don Roque Alvarado. Producida la derrota, emigró a Bolivia, pasando después a Chile y al Estado Oriental.
El 1o. de octubre de 1852 fue incorporado a la P.M.I., como teniente coronel, siendo designado después comandante de Martín García y 5 meses después, comandante militar de San Nicolás, donde permaneció otros 8 meses. Hizo la campaña contra los refugiados en Santa Fe, asistiendo al combate del Tala el 8 de noviembre de 1854, a las órdenes del general Hornos. Permaneció en la P.M.I. desde el 8 de marzo de 1855 hasta el 22 de febrero de 1859, en que pasó como coronel al Cuerpo de Inválidos falleciendo en Buenos Aires el 5 de noviembre de 1871". (Biografía publicada en el libro "Biografías Argentinas y Sudamericanas" del Capitán de Fragata Jacinto R. Yaben).
 
Artayeta Centurión, Coronel Mariano (I3051)
 
440 "nació hoy después de las doce de la noche del día de ayer..." reza la partida de bautismo. Zemborain Sánchez de Cueto, Juan Antonio (I46535)
 
441 "Ocupó la sede diplomática en Gran Bretaña. Murió el ex embajador Manuel de Anchorena.

Había sido convocado por Perón en 1973.

Un apasionado por el campo, los animales silvestres, las plantas y las flores. Un fanático rosista- dirigió la comisión de repatriación de los restos del brigadier general Juan Manuel de Rosas-. Ex embajador argentino en Gran Bretaña durante el gobierno de Perón y dueño de un gran sentido del humor.

De ese modo, quienes más conocieron a Manuel de Anchorena intentaron resumir la rica personalidad de quien falleció en la madrugada del sábado último, a los 71 años, en la estancia La Corona, en Villanueva, partido de Chascomús.
Anchorena había nacido en Buenos Aires el 3 de junio de 1933. Se casó con Elvira Peralta Martínez con quien tuvo cinco hijos, Elvira, Gregorio, José (ya fallecido), Juan y Soledad; y tres nietos, Manuel, Ignacio y María.

Fue fundador del Círculo de Caza Mayor y mentor de un operativo de rescate del venado de las pampas, "único ciervo autóctono bonaerense", como le gustaba aclarar.
Su experiencia como hombre de campo le dió un vasto conocimiento sobre el conservacionismo y la protección de la fauna, cuestiones sobre las que publicó varias obras y dictó conferencias en diferentes sitios del mundo.
Anchorena fue convocado por Juan Domingo Perón el 20 de noviembre de 1973. El general le encomendó especialmente la negociación diplomática por las islas Malvinas y la repatriación de los restos de Rosas. En mayo de 1974 asumió como embajador argentino en Gran Bretaña, cargo que desempeñó hasta marzo de 1976. Anchorena había sido llamado a la Argentina desde Londres para hacerle consultas a fines de octubre de 1975 por el gobierno de la entonces presidenta María Estela Martínez de Perón, pero perdió su puesto mientras estaba en Buenos Aires, cuando el nuevo régimen militar que encabezó el general Jorge Videla destituyó a muchos enviados en el extranjero.

Anchorena recibió permiso para regresar a Gran Bretaña a recuperar sus pertenencias, pero al llegar a Londres fue privado de su pasaporte diplomático por el encargado de negocios a cargo de la representación argentina.

Según publicó LA NACION en aquel momento diplomáticos latinoamericanos amigos de Anchorena dijeron que el ex embajador no fue autorizado a presentar sus cartas de retiro a la reina Isabel II ni a solicitar la acostumbrada audiencia privada con la soberana para despedirse.

Fundó y presidió la Confederación Gaucha Argentina, la comisión nacional pro repatriación de los restos de Rosas, el Centro Federal y el Centro de Planeamiento Bonaerense.
En 1972 fue elegido delegado al congreso del PJ bonaerense y nombrado congresal nacional por Buenos Aires en el máximo organismo partidario. Posteriormente fue nominado por el congreso bonaerense del PJ como candidato a gobernador.

El amor por las plantas y las flores- partcularmente las violetas-, hacía que le dedicara una atención personalizada al parque de la estancia en la que vivía, donde se encargó de plantar especies de diferentes lugares del mundo.

Sus restos fueron sepultados anteayer, en el cementerio de la Recoleta"

(La Nación, 24.5.2005).
 
Anchorena Arrotea, Manuel Norberto José de (I6435)
 
442 "Otorgó poder para testar a favor de su hermano José Serafín Baquerizo el 11 de septiembre de 1842, ante el escribano José maría Bolaños y Plaza, abriéndose el testamento el 28 de noviembre de 1852. Fue propietario de las haciendas "guarumal" en Pimocha, "Pechiche" y "Arenal" en Baba, huertas de cacao en pimocha, un solar en la villa de Baba, en la esquina de su plaza principal.." Baquerizo Noboa, Manuel Felipe (I680221)
 
443 "Para el 27 del corriente se ha fijado la fecha de la boda de la srta. Sofia Sara Madero con don Alfonso de Laferrere. La ceremonia se llevará a cabo en el templo San Agustín y consagrará la unión monseñor Marcos de Ezcurra. Actuarán como padrinos doña Teodosia Leguineche de Laferrere, madre del novio, y el doctor Carlos E. Madero, padre de la novia. Del enlace civil, que se efectuará el 25 del actual, serán testigos por parte de la novia los señores doctor Ricardo C. Cranwell y Carlos E. Madero (hijo) y por la del novio el señor Roberto de Laferrere y Andres Leguineche Ezcurra." Recorte de diario (desconocido), gentileza Isabel Blaquier Sojo Familia F27564
 
444 "Parda próxima a españolarse", decía el acta de matrimonio de una de sus hijas. Ibarbals, María Isabel de (I641911)
 
445 "Patricio Peralta Ramos".
Comerciante, su gran fortuna la hizo durante el gobierno de Rosas proveyendo indumentaria para sus tropas además fue un federal apostólico, miembro de la Sociedad Popular restauradora desde 1842 hasta la caída del Régimen. Fundador de Mar del Plata. 
Porcel de Peralta Ramos, Patricio Pascual (I10766)
 
446 "Peleó en Argel en 1531 y estuvo en la toma de la ciudad de Tlemecen (Agadir) a órdenes del Conde de Alcaudete, Martín Fernández de Córdova y Velasco. Viajó a Indias con su hermano el Oidor y posteriormente en 1553, llegó al Perú. Cuando García de Mendoza - deudo lejano suyo -gobernaba Chile (1557) vino a esta Capitanía, siendo luego nombrado por el Virrey Cañete, Gobernador del Tucumán. En nuestra tierra Pérez de Zurita - o Zorita - fundó las ciudades de Londres (1558), Córdoba de Calchaquí (1559) y Cañete (1560) Relevado en mala forma por Castañeda, volvió preso a Chile. El Virrey Toledo le envió de Gobernador a La Paz y, mas tarde (1571 - 1581) fue Gobernador de Santa Cruz de la Sierra."  Pérez de Zurita, Juan (I625108)
 
447 "PENALISTAS LATINOAMERICANOS DE AYER. SU VIDA Y SU OBRA"
TRABAJO DE POSESIÓN COMO MIEMBRO DE NÚMERO DE LA ACADEMIA COLOMBIANA DE JURISPRUDENCIA DEL DR. JORGE ENRIQUE VALENCIA MARTÍNEZ.
BOGOTÁ, 11 DE MAYO DE 2006
El nombre de EUSEBIO GÓMEZ (1880 - 1954), llena toda una época. Nutrida fue su vida intelectual y grande su producción jurídico - penal. Sus notas y observaciones sobre el hampa (La mala vida en Buenos Aires, 1.908), sus reseñas bibliográficas que forman una utilísima bibliografía penal(Criminología Argentina), su estudio monográfico sobre Pasión y delito (1917) y su libro sobre Delincuencia político - social (Buenos Aires, 1933), merecen ser destacados como trabajos de suma valía, entre los muchos que dio a la prensa. Y por si fuera poco, escribió su Tratado de Derecho Penal una majestuosa obra acerca de la disciplina penal, escrita en seis volúmenes, entre 1.939 y 1.942, demostrando una actividad inmensa e infatigable. Esto para no hablar de sus Leyes penales anotadas, en 4 volúmenes, (los dos últimos póstumos), donde para cada artículo de la ley penal, ensaya una explicación breve y sencilla, pero suficiente para disipar dudas e incertidumbres, según así se expresa. Añádese a esto, su sentido homenaje a Enrico Ferri, para lo cual redactó y publicó, con toda la devoción del discípulo, un libro dedicado a resaltar aspectos de la personalidad del consagrado profesor italiano y acertados comentarios a sus textos. Su afiliación al positivismo ferriano fue harto harto conocida. Fiel y leal a sus principios, se constituyó en el jefe indiscutido de la escuela positiva italiana en su país, y en uno de los mejores y más representativo de sus defensores.
"Pero Eusebio Gómez no fue únicamente un científico, un gran jurista, sino un realizador en la dirección de la penitenciaría de Buenos Aires y en la de institutos penales de La Plata. Y, además, un gran argentino, inquieto por el camino que durante un reciente decenio llevó su patria por el mundo. Renunció a su cátedra antes que ningún otro, y esa renuncia era en él más que un gesto: supuso un enorme sacrificio. En primer término porque el aula fue para él amada tribuna desde donde adoctrinaba a los futuros juristas, y en segundo lugar porque al marcharse de los claustros universitarios agravaba la pobreza en que con altivez ejemplar vivió sus últimos años. Siempre digno, en la última etapa de su vida, apartado por voluntad propia de todo cargo público, judicial y universitario, bregó sin tregua por restaurar la democracia en su país. Le hacemos el honor de recordar sus méritos, su espíritu batallador y sus sólidos conocimientos". (Luis Jiménez de Azúa. Derecho Penal, Criminología y otros Temas penales. Editorial Jurídica Universitaria, México, 2.001, vol. 2, p. 220)
 
Gómez Costas Olaechea, Eusebio (I88621)
 
448 "Pepín" Estrada.  Estrada Gondra, José Antonio del Corazón de Jesús de (I166978)
 
449 "Persona de honra". Poseedor junto a su mujer de la capellanía del Alcázar de Consuegra, que redituaba tres mil maravedíes anuales. Feligreses de la parroquia de San Lorenzo, dedicados a la elaboración de los famosos paños segovianos. Propietarios de batanes en los lavaderos de la ribera del Eremas, extramuros de la ciudad. Aliaga, Juan de (I641809)
 
450 "Personalidad polifacética, gran impulsora del teatro independiente, Lucrecia Elena Castagnino Fidanza era Licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad Nacional del Litoral y Master of Arts de la Universidad de Georgetown, Washington DC. Volcó sus cualidades artísticas a la literatura, el periodismo, la traducción, la coreografía y la dirección y actuación teatral.

Por su labor como autora y directora teatral fue nombrada en 1965 miembro honorario de la Escuela de Teatro Mask and Bauble, creada en 1852 y de reconocida fama en EEUU.

Fundó en Rosario teatros independientes, primero el Centro Dramático del Litoral y, en Buenos Aires, el Teatro de Bolsillo La Recova (en Av. del Libertador 1066 1ro. "D") ciudad donde también presentó obras en el Teatro del Jardín Botánico de Verano y el Teatro de los Tranvías de la Recoleta.

En el Teatro Colón de Bogotá presentó sus comedias musicales "Buenos Aires ida y vuelta" y "Cuentos para cantar y bailar" (esta última sobre fábulas de Rafael Pombo), que también presentó en la sala Alzedo de Lima.

Fue invitada a formar parte del jurado del Gran Premio Nacional de Teatro de Colombia, distinción que hasta esa fecha (fines de la década de 1960) nunca había sido otorgada a una extranjera.

Premio Nacional de Poesía Belén de Osma en Lima, también obtuvo el primer premio del Instituto Nacional de Cinematografía por su guión "Tiempo de vida".

Cofundadora de la Fundación del Museo Municipal de Bellas Artes "Juan B. Castagnino", de Rosario, y de la Asociación Amigos de la Música de Rosario.

Escribió varias obras de teatro, entre ellas:

"El Manzano Florido", su primer obra de teatro, con música de Enrique Ternbach. Estrenada en el verano de 1961/62 -bajo el título "Oh, Aquellos Buenos Tiempos"- en el Teatro de Verano del Jardín Botánico de Buenos Aires y luego, traducida al inglés, fue estrenada en Washington en 1965, bajo su dirección, e interpretada por la Escuela de Arte Dramático de la Universidad de Georgetown.

La ya referida "Buenos Aires ida y vuelta", obra que comenzó a ser escrita, como lo relata en su Introducción, durante un viaje a Brasil que hicieron algunos alumnos y egresados distinguidos del Conservatorio, invitados al Festival Internacional de Teatro. Fueron también Susana Rinaldi, Carlos Perciavalle, Guillermo Linares y Teresita Oricher y, en su paso por Montevideo, fueron a ver la obra "La Pulga en la Oreja" de Feydeau, donde actuaba China Zorrilla, naciendo una amistad que, nos cuenta Lucre en sus libros, perduró por siempre.

"Un argentino en Nueva York", escrita en 1978, con la temática de los jóvenes que se van y que sirvió más tarde de hilo conductor a la película del mismo nombre. La música es de Enrique Ternbach, quien estaba radicado en Phoenix, Arizona.

"Tiempo de Vida", cantata escénica (1961).

"El Caleidoscopio". Dejemos hablar a Lucre sobre esta obra en la Introducción a la misma, presentada en su libro "Mosaico Urbano": "...Si 'Tiempo de Vida' no colmó mis locos sueños, 'El Caleidoscopio' los superó con creces. Llegamos acá a uno de los momentos más felices de mi vida teatral. Estaba yo cumpliendo la beca en el Conservatorio cuando un día, caminando por Libertador, vi la entrada de un conventillo que me gustó. Pintado de rosa, con un macetón, un gran helecho y un gato dando vueltas, tenía un aire a Figari. Entré a ver cómo era. Una criolla me dijo que el dueño del edificio, un pintor Manzorro, vivía al lado y fui a tocarle el timbre. Me preguntó si era de los Castagnino del Museo de Rosario, le contesté que lo había donado mi abuela. El, que había expuesto allí, me invitó a pasar y así llegué a su encantador atelier. Me contó que estaba remodelando el conventillo y haciendo departamentos para estudiantes y artistas. Ahí no más le pedí uno, en el fondo sin saber bien para qué ... Subimos una escalerita, dimos una vuelta a otra escalerita, llegamos y lo alquilé. Una vez adentro recuerdo que me senté en el suelo y pensé ¿Qué hago aquí?. El cuarto era encantador con una ventanita a la Recova. Se me ocurrió que sería ideal para un teatro de bolsillo. Manzorro me dijo "Usted sabe, ese destino le encantaría a su antiguo inquilino. Aquí, Enrique Muiño tenía su atelier". Entonces empecé a entender por qué había llegado yo allí. Nací en Capilla del Monte y desde el jardín de nuestra casa de veraneo lo veía salir a caballo a Muiño y lo saludaba. Creo que fue él que me llevó hasta la Recova. Hubo que pedirle permiso a los demás inquilinos que me presentó Manzorro, compré empanadas y vino siguiendo su consejo, y así conocí a De la Vega, mi vecino de la izquierda, que parecía un taita de principio de siglo con lengue y chambergo y que había trabajado con Muiño en radioteatros. Uno a favor. El de la derecha se llamaba Coronel, trabajaba en el puerto y pidió que las funciones fueran a las ocho de la noche porque se levantaba a las cinco. Feliz con mi teatro de bolsillo en la cabeza fui a hablar con Cunill, ya que ni los becados, ni los alumnos del Conservatorio teníamos permiso para trabajar en teatro. Con esa vitalidad que tenía, fuimos a ver el futuro teatro y riéndose me dijo: "Te doy permiso y ¿a quienes quieres para trabajar?". Le pedí a Antonio Gasalla, Carlitos Perciavalle, Edda Díaz y Nora Blay. Convinimos en que no cobraríamos entrada, sino que habría una pecera -sin agua, por supuesto- para que los espectadores pusieran lo que ellos consideraran justo. Cosimos almohadones, porque no teníamos para sillas, puse unos cuadros y muebles y quedó un teatrito living en el que entraban unas treinta personas, acomodadas como mejor pudieran. Las luces las hicimos con latas de aceite pintadas ... A pesar de que tanto él (Antonio), como Carlitos y Edda tienen una vista cómica que ustedes conocen perfectamente, tuvieron la gentileza de tomar "El Caleidoscopio" como propio y lo hicieron con gran entrega -de más está decir que muy bien- a pesar de que eran muy jóvenes y debieron afrontar un texto complejo y deliberadamente abstracto, escrito con muy pocas apoyaturas externas para el artista. Es mi pieza preferida, creo que es la que tiene más calidad ... Pero el permiso de mis compañeros duraba un mes y como el éxito de ese teatro superó todas nuestras expectativas, ... el elenco fue reemplazado por actores profesionales... Con el segundo elenco -Etel Medina, Carlos Marchi, Julio Piquer y Luisa D'Amico- el éxito siguió ... Mientras, había pasado el tiempo y llegó el día en que debía irme para cumplir la beca de teatro de la OEA en la Universidad de Georgetown. El teatro seguía a lleno completo lo que no era muy difícil dado lo exiguo de lugar. Los vecinos me recibían con los comentarios que salieron, pegados en las puertas de sus departamentos y me invitaban a comer milanesas y choripán ...Esto me emociona hasta el día de hoy al recordarlo. Todos nos tomamos muchos cariño y me costó mucho arrancar del teatrito rumbo ahora a las luces de Estados Unidos".

Estas cinco obras teatrales fueron posteriormente reunidas en su libro titulado "Mosaico Urbano", impreso en febrero de 1992 por la Dirección de Publicaciones de la Universidad Nacional de Rosario.

También escribió "Veraneo", estrenada en febrero de 1966, con la dirección de Antonio Gasalla, en Mercado de Arte, Junín al 1900, Buenos Aires, frente a la Iglesia del Pilar. Comedia en dos actos.

Y tres obras que nunca estrenó: "El País del Horizonte" (Drama, 1973, cuya acción tiene lugar en un lujoso living de un departamento en el barrio Martin, sobre el Parque Urquiza, en la ciudad de Rosario, y transcurre en el invierno de 1975); "La Mujer de Barro" (Monólogo, 1973); y "Mercedes" (Misterio, escrita en París en 1991, con partitura de Jorge Zulueta, a quien Lucre le dedica la obra por ser quien la motivó a volver a escribir).

Las cuatro obras precedentes posteriormente conformaron su libro titulado "Veraneo y Tormentas", impreso en octubre de 1992 por Impresiones Módulo S.R.L. de la ciudad de Rosario.

Mientras estuvo afuera, en Lima, Bogotá y México, acompañando a Juan Julio Mathé en su labor como diplomático, escribió las cuatro obras que conforman su libro "Tetralogía Latinoamericana", para ser vertidas en escena como comedias musicales. Están dedicadas:

A La Malinche en "Muere el Quetzal", mujer nahua oriunda de la región sur del actual estado mexicano de Veracruz que jugó un papel importante en la conquista española del imperio mexica. Concubina de Hernán Cortés, dio a luz a su primer hijo, Martín, quien es considerado uno de los primeros mestizos surgidos de la conquista de México; la partitura de la obra es de Carlos Castro (nacido en 1943 en Rufino, provincia de Santa Fe, y fallecido en Rosario en 2010)

A "La Perricholi", famosa cantante y actriz de teatro peruana, una de las mujeres más célebres del siglo XVIII, antecedente de las grandes divas del espectáculo; con música de Carlos Castro.

A nuestra heroína nacional durante las invasiones inglesas, Martina Céspedes, en "Doña Martina"; con música de Jorge Zulueta.

Y, por último, para cerrar la Tetralogía Latinoamericana, la obra sobre "Manuela Sáenz", patriota quiteña y compañera sentimental de Simón Bolívar, reivindicada como heroica prócer del proceso independentista sudamericano.

Lucrecia volcó en 1988 las cuatro obras en el mencionado libro "Tetralogía Latinoamericana", de 87 páginas, que mereció, entre otras, crítica de Adolfo C. Martínez en el diario "La Nación", de Buenos Aires, del 19 de febrero de 1989, al que citamos a continuación: "Actriz de amplia trayectoria, fundadora de numerosos teatros independientes ... escribió para la escena varias obras que le valieron importantes premios y halagos. Su amor a los viajes le hizo recorrer con mirada atenta diversos países americanos de los que extrajo sus historias y sus leyendas que volcó, ... , en cuatro piezas de rico contenido épico y emotivo. ... Unidas en una impecable edición ilustrada con artísticos dibujos de Julio Corredera, estos trabajos reflejan las alegrías, las esperanzas, las ingratitudes y los sueños de personajes que transitaron con valentía y desinterés por las tormentosas épocas en las que la libertad de América veía peligrar sus estructuras y se necesitaba de un enorme coraje para enfrentar a los invasores. Las obras se imponen como cantos de grandeza y de heroísmo y están estructuradas a través del humor, música, canciones, dramatismo y encanto, y por ellas desfilan personajes que, aquí despojados de todo acartonamiento, se presentan como seres que viven con valor y dolor sus respectivas existencias. Conocedora de los nada fáciles artilugios teatrales, Lucrecia Castagnino elaboró estas historias, que necesitan de su traslación escénica para saborear aún mejor sus virtudes, con un enorme respeto por esos héroes que edificaron las bases de la liberación sin otro premio que el respeto de su pueblo."

Raúl Héctor Castagnino, en su carácter de Presidente de la Academia Argentina de Letras, le remitió la siguiente carta a Lucrecia el 23 de noviembre de 1992: "Querida colega y pariente: Leí tu Tetralogía Latinoamericana. Las cuatro figuras femeninas evocadas, tienen autenticidad y proyección teatral. Te felicito por el logro que ellas significan y por lo bien ganado que tendrían su destino de escenario en Buenos Aires. Tetralogía ... es historia y son vidas ajenas. Mosaico Urbano es realidad vivida y recuerdos de la autora que se mezclan con las fábulas escénicas. De algunos de ellos - los del teatrillo de la Recova- me acuerdo como espectador. Tu fervor y tu energía están presentes en los dos volúmenes. Nuevas felicitaciones y los cordiales saludos de Rosa y míos. Raúl H. Castagnino"

Amante de lo mejor de la cultura nacional, también promovió el reencuentro con obras de teatro argentino de 1830 a 1930, muchas veces olvidadas, a través de originales presentaciones de "Teatro Leído" en la ciudad de Rosario, así como, en su momento, la puesta en escena en Washington de sainetes criollos dirigiendo el Grupo Interamericano de Teatro". 
Castagnino Fidanza, Lucrecia Elena (I134306)
 
451 "Poeta, periodista, soldado y hombre de empresas comerciales. Nació en la ciudad de Montevideo el 28 de julio de 1840. Era hijo del doctor don Florencio Varela, abogado, publicista y periodista, y de doña Justa Cané de Somellera, cuya salud preocupa en estos momentos a la alta sociedad porteña, con cuyas familias está vinculada por el doble lazo de la amistad y de la sangre. Juan Cruz Varela murió en Niza en Enero de 1908. "El Diario" al anunciar su muerte y considerar su labor publicaba los siguientes conceptos: "Miembro de una familia numerosa y toda ella tan espléndidamente dotada, por el genio que preside la distribución de la inteligencia y las aptitudes del talento, Juan Cruz Varela fue el poeta, el cantor juvenil y entusiasta de las pasiones amables y de las mujeras bellas, de las aventuras de amor, de los celos trágicos, de las pecadoras que se arrepienten y no se arrepienten, de los mancebos galantes, de las damas tiernas de corazón a cuyo semblante trascienden esos sentimientos en forma de belleza capitosas y cautivantes, en fin, de todos los entusiasmos y de todas las alegrías. Con los años, terminada la cosecha de rimas sonoras como clarines, el hombre de su tiempo que dormitaba bajo aquel trovador, recuperó su imperio, poniendo de lado los versos, para volverlos a tomar más tarde como pasatiempo de rico hombre que ha conquistado la independencia de sus gustos, se dedicó a los negocios y en ellos tuvo la compensación de sus entusiasmos, haciendo varias fortunas que gastó enseguida, con sus gustos de coleccionista de bellas obras de arte y de opulento gran señor, que realiza los caprichos del poeta, en viajes dispendiosos y en fantasías de existencia millonaria. Sus exquisitas facultades de bondad, y las de gentes, su afabilidad imperturbable y obsequiosa, el amor a los suyos y el cariño a sus amigos, fueron razones permanentes de su atracción, a través de todas las diversas situaciones de su existencia, en que poeta, periodista, soldado, hombre de negocios, fue siempre y sobre todo por sus gustos, por el garbo de su carácter y de su espíritu un verdadero gentil hombre". Son numerosas y de toda índole las producciones poéticas debidas a su pluma y a su inspiración. Ellas están perdidas en las colecciones de los diarios, periódicos, revistas, y en hojas sueltas que circulaban de mano en mano por su carácter un tanto libre. Su hijo Dalmiro Varela Castex está reuniendo estos trabajos que publicados serán buscados con empeñoso interés". (Biografía de Don Juan Cruz Varela y Cané publicada en las "Notas Biográficas" de José A. Scotto, editadas en 1910).  Varela Cané, Juan Cruz (I80298)
 
452 "Prestigioso Abogado del Medio cordobés fue Senador y Diputado Provincial representando al departamento del cual era hijo dilecto" Ischilín"(1913-1921),amigo personal de Hipólito Irigoyen,Vicepresidente del Colegio de Abogados de Córdoba,Prestigioso Catedrático cordobés que cursó sus Estudios 2arios en el Tradicional Colegio Nacional de Monserrat donde actualmente se encuentra su Foto,uno de los Fundadores y Organizadores de la UCR en Córdoba,hombre Sociable por naturaleza:Miembro del Club Social de Córdoba,Jockey Club Córdoba y del Córdoba Golf Club,Uno de los Reformistas de 1918." Ordónez Sosa, Blas D. (I108249)
 
453 "Profundo pesar ha causado en nuestros círculos sociales la noticia de la desaparición de D. Miguel Enrique Saubidet, fallecido ayer en esta capital a las 24 años de edad. Su trayectoria, con haber sido breve, se distinguió por las virtudes caballerescas y la fina sensibilidad que caracterizaron su paso a través de diferentes esferas de la vida ciudadana. El acto de su sepelio- que se realizará hoy a las 16 en el cementerio de la Recoleta- ha de constituir un fiel trasunto de los sentimientos que había sabido despertar". (La Nación, 13.7.1955) Saubidet Quiroga, Miguel Enrique (I280159)
 
454 "Protector de los Naturales" Plaza, Isidoro (I635)
 
455 "Que se halla de religioso jesuita", dijo su padre al testar en 1710. Ruiz de Llanos Albarracín, Diego (I46778)
 
456 "Regidor de Jerez, Alcaide del Real Alcázar por cesión de su futuro suegro el Conde de Arcos Juan Ponce de León y Cabrera ? mi antepasado ?, fechada en Marchena el 20-VIII-1462. Estuvo por casarse ? o se casó ? con Florentina Ponce de León, hija bastarda de aquel 2º Conde, la cual luego tomó por marido a Juan de Suazo, con quien prolongó sucesión. Fernando de Zurita vivió muy poco y murió en Jerez el 3-VI-1466, bajo testamento otorgado 5 días antes, el 29 de mayo. Lo heredó su madre doña Mencía por no tener descendencia legítima." Zurita Suárez de Figueroa, Fernando Alfonso de (I625088)
 
457 "Sacador de reses" en 1744 (hijo de Bernardo Lara, dueño de la "Punta Lara" en la Ensenada de Barragán). Fueron padres de seis hijos: los Lara Izarra. De ellos vienen los Lara Izarra Rodríguez Flores, los Lara Izarra Melo y los descendientes de ambas fami Lara, Agustín de (I57472)
 
458 "Se realizará la boda de la srta Maria Florentina Madero Molina con don Marcos Malbrán Cranwell, que será bendecida por el presbítero Das Neves en la iglesia de San Miguel. Serán padrinos Carolina Cranwell de Malbran, madre del novio, y don Juan Jose Madero, padre de la novia. No habrá fiesta alguna celebrando el acontecimiento a causa del luto que guarda la familia de la contrayente." Recorte de diario (desconocido), gentileza de Isable Blaquier de Sojo Familia F12213
 
459 "Sebastián de Baldivia y Ariza" (así figura en el testamento de su madre); él y su hermana Ana heredaron aquellas cabezadas y bañados de la "Isla del Trigo", cuya propiedad vendieron, el 29-VIII-1692, al Capitán Juan Báez de Alpoin. Valdivia Agreda de Vergara, Sebastián de (I39479)
 
460 "Sepelio del coronel (RE)José M. Maldonado
Falleció en el Hospital Militar Central el coronel (RE) José María Maldonado y sus restos recibieron sepultura en la Chacarita.
El Comando en Jefe del Ejército designó una comisión, compuesta por los coroneles Benito Alberto Viola- quien habló en el sepelio-, Ubaldo Ciminieri, Santiago Corradi, Juan Nicolás Maggio y Julio Alberto Arana para acompañar los restos del compañero de armas." ( La Nación, 16.7.1970)
 
Maldonado Tallón, Coronel José María (I636593)
 
461 "Teniente Coronel de los Exércitos del Rey de España" Lequerica, Mariano (I1059)
 
462 "Terminada la labor de emplazar la ciudad (léase Mendoza), se dispuso Jufré a poblar en la provincia de Tucumán, Caria o Cariagasta (Calingasta), de acuerdo a sus obligaciones. Fue bien recibido por el cacique de los huarpes, Angaco, con una de cuyas hijas convertida tiempo más tarde con el nombre de Teresa de Asencio, se casó Juan Eugenio Mallea, segundo jefe de la expedición. En el lugar poblado por ese cacique resolvió Jufré fundar la que llamó "Ciudad de San Juan de la Frontera, Provincia de los Huarpes". (Vicente D. Sierra, Historia de la Argentina, tomo I, pag. 432) Asencio, Teresa de (I107092)
 
463 "Todos los finales de año, el 31 de diciembre, antes de cenar con sus amigos habituales, Borges hacía una visita a un apartamentito de la calle Independencia, entre Chacabuco y Perú, si la memoria no me falla. Allí me llevó dos veces.El apartamento era uno de esos que se abren sobre un corredor largo,angosto y húmedo. Tenía dos piececitas diminutas que daban a un patiecito escuálido. En el patiecito no había plantas y los cuartos, cuya única abertura eran las puertas que comunicaban con ese patiecito, debían ser difíciles decalentar en invierno.Aquí vivía una mujer ya vieja, alrededor de unos sesenta años, muy pálida, rolliza y que nunca había sido bonita. Borges consideraba que esta visita de fin de año era un tributo y un homenaje que había que rendir a esta mujer. Se llamaba Elvira de Alvear y su padre había sido uno de los hombres más ricos del país. El matrimonio de la madre de Elvira, Mariana Cambaceres,con Diego de Alvear había sido uno de los acontecimientos más escandalosos de la crónica mundana. Mariana Cambaceres había estado antes casada y había tenido la suerte de enviudar; esto le permitió casarse con Alvear, que era su amante. Otras coloridas historias corrían sobre esta familia, pero no hace al caso contarlas ahora. El hecho es que Diego de Alvear había dilapidado su fortuna y su hija vivía ahora precariamente.Un detalle que se repetía todos los años conmovía especialmente a Borges. Sobre la mesa del comedor había una campanilla de plata. Elvira de Alvear la agitaba y después comentaba: «¿Dónde se ha metido la gente de servicio? ¡Fíjese, Borges, nunca, nunca están cuando los llamo!».Esto emocionaba a Borges. Salía de allí con la sensación del deber cumplido y cierta melancolía. Nunca había estado enamorado de Elvira de Alvear, pero el desvarío de esta nueva pobre tocando su campanilla de plata lo conmovía."
"Borges a contraluz" por Estela Canto 
Alvear Cambaceres, María Elvira de (I10157)
 
464 "Tomasa Ruiz de Robles" - así la llamaban -, enferma en cama, redactó su testamento ológrafo, cuya carta sellada y lacrada entregó, el 17-III-1718, al Escribano Domingo Lazcano. La causante ordenó se sepultaran sus restos en la Iglesia de La Merced, amortajados con hábito de esa congregación. Declaró no haber tenido hijos en ninguno de sus matrimonios. Fundó una Capellanía y nombró por albaceas a Miguel de Obregón y a Bartolomé de Aramburu - mi antepasado. A la mujer de éste último, María Ruiz de Ocaña - sobrina de Tomasa y 6ª abuela mía -, le dejó la testadora un esclavo negro llamado Martín. Ella murió cuatro días más tarde. Ruiz de Ocaña de la Rosa, Tomasa (I40578)
 
465 "TORCUATO" ANTONIO DE ALVEAR Y SAENZ DE LA QUINTANILLA , nacido en Montevideo, Uruguay el 23 de Julio de 1822, bautizado allí el 24 de Julio de 1822 (Catedral Metropolitana de Montevideo). Hacendado de la Pcia. de Buenos Aires, Diputado Nacional, el 14 de Mayo de 1880. El Presidente Julio Roca lo nombra Primer Intendente Municipal de la Capital Federal 1880-1887. Una de sus primeras medidas fue ordenar la demolición de la Recova Vieja, que se levantaba en medio de la Plaza de Mayo. Hacia la segunda mitad del siglo, presidentes como Domingo Faustino Sarmiento marcaron una intención clara de dar una nueva imagen a la ciudad que se iba perfilando como la capital de una pujante y gran nación. Torcuato de Alvear, sin duda, había quedado impresionado de los magníficos trabajos de reformas urbanísticos que se desarrollaban en París entre 1852 y 1870 bajo la supervisión del Barón de Hausmann y empezó a considerar como modelos a los Campos Elíseos de Par­s, el Bois de Boulogne y el Paseo del Prado de Madrid. A él le tocó revivir las teorías urbanística del Barón y hacia 1880 una de sus primeras medidas es ordenar la demolición de la Recoba Vieja, que se levantaba en medio de Plaza de Mayo para dar inicio a la apertura de una avenida que unían la tradicional Plaza de Mayo con la Plaza de los dos Congresos, con anchas veredas bordeadas de plátanos, con mesas de café que invitaban a la pausa y edificios monumentales exquisitamente trabajados. Sin duda, una avenida con muchas lecturas: una ciudad con vocación de grandeza, la expresión de una Argentina pujante y la conexión entre dos de los poderes de una gran República: el Ejecutivo y el Legislativo. Otras medidas importantes como parte de las mejoras urbanísticas de su gestión, fueron el rediseño del barrio de la Recoleta, nivelando, abriendo y pavimentando sus calles, además se remodeló el Cementerio y el Asilo de Mendigos, actual Centro Cultural Recoleta. En esta plaza, como en la mayoría de las de aquel tiempo, se construyó una gruta con movimiento de agua similar a un manantial y un pequeño arroyuelo. Hacia 1887 se la llamó Plaza de La Paz y desde 1898 se la conoce como Plaza Intendente Alvear, en reconocimiento a su acertada labor. También después de su muerte se colocó allí un monumento dedicado a su memoria que se erigió por Ley Nacional inaugurándose en 1900, enfrentando a la avenida que honra a su padre, el General Carlos María de Alvear. El busto a Torcuato de Alvear rubricado con una palma de flores, está situado en el tercio inferior de la columna, en cuyo remate hace pié una figura alada que simboliza "La Gloria" en actitud de avanzar triunfante. Los bajo relieves de la base están firmados por A. Joris, escultor y Juan Lauer, fundidor. La Aveinda Alvear fue trazada en 1885 por el Intendente Torcuato de Alvear y bautizada en homenaje a su padre, Carlos de Alvear, general y político que presidió la Asamblea del año XIII y fue Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata en 1815. Originalmente se extendía desde la Plaza San Martín, siguiendo el actual curso hasta La Recoleta y descendía al bajo para continuar hasta Palermo. El tramo desde la barranca hasta el bosque de Palermo fue bautizado en 1950 como Av. Libertador General San Martín. Construyó su casa, una suntuosa residencia en Cerrito esquina Juncal donde años más tarde, se reunirían los descendientes de don Carlos María de Alvear. Falleció en Buenos Aires el 7 de Diciembre de 1890. La localidad de "Don Torcuato" emplazada en tierras que fueron de su propiedad, conmemora su persona, etc. Alvear Sáenz de la Quintanilla, Torcuato Antonio de (I5733)
 
466 "Un pedazo de atmósfera dadaísta"
por Soledad Vallejos

Anteúltimo heredero del matrimonio de Federico Peralta Ramos y Adela Balcarce, Federico asomó al mundo por primera vez el 29 de enero de 1939 en Mar del Plata, la ciudad que decenios atrás fundara su tatarabuelo Patricio, la misma tierra que lo vio, ya adolescente, persiguiendo la bocha sobre su caballo en los partidos de polo disputados en la estancia de su abuelo. Hasta llegados sus años universitarios, se encargó de cumplir con todo lo esperado de un joven continuador de la más rancia aristocracia criolla: estudiante sin grandes complicaciones ni tampoco brillantez excesiva en el bachillerato del Colegio Cardenal Newman, eligió la Universidad de Buenos Aires para rendir las materias que le permitirían ejercer la arquitectura y, tal vez, sólo tal vez en su fuero más íntimo, formar parte de Sánchez Elía, Peralta Ramos y Agostini, el reconocido estudio que su padre formó con algunos socios. Sin embargo, la inquietud por el entorno del arte, la vida nocturna y la gestación de las vanguardias pudo más, y lo empujó, de buenas a primeras, a recorrer los círculos de los jóvenes provocadores de los sesenta.
Pero la vida del artista, ese "detectador de lo inadvertido", era para Federico mucho más que simplemente recorrer el camino taller-exposición-taller. Necesitaba dar un paso más allá, comprometerse por completo en la creación de una obra efímera y eterna a la vez: generar una sumatoria de provocaciones, contradicciones evidentes y meditadas hasta la perfección, una recopilación de hechos, pensamientos, anécdotas y realizaciones que confluyeran en la gran obra que todo artista ansía legar. Y uno de sus primeros pasos fue tomar cartulina, marcador y engendrar la religión gánica ?"ser gánico significa hacer siempre lo que uno tiene ganas", aclaró?, una construcción que cuadraba con su "patafísica" y su vocación de "filósofo callejero y peripatético". Tras un encabezamiento digno de un sacerdote supremo ?"Habitantes de este sistema solar, yo, Federico Manuel Peralta Ramos?"?, el elegido del Señor garabateó los mandamientos que regirían, desde entonces, la vida de los nuevos adeptos. Se trataba de 23 preceptos como "A Dios hay que dejarlo tranquilo", "Ampliar la esencia hasta llegar al halo", "Vivir poéticamente", "Creer en el gran despelote universal", "Superar el plano físico", "Jugar con todo", "Creer en un mundo invisible, más allá de los lejos y de los cerca", "Provocar movimiento", "No mandar", "Flotar".
Pero su arte psicototalista ?una especie de creación por entregas?, decía, era incomprendido. Durante la exposición de Ganadería de la Sociedad Rural Argentina de 1967, Federico, descendiente de terratenientes de larga data al fin, se presentó al remate de un toro reservado gran campeón ?que, según dicen los especialistas, es superior al gran campeón porque aún no ha llegado aún a su máximo y tiene mucho por rendir?, un charolais, "era bellísimo, blanco". En medio de una puja ardiente, su imponente voz se alzó y logró que el martillo de Arturo Bullrich bajara justo a tiempo para acreditárselo a él en 1.150.000 pesos. "Yo lo quería exponer como arte vivo. Fui al Fondo Nacional de las Artes a gestionar un crédito para pagarlo, pero me lo negaron". Entonces intentó que el gerente de un pueblo donde la familia tenía campos le habilitara un préstamo, se dice que el gerente le preguntó quién era. Federico señaló con la mano hacia los costados del pueblo y confesó: "Yo? soy el dueño de la tierra".
Las gestiones no fueron exitosas. El Gordo jamás obtuvo el dinero necesario para retirar al animalito de marras del establo. "Entonces mi hermano Diego, el Caballero del Mar, fue a Bullrich y anuló la compra". Pero la historia de la compra frustrada no terminó allí. Debido a la promesa no cumplida, la familia Peralta Ramos veía acercarse la posibilidad de tener que enfrentar un juicio para que la compra se concretara, o por lo menos para que se pagara algo de dinero por el tiempo perdido. Federico, que ocupaba una de las cinco habitaciones de servicio del departamento familiar a pesar de los cuartos de huéspedes siempre vacíos, que tras la muerte de los padres se negó a mudarse a algún cuarto más grande y cómodo porque allí lo "pusieron ellos", que no desaprovechaba oportunidades de recordar que "ellos, mis padres, lo entienden todo", agachó la cabeza y sus 28 años acataron el mandato paterno de anular la compra alegando su demencia. Así fue como sus ojos azul cielo debieron resignarse a ser iluminados sólo por la luz artificial de un instituto psiquiátrico durante los cuatro meses de internación que alejarían los fantasmas de los litigios legales.
El artista plástico Pier Cantamessa, amigo de la familia y amigo personal de Federico desde su primera juventud, iba regularmente a visitarlo junto con Enrique Barilari. "Adentro del manicomio hacía exactamente lo que hacía afuera, dentro de sus posibilidades. Él era creativo ahí adentro, y siempre fue un gran organizador. Les daban mate cocido a la tarde, y él había organizado ?La fiesta del mate cocido?. Todos los locos habían puesto cosas para la fiesta. Habían estado trabajando, con papeles hacían dibujitos y los pegaban, era una terapia ocupacional. Y para los locos era un dios, estaban todos tomando mate cocido, y cuando llegamos nos puso a nosotros a tomar mate cocido. Había un cartel que decía: ?organizador: Federico?, porque ahí no había apellido. Pero estaba muy triste. Cuando nos fuimos, que vio que nosotros podíamos irnos y él no, nos miraba con tristeza". Según contó una vez a Marta Minujín, allí, a pesar de haber sido internado por cuestiones formales, recibió sesiones de electroshock, lo que en combinación con sus dosis diarias de alopidol ?una suerte de regulador nervioso que debió tomar desde siempre? se transformaba en una alquimia poco recomendable para cualquiera.
Doce años después del episodio toril, un italiano con más suerte que Federico consiguió exponer un toro en la Bienal de Venecia. Y ganó el primer premio. "Una lástima, porque cuando yo lo compré recibí un mensaje cósmico: al año siguiente, el toro salió Gran Campeón y lo vendieron mucho más caro".

El reinado del bien

"Pinté sin saber pintar, escribí sin saber escribir,
canté sin saber cantar. La torpeza repetida se
transforma en mi estilo". FMPR

Tal vez la consciencia de ser considerado un loco a pesar de que él se definía como psicodiferente, de tener que enfrentar violencia encubierta con su mejor sonrisa, de no haber vendido más que una obra en su vida ?ni más ni menos que el sueño de cualquier argentino: un buzón, exhibido en la sala de Alvaro Castagnino, hecho por él pero idéntico a los originales, una obra que adquirió en un remate la vedette Egle Martin aunque jamás lo pagó?, fueran demasiado aún para él. "Sueño con un mundo donde exista el Reinado del Bien, donde no tenga que defenderme más del Error". A pesar de que uno de sus pasatiempos favoritos era contribuir a la construcción de su imagen de loco ?arte provocante, según propia definición y la de su entorno?, por más que, como un niño, su alboroto sólo tuviera el objetivo de llamar la atención de los demás ?especialmente la de su padre, tan distinto a él?, más de una vez el menosprecio se colgó de su cuello hasta hundirlo en un lago construido de pequeñas depresiones.
Cierta vez, en medio de una de las angustias que le generaba no sentirse reconocido como artista en su país, enfrentó a Pier Cantamessa, y le planteó con gravedad:
? Decime una cosa, yo creo que a vos nunca te pude sorprender, nunca hice algo que te asombrara. Ya hice muchas cosas, como estar vestido con el traje y los zapatos adentro de la cama, y todo eso, y vos nada. ¿Alguna vez te sorprendí?.
? Una sola vez.
? ¿Cuándo?
? ¿Te acordás esa vez que íbamos por Viamonte y vos fuiste a un kiosco a comprar un paquete de diez pastillas de menta, y te los comiste todos de una vez? Ese día yo quedé sorprendidísimo.
? ¿Y por qué no me dijiste nada? ¿Así que te sorprendí? ¡Menos mal!
Y la depresión abandonó su mente ante el paso impertinente de la euforia por saberse admirado, por haber logrado impactar con la reproducción de una de sus escenas favoritas de Anthony Quinn ?la vez que en la película La Strada su personaje traga entero y de un bocado un helado? a su amigo, al punto que en ese mismo instante decidió salir a festejar con una cena.
Periódicamente, las nubes de la tristeza regresaban y opacaban su sonrisa tiernamente infantil, pero su necesidad de permanecer en Buenos Aires ??porque el que se va de Buenos Aires se atrasa, es la ciudad del futuro?? podía más. Y qué mejor camino para reafirmar su decisión ante los demás y ante él mismo que lanzando un poema con aires de manifiesto nacionalista a su manera:

?No quiero ir a la luna,
a mí me gusta acá, a mí me gusta acá, a mi me gusta acá.
Quiero caminar por las calles de Buenos Aires,
a mí me gusta acá, a mí me gusta acá, a mí me gusta acá.
Me quiero sacar una foto en la plaza San Martín,
a mí me gusta acá.
Quiero ser amigo del obelisco,
a mí me gusta acá.
Me encanta el atardecer en el campo argentino,
a mí me gusta acá, a mí me gusta acá, a mí me gusta acá.?

Y, tras las tormentas, los proyectos volvían a ocupar su tiempo. A principios de 1970 iniciaba otra de sus obras: un disco que ?se refiere a un mundo metafísico? editado por Columbia records y producido por Francis Smith, una tirada de exactamente 1.333 copias hallables en ese tiempo en farmacias y disquerías. ?Se llama ?Soy un pedazo de atmósfera? y ?Tengo un algo adentro que se llama el coso?, adelantaba en una entrevista a la revista Confirmado. ?La gente que tiene el coso adentro es mutante y las conversaciones no se hacen de cuerpo a cuerpo sino de coso a coso. El coso es la esencia?. De más está decirlo: su producción no lo consagró como artista del año, ni lideró listas de preferencias, pero sí vendió lo suficiente como para agotar la edición, que también incluía el tema Oso goloso. Y tal vez dejara claro cuál era el arte de Federico, el pequeño gran provocador: ?La superioridad irrita, yo sólo soy un ser psicodiferente, es decir, yo no soy un hombre común, mi cerebro provoca cortocircuitos, dice un amigo. Y otro dice que soy un ?maestro en ser feliz en la desesperación?, alguien que puede enseñar a ser feliz en un mundo plagado de obstáculos?.
Hacia fines de 1965, su nombre figuró entre los ganadores del Premio Nacional e Internacional Instituto Torcuato Di Tella, organizado en celebración del quinto aniversario del epicentro de la vanguardia porteña. Allí su obra en óleo y cemento Nosotros II compartía la muestra junto a, por ejemplo, trabajos de Pérez Célis, Rogelio Polesello, Carlos Squirru y Delia Puzzovio. En el catálogo de la exposición, donde cada premiado disponía de un pequeño espacio para explicar sus motivaciones, objetivos y demás, Federico prefirió publicar una poesía:

?Creo en un mundo invisible
más allá del plano físico
más allá de los lejos, y de los cerca
donde se mezclan los caminos de las cosas
Un mundo amigo
Para ustedes
donde los caballos nunca se cansan
donde está treff
Era amigo del patrón
un tal Peralta
se detuvo al peligroso
yo coloso?.

En el nombre del padre

Federico padre conocía de sobra las costumbres de su hijo, pero no era precisamente eso lo que podía inquietarlo. Los amigos de Federico Manuel, al menos quienes llegaron a formar parte habitual del paisaje del departamento de Alvear y Parera, aseguran que, en realidad, todas y cada una de sus provocaciones tenían como único objetivo espantar a su progenitor, o por lo menos ?moverle el piso?. Pero pocas veces lo conseguía. Cuando las vías de acceso al punto del espanto podían retardarse, Federico prefería ser directo. ?Vos, papá, tenés alma de comisario?. Pero la sonrisa paterna le hizo saber que, más que una ofensa, lo que había dicho era un motivo de orgullo.
Otro intento. Cena familiar, es decir: madre, padre, Rosario ?la hermana más cercana a Adela, su madre, y a él, otras hermanas, hermano menor, Federico Manuel y Pier Cantamessa. Ya habían quedado atrás las penitencias de comer en la cocina, junto con los empleados, por hablar de sexo ante las hermanas o por insultar en el preciso momento en que las personas del servicio doméstico se acercaban para servir. La mucama llevó a la mesa una bandeja de peceto cortado en rodajas y puré en cantidad suficiente para todos, se sirvió Federico padre, la madre, las hermanas y el invitado. Por regla, seguían en el orden Federico y luego su hermano. Al llegar la bandeja a sus manos, Federico se sirvió todo lo que quedaba, es decir, alrededor de ocho piezas de carne y su correspondiente guarnición, ante la mirada atónita de los demás. ?¿Y Sebastián qué??, lo retó la madre. ?Yo tengo hambre, me lo sirvo todo?. ?Bueno, si tiene hambre?. Marcharon unos huevos fritos para el despojado y fin de la cuestión.
Un amanecer, tras agotar las estrellas en Can-Can, Federico invitó a Cantamessa a compartir el desayuno en su casa. Cuando llegaron, Federico padre dejó de lado la lectura del diario. ?¿Vienen de joda??. ?Sí?. ?¿Buenas minas??Bah, a Federico le gustan las gordas?: Impaciente, Federico fue a la cocina y volvió con un café con leche matinal, un ritual que habían inspirado sus ??Canciones para antes y después del desayuno?, porque cuando tomás el desayuno no te podés distraer?. Mientras Pier y Federico padre conversaban y hacían los honores a sus desayunos preparados por la mucama, Federico, con la naturalidad de siempre y en el más completo silencio, tomó una taza de café con leche con algunas medialunas. Y otra. Y otra. Y así hasta llegar a seis servicios. ?¿Te das cuenta por qué no lo interno en un manicomio a éste??, espetó de golpe Federico padre señalando a su retoño, ?Me saldría un dineral sólo la comida?.
Probablemente el enfrentamiento más grave haya sido la vez una discusión que empezó cuando el padre se refirió a Clorindo Testa de manera poco cortés en la mesa y Federico ?que sentía gran admiración por Testa y se consideraba su amigo? lo defendió. Fue entonces cuando FMPR abandonó la casa familiar para refugiarse en una pensión no muy distinguida frente a Harrods. En el tiempo que duró el alejamiento, no hubo más contacto con sus padres que el estrictamente necesario para obtener el dinero con que pagar el alopidol. Sin embargo, tras más de veinte días sin ver a su hijo, un comentario dicho al pasar desesperó a su madre lo suficiente para levantar el teléfono. ?¿Pier, vos lo ves a Federico??. ?Sí?. ?Me dijeron que lo vieron con el traje de fiesta y zapatillas. ¿Es cierto??.
La relación entre Adela Balcarce y su hijo no conoció las mismas rispideces. Ella, definida en alguna oportunidad como ?una mujer remota y sensible hasta la fragilidad? por Carlos Insua, otro amigo de la familia, sabía comprender y respetar a Federico. Las telas y los caballetes fueron grandes aliados de su delicado espíritu, de ellos se sirvió para inmortalizar a su hijo en un cuadro que él después colgó en su pequeña habitación: un óleo que enmarca la cabeza de Federico sobre un fondo de cielo azul cobalto salpicado de estrellas, un retrato en que los ojos son los protagonistas.
Cuando se acercaba el festejo de los cincuenta años de casados de sus padres, Federico intentó infructuosamente convencer a su padre de que invitara a su madre a cenar a Don Pepe, una fonda de mala muerte, sucia, donde la esposa del tal Pepe recibía a los clientes al grito de ?¿Qué quieren comer?? en sus días buenos o los lapidaba con un ?¿Qué carajo quieren?? cuando le molestaban, un lugar donde los precios dependían de la cara del comensal aunque eran siempre altísimos ?y no descontaban el porcentaje del plato que era obligatorio convidar al perro que vagaba por el local?. En pocas palabras: un lugar ?irresistible para la gente rica?. Pero no hubo caso, en especial porque Federico padre, conociendo los gustos poco ortodoxos de su hijo, había tomado la precaución de visitar el lugar a tiempo para descartarlo. Decepcionado por la escasa repercusión de su propuesta, Federico se dedicó a agotar la tarde en busca del regalo perfecto para la feliz casada. Muchas cuadras y horas después de iniciado el raid, encontró lo que, definitivamente, sería la sensación de la noche. Paquete en mano, él y Pier llegaron a la fiesta. ?Federico, todavía estás a tiempo de cambiar de regalo?, imploró su amigo. Pero no. Federico entró, llegó frente a su madre y le entregó una caja prolijamente envuelta. Adela, curiosa, abrió el paquete y sacó un brillante par de guantes de box rojos. Y se los puso, para dejárselos toda la celebración. Más de una foto la muestra, posando guantes en mano y sonriente a más no poder. Federico, por su parte, muy a pesar de los deseos de su padre, la persiguió toda la noche para acomodárselos, atarlos bien para que no se salieran y recordarle lo bien que le sentaban.

Federico no sólo aplicó su arte provocante a las exposiciones o a forjar anécdotas ante los amigos. Se dice ?como tantos hechos en el relato de su vida, se dice, pero pocas veces se sabe quién, cómo o cuándo? que ni siquiera la sacralidad de los claustros universitarios logró amilanarlo. Durante un examen o una clase de la carrera de arquitectura, un profesor ?un arquitecto llamado Solsona? le preguntó: ?¿Por qué no me explica quién fue Wright??. Federico, como solía pasar, no tenía la más mínima idea. ?De Wright no le voy a hablar porque era muy mala persona?.
?Una vez ?contó en los sesentas?, concurrí a un banquete que se daba en el Círculo de Armas. Como soy un caballero, fui con mi traje azul, mi camisa blanca y mi corbata oscura, impecable como un burócrata. A la hora del brindis, todos, muy solemnes, me pidieron que dijera un discurso y me ubicaron en la cabecera. Yo, un poeta, obligado a pronunciar una oprobiosa cháchara a los postres de un festejo. Surgió mi rebeldía ancestral y me puse a cantar La hora de los magos, de Jorge de la Vega, un tema que poco tiempo atrás había integrado mi espectáculo en el cabaret Can-Can. Era, realmente, una situación absurda y paradojal. Yo esperaba que se levantaran y se fueran, o que, en un gesto algo menos aristocrático pero más contundente, me tiraran con los panes y las botellas. Nada de eso. Mi interpretación fue premiada con un aplauso estruendoso y mi alegría contagió a esas almas normalmente almidonadas. Saltaron desde la perplejidad hacia la entrega y recorrieron el mágico camino de la sonrisa. ?Nada más bello que el gris que se vuelve oro?, pensé entonces. ?Nada más bello que el oro?, pienso ahora?.
Pues bien, hacia 1973, tras algún tiempo de inactividad, pisó los estudios de un canal de televisión con una misión absolutamente novedosa en su carrera: realizar, semana a semana, un sketch en el programa que Tato Bores tenía por entonces en canal 13. En una experiencia que repetiría en sus últimos años, poco antes del horario de grabación, Federico se enfundaba en su mítico traje azul ?combinado con camisa blanca y corbata al tono?, se calzaba los zapatos de charol con hebilla dorada ?regalo de un viaje que el padre había hecho a Estados Unidos?, y meditaba brevemente cuál sería el tema de su disertación. La actuación era, detalle más, detalle menos, algo así: mientras Tato desgranaba un largo monólogo sobre un fondo escenográfico despojado, Federico se acercaba y enunciaba una frase, como ?Hoy quiero diagnosticar que se aproxima el fin de hoy?, sino recitaba A mí me gusta acá. O Federico irrumpía en algo parecido a un escritorio portando un apropiado par de antiparras sobre la cabeza y explicaba alguna teoría inverosímil. O, mientras exponía obras con cámaras de cubierta, las presentaba como ?la solución neumática a los imprevisibles peligros que acechan a la humanidad?. O, en los tiempos que el dólar registraba un precio inestable, se subía a un sube y baja y, mientras subía y bajaba, explicaba las variaciones monetarias desde su propia y personal perspectiva.
Fue también en esos años que, en el Centro de Artes y Comunicación, montó El Gordo, una exposición donde lo expuesto era él mismo, sentado en un ambiente de paredes blanquísimas, tomando mate si la hora lo aconsejaba. En Bonino, una galería ubicada en la Galería del Este, cierta vez concretó una obra junto a Antonio Berni y Jalil de la Serna, un ?científico artista?. Federico, no sin dedicación, había creado la cripta funeraria de Tutankamón, encarnado, precisamente, por De la Serna. Los visitantes, entonces, debían acercarse y preguntar a la momia viviente acerca de cualquier tema, que él tendría siempre una respuesta a flor de venda.
Llegado a la metaplástica, Federico eligió simbolizar conceptos y brindar el camino para alcanzarlos antes que evidenciar los mensajes de manera grotesca. Así, por ejemplo, exhibió una galería con cuadros en blanco colgados de la pared. Bajo cada tela, descansaba una pistola. A un lado, un cartel rezaba: ?Cuidado con la pintura?.
Pero aún así ?o por eso mismo? el mote de loco pisaba sus talones con tenacidad. ?Yo soy un pionero, un precursor de ideas. ¿No te diste cuenta que soy un adelantado? Galileo estaba adelantado 400 años y sus contemporáneos creyeron que estaba loco. ¿Sabías que yo mismo tengo fama de loco??. Y, a falta de reconocimientos ajenos, decidió rendirse él mismo un homenaje. ?He inventado un monumento para mí. La Costa Atlántica, que va desde Quilmes hasta Río Gallegos. Es el monumento para Federico Manuel Peralta Ramos. Entonces, cuando la gente se meta al mar para bañarse, se bañará en el monumento. Es una de las proposiciones que pienso hacer para los habitantes de mi país y para los habitantes de este sistema solar. Porque yo, por ejemplo, me animaría a comunicarme con los habitantes de otros planetas, con ruidos y con ondas que yo emano?.
Luego de sus primeros años y la participación televisiva, la década del setenta significó un impasse para su vida pública, a excepción de las veladas de hasta diez horas en las mesas del Florida Garden con Marta Minujín y Pier Cantamessa, conocidos por algunos como los tres mosqueteros. Por entonces, Federicó formuló la teoría de la albóndiga psíquica. ?Creo en un mundo fenomenológico que está más allá del libre albedrío cósico de la gente, que influye sobre los libres albedríos. Está ese mundo fenomenológico y los libres albedríos albondigares?. Por caso de que sea necesario despejar dudas, la albóndiga psíquica consistía en ?una mezcla de todos los estados mentales: la conciencia, el inconsciente, la subconsciencia, la preconciencia. Si la albóndiga psíquica funciona normalmente, si sus elementos se imbrican, se sostienen, se alimentan, el ser humano tiene salud mental. Yo soy un ser sano, por ejemplo. Y cuido mi salud más que a nada, para que no me enfermen extrañas influencias. Gracias a eso nada me angustia. Me dí cuenta de que todo es cuestión de tiempo. Nos van pasando cosas. Y, lentamente, la albóndiga psíquica va amalgamando las situaciones nuevas, nos hace crecer, madurar?. Luego se llamó a silencio.
En los tempranos 80s, explicaría la oscuridad de esos años ??los años pálidos?? de una manera muy particular y, en plan de exigencia, muy parcial, pero definitivamente personal: ?El país, a medida que fue perdiendo tela, fue de Guido Di Tella a Minguito Tinguitella?.
La nueva década lo encontró con nuevo, aunque efímero, trabajo: un puesto de columnista en la revista La Semana. Cualquiera fuera el tema, Federico había instaurado un ritual, aunque sólo conocido puertas adentro. Mientras que los demás colaboradores se resignaban a entregar sus notas en el tradicional formato del papel con caracteres estándar ?no se había generalizado, aún, el uso de la computadora y mucho menos de los procesadores de texto?, Federico desafiaba la inteligibilidad con artículos siempre escritos a mano ?de más está decir que tenía una letra compleja de entender?, en ocasiones volcados sobre papiros, y con el agregado de cualquier paratexto que hiciera la nota más difícil de comprender a simple vista.
Pero las inquietudes del pedazo de atmósfera con ojos color del cielo no se detuvieron allí. Hacia 1981, poco después de que se cumpliera un siglo de la fundación de Mar del Plata por parte de su tatarabuelo Patricio, Federico decidió retomar la tradición que tantos laureles había ganado a los Peralta Ramos. Hay quienes dicen que el lugar elegido para el anuncio fue una galería de arte, otros aseguran que sucedió entre cafés y vasos de agua con hielo ?su consumición habitual en el lugar? de La Biela. Los 43 años de su garganta se aseguraron que el clima fuera lo suficientemente solemne, y, con la elegancia de sus 83 kilos del momento, anunció la fundación de la ciudad de Mal del Plata, un lugar, aseguró, más frecuentado que la Feliz. Desde sus inicios, la novísima urbe ?creada para que los argentinos ?no nos vayamos al tacho?? tuvo nobles propósitos, a pesar de su nombre: se trataría de un lugar ?para andar en bicicleta, comer sólo dieta, no hablar de tasas, pensar mucho y sufrir poco?. Pero no tuvo mayor trascendencia que sumarse a su ya extenso currículum.
El atardecer del 19 de noviembre del año ?85, el Plaza Hotel ultimaba los detalles para la realización de El arte en la gastronomía. Poco antes, a cambio de una de sus obras, Federico había gozado durante una semana de las delicias de contarse entre los huéspedes del lugar, y la experiencia despertó en su cabeza la idea de organizar una exposición-comida que, finalmente, sirvió para recaudar fondos a beneficio del Museo Nacional de Bellas Artes. Entusiasmados por la idea, Pablo Bobbio, Rogelio Polesello, Silvina Benguria, Pedro Roth, Nicolás García Uriburu, Remo Bianchedi, Josefina Robirosa, Clorindo Testa, Enrique Barilari y los omnipresentes Pier Cantamessa y Marta Minujín se sumaron a la muestra colectiva y efímera por excelencia. Se estamparon con el logotipo del hotel y las firmas de los artistas-cocineros encargados de diseñar cada receta alrededor de mil platos. Pero los cálculos más optimistas no previeron que la tirada estaría quinientos cubiertos por debajo de la cantidad de interesados. Cada creador era responsable de supervisar la correcta ejecución de sus órdenes y del armado del plato que era llevado a la mesa, en realidad, una ruleta cuyos resultados se conjugaban con los números que arrojaba un dado. Cada comensal debía dejar que, mediante los números, la suerte decidiera lo que comería. Si el azar había deparado los langostinos ?preparados de manera poco ortodoxa pero, al parecer, exquisitos? y se quería repetir la tentativa, no había posibilidad de elección: era estrictamente necesario abandonarse al destino. Lo mismo pasaba con el bife crudo. Todo un éxito que quinientas personas que pagaron su entrada no pudieron degustar por falta de cuenco.
De tanto en tanto, su carácter de niño lo empujaba a situaciones poco comprensibles, por más que se aplicara la lógica que gobernaba sus acciones. Marta Minujín y Federico habían labrado, a lo largo de muchos años y no pocos pulsos telefónicos, una amistad que parecía completamente sólida, sin importar cuántas veces se insultaran en público? ?a mí no me importaba, era una forma de arte?, dijo siempre ella-, o en cuántas fiestas a las que ella lo llevaba Federico dejaba caer improperios de su boca ?muchos y de los más procaces?. Ni siquiera el abismo que la experimentación con drogas de Marta había abierto entre ellos ?Federico, por prescripción médica, había abandonado desde hacía tiempo las excursiones en compañía de Luis Centurión para beber el vino más barato posible, por lo que mucho menos podía siquiera probar alguna sustancia- había logrado despegarlos. Un día de primavera de 1987 Marta levantó el teléfono y la voz de Federico apuró: ?Me divorcio de vos. Me hacés mucho mal, te quiero mucho. Me divorcio de vos como amigo. Y voy a divorciarme de todos mis amigos?. Y nunca más le habló. Inevitablemente se cruzaban en las muestras, se veían en los bares, debían mirarse, era imposible no hacerlo, compartían amigos y costumbres. Pero no volvió a dirigirle la palabra. Ni a ella, ni a Federico González Frías ni a Finita Ayerza, todos amigos de mucho tiempo atrás.
?Creo que nunca hay que perder la niñez y la locura: el adulto que abandona la infancia abandona la creatividad. El enemigo de alguien creativo es la vanidad, enfermarse de pomposidad y solemnidad, convertirse en un tronco cristalizado. Es bárbaro fomentar eso, porque lo que le hace falta a la Argentina son creadores?. Y su eterno afán de Don Fulgencio seguía la marcha. Su última exposición, en Los Altos de Sarmiento, por 1989, respiró los mismos aires que la vez que la mesa serruchada frente al público en el Di Tella, o del tacho de basura repleto de cuadros embadurnados de alquitrán. Durante la semana previa a su última inauguración, los cincuenta años de Federico invitaron a cerca de mil personas a su muestra. Sería, aseguraba, realmente revolucionaria. Llegado el día, las puertas se abrieron. Los invitados, ansiosos por descubrir los nuevos caminos de la vanguardia o simplemente por curiosidad, ingresaron. El salón estaba completamente vacío. Ni una sola tela sobre las paredes blancas. Ni siquiera una pequeña escultura, un objeto. Federico aplaudió. ?Señores, ésta es mi exposición. El arte son ustedes. Ustedes son mi obra de arte?. La perplejidad nunca fue suficiente. Ni siquiera cuando intentó explicar el significado de su obra: ?el arte no tiene elementos intermediarios. El sujeto es el objeto y la contemplación estética desaparece, disuelta en la vida social. En un mundo cada vez más poblado por ficciones de todo tipo, el arte encuentra su lugar en la vida social?.
Ese mismo año, la coquetería ?la misma que cuando pesaba 130 kilos le indicaba que lo más aconsejable era meter panza si una mujer que le gustaba pasaba a su lado? no lo impulsó a restarse edad. Había cumplido 50 años, y no lo negaba. ?Tuve talento para cumplirlos. Apagué 50 velitas, canté A mi manera. Siempre viví a mi manera, dice la canción. Y quiero seguir viviendo a mi modo. Porque sé que voy a terminarme si me convierto en una persona lógica. Por esto, quiero dar un mensaje a la Argentina actual: creo que la felicidad, en esta época, consiste en encontrar lo mucho en lo poco?.
Federico no pudo jamás concentrarse en las páginas de un libro, ni aún cuando realmente le interesara. Pero, mediante su lectura ?por ósmosis?, siempre estaba al tanto de las lecturas obligadas según las épocas. Por ejemplo: en un momento, Oscar Massota veneraba un libro determinado de Lacan. Federico retenía el nombre del libelo y corría a comprarlo. Y, mientras lo sacaba a pasear bajo su brazo, recorría las mesas de los lugares que lo tenían como habitué preguntando a quien estuviera cerca si lo había leído. Una vez que encontraba un conocedor, se sentaba a su lado y le rogaba: ?¿Qué dice, más o menos? Decimelo así, como para saber?. Entonces siempre sabía lo que había que saber de quien había que saber
Una de sus producciones jamás concretadas hubiera sido, tal vez, un verdadero hito de su carrera: un libro. Iba a titularse Del infinito al bife, y se trataría de ?un libro barajable, con hojas sueltas, algunas en blanco para escribir direcciones. Una obra para tratar de unir a toda la gente porque ya se sabe que hay gente infinito y gente bife?.
 
Peralta Ramos Balcarce, Federico Manuel (I1318)
 
467 "Uno de los primeros descubridores que entraron en esta tierra hasta el Río de la Plata con el capitán Diego de Rojas, a los cuales llamaron los de la Entrada..."
"Documentos del Archivo de Indias para la Historia del Tucumán", Antonio Larrouy, 1923 
Sanchez Garzón, Gonzalo (I625155)
 
468 "Ya Jacinto Andrada, en abril 16 de 1841, escribía desde Córdoba 'que los Oficiales orientales que estuvieron con el General Garzón en Santa Fe, habían acusado como unitarios a Pepe Iturraspe, Tiburcio Aldao y otros santafesinos que hallábanse en las tropas de oribe; que hubo de lancearse a Pepe, pero Andrada logró salvarlo, siendo desterrados y enviados a Buenos Aires todos los sospechosos'. " (Citado por Manuel María Cervera en "Historia de la ciudad y provincia de Santa Fe", T.III, pág. 57 (Ed. UNL, 1982).

Carta de Manuel Leiva al General José María Paz (septiembre de 1841, anunciándole la pronta llegada a Corrientes de don José Iturraspe con más detalles sobre el levantamiento de Santa Fe contra Rosas. Aclara que "Ha sido enemigo de López, y dirá en qué consiste el cambio". Posteriormente, en carta del 10 de septiembre, le comunicaba que Iturraspe acababa de llegar de vuelta de Santa Fe transmitiendo que su pueblo se mostraba distante de Rosas y Echagüe, pero que no sabía Iturraspe si se declararía la guerra. Empero, algunos proclamaban 'Muera el Tirano', y cuando se preguntaba quién era, contestaban que después se sabría… "Pero que todos conocen que el tirano es Rosas y Echagüe", le había informado Iturraspe a Leiva" (En "Isidoro Ruiz Moreno: "Alianza contra Rosas. Paz, Ferré, Rivera, López".

"Los Iturraspe, sobre todo don José, tenía (sic) varios negocios, y era muy amigo de mostrar su ciudad, hospitalario y franco, su mesa estaba abierta para sus amigos. La familia de Cullen, la de Crespo, la de Leiva, la de Iriondo, la de Zaballa, y tantas y tantas otras eran muy dables:" ( En Víctor Gálvez (Vicente Quesada): "Memorias de un viejo"). 
Iturraspe Gálvez, José de Buenaventura (I12770)
 
469 "Yo sólo escribo lo que no puedo realizar mis versos y mi prosa son los sobrantes de mi acción". El párrafo - toda una definición - corresponde al doctor Joaquín Castellanos, poeta, escritor, periodista, político, gobernante, legislador, pero sobre todas las cosas un "hombre de pensamiento y acción". Un salteño como pocos, "el único de este siglo que llegó a la altura de los próceres". Extraordinario orador, "el mejor que yo presencié en el Parlamento" escribe Columna en uno de sus libros, fascinaba con su palabra cálida, su verbo arrebatado y su elocuencia incomparable.
Fue un patricio cabal, tanto por herencia como por su propio comportamiento. Por línea paterna descendía de aquel Castellanos que fue médico de Güemes, cirujano mayor de los ejércitos de la Patria, y por parte de la madre, una Burela, de aquel gaucho que cuando el paisanaje alzado le preguntó con que armas pelearían a los españoles, les respondiera " con las que les quitemos a ellos". Guerrero cívico estuvo en el Frontón y en Parque y a los 19 años quedó rengo en la revolución del Ochenta. "Esto me ha impedido, especialmente en la juventud hacer las cosas que otros a esa edad hacen. Ni bailar, ni practicar deportes.
Pero todo tiene una compensación en la vida, y este mal me ha impedido concorde con mi temperamento arrodillarme ante nadie". Castellanos poeta es más conocido que el Castellanos político. ¿El vate eclipsó al repúblico?... En todo caso habría que preguntarse que sectores interesados se encargaron de que pasara a segundo plano el reformador social y el demócrata revolucionario. Es que Castellanos fue radical, de los fundadores del partido, estando entre los que firmaron el manifiesto liminar el 16 de abril de 1891 junto con Alem. Del Valle, Barroetaveña. De la Torre, y también quien propuso el agregado de la palabra "radical" a la Unión Cívica. Amigo de Alem, seguió en la línea política del "Primer Caudillo de la Democracia Orgánica".
Prevaleciendo en su concepción una actitud de indoblegable intransigencia ante las injusticias, el privilegio, la reacción, el personalismo y la obsecuencia.
Siendo gobernador de Salta promulgó la " Ley de Güemes" de protección a los trabajadores, anticipándose con clara visión a medidas que luego se tomaron en el orden nacional, tanto en materia de salarios como en el pago de éstos en dinero efectivo.
Contempló el derecho al descanso y la asistencia médica al obrero y su familia. La Organización del Trabajo, dependiente de la Liga de las Naciones con sede en Ginebra tuvo conceptos elogiosos para las reformas sociales introducidas en Salta por Castellanos. Y también proyectó la "Ley de Riesgo", destinada a terminar con arraigados privilegios en la distribución del agua pública - fomentó la industria y el abaratamiento de los artículos de primera necesidad, gestionó la instalación de chacras en Campo Belgrano para arrendarlas a familias que se dedicaran al cultivo de hortalizas, proyectó la creación de una Escuela de Agricultura y realizó trabajos en procura de la iniciación de las obras del ferrocarril de Salta a Antofagasta. Se interesó por el abaratamiento del precio del azúcar y sobre el uso de trajes económicos, hasta que borrascosos episodios políticos que se registraron durante su gestión, desembocaron en la intervención federal. " Con su temperamento de poeta y con su impa frente amplia y la melena leonina, los ojos vivos, chispeantes y el rostro severo. Fue un idealista, un Quijote de la política y murió pobre. Cuando agonizaba, la enfermera quiere cerrar la ventana del cuarto, pero no la deja: "No la cierre... Quiero morir mirando a lo lejos..."
Siempre la inmensidad y el misterio. Uno de sus biógrafos dijo que Joaquín Castellanos era puro fuego, volcánico e inextinguible y sólo el soplo de Dios pudo apagarlo.
Fuente: http://www.camdipsalta.gov.ar/biblioatiliocornejo/castellanos.htm 
Castellanos Burela, Joaquín (I59724)
 
470 ( L.2 fs 25 ) Familia F7566
 
471 Al menos un individuo vivo está vinculado a esta nota - Detalles Reservados. Mauriz Lanús, Aixa (I43650)
 
472 (1-123v) Ibarguren Aizpuru, Juan (I44459)
 
473 (1-21v)  Sagastiberría Aramburu Aldeco, Juan de (I45069)
 
474 (1-30v) Gurruchaga Legazpi, María Gracia de (I45080)
 
475 (1-32) Familia F17735
 
476 (1-38)  Aizpuru Gurruchaga, Gracia de (I44002)
 
477 (1-40) Ibarguren Aizpuru, Miguel de (I43469)
 
478 (1-40) Sagastiberría Gurruchaga, María Miguelez de (I45058)
 
479 (1-40v) Ibarguren Álzaga, Magdalena (I43402)
 
480 (1-54v) Ibarguren Álzaga, Miguel (I43413)
 
481 (1-57) Ibarguren Sagastiberria, Pedro de (I107481)
 
482 (1-99v) Ibarguren Sagastiberria, Miguel de (I107480)
 
483 Al menos un individuo vivo está vinculado a esta nota - Detalles Reservados. Rojas Torres, Martina Aylen (I43867)
 
484 (12-321) Beeche Arana, Margarita Manuela (I80242)
 
485 (13-274) Peró Costas, Mariano Rafael (I1127)
 
486 (13-79) Familia F5659
 
487 (15-64) Familia F2387
 
488 (174-366) Castro Posse, María del Rosario (I28686)
 
489 (1890-1920 F. 49) Familia F12170
 
490 (19-259) Familia F11800
 
491 (198) Do Barrio Alonso, Martín (I162413)
 
492 (2-134) Familia F152388
 
493 (2-13v)  Familia F17184
 
494 (2-15)


(8-2v) 
Turrati Mascareño, Francisca Luisa Dominga (I64665)
 
495 (2-1v) Elgarresta Cortaberría, Gracia de (I45269)
 
496 (2-40v) Aramburu Echeverría Zuloaga, María Martínez de (I45236)
 
497 (2-50v) Ibarguren Aguirre Andía Elgarresta, María de (I107705)
 
498 (2-53v) Ibarguren Cortaberría, Juan de (I107706)
 
499 (2-57) Ibarguren Elgarresta, Blasio de (I107709)
 
500 (2-62v) Ibarguren Elgarresta, Miguel de (I107711)
 
501 (2-63) Ibarguren Sagastiberría, Miguel (I45213)
 
502 (2-8)  Familia F17449
 
503 (2-9) Ibarguren Aizpuru, Miguel de (I43469)
 
504 (2-9) Sagastiberría Gurruchaga, María Miguelez de (I45058)
 
505 (26-89)


(Piedad Defunciones 18-82) 
Elizalde Beláustegui, Elvira de (I53890)
 
506 (3-123) Familia F152450
 
507 (3-124) Familia F152452
 
508 (3-125v) Familia F152451
 
509 (3-126) Familia F17797
 
510 (3-131v)  Familia F152449
 
511 (3-131v) Familia F18052
 
512 (3-211) Arocena Albistur, Pelayo de (I28685)
 
513 (3-29v) Ibarguren Aramburu, Bartolomé de (I107500)
 
514 (3-37v) Ibarguren Aramburu, Miguel de (I107501)
 
515 (3-46) Ibarguren Aramburu, María de (I107502)
 
516 (3-50) Ibarguren Aramburu, María de (I107503)
 
517 (3-56v) Goenaga Horaa, María Pérez de (I107506)
 
518 (3-59) Ibarguren Aramburu, Francisca de (I107504)
 
519 (3-63v) Ibarguren Aramburu, Juan de (I107505)
 
520 (3-65v) Familia F152393
 
521 (3-75) Familia F13434
 
522 (3-78 V) Familia F7504
 
523 (3-80v) Familia F152387
 
524 (4-102) Alzola Jáuregui, Ignacio de (I107541)
 
525 (4-108) Ibarguren Goenaga, Juan de (I107517)
 
526 (4-125) Familia F152433
 
527 (4-125v) Alzola Iburreta Iturbe, Magdalena de (I107532)
 
528 (4-132) Familia F152411
 
529 (4-145)  Familia F152410
 
530 (4-189v) Familia F1551
 
531 (4-193) Familia F152457
 
532 (4-22) Echeverría Zavaleta, Mónica de (I107727)
 
533 (4-225) Alzola Berroeta, Simona de (I107635)
 
534 (4-228v) Ibarguren Alzola, María Ignacia de (I107535)
 
535 (4-243) Ibarguren Alzola, Agustín de (I107536)
 
536 (4-25)  Familia F219778
 
537 (4-250v) Alzola Berrotea, María Concepción (I107540)
 
538 (4-260v) Ibarguren Alzola, Felipe de (I107537)
 
539 (4-279v) Ibarguren Alzola, José de (I107538)
 
540 (4-40v) Ibarguren Goenaga, Sebastián de (I107510)
 
541 (4-47v) Ibarguren Goenaga, Juan de (I107511)