Mariano Rafael Castex Torres, (*)

Mariano Rafael Castex Torres, (*)[1]

Varón 1886 - 1968  (82 años)

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  • Nombre Mariano Rafael Castex Torres 
    Sufijo (*) 
    Nacimiento 10 Jun 1886  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Sexo Varón 
    Fallecimiento 30 Jun 1968  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Enterrado/a Cementerio de la Recoleta, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    ID Persona I6874  Los Antepasados
    Última Modificación 10 Feb 2018 

    Padre Mariano del Sagrado Corazón de Jesús Castex Salisbury,   n. 18 Jul 1855,   f. 28 Dic 1919, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 64 años) 
    Madre Petrona Rita Eduarda Susana Torres Arana,   n. 5 Ene 1866, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 24 Jul 1937, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 71 años) 
    Casado 15 Mar 1884  Basílica Nuestra Señora de la Merced, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [2
    • Se casaron en casa de la familia de la novia, bendiciendo la unión el obispo de La Plata Monseñor Juan Nepomuceno Terrero.
    ID Familia F9657  Hoja del Grupo  |  Family Chart

    Familia Clara Tomasa Ocampo Alvear,   n. 4 Oct 1901, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 21 Sep 1988, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 86 años) 
    Casado 18 Sep 1926  Basílica San Francisco, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Hijos 
    +1. Delia Susana María Teresa Castex Ocampo,   n. 6 May 1928, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 3 Jun 2003, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 75 años)
    +2. Clara Joaquina Melchora Castex Ocampo
    +3. Mariano Narciso Castex Ocampo
    +4. Susana Carmen María Castex Ocampo,   n. 10 Ago 1933,   f. 9 Abr 2017  (Edad 83 años)
     5. Elena María Castex Ocampo
    +6. María Teresa Enriqueta Castex Ocampo
    +7. Jorge Emilio Castex Ocampo
    Última Modificación 9 Mar 2011 
    ID Familia F23819  Hoja del Grupo  |  Family Chart

  • Mapa del Evento
    Enlace a Google MapsNacimiento - 10 Jun 1886 - Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsCasado - 18 Sep 1926 - Basílica San Francisco, Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsFallecimiento - 30 Jun 1968 - Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsEnterrado/a - - Cementerio de la Recoleta, Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
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  • Fotos
    Castex Torres, Mariano R.
    Castex Torres, Mariano R.

  • Notas 
    • Mariano Castex provenía de una familia de médicos, y se convirtió en uno de los más destacados galenos argentinos del siglo XX. Obtuvo su diploma de médico en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires hacia 1910. Desde 1907, y hasta 1912, fue docente del Colegio Nacional Mariano Moreno, donde impartió clases de fisiología e higiene. Durante la capacitación posterior, tuvo la oportunidad de asistir a clínicas del profesor Widal, Friedrich Kraus, de Berlín y a la Cátedra de Clínica Médica que dictaba el profesor Ludolf Koehl.
      En 1913 se incorporó a la Segunda Cátedra de Clínica Médica, en la cual fue nombrado al frente de la Cátedra de Clínica Neurológica. Posteriormente, se desempeñó además como jefe de las Salas V y VI de Clínica Médica del Hospital Durand. Hacia esos años, la labor investigativa de Castex había resultado en varias obras escritas: Síndrome caledociano; Estudios de medicina social; El seguro obrero (1911); Los amino-ácidos y la patología clínica (1912); La digitaloterapia (1913); Diabetes grave (1914); y Conferencias de clínica médica (1915).
      Su obra Sífilis hereditaria tardía (1920) obtuvo el premio Nacional de Ciencias del año 1922. La situación volvió a repetirse en 1929, con su obra La hipertensión arterial. En 1925, la universidad de Hamburgo lo distinguió con la medalla de oro y en el año 1931, fue designado Rector de la Universidad de Buenos Aires.
      En 1938, y con motivo de su 25 aniversario como docente universitario, fue homenajeado por la Academia Nacional de Medicina. En esa oportunidad, se le entregó un pergamino, una medalla de oro, y se ordenó la institución de un premio que llevaría su nombre. Ese año, la Academia de Medicina de Buenos Aires lo nombró director del Instituto de Investigaciones físicas aplicadas a la patología humana, recientemente creado.
      El 19 de octubre de 1943, el gobierno del General Perón lo expulsó de su cargo de docente universitario, junto a otros destacados médicos como los Dres. Alejandro Ceballos y Bernardo Houssay. Era, por entonces, uno de los más importantes médicos del país.
      Murió en 1968. Hasta ese momento había sumado a su prolifera labor bibliográfica, Tratado de patología digestiva (1946) en colaboración con Carlos Bonorino Udaondo, Ciencias británicas (1945), Halisteresis (1950) y un sinnúmero de publicaciones en boletines médicos, revistas científicas y monografías.
      Fuente: http://www.educ.ar/educar/superior/biblioteca_digital/
    • Doctor Mariano R. Castex
      Falleció ayer en esta ciudad
      Sobre la marcha de un destino de gloria que el porvenir le tenía asegurado él fue imprimiendo a sus tareas el sello inconfundible de una personalidad excepcional en tres aspectos, en la capacidad para asimilar los conocimientos científicos, en la disciplina del trabajo y en la facultad de comunicar cuanto sabía a los demás. El doctor Mariano R. Castex era un maestro por derecho propio. Lo era en la cátedra, en la clínica y en la vida. Dignidad profesional, sentido de sacrificio y espíritu de renunciamiento fueron algunas de las características de esta personalidad científica, una de las más ricas que dic el país y uno de los grandes médicos de todas sus épocas. Durante más de medio siglo trabajo simultáneamente en el hospital, en la cátedra y con el ejemplo permanente en su consultorio. En todos estos lugares el doctor Castex dejó la marca inconfundible de una personalidad avasallante, dinámica, enérgica y certera en sus juicios y diagnósticos. Con el correr del tiempo se había constituido, por natural gravitación de su prestigio en un médico de consulta para todos los casos, cuya evolución presentaba dificultades extremas. Tenía un ojo certero y emitía sus diagnósticos con la fuerza de un axioma. Tenía otra facultad: la capacidad de descubrir, en estudiantes y alumnos, el poder de una vocación y la inteligencia para llevarla a cabo. Esta visión certera le permitió seleccionar discípulos que han sabido interpretar sus enseñanzas y ponerlas en práctica. No olvidó nunca las enseñanzas de una moral elevada y mostró un carácter recto y el sentido humanitario que caracteriza a un espíritu superior.
      Es sabido que la Argentina se destacó precisamente por haber dado a la ciencia médica un número crecido de figuras que lograron proyectar su nombre por encima de las fronteras patrias. Una de esas figuras era el doctor Abel Ayerza, descubridor de la enfermedad que lleva su nombre. En 1911, el doctor Castex regresó de su primer viaje de estudios a Europa para hacerse cargo de la cátedra de clínica médica del profesor Ayerza, una tremenda herencia de un hombre que había gozado de prestigio universal y que había colocado a la medicina argentina entre las primeras del mundo. El doctor Castex asumió la pesada tarea de ponerse a la altura de servir a la ciencia con la modestia que caracterizó siempre su conducta, pero sin dudar un instante de que su responsabilidad era una de las más grandes que iba a depararle la vida. Y ocupó esa cátedra con altura, capacidad y respeto para cuanto había sembrado el gran maestro. Siguió sus orientaciones, pero por caminos nuevos, como corresponde siempre a todo estudioso genuino, y en ese camino fue encontrando y enriqueciendo con su saber y con su ejemplo a una serie de hombres jóvenes que ahora deberán seguir sembrando en la fértil tierra por él cultivada. En esa cátedra heredada de tan prestigioso maestro, el doctor Castex formó una escuela que bien pronto adquirió sólida reputación. Del silencio de los claustros universitarios y de la quietud de las salas hospitalarias trascendió muchas veces que el doctor Castex había logrado dar un giro totalmente nuevo a la cátedra y que sus lecciones significaban una apertura hacia una comunicación más amplia para el conocimiento de las teorías médicas. Este hombre excepcional afirmó su personalidad en años sucesivos, y su prestigio fue creciendo con el tiempo hasta que el nombre del doctor Castex, fue sinónimo de maestro en la ciencia, en la conducta y en la docencia misma.
      El Dr. Mariano R. Castex nació en Buenos Aires el 10 de abril de 1885. Cursó los estudios primarios y secundarios en el colegio Juan José Vértiz, entonces incorporado al Colegio Nacional de Buenos Aires, y estudió medicina en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires, de la que egresó en 1907. Gracias a los dominios de los idiomas inglés, francés y alemán, que hablaba con la misma fluidez del español, en 1908 viajó a Europa para inscribirse en famosas escuelas europeas para perfeccionar sus estudios. Tenían entonces renombre particular las escuelas de los doctores Fernando Widal (París), Ludolf Krehl (Heidelberg) y Friedrich Kraus (Berlín). Estuvo tres años estudiando al lado de estos maestros y regresó con una preparación teórico-práctica que pronto habría de dar sus frutos entre nosotros. Al regreso, como ya se indicó, sucedió al doctor Ayerza en su cátedra. Entre nosotros la clínica médica se divide, a partir de entonces, en dos épocas: antes de Castex y después de Castex. Su incorporación a la práctica de la medicina interna trajo al país un espíritu nuevo y aires renovadores en todos los sentidos. Su acción se caracterizó por una fecundisíma actividad, ?era hombre de extraordinaria energía-, y abrió nuevos horizontes, y puso a la medicina argentina en ritmo con el progreso del mundo y procuró que en nuestra Facultad de Ciencias Médicas se enseñara en el nivel de las más grandes universidades de Europa y los Estados Unidos. Se trataba de hacer entrar a nuestra medicina en el terreno de la madurez, ya que la obra de sus grandes predecesores había tropezado con dificultades insalvables en muchos aspectos, y especialmente en el terreno de la investigación. El doctor Castex creó el clima necesario para el desarrollo de las investigaciones clínicas y defendió enérgicamente la clínica integral.
      Es imposible mencionar todos los cargos que desempeñó y todos los títulos que obtuvo el Dr. Castex. Recibió distinciones de países europeos y americanos, entre los que figuran Francia, Italia, España, Alemania, Grecia, Estados Unidos, Brasil, Uruguay, etc. Fue Rector de la Universidad de Buenos Aires y prosiguió infatigable el trabajo diario en el viejo Hospital de Clínicas, centro de su mayor acción durante muchos años. En 1943 fue dejado cesante por haber firmado el manifiesto en defensa de la libertad. El 18 de octubre de dicho año, fecha en que dijo la última cátedra, recibió el emocionado homenaje de profesores, médicos, alumnos y de toda la Universidad de Buenos Aires. En 1945 fue reincorporado, pero dos años después renunció por resultarle incompatible el clima moral de la Universidad de aquellos tiempos. Al producirse la Revolución Libertadora, el Dr. Castex fue designado profesor honorario de la misma Universidad en que había sido estudiante y rector. Se lo eligió también presidente honorario perpetuo de la Academia Nacional de Medicina, profesor emérito de la Universidad Católica de Buenos Aires, miembro titular de la Academia Nacional de Ciencias Médicas. En 1964 organizó y presidió el VIII Congreso Mundial de Medicina Interna. En su vida de trabajo se destacó desde el mismo momento en que adquirió vuelo por su impulso natural y por su sabiduría como médico y profesor. A los 27 años era profesor titular de la Primera Cátedra de Clínica Médica. Fundó y presidió la Sociedad de Medicina Interna de Buenos Aires, presidió la Sociedad Argentina de Gastroenterología y fue miembro fundador de varios institutos. Era profesor honoris causa de París, Madrid, Oxford, Berlín, Montevideo, Chile, Sucre (Bolivia), Bruselas, Río de Janeiro, etc. Fue uno de los médicos argentinos que más ideas y energías sembró en el camino a lo largo de su fecunda carrera.
      El doctor Mariano R. Castex, espíritu lúcido y mente privilegiada, publicó más de 800 trabajos técnicos y dio más de 3000 clases. Mencionar sus trabajos sería aún más difícil que el número de los honores que recibió en vida. Al cumplir 80 años (1966) se le rindió un homenaje jubilar. La Prensa Médica Argentina publicó entonces la extensa bibliografía del Dr. Castex. No menos brillante que como médico era su personalidad como conferenciante. En la tribuna de la Academia Nacional de Medicina dió numerosas conferencias sobre temas diversos, sin olvidar los específicamente culturales. Era difícil seguirlo. Su dicción límpida, la mención veloz de nombres y de títulos de obras, la actitud de quien no busca el aplauso del público sino todo lo contrario, hacían que un público siempre numeroso y ávido siguiera con empeño las enseñanzas luminosas de esta excepcional figura de nuestra medicina y de nuestra cultura.
      Fue también ejemplar como nadie como mentor moral de una numerosa familia a la que legó el estímulo constante de una poderosa voluntad en marcha. El doctor Castex era un hombre sumamente inquieto y a la vez profundo. Su capacidad de captación y de asimilación eran en él tan poderosas como su capacidad de comunicar a los demás lo que había aprendido en su larga vida. Honró a la medicina, a la ciencia en general, a la cultura y a su patria, que hoy lo despide con dolor porque sabe que pierde a una de las figuras más grandes de su historia médica.
      Los restos del Dr. Mariano R. Castex fueron velados en su domicilio, Zabala 2161, y hoy a las 8:30, serán trasladados al edificio de la Academia Nacional de Medicina, donde se le tributará un homenaje especial. Finalmente, a las 10:30, y previa misa de cuerpo presente en el Pilar, se efectuará el sepelio en la Recoleta.

      Adhesión de la Universidad de Buenos Aires
      Por resolución de su rector, la Universidad de Buenos Aires se adhiere al duelo provocado por el deceso de quien fue profesor y rector y dispone que las puertas de todas las facultades e institutos, permanezcan entornadas el día del sepelio y que una comisión integrada por el rector, Dr. Raúl A. Devoto, y los decanos de las facultades de Medicina, Dr. Andrés A. Santas; de Ingeniería Ing. Antonio Marín, y de Odontología, doctor Adolfo Tamini, represente a la alta casa de estudios en el velatorio y sepelio, en el que hablará en su nombre el profesor títular consulto Dr. Julio Palacio.

      De la Academia de Medicina
      Con motivo del fallecimiento de quien fue su presidente de honor, la Academia Nacional de Medicina dictó una resolución por la que designó a los miembros del consejo de administración y a la Academia en pleno para que, constituídos en comisión, asistan al velatorio de los restos del doctor Castex; dispuso que el presidente de la institución hable en el acto del sepelio; suspendió las actividades académicas por ocho días en señal de duelo y la interrupción de las actividades de la Academia y de sus institutos el día del sepelio.
      También resolvió invitar al personal a asistir al sepelio, enviar una nota de pésame a los parientes del extinto y dar oportunamente cuenta al plenario académico.

      La Asociación Médica
      A su vez, la comisión directiva de la Asociación Médica Argentina resolvió concurrir en pleno al velatorio y sepelio; entornar las puertas de la entidad el día del velatorio; suspender las actividades científicas y administrativas el día del sepelio; que el presidente de la institución, Dr. Eduardo L. Capdehourat, hable en el acto de inhumación y remitir una nota a la familia del extinto. El Dr. Castex era miembro honorario de la Asociación e integrante del tribunal de honor. También fue presidente de la entidad.

      De la Secretaría de Cultura
      Se adhirió al duelo provocado por la muerte del Dr. Castex, la Secretaría de Cultura y Educación, con la designación del subsecretario de Educación, Dr. Juan Rafael Llerena Amadeo, para que concurra en representación de ese departamento de Estado a los actos de velatorio y sepelio, además de enviar nota de pésame con la trascripción de la medida adoptada, que en sus fundamentos expresa:
      "Que el extinto se destacó como auténtico maestro de juventudes, a las que transmitió su amor a la medicina, en su condición de investigador, médico y escritor;
      "Que es deber de esta Secretaría rendir homenaje a quien, dentro de una ponderable línea de conducta, siguió los intereses y acreditó el prestigio de la República, a través de una descollante obra en el campo de la cultura y la ciencia".

      Del Dr. Rivarola
      En el acto del sepelio hablará el doctor Horacio C. Rivarola en nombre de la Academia Nacional de Ciencias y de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, de las que es presidente, y del Instituto Popular de Conferencias.

      Adhesión del Gobierno
      El gobierno nacional emitió un decreto por el cual se adhiere al duelo provocado por el fallecimiento del Dr. Mariano R. Castex. Dispúsose, además el envío de una ofrenda y un mensaje de condolencia a la familia del extinto.
      En los considerandos del decreto se expresa que con el deceso del distinguido profesional, "pierde la Nación y la ciencia a uno de sus hijos dilectos, el que se hallaba asociado a cuanto de mayor relieve pueda mencionarse en el campo de la medicina, donde incursionó con apasionada vocación, obteniendo para él y para su patria brillantes distinciones".
      Luego de destacar otras virtudes del médico desaparecido señálase que el fallecimiento "de tan ilustre personalidad obliga fuertemente al Gobierno de la Nación a rendir el condigno homenaje". (La Nación, 31.7.1968)

  • Fuentes 
    1. [S510] Quince Genealogías, Sadous, Eduardo A., (Editorial Armerías, Buenos Aires 2009).

    2. [S67] Los Castex, Richieri, Arturo, (Boletín Mensual del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas, No. 16, Buenos Aires, 1976).