Bartolomé Mansilla[1]

Varón


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  • Nombre Bartolomé Mansilla 
    Nacimiento Extremadura, España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [1
    Sexo Varón 
    ID Persona I46595  Los Antepasados
    Última Modificación 13 Mar 2010 

    Padre Los Mansilla y García de la Jara 
    ID Familia F18264  Hoja del Grupo  |  Family Chart

    Familia Teresa Álvarez 
    Hijos 
    +1. Luisa de Mansilla,   n. Santiago del Estero, Santiago del Estero, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.
    Última Modificación 13 Mar 2010 
    ID Familia F18263  Hoja del Grupo  |  Family Chart

  • Mapa del Evento
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  • Notas 
    • BARTOLOME MANSILLA, quien había nacido - apunta el padre Lozano - en "Aimamero" (?), Extremadura. El actual historiador santiagueño Orestes di Lullo, dice que Bartolomé de Mansilla "llegó con Diego de Rojas en 1543", a descubrir el territorio tucumano. Es posible que así fuera. En todo caso es seguro que "entró" al Tucumán con Juan Núñez de Prado a fines de 1549, y que con este Capitán estuvo presente en las fundaciones de Barco I (1550), Barco II (1551) y Barco III (1552); como también asistió al posterior traslado y cambio de nombre de ese último asiento, que en adelante hubo de llamarse Santiago del Estero, por obra y gracia de Francisco de Aguirre en 1553.
      Parte de ello consta en la famosa "Probanza" levantada por mi antepasado Alonso Abad en 1585, donde declaró un grupo de antiguos vecinos santiagueños. En tales actuaciones los conquistadores Juan García, Juan Rodríguez Juarez, Alonso de Contreras, Francisco de Carbajal, Garcí Sánchez, Antonio Alvarez y Juan Pérez Moreno (este último que excursionó en 1543 con Diego de Rojas), cada cual de ellos contestó la misma pregunta, más o menos del siguiente tenor: "Que conocía a la ciudad de Santiago del Estero desde más de 30 años atrás, y asimismo al Capitán Juan Núñez de Prado, quien emprendió el descubrimiento, conquista y población de esta gobernación con poderes del Licenciado Gasca, Presidente del Perú, quien se los otorgó en nombre de Su Majestad. Que Núñez de Prado fundó y pobló Santiago del Estero (sic), habrá 35 años, poco más o menos", con "78 hombres que trajo". Y algunos testigos - cuando no protagonistas de la empresa - conocieron a casi todos aquellos fundadores, entre los cuales nombraron a: Bartolomé Mansilla, Hernán Mexía Mirabal, Juan Pérez Moreno, Julián Sedeño, Miguel de Ardiles, Alonso Abad, Santos Blasquez, Juan Gregorio Bazán, Gonzalo Sánchez Garzón, Garcí Sánchez, Alonso Díaz Caballero, Juan Cano, Alonso Paz, Martín de Rentería, Alonso Orduña, Rodrigo Fernández, Lorenzo Agustín Maldonado, Martín Moreno, Francisco de Carvajal, Alonso de Contreras, Juan Morales, Juan Rodríguez Juarez, Pedro Cáceres, Pedro Ximénez, ; y aquellos memoriosos declarantes dijeron haber conocido a los nombrados fundadores, "tanto a los que habían muerto como a los que aún vivían, y no los nombran en su totalidad por evitar prolijidad, que todos vinieron a la conquista tucumana a su costa y minción, y en ellos sirvieron mucho a Su Majestad y poblaron a Santiago del Estero".

      Una heroica empresa con facetas de epopeya

      Cuando en 1554 Francisco de Aguirre supo, en su reducto santiagueño, que en Chile habían los indios asesinado al Gobernador Valdivia, allá se fue, dejando aislados por completo del mundo civilizado a los conquistadores establecidos en la denominada, con ingenuo optimismo, "Nueva Tierra de Promisión".
      Durante dos largos años, solos en medio de la naturaleza salvaje y frente a una indiada hostil, soportaron esos hombres todo género de privaciones, exentos de los recursos materiales más imprescindibles, al extremo de tener que cubrir sus carnes con cueros de pumas y venados; y a veces, sin más comida que chauchas de algarroba, raíces y langostas. Pero todo ello pudieron tolerarlo los sufridos varones hispánicos; todo, menos la falta de un sacerdote que les infundiera la esperanzada fé y los sacramentos de la religión. Y ocurrió que dichos abandonados precursores de la cultura occidental en tierra virgen - padres históricos de nuestra patria - resolvieron un día enviar a Chile a mis antepasados Bartolomé Mansilla y Hernán Mexía Mirabal (ver su biografía), junto con Nicolás de Garnica, Pedro de Cáceres y Rodrigo de Quiroga, en busca de un Ministro intercesor ante la Divina Providencia, para consuelo y salvación de sus almas desamparadas.
      Arriesgando la vida, esos cinco Capitanes cruzaron de ida y vuelta la cordillera de los Andes por rutas ignotas, ásperas y fragosas, acosados por los aborígenes y por el hambre y el frío de aquellas alturas; para traer, al fin, desde La Serena hasta Santiago del Estero - adonde llegaron por noviembre de 1556 - al clérigo Juan Cidrón.
      Y a par del mencionado religioso, los cinco expedicionarios introdujeron en territorio tucumano las primeras plantas algodoneras y frutales, las semillas de trigo y cebada, con "otras cosas de Castilla". Enorme fue el cambio que produjo el algodón; "se labra la tierra, se organizan las encomiendas, se extienden los telares por toda la Gobernación, permitiendo vestirse a indios y conquistadores" - señala el historiador economista Emilio Coni. "Al presente - se lee en la Probanza que hizo levantar mi antepasado Alonso Abad en 1585 - los naturales se bisten y cubren sus carnes haziendo mantas e camisetas e otras cosas, lo que redunda que se an podido sustentar hasta el día de oy"

      Mas referencias acerca de la actuación de mi lejano abuelo

      Bartolomé Mansilla se desempeñó como Alcalde en Santiago del Estero, los años 1567 y 1582. En aquella primera fecha era, además, Síndico del convento de San Francisco en la ciudad de su arraigo. En efecto; el 7-VI-1567 donó el solar "que está delante de la puerta de la Iglesia del dicho monasterio que ahora se hace ... que linda ... con calles que serán públicas para plaza, Cementerio e otros aprovechamientos de la dicha casa e monasterio del Señor San Francisco". Mansilla efectuaba tal "gracia e donación, cesión e traspaso" a los frailes, "por doctrina que han hecho e hacen a los indios que yo tengo en encomienda, como por misas e sacrificios e otras buenas cosas que yo he recibido; e por servicio de Dios Nuestro Señor, e por otras justas causas que a ellos me mueven".
      En 1573 Bartolomé Mansilla no asiste a la fundación de Córdoba con mi antepasado Jerónimo Luis de Cabrera, como lo cree Levillier y lo repite Di Lullo, confundiendo a nuestro Bartolomé con un Pablo de Mansilla, a quien Lorenzo Suárez de Figueroa, en la segunda traza de aquel emplazamiento, le hizo merced del solar número 43.
      Cuando en 1581 el Gobernador Hernando de Lerma dispuso consultar en Cabildo abierto a los vecinos santiagueños sobre el lugar más conveniente para fundar una nueva ciudad, si en los valles de Salta o Calchaquí, Bartolomé Mansilla opinó "se debe poblar el valle de Salta, porque es tierra apacible y fértil para los cristianos; y no es tan buen temple el de Calchaquí como el de Salta; y el pasaje para el Perú es muy mejor por Salta; pero le parece que se debe conquistar primero Calchaquí, porque dificultosamente le parece que se sustentará Salta si no se conquista Calchaquí. Y este es su voto y parecer y lo firmó". Varios días mas tarde, ofreció Mansilla para la jornada salteña la contribución de "cuatrocientas varas de lienzo de algodón y cuatro caballos con sus aparejos; y los dichos caballos de carga, y sus frazadas, y cincuenta carneros". Lo cual quedó protocolizado ante el Escribano Manuel Rodríguez Guerrero.
      Ocupaba entonces Bartolomé el cargo de Procurador General en Santiago del Estero. En tal carácter, y a nombre de sus convecinos, le pidió al Gobernador Lerma "no consintiese llevar ni llevase toda la gente de la dicha ciudad de Santiago para Salta, porque quedaría sola y desamparada". Ello le mereció de Lerma el calificativo de "bellaco", un encarcelamiento de muchos días entre chúcaros indios, y la directiva de concurrir, por fuerza, a la instalación de Salta; en cuyo asiento participó, pues aparece como testigo, el 20-I-1582, en la primera lista de hazañosos Capitanes enrolados para la empresa.
      Años mas tarde, el Gobernador Ramírez de Velasco le quitó a Mansilla sus indios tributarios, encomendándolos en un Domingo Ramírez de Velasco, pariente suyo - según consta en la sentencia dictada por la Audiencia de La Plata, en el juicio residencial de aquel Gobernador. Y en el pasado juicio que se le entabló a Gonzalo de Abreu, entre los cargos formulados por su victimario Lerma, rescato esta pequeñez; que Abreu había recibido del Capitán Bartolomé Mansilla "una cama de red que valía sesenta pesos, antes más que menos, e una caxa de madera que le dió emprestada, que valía veynte e quatro pesos, e no a buelto ni restituído cosa alguna, y se a quedado con ello".

  • Fuentes 
    1. [S112] Los Antepasados, A lo largo y más allá de la Historia Argentina, Ibarguren Aguirre, Carlos Federico, (Trabajo inédito), Tomo VIII, Los Mansilla (Confiabilidad: 3).