Cristóbal Naharro Chicón[1]

Varón 1562 - Sí, fecha desconocida


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  • Nombre Cristóbal Naharro Chicón 
    Nacimiento 1562  Antequera, Málaga, España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [2
    Sexo Varón 
    Fallecimiento Sí, fecha desconocida 
    ID Persona I16813  Los Antepasados
    Última Modificación 27 Abr 2017 

    Padre Cristóbal Ruiz Naharro,   n. Antequera, Asturias, España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Madre Francisca Chicón 
    ID Familia F4350  Hoja del Grupo  |  Family Chart

    Familia Isabel Nieto Humanés de Molina,   f. 1650, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Casado 1586  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [2
    Hijos 
    +1. Ana Naharro Humanés,   n. Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.
    +2. Francisca Naharro Humanés
    +3. María Naharro Humanés,   c. 30 Jul 1602, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 13 Jun 1652  (Edad ~ 49 años)
    +4. Antonia Naharro Humanés,   c. 1 Ago 1604,   f. Sí, fecha desconocida
    +5. Ana María Naharro Humanés,   c. 18 Ago 1605,   f. Sí, fecha desconocida
     6. Catalina Naharro Humanés,   c. 1 Jul 1607,   f. Sí, fecha desconocida
    +7. Isabel Naharro Humanés, (*),   n. Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 3 Ene 1691, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.
    +8. Luisa Naharro Humanés,   c. 26 Oct 1609,   f. Sí, fecha desconocida
     9. Cristóbal Naharro Humanés
    Última Modificación 13 Mar 2010 
    ID Familia F4349  Hoja del Grupo  |  Family Chart

  • Mapa del Evento
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    Enlace a Google MapsCasado - 1586 - Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
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  • Notas 
    • CRISTOBAL NAHARRO, había nacido entre los años 1562 y 1565 en Antequera, la - como su nombre latino lo indica - antiquísima "Antiquaria" de los romanos, que hoy corresponde a la provincia de Málaga. Era vástago legítimo de Cristóbal Ruy Naharro y de Francisca Chicon. Como dije, pasó al Río de la Plata siendo soltero en 1583, entre la gente que trajo Alonso de Vera, "El Tupí", y se casó en Buenos Aires con su compañera de viaje y aventura trasatlántica, la andaluza Isabel Humanés Molina, en 1586.

      Actividad pública y privada de mi antepasado

      En el prístino asiento porteño, ya en 1587 Naharro ocupa el cargo de Regidor en el Cabildo; función que también desempeñará más tarde durante los períodos de 1588, 1590, 1607 y 1610, año este último en que es elegido Alcalde de Hermandad y Fiel Ejecutor. Fue Mayordomo de Propios en 1611, y Alcalde de 1º voto en 1617.
      Desde los primeros tiempos, su nombre - a veces incorrectamente escrito o mal descifrado por los copistas de documentos - aparece en todas las listas o padrones vecinales que se conocen; En 1601 figura entre los contribuyentes con cuotas de trigo para la canonización de San Isidro Labrador. En la llamada "lista de armas" de 1602, está inscripto como "Cristóbal Navarro a caballo, con sus armas". El 6-I-1603 es testigo del pregonamiento de la "Real Cédula de permisión", fechada en Valladolid el 20 de agosto anterior, acto realizado por orden del Gobernador Hernandarias, "a son de trompeta y atambor por vos de Francisco, pregonero público". En la colecta a favor del "barbero Jerónimo Miranda", en 1607, "Xpoval Nabarro", Regidor, "por su persona y cassa mandó 15 pesos". En 1609, la matrícula de interesados en la matanza de ganado cimarrón registra con "ciento y cinquenta" reses a "Cristoval Navarro". En 1611 el Padrón de "chácaras" incluye como propietario en el pago de la Matanza a "Cristoval Naharro". En 1612 una nómina referente al trigo que tienen en su poder los vecinos chacareros para el abasto de la ciudad, consigna a "Cristoval Naharro" con 100 "hanegas". La "Memoria" de 1615 sobre repartimiento de "permisiones" lo anota a "Chrisptoval Nabarro" como "segundo poblador"; en la misma categoría aparece su cuñado Juan Nieto de Humanés; en cambio como "últimos pobladores" están calificados allí su concuñado Pedro Gutiérrez, al igual que sus yernos Juan Rodríguez Quintero y Cristóbal Remón.
      Quiero advertir, de paso, que esto trabajos míos, sin duda más históricos que genealógicos, no se limitan únicamente a sintetizar biografías de antepasados dentro del marco estrecho de su familia o linaje respectivo, sino también, si la ocasión se ofrece, procuran apoyarse en documentos y referencias del pasado político, económico y social en el que actuaron esos antecesores de carne y hueso, a fin de evocar con fidelidad, al través de tal o cual detalle sugestivo, los ambientes y circunstancias peculiares de la época vivida por ellos.
      Así, por ejemplo, en 1610, Cristóbal Naharro desempeñaba el cargo de Regidor en el Cabildo porteño; corporación que - como se sabe - estableció Garay en 1580, y que a partir de entonces se renovaba cada año en forma total, elegidos sus miembros entre los vecinos principales, con preferencia descendientes de conquistadores y primeros pobladores, por los cabildantes que salían. Sólo cuando faltaba el Gobernador o su Teniente, dicho organismo colegiado hacíase cargo del poder político; de ordinario - amén de los asuntos edilicios y del ornato ciudadano - administraba justicia en causas civiles y criminales de primera instancia por intermedio de sus Alcaldes de ambos votos, los cuales junto con los Regidores (Alférez Real, Alguacil Mayor, Fiel Ejecutor, Síndico Procurador, Defensor de pobre, ausentes y menores y Alcaldes de Hermandad), atendían en su jurisdicción urbana y términos rurales, dentro del ordenamiento prescripto por las leyes de Indias y Cédulas regias, en celosa defensa del interés comunal, tanto a la seguridad y abastecimiento de la población, como al contralor de precios, pesas y medidas de los artículos de primera necesidad; y dirigían el comercio y la economía lugareños, otorgando permisos para exportar los frutos del país, o licencias de matanza y recogida de ganados cimarrones en la pampa salvaje. En resumidas cuentas, toda la actividad social de la modesta colectividad en que convivían nuestros abuelos, caía bajo el dirigismo paternalista del Cabildo, en procura del bien común.
      A mérito de ello, los aranceles establecidos por el Ayuntamiento del que formaba parte Naharro en 1610 y en el del período siguiente, o sean los precios que debían cobrar los sastres, zapateros, carpinteros y herreros por sus respectivos trabajos, nos ponen en contacto con un aspecto interesante de la vida del primitivo Buenos Aires.
      A fin de apreciar el real valor de la moneda de entonces con relación al peso argentino de hoy en día (año del Señor de 1958), me remito a un cuadro comparativo que insertó don Juan Alvarez en un estudio suyo sobre "Monedas, pesas y medidas" de la época colonial. Ahí se consigna que en el siglo XVII, un real de a ocho, o peso, o patacón, o peso fuerte o corriente -que es aludido en el arancel del Cabildo de referencia - equivaldría a $1,32 oro argentino; y como en las cotizaciones actuales de la Bolsa un peso oro argentino se cambia, en la venta, por $30,50 papel, tenemos que un peso corriente de la ciudad porteña en el año 1610 valdría, al presente $40,26 moneda nacional de curso legal.
      En consecuencia, veamos algunos índices ilustrativos acerca del costo de la vida en tiempos de Cristóbal Naharro, en lo que se refiere a los ramos de sastrería, zapatería, carpintería y herrería, poniendo entre paréntesis su equivalencia en nuestro desvalorizado signo monetario moderno.
      De esta forma, un "bestido entero de hombre, llano de paño o rraxa" (paño prensado), compuesto de "calçón, rropilla y capa, aunque lleva faja o pasamano", valía 10 pesos ($402,60 mn). Un "jubón" (chaquetilla) costaba 3 pesos ($120,78 mn). Un "gabán llano" se conseguía por 4 pesos ($161,04 mn), pero si tenía "ribetes" por 8 ($322,08 mn). Una "ropa de mujer" se pagaba 6 pesos ($241,56 mn); 3 pesos una "basquiña" (saya, pollera); y 2 un "faldellín"; siempre que no fuera "a la francesa" la cual valía 3. Los zapatos de hechura, borceguíes y "botinas", vendíanse a 1 peso. Las "botas llanas" se compraban por 2 y las de "camino aforradas con rrivete" por 3. En cambio los "pantuflos" y "chinelas" femeninas podían adquirirse a peso y medio. Si uno mandaba construir una "casa con sala de tres tirantes, con sus dos cámaras (graneros) de madera, los palos rollizos para labrar", toda ella le saldría a 25 pesos ($1.006,50 mn); y el doble - 50 - siendo los palos "labrados de hacha y azuela con sus canes" (adornos de corniza). Una "ventana llana, de una vara de alto, sin cruceros" se adquiría mediante 4 pesos; y si fuere "labrada de acanalados", montaba 8. Poner un rayo a la rueda de una carreta significaba un desembolso de 1 peso; y hecharle cuñas nuevas y tornillos a cada rueda, 2 pesos. Una silla de sentarse estaba justipreciada en 3 pesos; una mesa llana y "bufete clavado con tres pies", comprábase mediante 4 pesos cada mueble. En el importante ramo ferretero, para mandarse hacer "un freno con todo su aderezo", había que disponer de 3 pesos; el gasto de una barbada era de medio peso ($20,13 mn); una "desgarretadera bien calzada de açero" valía 3 pesos; una "punta para arar con sus clavos", 1 peso; un escoplo de palmo y medio 3 reales; unas "espuelas llanas bien acabadas", 2 reales. En el renglón de armería, una "caxa llana de arcabuz" se cotizaba en 3 pesos; "hechar un grano en el fogón" (pieza en el agujero de un arma de fuego) lo cobraban 1 peso lo herreros; "hechar un mira", medio peso; "hechar un gatillo" 6 reales; y una casoleta se vendía por 2 reales.
      Era constante y estrecha la fiscalización del Cabildo sobre las personas que ejercían los oficios manuales. Así, el 25-VI-1617, siendo precisamente Cristóbal Naharro Alcalde de 1º voto, la corporación municipal pidió al Gobernador Hernandarias "se sirva dexar en esta ciudad" al atahonero Manuel Antonio, al carpintero Domingo de Castro, al herrero Francisco Alvarez, al sastre Antonio Alvarez, al zapatero Antúnez y al tonelero Marcos Pereyra - todos portugueses, y acaso alguno judío - a quienes por haber entrado clandestinamente al puerto se les mandaba embarcar de vuelta. Oída esa súplica del Cabildo, Hernandarias acordó, "por agora", no expulsar a dichos "industriales" por la falta que hacían en la población.
      Ese año de 1617 Cristóbal Naharro resultó consagrado Alcalde de 1º voto en una forma verdaderamente pintoresca, que revela como la sencillez familiar, imperante en la pequeña ciudad de antaño, se extendía hasta los actos más solemnes de su gobierno. Ocurrió que el día primero de enero, en la "Sala" capitular, al efectuarse el escrutinio o recuento de votos de las elecciones destinadas a renovar a las autoridades "de república" para otro período, resultaron empatados, con 7 sufragios, los 4 candidatos a ocupar el cargo de Alcalde de 1º voto. Entonces Hernandarias, que en su carácter de Gobernador presidía ese acuerdo, decidió dejar librada a la suerte la solución del asunto; y - expresa el Acta respectiva - "por el dicho Señor Governador se mandaron haçer y hiçieron quatro çedulitas en que yban escritos los nombres de los Alcaldes por quien se ha votado, en cada una de las cuales hiço meter y las metió en un jarrillo, y las meneó aviéndolas doblado, y se llamó a un muchacho de hasta once años llamado Pedro, hijo del Capitán Pedro Gutiérrez (sobrino político de Naharro, por lo tanto), que se halló al acasso; y el dicho Señor Governador le mandó que metiese la mano en el dicho jarro y fuese sacando las zédulas, cada una de por ssí, y el dicho muchacho sacó primero una çédula con el nombre de Cristoval Naharro, y luego sacó otra con el nombre del Capitán Gonçalo de Caravaxal, y por averles cavido por suertes, el dicho Señor Governador elixió y confirmó la elecçión y suertes de los dichos Cristoval Nabarro (sic) para Alcalde Hordinario de primer boto, y del dicho Gonzalo de Carabaxal para tal Alcalde Hordinario de segundo boto, y así quedaron eletos". Naharro no se hallaba ese día en el poblado sino en su "chácara" del pago de la Matanza, por lo que pudo recién aceptar y jurar el cargo 3 días más tarde; "por Dios Nuestro Señor y por una señal de la Cruz que hiço en forma de derecho"; luego de lo cual, el gobernador Hernandarias "tomó una vara de la Real Justiçia y, en nombre de Su Majestad, la dió y entregó al dicho Crisptoval Naharro, el cual la rreçivió y se sentó en su asiento, y los demás Rexidores en el suyo".

      Prisión y fuga de Naharro

      Dos años después, mi antepasado no solo no ocupaba ningún puesto público, sino que se hallaba preso en el Fuerte por unos "maradevís" que parece debía al Fisco. (Anteriormente, en 1609, el hombre había sido acusado en el "Juicio de Residencia" de Hernandarias, y el Juez de la causa, Gobernador Marín Negrón, lo condenó a pagar 30 pesos de multa por haber "echado con los demás Regidores la imposición del Real en cada arroba de vino"; pena de la que luego lo absolvió el Consejo de Indias). Cristóbal Naharro, pues, a mediados de 1619, compartía el arresto con su yerno el Escribano Cristóbal Remón y el Alguacil Francisco González Pacheco, acusado de haber introducido azogue de contrabando (ver la biografía de González Pacheco); y junto con ellos también se encontraban reclusos Pedro de Medina, que había desembarcado de su navío pasajeros sin licencia, un "tuerto" llamado Antonio Leal, un Juan López dicho "el Alcoholado", y dos mulatos que tenían causas pendientes con la autoridad.
      Así las cosas, la noche del 4 al 5 de agosto se introdujo audazmente en la prisión, disfrazado de fraile, el Alférez Real Lucas Pacheco - hermano de Alguacil detenido -, llevando ocultos entre sus ropas unos cuantos sayales religiosos, con los que se vistieron Naharro y demás compañeros de encierro, logrando fugarse gracias a tan hábil estratagema; todos los presos menos Remón, quien seguramente no compartía en ese momento el calabozo con ellos.
      Este Cristóbal Remón - hombre de pluma y armas llevar - estaba casado con Anita, hija de Naharro, y era enemigo acérrimo de Juan de Vergara, con quien había tenido un incidente personal, por lo que cayó en desgracia frente al poderoso consorcio de funcionarios y traficantes que su antagonista manejaba caprichosamente. A la sazón lo acusaban de haber introducido contra la ley unos barrilitos de azogue, que en realidad correspondían al contrabando que trajeron, en 3 navíos de Lisboa, dos conspicuos miembros de la camarilla de Vergara; el Tesorero Simón de Valdés y el Gobernador Góngora, nada menos. Y sucedió que ante la fuga de Gonzalez Pacheco, de Naharro y los otros detenidos, Remón fue llevado a la casa de Simón de Valdés, donde, sin tener en cuenta su calidad de Escribano del Cabildo, le aplicaron el tormento de darle "tres vueltas de cordel, que se aflojaron dos veces, sin darle la cuarta vuelta", para que confesase su delito. Al no lograr los verdugos su propósito, trasladaron al reo a la morada del propio Vergara y le volvieron a torturar, montándolo en el "burro" - el siniestro caballete de los "hábiles interrogatorios" - para después zamparlo de cabeza en un cepo.
      Completamente a merced de sus enemigos, Remón resultó procesado ante jueces prevaricadores quienes le condenaron a destierro, a prestar servicios forzados en Angola, el célebre emporio de esclavos africanos. Y cierta noche de invierno, sorpresivamente a altas horas, lo arrancaron al hijo político de Naharro de su hogar, y cargado de cadenas se lo embarcó para el Africa, sin haberle concedido la apelación de esa sentencia inicua, que repetidas veces solicitara a sus juzgadores. Tiempo después, en las lejanas playas de "Mazangano" (Mazagán, que hoy corresponde al Marruecos Francés), acabó su vida el Notario Capitular Cristóbal Remón, víctima de la implacable venganza de Juan de Vergara.
      Cristóbal Naharro, entretanto, junto con los hermanos Pacheco, habíase refugiado en Charcas, y allá, ante la Audiencia, reclamó por las injustas condenas de su yerno; lo que sin duda le significó gastar mucho dinero en demandas judiciales. Mas luego de la muerte del Gobernador Góngora - compinche notorio de Vergara - mi lejano abuelo y su hija Anita, ya viuda, prosiguieron como deudos de Ramón con el pleito por los daños y perjuicios que causó aquella sentencia infame. Y en 1624, el Juez comisionado por los Oidores charqueños Alonso Pérez de Salazar,fallaba definitivamente contra los condenadores de Remón, así: A Sebastián de Orduña, privasión de oficio en justicia y pago de 4.000 pesos. Al licenciado Gabriel Sánchez de Ojeda, privasión del oficio, destierro perpetuo y pago de 2.000 pesos plata, por haber sido Juez y asesor de la causa. A Francisco García Romero 500 pesos, por no haber concedido apelación. A Simón de Valdés y Juan Bautista Angel, a pagar cada uno 1.500 pesos. Y al Gobernador Góngora - mejor dicho a sus bienes, pues él ya estaba muerto - una multa de 2.000 pesos, "por aver permitido una essorbitancia y tan manifesto agravio a un basallo de Su Magestad, con pérdida de vida y hacienda en daño de la orfandad y miseria en que dexó a su mujer e hijos, y que le sacaron para embarcarle de su casa donde le mantubieron preso".
      El monto total de la condena sumaba 12.500 pesos ($578.250,00 mn de hoy, 1958), de los cuales 1.000 debían de entregarse a Cristóbal Naharro en compensación de sus gastos, y los 11.500 restantes a la viuda e hijos de Remón, como reparación por el daño causado. Esta sentencia no sería cumplida, porque el sustituto de Pérez de Salazar, el Gobernador Céspedes, quedó sometido a la influencia de Vergara, y con argucias y trabas impidió se llevara a efecto la justa reparación. Con todo, el litigio siguió su curso, y cuando en 1634 Sebastián de Orduña - que estaba inhabilitado, como vimos, para ejercer todo oficio de justicia - resultó nombrado Teniente de la Gobernación, le fue preciso transigir y pagar a la viuda e hija de Remón, en forma escalonada, el monto de su reparación pecuniaria. (Estos interesantes datos se contienen en el folleto titulado Un pleito célebre en el siglo XVII del que es autor Raúl A. Molina).

      "Fraile que pide por Dios, pide para dos" - viejo refrán español

      El 19-VIII-1637, juntáronse en Cabildo Abierto los principales y más antiguos vecinos de la ciudad, convocados por el Gobernador Dávila, quien, en el acuerdo capitular anterior (3 de agosto), había expresado: "que algunas personas del pueblo se le an benido a quejar que les anda notificando por parte del Señor Obispo, con penas de descomunión, le paguen premissas de ganado, abes y otras cossas que nunca an acostumbrado a dar".
      Se trataba de que el mitrado del Paraguay, electo para la sede bonaerense fray Cristóbal de Aresti, pretendía que sus nuevos feligreses, además del diezmo, le pagaron "primicias" de cereales y animales domésticos. Por eso se reunieron los contribuyentes alarmados en Cabildo abierto, a fin de precisar cuales habían sido las costumbres antiguas del país con respecto a tales tributos, y con que género de especies deberían de pagarse a los ministros de Dios.
      Presidía la asamblea, en ausencia del Gobernador, su Lugarteniente Francisco Velázquez Meléndez, acompañado del Alcalde de 1º voto Gaspar de Gaete (mi 10º abuelo) y del Regidor Bernardo de León (no concurrieron por enfermedad o alejamiento momentáneo, sus colegas Juan de Vergara y sus sobrinos Alonso Gamiz de Vergara y Salvador Agreda de Vergara); y estos fueron los 13 "notables" asistentes, que con el Escribano Pablo Núñez sumaban 14; a saber: los Capitanes Cristóbal Naharro, Pedro Gutiérrez y Hernán Suárez Maldonado (10os abuelos míos los tres), Cristóbal Cabral de Melo, Juan de Mena, Marcos Sequeira, Pedro Sánchez Garzón y Juan de Miranda; y los Maestres de Campo Enrique Enríquez, Juan de Tapia y Vargas, Manuel de Frías Martel, Gonzalo de Carbajal y Pedro Home de Pesoa y Saa.
      El primero en abordar el asunto fue "el Capitán Xpoval Naharro" quien "dixo que de cinquenta y cinco años a esta parte que bino a la población desta ciudad, a tenido casa poblada, y desde que tiene chácara y estancia a pagado premissias de trigo, cevada y mais y no otra cosa, ni se la an pedido ni lo a visto pagar, ni save se aya pagado". Y así, sucesivamente, hablaron los demás vecinos convocados, y estuvieron de acuerdo que con solo cuotas de trigo, cebada y maíz, se daban aquí por cumplidas las "premissias" que el Obispo reclamaba.

      Bienes y prerrogativas de mi antepasado

      Fue, desde luego, nuestro hombre, vecino principalísimo de Buenos Aires, por su prestigio, su influencia y sólida fortuna. Ya el 5-VI-1608 Juan Alonso de Vera y Zárate (hijo del Adelantado Torres de Vera y Aragón y de la Juan Ortiz de Zárate) que se iba a España - de donde volvería en 1617 como 3º Adelantado y Gobernador del Tucumán - le dió poder a Naharro para que administrase sus bienes en la ciudad que, 28 años atrás, fundara Garay, el Lugarteniente de su padre.
      "Vecino feudatario desta ciudad", "poblador y conquistador", al tiempo de casarse don Cristóbal en 1586, era encomendero y poseía "algunos indios de mi servicio y algunos sitios de estancias y tierras que se me repartieron por el poblador (Garay)". Su morada urbana ubicaríase hoy en la calle Bolívar esquina a la de Venezuela; y el moblaje, sus distintos objetos y vestidos y los 7 esclavos domésticos los especificó el causante el año 1644 en su testamento.
      El 3-VI-1588, el Adelantado Torres de Vera y Aragón, ante el Escribano Juan Alvarez Rubiales, le hizo merced a Naharro "de un pedazo de tierra para estancia" en el río Luján, de 3.000 varas de frente y legua y media de largo, "que empieza a correr donde acaba la suerte de Mateo Sánchez, y ha de venir corriendo la legua y media del río Luján hacia la ciudad". Fue también dueño mi lejano abuelo de varias "suertes" de tierra sobre ambas márgenes del Riachuelos de los Navíos, aportados como dote por su mujer; y asimismo heredó de su suegro Pedro López Tarifa la estancia "El Molino", en condominio con su hermano político Juan Nieto de Humanés .Este, el 3-VII-1603 le vendió "a mi cuñado la mitad de un molino de agua de moler trigo, de una parada que es por encima de las islas que dicen de la Matanza, en el río que llaman de los Navíos, el cual dicho molino tenemos y poseemos por mitad, pro indiviso, en tierras a él anexas y pertenecientes que están en su contorno"; y se transfería el molino, "con todas sus erramientas y pertrechos y con todo lo a él anexo y perteneciente, de la manera que al presente está aviado y aderezado, moliente y corriente, y ansimesmo le vendo la mitad de tierras que están en su contorno, con la mitad de las casas y ranchos viejos y nuevos", expresaba Nieto de Humanés en la escritura pertinente.
      En 1607 Naharro obtuvo del Gobernador Hernandarias la confirmación del dominio sobre su chacra "El Molino"y demás campos poseídos por él, ya que se habían perdido los títulos respectivos. "El Molino" en 1636 lindaba, Riachuelo abajo, con tierras de Ponce de León (mi antepasado), recibidas de dote por éste de don Cristóbal su suegro; y en 1637, y "por esta banda del Riachuelo, con tierras de Enrique Enríquez, que el nombrado comprara al propio Naharro de las que fueron de López Tarifa.
      Poseyó asimismo don Cristóbal una estancia sobre el río Las Conchas, de 1.969 varas y legua y media de fondo; cuyos terrenos se localizarían hogaño en el partido de General Sarmiento, atravesados por el arroyo "Los Berros", antes mal llamado arroyo Navarro (por Naharro). A fin de trabajar esas tierras "de sementeras y otras labores", el Cabildo autorizó el 4-I-1610, que a su propietario se le entregaran varios indios "forasteros", a quienes se debía pagar. La referida estancia lindaba, en 1632, "por la parte de abajo" - S.O. - con Diego López de Salazar, a quien seguían las tierras de Alonso Muñoz.
      Otra estancia estuvo bajo el dominio de Naharro, situada a "ocho leguas, más o menos, más acá de una laguna donde hay pescado, y sale de dicha laguna un arroyo que dando vuelta vuelve a entrar en dicha laguna"; la cual estaba en medio del campo de Pedro Sánchez Garzón, distante 2 leguas "en la cañada de arriba" (?).
      En "el pago de Monte Grande" (camino a San Isidro), entre las chacras originarias de Jerónimo Pérez y de Diego de Labarrieta, Garay en 1580 le repartió a Juan Basualdo una fracción que, posteriormente, perteneció al Contador Pedro Verdún de Villa de Sande, al que luego se la remataron sus colegas los Oficiales Reales por deudas que el Contador debía al Fisco. Adquirió entonces el predio Juan Domínguez Palermo, quien, el 18-VII-1618, se lo vendió a Francisco García Romero, y este, seis días más tarde, el 24 de julio, trocó esa chacra con Cristóbal Naharro por una "suerte" que el último tenía de 550 varas de frente, "en el término de esta ciudad, en el paso del Riachuelo de los Navíos de esta banda, que lindaba con Julián Pavón". Aquella chacra trocada medía sobre la barranca 350 varas de frente, y prolongaba una legua de fondo; y estaba provista de "arboleda, viña y tachos para hacer el vino, azadones, barriles, limas y bateas, dos carretas y cinco yuntas de bueyes", que entraban en el trueque. Hoy ubicaríase tal chacra adonde se levantó la Penitenciaría Nacional, sobre la calle Las Heras (cresta de la barranca), entre las de Coronel Díaz y Salguero aproximadamente.
      Testó Cristóbal Naharro el 28-X-1644 ante el Escribano Alonso Agreda de Vergara, antecesor mío y hermano del famoso Juan de Vergara que había sido implacable enemigo del testador. En dicha escritura de última voluntad, el otorgante declaró que pastoreaban en sus campos 5 o 6.000 cabezas de ganado mayor, 500 ovejas, 150 yeguas y 50 burros. Mejoró con el quinto de sus bienes a su hija - aún soltera - Luisa de Naharro Humanés; y designó albaceas a su mujer doña Isabel y a sus yernos Eugenio de Castro y Cristóbal de Loyola; a los que pidió sepultaran su cadáver en el Convento de San Francisco, "en la sepoltura que allí tengo".
      Setenta y cinco años después de la muerte de ese mi 10º abuelo, el Cabildo porteño, en respuesta a una solicitud que presentara el ex-Regidor Juan Bautista Fernández, declaró, el 21-X-1719, "por lejítimos acsioneros a los descendientes de Xsptoval Noarro" (sic). ¿Qué mejor reconocimiento de hidalguía para una familia en el país de "los ganados y las mieses"?

  • Fuentes 
    1. [S52] Almanach de Gotha, (2001).

    2. [S79] Genealogía de los Mansilla, Vásquez, Basavilbaso y López, Vásquez Mansilla, Roberto, (Cuaderno anillado de 38 paginas. Inédito.).