Juan José Passo Fernández de Escandón Astudillo, (*)

Juan José Passo Fernández de Escandón Astudillo, (*)[1]

Varón 1758 - 1833  (75 años)

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  • Nombre Juan José Passo Fernández de Escandón Astudillo 
    Sufijo (*) 
    Nacimiento 2 Ene 1758  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Sexo Varón 
    Fallecimiento 10 Sep 1833  San José de Flores, Bs. As., Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Enterrado/a Cementerio de la Recoleta, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    ID Persona I10777  Los Antepasados
    Última Modificación 28 Ene 2018 

    Padre Domingo Antonio del Passo Trenco 
    Madre María Manuela Fernández de Escandón Astudillo 
    Casado 8 Mar 1755  Basílica Nuestra Señora de la Merced, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [1
    • Bendijo el matrimonio el ministro Don Fernando Remigio Escandón .Testigos: Luis de Zavala y su mujer Pacuala de la Torre
    ID Familia F5837  Hoja del Grupo  |  Family Chart

  • Mapa del Evento
    Enlace a Google MapsNacimiento - 2 Ene 1758 - Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsFallecimiento - 10 Sep 1833 - San José de Flores, Bs. As., Argentina Enlace a Google Earth
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  • Fotos
    Passo Fernández de Escandón Astudillo, Juan José
    Passo Fernández de Escandón Astudillo, Juan José

    Documentos
    Passo Fernández de Escandón Astudillo, Juan José
    Passo Fernández de Escandón Astudillo, Juan José
    Estampilla conmemorativa

    Lápidas
    Passo Fernández de Escandón Astudillo, Juan José
    Passo Fernández de Escandón Astudillo, Juan José
    Mausoleo familiar

  • Notas 
    • Los momentos históricos de crisis siempre han desencadenado la búsqueda de una nueva sociedad mediante cambios desarrollados de manera pacífica -o medianamente consensuada - o de forma dramática y dolorosa. Cuando las circunstancias y resistencias hacen inevitable y necesario que un conjunto de individuos elijan el camino revolucionario, todos recuerdan lógicamente a los hombres que toman las armas, como por ejemplo a principios del siglo XIX, José de San Martín, Manuel Belgrano, Cornelio Saavedra, y tantos más. Sin embargo, otros personajes aparecen en ámbitos no menos trascendentes como la construcción de los consensos políticos, las nuevas normas o el sustento ideológico de una nueva sociedad. Recordamos a Mariano Moreno, Juan José Castelli, Gregorio Funes, Manuel Belgrano, entre muchos otros. Repetir uno de estos nombres en ambos casos, Belgrano, conlleva a descubrir que actualmente se valora más la faceta militar, ya que hoy es bastante notorio ver que se recuerda principalmente a Belgrano como general. Pero este no es el único ejemplo, existen numerosas figuras de la política que no ocupan en la memoria de los argentinos el lugar preponderante que se merecen. Uno de ellos, modelo de honestidad y pasión, es el abogado Juan José Paso.

      Los comienzos de la Revolución

      Las Invasiones Inglesas al Río de la Plata en 1806-1807 marcan el comienzo de un proceso revolucionario en estas tierras, acelerado luego por las consecuencias de la invasión napoleónica a España a partir de 1808. La capacidad de organización y defensa contra los británicos de los habitantes del Virreinato del Río de la Plata (que comprendía los territorios de Argentina, Bolivia, Uruguay, Paraguay, parte de Chile y Brasil), en comparación con la ineficacia del Virrey, Marqués de Sobremonte, para reconquistar y defender esta parte del entonces decadente imperio español, llevó a sus pobladores a sentir una particular "decepción" por las autoridades reales y una creciente confianza en sus propias fuerzas materiales e intelectuales, que fue hábilmente alentada por los ingleses.

      Se desconoce bastante el accionar político de Juan José durante la primera invasión inglesa (junio de 1806) a Buenos Aires, capital del virreinato. Sin embargo, verdaderamente empieza a destacarse después de la reconquista, el 12 de agosto, especialmente durante el Congreso General dos días después. El Cabildo fue el escenario y según afirma Ignacio Núñez, en "Noticias Históricas", 4.000 personas en la Plaza seguían los acontecimientos. El pueblo y la tropa exigían que el Capitán de Fragata Santiago de Liniers, héroe de la recuperación, tuviese el mando de las armas de Buenos Aires en vez del Virrey, quien había abandonado la ciudad sin haber desarrollado una defensa aceptable ante el invasor británico ni conducido su reconquista. Como resultado, el Virrey no fue aceptado en la capital y tuvo que trasladarse a Montevideo. Allí escribe una amarga y extensa carta al Príncipe de la Paz, Manuel Godoy -el verdadero gobernante de España, favorito de la Reina María Luisa-, en cuyos términos, y acusaciones coincide con otra misiva enviada por el Fiscal del Crimen, Antonio Caspe, quien no critica a la gente pero si al grupo de letrados que los arrastra "de que hay mayor número que el que conviene para este Pueblo". Sobremonte se despacha contra los "mozuelos despreciables", refiriéndose a Juan José Paso, Manuel José Lavardén, Joaquín Campaña y Juan Martín de Pueyrredón, quienes "fueron los que tomaron la voz en el tal Congreso, y con una furia escandalosa intentaron probar que el Pueblo tenía autoridad para elegir quien le mandase a pretexto de asegurar su defensa".

      El argumento por el cual, faltando el gobernante, "el pueblo elige al que mejor le parezca" básicamente es el punto de vista legal y político por el cual se realizan numerosas Juntas en España en 1808. Esto se debe a que previamente Napoleón, en un hábil manejo diplomático que pasó a la historia como la "Farsa de Bayona, consiga la renuncia de la Familia Real Española al trono y declare Rey de España a su hermano José. El pueblo español no se somete a José I, se queda sin rey y ante la invasión francesa conforma todas esas juntas que envían sus representantes a una Junta Suprema Central Gubernativa del reino, constituida en Aranjuez y luego trasladada a Sevilla.

      Ni más ni menos son las mismas teorías que inspiran el intento de establecer una junta en Buenos Aires en la fallida revolución del 1º de enero de 1809, encabezada por el Alcalde Martín de Álzaga, el héroe de la Segunda Invasión Inglesa, con el apoyo de las milicias urbanas vizcaínas, catalanas y del Tercio de Gallegos, y en la cual participa también Mariano Moreno. La finalidad fue deponer al Virrey Liniers, nombrado como tal después la destitución de Sobremonte, en una Junta de Guerra celebrada en el Fuerte de Buenos Aires el 10 de febrero de 1807, por una nueva huída en el segundo ataque británico. El rey posteriormente validó el nombramiento de Liniers, marino de origen francés al servicio del imperio español. Claro que luego de la invasión napoleónica a la península Ibérica el francés fue destituido por la Junta Central de Sevilla, que nombraron virrey a Don Baltasar Hidalgo de Cisneros. El avance del ejército francés obliga a la Junta Central a trasladarse a Cádiz, donde el 29 de enero de 1810 se disuelve y se crea un Consejo de Regencia en esa ciudad, último bastión español ante el imperio napoleónico. Ante estos descalabros en España el Virrey Cisneros, y como estaba en duda su autoridad, convocó a un Cabildo Abierto para el 22 de mayo en el cual se lucieron Juan José Castelli y Juan José Paso.

      Origen y formación intelectual

      El abuelo de Juan José, Pedro de el Passo, era natural de Ribas del Mar una pequeña aldea de San Pedro de Bugadillo, cuya cabecera parroquial es Negreira, cercana a Santiago de Compostela (Galicia). Don Pedro se casó con Isabel Trenco y de esa unión nació Domingo de Passo, quien hacia el año 1750, como posteriormente hicieron tantos gallegos, decidió ir al Río de la Plata en busca de nuevos y prósperos horizontes. Llegó a una Buenos Aires de tan sólo veinte mil habitantes. El prolífico matrimonio de Domingo y María Manuela Fernández Escandón tuvo hijos que fueron importantes dirigentes porteños, el más destacado nació un 2 de enero de 1758. El ilustre periodista gallego de principios del siglo XX, Manuel Castro López, informa que el abuelo de Paso aparece en algunos documentos como Don Pedro do Pazo. Esto implica que el apellido Paso es producto de una mala castellanización, porque su correcto cambio del gallego al castellano sería "del Palacio". Domingo fue un panadero con bastante fortuna, para 1791 se lo consideraba como el principal en esa actividad, proveedor en la Plaza Mayor y con una tienda en la actual calle Alsina (en ese entonces calle San Carlos Nro. 25), cercano al Convento de San Francisco. Allí es donde muy probablemente realizara sus primeros estudios Juan José Paso, debido a que se enseñaba gramática y latín a los niños. Se conservan documentos de su ingreso en el Convictorio de Monserrat, que formaba parte de la Universidad de la ciudad de Córdoba, del 3 de marzo de 1774. Poco antes habían sido expulsados los jesuitas de estas tierras pero muchas de sus doctrinas, como el rechazo al origen divino de la autoridad y a las monarquías absolutas, no desaparecieron con la llegada de sus reemplazantes, los franciscanos. Aquí Paso obtuvo los grados más elevados, como Maestro de Filosofía y Doctor en Sagrada Teología, a los 21 años. Ya en Buenos Aires, Juan José es ayudante de la Cátedra de Filosofía, dictada por Pantaleón Rivarola en el Colegio San Carlos. En este mismo lugar se hizo cargo del Curso de Filosofía desde el 28 de febrero de 1781, después de haber sido elegido por concurso en un acto presenciado por el Virrey y el Obispo. Otros cursos que posteriormente también dicta son: Lógica, Física, Metafísica y Filosofía en una nueva oportunidad. En los años que estuvo en el Colegio San Carlos pasaron una cantidad de figuras que posteriormente fueron las forjadoras de la revolución: Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Ildefonso Ramos Mexía, Manuel Warnes, Agustín Gascón entre muchos otros. En 1783 finaliza su último curso y decide estudiar leyes en la reconocida Universidad de San Francisco Javier de Charcas, en donde todavía estaba fresco el recuerdo de la sublevación de Tupac Amaru. En 1791 logró el título de abogado y pasó unos años ejerciendo la profesión en Lima, la ciudad más importante del imperio español en América del Sur. Como sufre de hidropesía le afecta el clima seco y para 1802 retorna a su ciudad natal. El 12 de febrero, del siguiente año, jura ante el Virrey y representantes del Real Tribunal de Hacienda y de Audiencia como Agente Fiscal Perpetuo, cargo que mantiene hasta la Revolución de Mayo de 1810.

      El Cabildo Abierto del 22 de mayo

      Entre todos los que en esa histórica asamblea tomaron la palabra sin duda alguna quien más se destacó fue Juan José Castelli, porque con suma precisión planteó las razones que de hecho y derecho justificaban el cese del Virrey Cisneros en su cargo y la creación de una junta de gobierno. Castelli hizo una cronología y análisis de la situación española, e hizo especial énfasis en la impugnación del Consejo de Regencia, creado después de la caída de la Junta Central, en el cual América no estaba ni representada ni había decidido. Al no existir autoridad legítima se rompen los vínculos de los dominios con la Corona y retornan al pueblo "los derechos de soberanía" permitiendo crear un nuevo gobierno. Nadie pudo rebatir los argumentos de quien fue llamado "el orador de la Revolución", pero si complicarlos. El Fiscal en lo Civil de la Audiencia, Manuel Genaro Villota explicó que si la Junta Central no podía formar un gobierno, tampoco la ciudad de Buenos Aires "no tenía por sí solo derecho alguno a decidir sobre la legitimidad del Gobierno de la Regencia sino en unión de toda la representación nacional, y mucho menos a elegirse un Gobierno soberano que sería lo mismo que romper la unidad de la Nación y establecer en ella tantas soberanías como pueblos". Este argumento le daba la razón a Castelli pero negaba a la capital poderes para resolver el conflicto. Varios solicitaron la participación de Paso, quien intervino para manifestar que ante los peligros de una invasión francesa -temores muy fundados en aquel entonces- corresponde la "inmediata formación de una junta provisoria de gobierno a nombre del señor don Fernando VII; y que ella proceda sin demora a invitar a los demás pueblos del virreinato a que concurran por sus representantes a la formación del gobierno permanentemente".

      La votación determinó el cese del Virrey Cisneros y finalmente el 25 de mayo se conforma una Junta Provisional Gubernativa con la presidencia de Cornelio Saavedra, uno de los héroes de las invasiones inglesas y jefe del principal regimiento de la ciudad -la Legión de Patricios-, con ocho diputados de los cuales seis serían vocales -entre ellos Castelli y Manuel Belgrano-, y dos ejercerían la secretaría, Mariano Moreno y Juan José Paso.

      Por lo tanto, el 25 de mayo de 1810 no constituye exactamente un corte, más bien una adecuada resolución dentro de las clásicas preceptivas del derecho político hispano, que encontraba en Juan José Paso a uno de sus principales adalides.

      Primera Junta

      Como bien afirma el académico Héctor J. Tanzi, en su excelente obra "Juan José Paso -El Político-", "a la edad en que se busca reposo, Paso se da de lleno a la pasión política alcanzando enorme éxito". En el flamante gobierno porteño, que jura por Fernando VII, se desempeña como Secretario junto con Mariano Moreno, el verdadero motor de la Primera Junta.

      Al poco tiempo se le encarga la importante misión de conseguir la adhesión de Montevideo, a la cual llegó 12 de junio acompañado por sus hermanos Ildefonso y Francisco. En un principio no se le permitió la entrada pero finalmente su elocuencia convenció al Cabildo de Montevideo de convocar al vecindario para oír al enviado de la Junta de Buenos Aires. Sus opositores estaban conducidos por el Comandante del Apostadero de Marina, José María Salazar, quien había referido el peligro que implicaba permitir a Paso hablar públicamente porque era hombre "muy instruido, y de grande elocuencia", y perfectamente conocía su acción cuando alertaba que había sido "uno de los corifeos del partido de la Junta en el Cabildo Abierto". El 15 de junio Paso, que era de baja estatura, enfrentó a la parte más representativa del pueblo de Montevideo. Su discurso fue largo y al terminarlo se produjo un prolongado silencio. Salazar, que había comprendido que su causa estaba perdida, tomó la palabra y defendió la facultad de la Junta Central para establecer la Regencia y imputó a la Junta porteña varios falsos delitos. Paso intentó responder pero no se le permitió. Uno de los presentes solicitó una votación para terminar con el enfrentamiento y el Comandante Salazar manifestó que no era necesario, que su opinión era la del pueblo... los gritos del marino y de sus oficiales, estratégicamente ubicados, dieron vuelta lo que había sido una victoria de la elocuencia de Paso. Al otro día se juró la aceptación de la Regencia y se rechazó la unión con Buenos Aires. Paso tuvo que retirarse apuradamente pues su vida corría peligro. Si bien el resultado de su misión fue un fracasó, no fue por impericia del Secretario Paso ya que el uso de la fuerza impidió concretar el éxito político. Así se entendió en Buenos Aires donde nadie lo recriminó. El 12 de agosto la Junta cortó toda relación con Montevideo.

      Pronto surgieron, a pesar de los éxitos, fuertes desavenencias entre los integrantes de la Junta, formándose dos partidos bien diferenciados, uno que tenía como conductor a Saavedra, que creció con la llegada de diputados de las provincias, y el otro a Mariano Moreno, que era la cabeza de un partido centralista y que propugnaba una verdadera revolución y la implementación de métodos que de algún modo remitían al terror robespierriano, como el fusilamiento de Santiago Liniers. En este grupo claramente se encontraba Paso, aunque siempre manifiesta una notable independencia de criterio, una mayor serenidad y habilidad política. Luego de la salida de Moreno del gobierno, que al poco tiempo muere en una misión diplomática a Europa, los denominados "morenistas" se organizan en la Sociedad Patriótica, creada en marzo de 1811. En ella no participa Paso, y eso le salva del destierro cuando el partido provinciano se hace cargo totalmente del gobierno luego del golpe de mano realizado con apoyo militar el 5 y 6 de abril. Conserva su cargo pero su labor pasa desapercibida, a decir verdad a partir de ese entonces toda la tarea de la Junta Grande -denominada así luego de la incorporación masiva de los diputados del interior- se torna caótica y "reducida a un estado de verdadera nulidad".

      El Triunviro

      La ineficacia de la Junta Grande, sumada a la derrota militar de Huaqui, provocaron su caída. Saavedra, que se había hecho cargo personalmente del ejército del norte tuvo que exiliarse. El partido porteño retomó el poder e impuso fuertes cambios de gobierno: la Junta Grande tomaba carácter legislativo y pasó a llamarse Junta Conservadora. El ejecutivo fue desempeñado por un Triunvirato constituido por Feliciano Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan José Paso. Nuevamente se invocó que se gobernaba en nombre de Fernando VII. Finalmente el Triunvirato declaró disuelta a la Junta Conservadora y promulgó un Estatuto el 22 de noviembre que aumentaba sus poderes y establecía un gobierno absolutamente centralista. Posteriormente se suprimen las juntas provinciales y se las reemplaza por funcionarios nombrados directamente desde Buenos Aires.

      Para abril de 1812 Paso es reemplazado, como estaba previsto, y se desempeña en otros cargos y tareas como fue la preparación del reglamento del Tribunal de Concordia. Siendo triunviro se destacó, junto al secretario del Triunvirato Bernardino Rivadavia, en el decreto de libertad de imprenta, que asegura la publicación de las ideas sin censura previa, y el de Seguridad individual, en el cual se legisla por primera vez en estas tierras sobre los derechos que tienen todo ciudadano "a la protección de su vida, su honor, de su libertad y de sus propiedades". También se incluye que nadie puede ser arrestado sin prueba ni ser penado sin un proceso.

      Para ese entonces en Buenos Aires aparece un nuevo grupo de poder: la Logia Lautaro, organización masónica dirigida por José de San Martín y Carlos María de Alvear con una finalidad más independentista. Paso por su parte empieza a sumarse a la oposición con un partido propio que dirigía su hermano Francisco, Comandante de Resguardo. Un fuerte desprestigio significa para el gobierno el triunfo militar de Belgrano en Tucumán. Belgrano había obrado contra lo ordenado por el Triunvirato y de esa manera salvó a la capital de una invasión realista.

      En la Revolución del 8 de octubre, cívica y militar, un frente común realizado por miembros de la Sociedad Patriótica, la Logia de Lautaro, y el partido de Paso, derriba al Triunvirato e instan a la reunión de un Cabildo Abierto que elige uno nuevo a cargo de Nicolás Rodríguez Peña, Álvarez Jonte y Juan José Paso. Ellos convocan a una Asamblea General Constituyente en la cual los diputados tendrán amplios poderes con el objeto de "la elevación de los pueblos a la existencia, y dignidad que no han tenido, y a la organización general del estado". En conclusión, independencia y constitución.

      La Asamblea fue inaugurada el 31 de enero de 1813 con la presidencia provisoria de Paso representando al Ejecutivo. Dominada por miembros de la Logia Lautaro se eligió como presidente a Alvear. En ella se establecen dos facciones, la dirigida por Alvear que decide postergar la separación de España en virtud a la derrota napoleónica, y otra cuya cabeza es San Martín, que busca proclamar la independencia y promulgar una constitución. El primer grupo es el que se impone y si bien no se declara la independencia se suprime toda invocación a Fernando VII, adopta un escudo y un himno, quedan abolidos los títulos que denotaran nobleza de sangre, y dicta una ley de "Libertad de Vientres" que elimina la esclavitud de los todos niños nacidos a partir del 31 de enero de 1813. La Asamblea en febrero dispone momentáneamente que el Poder Ejecutivo fuese confiado provisoriamente al Triunvirato, aunque Paso no es ratificado en ese cargo. Más adelante, en enero de 1814, crea un ejecutivo unipersonal: el Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, a cargo del vicepresidente de la Asamblea, Gervasio Posadas.

      Chile y su retorno al poder

      En diciembre de 1813, Paso es enviado a Chile, con el cargo de Enviado Extraordinario, como representante del gobierno, como una manera de tener un hábil representante y alejar a un competidor. En el país vecino desplegó todo su talento diplomático para evitar que las distintas facciones políticas se enfrentaran. Las divisiones internas llevaron al desastre de Rancagua y obligaron a muchos patriotas chilenos, como Bernardo de O'Higgins y José Miguel Carrera, a refugiarse del otro lado de la cordillera. Paso retorna a Buenos Aires en diciembre de 1814 y se mantiene por poco tiempo alejado del poder pero no al margen de la política.

      Para junio de 1815 asume como titular en la Asesoría de Gobierno y Auditoría General de Guerra, un cargo de primera línea por ser confidente directo del Director (como Asesor) y en contacto con los profundos temas militares (como Auditor) especialmente en momentos de la guerra por la independencia.

      En este cargo se destaca su encendida defensa del entonces Coronel Guillermo Brown. El célebre marino irlandés, héroe de la conquista de Montevideo en 1814, había zarpado en septiembre de 1815 para hostilizar al enemigo en el Océano Pacífico. El espíritu aventurero de Brown lo llevó también al Atlántico, desobedeciendo claramente al gobierno. Al retornar a Buenos Aires es juzgado y condenado por un Tribunal Militar (31 de julio de 1819). Para Paso la desobediencia se compensaba con las victorias y los beneficios económicos obtenidos, así es como el Director Supremo, José Rondeau, sigue los consejos de su asesor y auditor y le restablece la libertad, grado y empleo al heroico almirante.

      Pronto le toca otro destino por el cual debe pedir licencia en ambas funciones en septiembre, pero volverá a ejercerlas en 1819 hasta febrero de 1820. Esta interrupción se debe a que en 1815 fue elegido como Diputado al nuevo Congreso General que se realizaría en la ciudad de Tucumán.

      El orador del Cabildo y el Congreso de la Independencia

      Héctor Tanzi comenta que la elección de Paso como diputado por Buenos Aires se debió a que "era mirado como un hombre culto y especializado en el gobierno, como que no había faltado a ninguno desde 1810, y los destacados personajes de la ciudad apreciaban su formación y acendrado localismo, y no pocos le estaban en deuda." En un principio desistió del nombramiento a causa de una afección hidrópica, pues le temía al el clima seco de esa provincia. No le aceptaron la renuncia y finalmente accedió por la pasión política. Fue un caso de justicia histórica que quien había sido el orador que brillantemente representará los derechos de los habitantes de estas tierras a determinar su propio gobierno frente al Virrey Sobremonte el 14 de agosto 1806 y nuevamente en otro Cabildo Abierto el 22 de mayo de 1810 ante el Virrey Cisneros, tuviese el honor de leer el Acta de Declaración de la Independencia el 9 de julio de 1816 que todos los congresistas votaron afirmativamente. En este Congreso Paso y José Mariano Serrano (diputado por Charcas) fueron elegidos secretarios del cuerpo, cargos importantísimos ya que la presidencia era mensual y rotativa y los secretarios daban la continuidad a la labor porque eran permanentes por un año. Allí manifestó todas sus dotes políticas y su larga experiencia.

      Fue un momento muy difícil para todos los que participaron del Congreso pues tenían mucho que perder. En España ya estaba definitivamente instalado como monarca absolutista Fernando VII, y en el resto de Europa dominaba la Santa Alianza. En Venezuela había sido derrotado Bolívar y Chile estaba en poder realista. El ejército del norte había sido vencido en el Alto Perú (actual Bolivia) y se avecinaba una invasión a Tucumán. Solo quedaban contra el poder español las provincias del Río de la Plata, a su vez divididas por la política dominante a avasalladora de la capital (por ese motivo las provincias del litoral, que respondían a la visión democrática y federal de José G. Artigas, no enviaron diputados). Si bien puede decirse que la declaración de la Independencia venía demorada varios años, para gloria de esos políticos se realizó en un momento de real peligro.

      Paso después formo parte, junto a otros cuatro diputados, de una Comisión redactora de una Constitución. Para ello se examinaron los proyectos presentados en la Asamblea del Año XIII, y los Reglamentos Provisorios de 1815 y 1817. También se tuvieron en cuenta las constituciones europeas, la francesa de 1781 y la española de 1812, ambas de carácter monárquico constitucional.

      El legislador

      Esta Constitución fue jurada el 25 de mayo de 1819 y todas las expectativas generadas fueron en balde porque fue rechazada por las provincias debido a su carácter fuertemente centralista. La sublevación de Francisco Ramírez y Estanislao López, caudillos de las provincias de Entre Ríos y Santa Fe, derrota y disuelve al gobierno y al Congreso en la batalla de Cepeda (1 de febrero de 1820). Paso sufre persecuciones políticas hasta que Buenos Aires logra organizarse como provincia regida por un gobernador, a cargo del Poder Ejecutivo, una Junta de Representantes, en el legislativo y del cual forma parte Paso.

      A lo largo de su dilatada carrera pública nunca hizo fortuna, es más, se agravó su situación en los últimos años porque no percibía ningún tipo de remuneración siendo representante, no se le había pagado el último año como Asesor y Auditor, al igual que como Diputado en el Congreso. Ante una situación de penuria solicitó que se le abonase los sueldos adeudados. Sólo pidió lo que legítimamente le correspondía después de haber servido a su patria desde los inicios del proceso revolucionario. Sin embargo, su actividad no termina, solo concluirá con su muerte. Se convoca a un nuevo Congreso Nacional, que dura desde fines de 1824 a 1827, y que lo tiene como Diputado por Buenos Aires. Tuvo actuación protagónica destacada por la independencia de criterio, como cuando se trató la Ley de Enfiteusis en la cual manifestó que no era conveniente "que haya grandes propietarios y un montón de hombres pobres alrededor, todos en dependencia de aquellos". La ley no previó la limitación de la extensión de las tierras otorgadas y posibilitó el latifundio. Una nueva Constitución, en 1826, vio la luz. A pesar de la experiencia de Paso, y de sus críticas, era otra vez de fuerte carácter centralista.

      Nuevamente fue rechazada por las provincias, situación que motivó la caída de la presidencia de Bernardino Rivadavia y la disolución del Congreso Nacional. Las guerras civiles entre unitarios y federales toman una pausa con el nombramiento de gobernador provisorio de Buenos Aires del general Juan José Viamonte, quien debe elegir a la brevedad un Senado Consultivo de 24 personas entre los "los notables del país". Paso es uno de los miembros. El organismo asesor instaura la legislatura que elige como gobernador de Buenos Aires a Juan Manuel de Rosas. Sin embargo Paso no se lleva bien con el nuevo cuadillo. En una carta, Rosas indaga a su interlocutor sobre "cómo se conduce el Dr. Paso, y demás unitarios de su categoría". Pero no preocupó por mucho tiempo a Rosas porque fallece el 10 septiembre de 1833. Su hermano Ildefonso pagó los gastos del entierro. El gobernador Balcarce dictó un decreto de honores autorizando un monumento en el Cementerio del Norte. Cuando muere se encuentra en perfecta lucidez en la casa que fuera de sus padres en Flores. En su testamento surge la valuación en 40.000 pesos. Pocos bienes dejó a su familia y amigos. Hoy es muy difícil para los argentinos encontrar legisladores pueden presentar una situación similar... para la memoria, siempre llena de olvido.

      por Pablo Rodríguez Leirado
      Fuente: http://www.almargen.com.ar/sitio/seccion/historia/jjpaso/index.html

  • Fuentes 
    1. [S465] Marino Montero, Juan Carlos, Marino Montero, Juan Carlos, (jmarinomontero(AT)aol.com).