GENEALOGÍA

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San Francisco Solano

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MaloBueno 

por Aldo Marcos de Castro Paz
Publicado en Junta de Historia Eclesiástica Argentina
Archivum XXI, 2002, ISBN, 0325/5506.

 

Es el Apóstol del Tucumán, su nombre va unido a la penitencia, la oración y la caridad heroica, fuente de todas las demás virtudes. Su presencia es sinónimo de luz en la extensa geografía del Virreinato.

El Santo del Violín llega a Santiago del el Estero en el año 1592, aproximadamente, donde ya existía desde 1566 en esta cabeza del Tucumán aquella Casa Matriz o proto-convento franciscano de la Gobernación, fruto del ánimo imbatible de fray Juan de Rivadeneyra. El que sentó las bases de la Iglesia en esta amplia porción de la actual América del Sur fue al primer obispo americano, honra de la Orden Franciscana, Fray Fernando de Trejo y Sanabria, hermano del célebre Hernandarias de Saavedra, el primer gobernador criollo. 

Francisco tiene 43 años y mucho amor en el corazón. Se interna en la selva, hábitat de tribus idólatras que es menester incorporar a la doctrina y al bautismo. La Rioja y el Tucumán son escenario de su actividad evangelizadora admirable, sin medida de tiempo ni de esfuerzo. 

Por su fervor y humildad, es el Francisco Javier de las Indias Occidentales.

Buen catequista, es músico y psicólogo infatigable y un auténtico civilizador en esta extraordinaria y difícil misión de unir dos mundos disímiles y aparentemente antitéticos: Europa y América.

Sabio y discreto, sabe penetrar no sólo en las espesuras de los bosques sino, mejor aún, en la profundidad del ser humano. Distingue su índole y busca el mayor bien de la persona, rescatándola para Dios.

Las notas de su violín arrancan la sensibilidad escondida del indígena y, puliendo su espíritu, lo elevan hacia la captación de los valores y las verdades de la FE. La población hispana también pudo apreciar su ejemplo, beber de su mensaje evangélico y reconocer en él a un auténtico promotor de la dignidad humana, muchas veces contradiciendo las expectativas de predominio personal de aquel polifacético siglo XVI.

Dotado de un espíritu didáctico, enseña a los naturales que obedecer al Rey, es obedecer a Dios, y así viste de Alcalde a una imagen del Niño Jesús, centro de la devoción secular de La Rioja. El, todo un Dios – Niño, con su vara de plata de la justicia en la mano, su capa de terciopelo negro y su sombrero con penacho de plumas, es un símbolo de la sujeción ciudadana a la ley, que en su anhelo de equilibrio desea imitar la justicia divina.

Para todos, él fue una presencia viva del mismo Dios en nuestra tierra.

Hoy en la celda-capilla de San Francisco Solano, “santuario temprano de la evangelización”, su imagen tallada en madera de ceibo peruano, su cordón y casulla, y demás reliquias se conservan con profundo amor, testimonio de su paso por el noroeste argentino y del férreo espíritu divino que lo animaba. Esta celda es Monumento Histórico Provincial por ley de la Legislatura de Santiago.